Miller puto amo

Xerxes, 1-5 (Frank Miller). Norma Editorial, 2018. Grapa, 36-48 págs, c/u. Color, 3,95 c/u

Hablar de Frank Miller es hablar de uno de los valores más seguros del cómic contemporáneo, con contemporáneo me refiero a que nos lleva regalando durante casi cuarenta años clásicos instantáneos del cómic. Algo que no es fácil en ningún arte, y menos en los tiempos actuales los hits duran lo mismo que un trending topic. Pero también es un autor que divide a los lectores, están aquellos que marcan una línea entre Batman: The Dark Knight Strikes Again (2001-2002) y su obra anterior y posterior. Para los lectores de cómic de superhéroes más “canónicos” rechazan la obra por la ruptura estética con respecto a los rasgos clásicos de este tipo de historietas. Para otros supuso tal atrevimiento que se convirtió en una de las obras esenciales del nuevo siglo. La segunda ruptura vino con Holy Terror (2011), esta vez no tanto por las decisiones artísticas sino por cuestiones del enfoque ideológico que le da a la obra. Lo dicho, es un autor del que poco nuevo se puede decir, pero siempre hay una predisposición a redescubrirlo y reivindicarlo.

En mitad de todo esto a finales del siglo XX, concretamente en 1998, Miller publica la que posiblemente sea su obra más conocida, dicho de otra manera, la más popular entre aquellos que no son lectores regulares de cómic, quizás por la película dirigida por Zack Snyder, por el trasfondo histórico o por la idea de honor que rezuma por cada una de sus páginas. Veinte años después del lanzamiento de 300, vuelve al universo de los conflictos entre persas y griegos con una obra que se centra en la caída del Imperio persa y el ascenso de Alejandro como uno de los conquistadores más importantes de la historia. Sin embargo, el foco narrativo es completamente diferente, si en el trabajo de finales de los 90 el foco temporal y la acción estaba centrado en una sola acción, la batalla de las Termópilas. En Xerxes amplía el foco en más de un siglo para narrarnos en unas 200 páginas aproximadamente la caída del imperio persa, poniendo la lupa en el emperador persa que ya conocimos en 300. Pero también a su antecesor y sus descendientes hasta la aparición de Alejandro Magno. Técnicamente este tipo de narrativas, siempre teniendo como referente la obra primera, se les denomina transcuelas; a través de las cuales se hace explica un periodo de tiempo mucho más amplio de que se cuenta en la obra original.

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Pero Xerxes es mucho más que todo eso, más que una obra con un vínculo con otra anterior, más que la idea de explotación de producto. Se nota que Miller ha vuelto a viajar a la antigüedad con gusto, visualmente nos encontramos con una obra apabullante que cada una de sus páginas es un homenaje a cierto primitivismo estético, reduciendo la anatomía humana a lo justo y necesario, sin que se pierda la idea del guerrero, del sudor y la sangre de la batalla y de la lucha por la continuidad de una estirpe y una cultura. Algunas de las entregas se sitúan entre lo más innovador del cómic actual,  la tercera, es un canto a dibujar desde las entrañas, figuras que pierden la forma y se esbozan a partir de los complementos de joyería que lleva Xerxes y sus descendientes; cierta idea del dios intangible, pero visible, se enfrenta a unos griegos corpóreos, definidos no solo por su anatomía sino también por aquello que la sustenta: capas, yelpos, lanzas, escudos… El ejercicio de Frank Miller me parece similar a la realizada por George Miller en Mad Max: Fury Road. La de un autor consolidado de cierta edad que vuelve a un terreno que conoce para querer subvertirlo y jugar con él, no a explotarlo y vivir de las rentas, sino a reconvertirlo y hacer una obra tan a la altura, o más, que sus obras cumbre. En definitiva, tanto si es en un formato grapa como en la edición en tapa dura en apaisado, que espero que salga pronto, es una obra imprescindible, no hay comicteca que se precie de serlo si no tiene esta obra maestra en sus estanterías.

 @Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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