Vampiros Everywhere

jovenes 1

Jóvenes ocultos (Tim Seeley y Scott Godlewski) ECC, 2017. Rústica, 144 págs. Color, 13,50€

El tópico dice que nunca hay segundas partes buenas, eso aparte de no ser una verdad constatada, se trata de una afirmación que tiene que ver más con la perdida de sorpresa sobre la continuación de un texto que sobre la calidad del mismo. En el caso de las continuaciones en cómic de obras que pertenecen a otros medios, por lo general, videojuegos y televisión, buscan alargar el texto primario, pero para un público devoto y que busca expandir la experiencia de la obra original ya sea porque les gusta un personaje en concreto, la relación entre estos o como una simple prolongación diegética de la situación.

El caso del comic que continua la película Jovenes ocultos (Joel Schumacher, 1987) funciona a nivel de prolongación, un texto cerrado que se continua con los mismos personajes a partir de la situación en la que se concluyó el texto primario. Pero en ningún momento nos encontramos con un trabajo que arrastra hasta desgastar la película original sino una segunda parte en toda regla y una utilización de los recursos visuales del film que buscan ampliar el discurso diegético y estético de la historia en la que se basa. Básicamente porque el escenario es muy atractivo, los tres adolescentes protagonista que enganchan, y principalmente por estar basada en una película hecha para entretener y poco más, que por el camino se convirtió en un texto de culto.

jovenes 2

Nos encontramos, pues, a los hermanos Frog, a los, también, hermanos Michael y Sam, Estrella, al abuelo de estos, la gran protagonista, Santa Carla, una ciudad costera de veraneo con un pasado bajo el subsuelo, y, como no, vampiros. La expansión pasa por ampliar el significado de los espacios y mostrar algunos más, pero sobre todo por la reutilización de algunos personajes de la película dándoles un trasfondo más que interesante. Por un lado, el abuelo forma parte de una asociación de cazavampiros y el saxofonista ciclado que aparece en las cintas que también se dedica a matar chupasangres. De ahí surge una historia en la que todos los protagonistas de la película se encuentran de nuevo ampliando el espectro de personajes malignos.

Jovenes ocultos es un regalo para los fans de la película y no solo para estos, también para los nostálgicos del cine comercial de los ochenta. Amplia el universo de una manera brillante hasta convertirse en la secuela perfecta. Tim Seeley y Scott Godlewski montan un artilugio que conecta directamente con la narrativa principal a la vez de ser entretenido y divertido con una óptica difícil de preservar a día de hoy; respeta los tempos narrativos de las pelis de aquel periodo, pero conservando los actuales, por lo que el relato en su globalidad no se resiente. En definitiva: diversión asegurada.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Más magia

portada ocultistaEl Ocultista (Tim Seeley y Victor Drujiniu). Aleta Ediciones, 2015. Rústica. 136 págs. Color. 13,95 €

La creación de una cronología y cosmogonía suele ser de lo más entretenido a la hora de enfrentarse a la génesis de un mundo de ficción ajeno al nuestro. La narración de una historia en sí suele ser más complicada, pues la ordenación de elementos causales con unos personajes complejos y una puesta en escena atractiva es más complicado, con el problema de que muchas veces, a la hora de escribir una historia, cambiar un elemento puede derrumbar todo el complejo castillo de naipes. Crear el mundo permite más libertad, pues la coherencia exige menos y se pueden modificar los diferentes elementos siempre y cuando no entren en colisión con la lógica del propio mundo y del resto de componentes. Es más fácil definir como son los vampiros de tu mundo ficticio que darles una historia atrayente, ya que por muy originales que sean tus chupasangre, si no atrapan al lector se quedan en poco más que plantillas.

Por desgracia, estas plantillas aumentan más cada día, con lo que muchas historias de ficción se olvidan de su principal labor, entretener y hacer reflexionar al consumidor, para limitarse a mostrar una galería de escenarios y personajes. En cierto sentido, muchas historias no deberían haber pasado de libros de arte para un videojuego o un manual de ambientación para un juego de rol. Los protagonistas se ven reducidos a meros tramoyistas encargados de mostrar lo original que es el mundo que habitan aunque sus propios arcos de transformación y odiseas nos importen tanto como lo que son, meras excusas. Por eso la lectura del primer volumen de El Ocultista de Tim Seeley y Victor Drujiniu me presenta sensaciones enfrentadas, pues parte de la base de tantas obras que se acumulan en estanterías deseando caer en manos de predadolescentes que por un descuido se leen un cómic. Por suerte, creo que El Ocultista ofrece mucho más, o al menos hay una posibilidad para que el enésimo mago accidental sea algo más que un mero mago accidental.

ocultista pag

Aunque Tim Seeley es el responsable de los guiones y Victor Drujiniu se encarga del arte, el personaje ha sido creado por Mike Richardson y diseñado por Guy Davis, que han cedido a su vástago a los dos primeros autores, que entre un número de presentación, un pequeño arco de tres capítulos y un último número extra, han tenido que definir a Rob Bailey, un universitario que de repente tiene poderes mágicos, y un entramado fantástico donde el chico se cruza con otros magos y criaturas de diversa índole, todos con el mismo interés, matarlo. Por suerte, Tim Seeley tiene más interés en contar una historia de fantasía y acción que en explicarnos los entramados y reglas del universo de El Ocultista. De este modo, los cinco números recopilados en el primer volumen no cierran todo lo que deberíamos saber sobre el mundo al que acaba de tener acceso Rob Bailey, pero si son lo suficientemente entretenidos, y sueltan bastantes pistas, como para que volver a él sea algo deseable.

Tras la publicación de este primer volumen sólo queda esperar la edición del segundo que termina de recopilar las aventuras de este héroe mágico para saber si Tim Seeley consigue crear una obra digna del recuerdo o se conforma con una aventura sin más que bien podría haber sido una aventura para una partida de rol un domingo lluvioso. De momento, historias como la que mezcla a los hijos de Pterex, un dios vampiro; y las putas de Mahlat, un ángel caído; en un baile de instituto, son señal de que el guionista tiene cosas interesantes que decir.

@bartofg
@lectorbicefalo