Esa otra resplandeciente Ciencia Ficción (y 2)

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En un rayo de sol – Segunda Parte (Tillie Walden)- Ediciones La Cúpula, 2019. Rústica, 276 págs. Color, 27,9 €.

En la entrada dedicada al primer volumen de esta obra de Tillie  Walden ponía de relieve la importancia de jugar con los géneros canónicos y reconvertirlos en nuevos modelos para nuevos públicos. Las sagas espaciales suelen presentarse como una especie de Génesis en el podemos consultar cualquier evento de la historia ficcional de ese relato. Walden lo plantea de manera diferente, no existe una necesidad imperiosa por tener que contarlo absolutamente todo; la autora tejana narra brillantemente el pasado a través del presente, como una forma de eco que va tomando fuerza hasta que repercute en la vida de las protagonistas.

En este volumen se incrementa esa sensación de que la autora usa un gatillo emocional para empujar la acción hacia adelante. No existen motivos lógicos por los que Mia decida trasladarse a uno de los lugares más aislados de la galaxia en busca de Grace. Es lo que podríamos denominar como un amor épico más cercano a la fe en una relación que en la creencia en la misma. La escalinata, lugar al que se dirige toda la tripulación, es un lugar fundado por las hermanas Hill que posee notables riquezas naturales y que el resto de imperios galácticos han intentado conquistar, por las buenas y por las malas dicho territorio para al final abandonarlo aislándolo.

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El encuentro entre Mia y Grace es uno de los mejores momentos de la historia y que mejor define la idea de gatillo emocional. Aquí como una esperanza máxima que casi muere pero que al final surge con fuerza. Pero antes de eso se define la idea de lo foráneo, lo extraño. Las Hill definen a todo ser extranjero como enemigo, hasta el punto de convertirse en un precepto para dicha civilización. La irrupción masiva de alienígenas, en este caso la protagonista y sus compañeras de trabajo, obliga a producir un tipo de relación entre los personajes del planeta, nace el cuestionamiento del pensamiento único. También podemos considerar que las Hill adquieren otros valores entorno al amor más allá de los vínculos de sangre. Una riqueza infinita que se expandirá por todo el universo.

La propuesta de enfrentamiento entre culturas sin llegar al conflicto podría resumir el tema de En un rayo de sol; las protagonistas se enfrentan entre ellas dialécticamente, respetando los espacios personales del resto de personajes. Quizás desde esa visión podamos entender ese final feliz en el que todas encuentra su lugar en el mundo, no perfecto, pero en el que ellas se integran a la perfección. Una ciencia ficción optimista para todos los públicos pero que trata temas complejos sobre las relaciones humanas y que busca redirigir el género a otros lugares todavía desconocidos.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Esa otra resplandeciente Ciencia Ficción

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En un rayo de sol – Primera Parte (Tillie Walden)- Ediciones La Cúpula, 2019. Rústica, 288 págs. Color, 27,9 €.

La ciencia ficción es el género que más ha ampliado sus fronteras en los últimos años, de un género que hasta hace poco era, o debía de ser, considerado como puro por el tratamiento temático en torno a la evolución de la humanidad en sociedades más o menos futuras. El caso más flagrante es el del cine y las series de ficción televisiva, la innovación tecnológica en los efectos especiales ha dado lugar que la ciencia ficción se convierta en un género transversal que lo abarca todo, desde el reciente cine de superhéroes, al terror pasando por la comedia o el drama. Y todo destinado a un público de masas alejado de aquel especializado que buscaba en este género tramas, personajes, situaciones y un tratamiento de los temas muy específico.

Aun así, seguimos encontrando aquella ciencia ficción más clásica con unos patrones establecidos pero que se quita de un plumazo todo aquello que la hacía enrevesada: lugares comunes, exceso de tecnojerga, invención de parámetros de la física que no van a parar a ningún sitio, o ese dominio de la ciencia en un futuro improbable; todos, todavía, herederos el cientifismo de ciencia ficción de la década de los 30 del siglo XX. La primera parte de En un rayo de sol de Tillie Walden es un ejemplo de cómo mantener esa ciencia ficción de verdad dotándola de un aire nuevo, capaz de entusiasmar a aquellos nuevos lectores como a los que tienen callos en las retinas leyendo este género narrativo. La autora estadounidense ya realizo cierta relectura del spokon en Piruetas atreviéndose con una estética manga muy personal y creando personaje muy afectados.

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En este caso su ciencia ficción pasa por redibujar los esquemas que tenemos entorno a estos textos. Estamos en un futuro indefinido en el que los seres humanos se mueven por la galaxia a su antojo, en el que los jóvenes reciben una formación, en este caso incierta; los adultos tienen que trabajar para encontrar sustento y lo humano prevalece por encima de todo. La narración se centra en dos tiempos el pasado en el que Mia, la protagonista, va a una especie de instituto galáctico en el que encuentra a Grace, su amor, y un futuro en el que trabaja con una cuadrilla de restauradoras galácticas. Se me olvidaba los edificios están en el espacio, como una casa colgante en mitad de la nada. Dicha indefinición temporal, el no tener que explicar los principios físicos y tecnológicos que sustentan este universo hace que la autora se centre en lo importante: hablar del futuro para hablar de nosotros mismos ahora.

Lo que nos lleva al núcleo del relato, el amor. El feeling emocional que lo une todo y que hace que las personas cambien y deseen hacer del mundo un lugar mejor como algo transversal a la humanidad e imperecedero a través de los tiempos. Tillie Walden dibuja eso en un entorno matriarcal, la mujer como motor de progreso de la humanidad sin ningún tipo de matices. En ese sentido toman protagonismos las relaciones entre personas por encima de una concepción binaria y puramente evolutiva destinada a la reproducción. Todo esto nos lleva a un volumen en el que, a falta de la segunda entrega que nos desvele el desenlace, monumental, denso, pero ligero, y en el que cuesta un poco entrar, pero una vez lo has hecho te encuentras como en casa. Como la buena ciencia ficción de siempre. Con este trabajo se está convirtiendo en una de las voces imprescindibles del cómic contemporáneo tanto por su forma de contar con el lápiz como por el tratamiento de temas, en principio complejos, con una sencillez que apabulla.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spokon melancólico

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Piruetas (Tillie Walden). La Cúpula, 2017. Rústica, 404 págs. Color, 32 €

No soy especialista en deportes, en casi ninguno, mi conocimiento teórico sobre los mismos se basa en lo poco que veo y me comentan. Sin embargo, sí que hay una serie de deportes que me llaman la atención ya sea por la estética que estos desprenden o por el nivel de preparación y concentración que estos requieren, o incluso por exigencia con la que son evaluados por las personas que regulan las competiciones. Las actividades deportivas que se rigen por estas pautas son generalmente aquellas en las que las competiciones de primera división, por decirlo de alguna manera, están protagonizadas por mujeres. La representación de las mismas se mueve en un débil equilibrio entre una representación muy estilizada de los valores femeninos eternos vinculados al cuerpo y una reivindicación de la deportista por el reconocimiento de su trabajo.

Gimnasia rítmica, natación sincronizada o el patinaje, deporte que capitaliza la obra este trabajo de Tillie Walden, son imaginados desde fuera no solo por el resultado final sino por la inversión de tiempo y preparación requerida en periodos de tiempo extensos. Quizás esos sean los rasgos que definen al deporte de elite. En Piruetas  Walden escenifica un espacio narrativo en el que el deporte del patinaje artístico se construye en el leitmotiv de la vida de la protagonista, ella misma. Pero el trabajo en cuestión va más allá del slice of life, tanto por el uso de resortes narrativos que la autora utiliza como unos recursos gráficos que muestran la belleza y la soledad de este deporte.

El relato se centra en los años de formación de la personalidad de la protagonista presididos por la práctica de este deporte. De ahí podemos extraer algunos elementos que ayudan a configurar el caracter del personaje. El primero son las localizaciones: instituto, centro comercial en el que entrena por la tarde, la pista de la mañana, los polideportivos donde va a competir y su casa. Este último es reducido al mínimo común denominador al igual que los padres, no por desatender y no tener interés en la vida de su hija sino por una reducción diegética que apunta a la importancia de la independencia personal por encima de aquello definido por terceros. El resto de espacios son no-lugares que ayudan a señalar el periodo de indecisión de la protagonista; estos lugares de transito se construye bajo la paradoja del lugar reconocido y reconocible, son todos iguales vayas a donde vayas, y por el desdén que Tillie (personaje) muestra por estos a pesar de conocerlos a la perfección y saber ubicarse dentro de estos. En segundo lugar, estarían las amistades, estas se concretan a través de la actividad deportiva; ella tiene muchas compañeras, pero también son competidoras. Encuentra amigas y pareja a pesar de que el entorno no lo facilita. Y en tercer lugar se crea una se denota una distancia entre estilo de vida y la que uno desea. El patinaje capitaliza la vida de la protagonista, es la columna vertebral que organiza su día, desde los madrugones matutinos, las dietas, los fines de semana de competición definen a la perfección de lo que huye Tillie.

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Piruetas es, esencialmente, un relato sobre la adolescencia pero que no se centra en la prototípica desgana de ese periodo de la vida que caracteriza este tipo de obras, sino en las ganas de la protagonista por vivir y dejar de lado aquello que ella considera que no le vale para su momento actual. Las pautas de la autora a nivel estético se conjugan a la perfección con la imagen que tenemos los que no conocemos en profundidad este deporte. Para ello utiliza rasgos característicos del manga para elaborar un discurso elegante y sereno que nos hace pensar en una especie de spokon melancólico. Aunque para pertenecer a ese género la protagonista debería de marcarse unas metas en lo deportivo por las que realizará un sacrificio personal. Pero evidentemente esos rasgos pertenecen a la mentalidad nipona; Tillie Walden marca otra meta para ella misma a través del personaje: saber cuáles son sus necesidades y metas personales, una vez que tiene claro que el deporte de competición como tal no le llena y ya le ha dado todo lo que le tenía que dar decide recuperar su vida.

En definitiva, Piruetas es uno de los títulos más reconfortantes del último lustro sobre la adolescencia y todo lo que le rodea, en este caso un deporte que requiere de sus participantes no solo disciplina sino aparcar aspectos personales de la vida. Ese es el viaje que se muestra en sus páginas con una delicadeza que pocos creadores/as de cómic hacen gala. Por otro lado, nos muestra a un personaje fuerte que ha ido superando todo tipo de pruebas contra otras personas pero que nos revela que la mayor competición es contra una misma. Ese distanciamiento hacia lo competitivo se manifiesta en las representaciones grupales, a pesar de que ella participa en una modalidad coral de competición al final todo se encamina hacia lo individual y por ese camino es el que Tillie se quiere encaminar, no para conseguir logros deportivos y si, quizás, conseguir algo en la vida.

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