Gotham Central – Corrigan (Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber)

gotham_central_num4_corriganGotham Central – Corrigan (Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber). ECC, 2016. Cartoné. 224 págs. Color. 22 €

Las colecciones de cómics pueden terminar de dos formas: o como quieren sus autores o como quiere el público. La segunda opción es tan trágica como carente de dramatismo, pues se suele dar en ocasiones en las que una colección se plantea como inconclusa, eterna, y debe poner punto final torciendo el brazo ante el abandono de sus lectores, lo que deriva en un cierre debido a las bajas ventas. Por fortuna para los lectores de Gotham Central, sus guionistas Ed Brubaker y Greg Rucka pudieron dar carpetazo a su colección noir cuando ellos mismos decidieron,  o al menos sabiendo su final de antemano, consiguiendo que su fresco sobre el alma policial de Ciudad Gótica terminara según sus propios deseos.

Aunque hay que tener en cuenta dos hechos, por un lado, el final de Gotham Central, recogido en el cuarto volumen titulado Corrigan, se circunscribe antes del evento de DC conocido como 52, uno de esos eventos cósmicos llamados a cambiar totalmente el universo superhéroico de la editorial. Por otro lado, no se puede obviar que el final de Gotham Central es especialmente responsabilidad de Greg Rucka, ya que aunque anteriormente ambos guionistas se habían repartido los turnos de la Unidad de Crímenes Mayores para aunar fuerzas en las historias más remarcables, el final queda en manos de Greg Rucka, que se niega a hacer la más mínima concesión. Final para el que Kano y Steve Lieber toman el mando del plano artístico, sólo para demostrar que existen muchas formas de representar la oscuridad y la tristeza, todo con talento y personalidad propia dentro del estilo imperante de la colección.

Las influencias negras de Brubaker y Rucka están claras para cualquier lector, habitando los pantanos de ese realismo pesimista y criminal, pero si tuviera que elegir dos reflejos en la ciénaga, no podría más que ver cierta verosimilitud en el final de Gotham Central con el de la serie televisiva The Wire de David Simon y la novela Los nuevos centuriones de Joseph Wambaugh, porque si hay algo en los últimos números de Gotham Central es fatalismo y corrupción. Las dos historias más importantes del tomo: Robin muerto con guión de Brubaker y Rucka, y Corrigan II de Rucka, huyen no sólo del superhéroismo, aunque aparezcan los Jóvenes Titanes, sino incluso del detectivismo, aunque haya una trama de investigación. Los dos autores, y el segundo en particular, dejan de contar historias de policías para hablarnos de policías a través de sus historias, narraciones condenadas al fracaso y la desesperación, pues aunque se salven víctimas y tengamos héroes, seguirán siendo muchos los que sufran y terminen caídos o corrompidos, sin necesidad de recurrir a trajes de colores chillones.

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El viaje realizado por los lectores de Gotham Central es la búsqueda de un edén en el que no se cree, un viaje auspiciado por un falso mesías en la figura de Batman y unos apóstoles desencantados representados en los detectives de la UCM. La historia ha sido tan pura que se ha basado en la destilación del superhéroe, primero eliminando a Batman y luego a los propios villanos, para terminar con cuatro números finales donde Gotham se podría cambiar por Detroit o Sevilla, donde la trama podría cambiarse por la historia que cuenta cualquier policía que ha terminado siendo un amargado por negarse a ser un corrupto, ya sea Renee Montoya o un Guardia Civil que se negó a quedarse con droga incautada.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Gotham Central – De patrulla por el infierno (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander)

gotham_central_patrulla_infiernoGotham Central – De patrulla por el infierno (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander). ECC, 2015. Cartoné. 224 págs. Color. 22 €

Ed Brubaker y Greg Rucka continúa ahondando en la vida de los responsables de la Unidad de Crímenes Mayores de la policía de Gotham, unas historias que obligatoriamente mezclan la vida personal y profesional, siendo la labor del detective un trabajo que jamás termina donde los fracasos son continuos y las victorias son siempre amargas. En De patrulla por el infierno, la tónica no cambia lo más mínimo, y los dos guionistas, acompañados de los lápices de Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander, nos traen unas cuantas historias donde el murciélago de Gotham sigue siendo un ente gris en las sombras, aunque de vez en cuando la luz le recorre levemente, como sucede con otros personajes, o bichos raros como los llaman los detectives, que pueblan las extrañas calles de la ciudad gótica.

El tomo se abre con una historia de Crispus Allen Renee Montoya, dos detectives del primer turno que concentran casi todo el protagonismo de la colección, una historia donde la corrupción vuelve a ser el hilo conductor, con una Montoya preocupada por librar a su compañero de una falsa acusación. Es curioso como los guionistas se empeñan en demostrar que los detectives luchan tanto con los enemigos externos, los criminales, como los internos, representados por la corrupción y la burocracia. De este modo, nos quedamos con la sensación de que los personajes luchan continuamente contra la corriente, con lo que su trabajo al final adquiere una proporción épica debido a la lucha contra la sociedad y el propio sistema. Después tenemos un número único donde la batseñal abandona la azotea de la comisaría de Gotham, un fresco donde agentes, superiores y Batman se ven retratados.

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Seguidamente tenemos una historia donde Catwoman debe unir fuerzas con la detective Josie Macdonald para evitar una acusación de asesinato. Esta historia, fantásticamente dibujada por Jason Alexander, es una muestra más de personajes grises a ambos lados de la ley que deben colaborar para traer algo de justicia a las calles de Gotham. Pero sin duda la mejor historia es la que cierra De patrulla por el infierno, con un villano de visita por Gotham, un policía convertido en un monstruo y un montón de burocracia con Keystone, la ciudad de Flash. Ed Brubaker y Greg Rucka continúa su buen trabajo con la serie negra en el universo de DC, sólo a la espera del último volumen que cerrará su saga detectivesca.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Gotham Central – Payasos y lunáticos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott, Stefano Gaudiano)

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Gotham Central: Payasos y lunáticos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott, Stefano Gaudiano). ECC, 2015. Cartoné. 288 págs. Color. 28,50 €

La buena serie negra tiene que ser ante todo triste, deprimente, casi asfixiante, porque sólo en ese rincón oscuro donde la esperanza ha muerto pueden nacer los héroes más puros e incorruptibles, aunque el propio peso de su heroísmo sea muchas veces la causa de sus agonías e incluso sus muertes. En la serie negra el ser humano toca fondo para renacer, no con una gran explosión de virtuosismo, pero si al menos con la fuerza de la resistencia, del aguante. Resumiendo, se trata de colocar a los personajes más defectuosos en el entorno más violento y conseguir que la victoria del bien sea creíble. Esto es lo que hicieron Ed Brubaker y Greg Rucka con los detectives que protagonizaron su serie Gotham Central, que en su segundo tomo recopilatorio, Payasos y lunáticos, continúa mostrándonos ese valle de lágrimas que recorren cada día los agentes de la Unidad de Crímenes Mayores.

El segundo volumen recopilatorio se inicia con un número suelto que sirve de fresco de los agentes de la unidad, un impás para recordarnos que son humanos, después asistimos a tres arcos argumentales donde los guionistas no pierden el tiempo en enfrentar a los detectives con la mayor locura criminal que ha azotado Gotham, quizás no la más cirquense, pero sí al menos la más sangrante para el común de los viandantes. Los mayores villano de la ciudad del murciélago no tienen problemas con asesinar al alcalde o a un equipo deportivo de instituto, y si además consiguen que el pánico se adueñe de la calles mejor. Todo esto con la contrapartida de unas fuerzas del orden que fluctúan entre la corrupción presente en el cuerpo y los recortes presupuestarios que amenazan con menguar su capacidad de actuación.

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No se puede negar que Payasos y lunáticos es una evolución positiva frente al anterior volumen, en cierto sentido por un hecho tan notable como que Batman aparece todavía menos, y cuando lo hace no es precisamente para ser recibido entre vítores de alegría y júbilo. Los detectives tienen que hacer un trabajo que muchas veces choca de frente con un individuo que o no comparte su información o directamente estorba. Este realismo a la hora de tratar a Batman se agradece en las páginas de Gotham Central, un texto que hace del realismo su mayor bandera, aunque sea un realismo con hombrecillos capaces de ejercer control mental mediante un sombrero de copa. Pero por suerte, el trabajo gráfico de Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott y Stefano Gaudiano, ayuda a afianzar ese realismo sucio y veraz, de una Gotham que se puede casi habitar, una ciudad que es un infierno real, no la fantasía gótica de un futuro descartado, si no una ciudad sucia donde tienen lugar asesinatos y violaciones bajo una lluvia densa y oscura.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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