Spain is Pain #295: el blanco y la línea

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Ya será (Klari Moreno). Libros de Autoengaño, 2017. Rústica, 96 págs. B/N y color, 15€

Existen mil tópicos de lo que implica la página en blanca para todo tipo de creadores. Esta se  convierte en el principio y el final de todo acto creativo de ahí que esta se mantenga como icono de la imposibilidad de desarrollar una idea. Pero podemos plantear una idea totalmente contraria y convertir la página en blanco en un escenario invisible como un bosque frondoso que es tan espeso que no nos deja ver más allá de ese blanco. Así algo que en principio tan maldito como una gran oportunidad para el desarrollo de unas narrativas muy concretas más bien basadas en la experimentación.

Creo que ninguno de los que nos dedicamos a escribir sobre cómic por amor al arte somos capaces de definir la obra de Klari Moreno: por un lado se basa en la investigación de la forma, que a veces puede dar la sensación de ser críptica, pero que en realidad procura una apertura del texto para el lector. Este debe de decidir el que y el cómo, la estructura es los suficientemente abierta y sugerente como para navegar por una serie de propuestas que hace la autora; que en cierta manera nos reta a indagar no solo en la forma y en lo que nos está contando. En esa grieta que se genera el lector debe encontrar su lectura y su espacio.

Ya será es una recopilación del trabajo anterior de Klari Moreno, algunos de sus trabajos eran inencontrables. Esto nos permite ver una evolución tanto en el dibujo como en la evolución de las estructuras planteadas, quizás en este último apartado es donde la autora se siente más fuerte desarrollando narrativas basadas en relaciones espaciales y variaciones en cuanto a la forma de las figuras representadas. La carencia de viñetas en la mayoría de su obra es uno de los puntos fuertes, así evita la jerarquización en la lectura. Tan solo en “Leto y Moneta” con guion de El Torres y “Canina” el relato final, que nos recuerda Gabriel Corberá, apunta a poner el relato por delante de la forma.

Klari Moreno es de esa generación de creadoras vinculadas al noveno arte que provienen de Bellas Artes que han encontrado en el cómic una forma de expresión libre y única en el cual todo es posible. Ya será nos sirve como punto de partida para empezar a leer a esta autora, también es una manera de llegar, o al menos intentarlo, a una forma de narrar basada en la línea y en la manera en la que esta se desarrolla hasta dar lugar a la creación de espacios referenciales. Tal y como sucede en “Origen, nudo y origen” en el que unas líneas cinéticas dibujan el paisaje que finalmente se convierte en un pájaro. El arte de Moreno es atractivo e inesperado cada lectura abre nuevas puertas, nuevos significado, creando textos que navegan tanto en el área de la autora como en la del lector.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #294: Trump is different

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Presidente Trump (Pablo Ríos). Sapristi Cómic, 2016. Cartoné, 48 págs. B/N, 8,95 €

Da igual por la página que abras este libro. Casi con total seguridad el presidente Trump habrá hecho algo en los días anteriores para que la página elegida parezca escrita exprofeso para la última noticia relacionada con él. Pablo Ríos ha encontrado la fórmula perfecta para describir a un personaje que se define a sí mismo a través de trazos gordos, aparte de ser completamente icónico y reconocible a primera vista como si hubiese sido diseñado por uno de los dibujantes de los shows animados de Hannah-Barbera.

Ese es Trump. Puede parecer que lo cómico que se genera a su alrededor pueda parecer difícil hacer comedia a su costa. El autor malagueño da en el clavo cuando juega no solo con lo icónico y lo textual, extrayendo frases pronunciadas por este tipo, sino que las resitúa y las contextualiza en un nuevo entorno. Es decir, llega a crear un imaginario en torno a Trump con situaciones inverosímiles, en algunos casos posibles, y nos muestra la reacción que este puede llegar a tener en cada momento. Pero sin ser descabellado y estableciendo como campo de juego de la tira cómica limitando la iconicidad al despacho oval y a la persona ya reconvertida en personaje. Dentro de esos parámetros cualquier situación es posible, tal y como he planteado al principio. Lo irreal puede llegar a ser real. Por otro lado Trump es un personaje que le cabe todo, cualquier aspecto que se invente el mismo sobre su persona, o el imaginario colectivo, antes o después se hará realidad; no hace falta más que ver la cantidad de ficciones americanas que vaticinaron su ascenso político.

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Lo difícil de este volumen consiste en que no pierda la frescura del momento en el que fue publicado, algo que parece harto difícil a no ser que el presidente se reinvente como político y como persona. El formato de tira permite que se pueda leer y releer en cualquier momento sin ningún tipo de jerarquía narrativa. Pero eso si pide conocer un poco al personaje y estar aunque sea un mínimo al tanto de la actualidad política internacional, no como una obligación sino para sacarle más provecho al libro. El giro autoral de Pablo Ríos ha sido, no solo sorprendente sino que también bastante provechoso. Con un tipo de dibujo y de storytelling que parecía enfocado a obras con un desarrollo más extenso nos encontramos que con el formato más breve se crece captando no solo a antiguos lectores sino que por la temática engancha a nuevos.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #293: Sin palabras

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Te quiero (Juan Berrio). Impedimenta, 2017. Cartoné, 64 págs. Color, 14 €

Juan Berrio pasa por ser un anatomista del gesto social, algo que ha demostrado sobradamente en obras como Miércoles, Cuaderno de frases encontradas o Kiosco. En gran parte delimita los espacios de la narrativa que desarrollo en torno a la pragmática del lenguaje no verbal y la proxémica entre los personajes que protagonizan sus historias. El peso de dicha relación entre personajes recae en como el autor hace “interpretar” a los personajes-actores de manera corporal y gestual. Dándole a la palabra el peso necesario y alejándose del gesto caricaturizado estereotipo de la narrativa gráfica.

Te quiero gira en torno a estos valores narrativos. Berrio diseña un espacio único, una habitación que hace las veces de oficina de trabajo casera, en la que se va a desarrollar “casi” toda la acción del relato. En esta el protagonista, un hombre muy enamorado, gesticula y fantasea sobre las mil y una formas de declararle el amor a su pareja. Para ello echa mano de todos los artilugios que tiene a su alcance como un elemento de creación interna; y de ese trabajo corporal que debe realizar para hacer plausible la relación entre el personaje que está presente, el espacio en el cual se desarrolla la acción y la pareja del primero que está por venir. Esa triple relación se conjuga con el tiempo, completamente indeterminado, este transcurre como un hiato que los lectores podemos presuponer como infinito o una ensoñación del protagonista.

El volumen se resuelve con una página desplegable en sentido narrativo en el cual se nos ofrece la llegada de la pareja. A medida que se va desplegando, vemos la evolución de esta por el apartamento, hablando y caminando de manera apresurada, sin dejar a hablar al chico en cuestión. Juan Berrio nos ofrece otro ejemplo de su capacidad como narrador de lo cotidiano, ejemplificando que para que todo parezca sencillo todo tiene que estar planificado al milímetro. Solo le hace falta un espacio, un personaje y la complicidad del lector como punto de partida para la creación de un relato mínimo pero brillante.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #292: Estructura abierta

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Fragmentos seleccionados (Andrés Magán). Apa-Apa Cómics, 2017. Cartoné, 128 págs. Color, 20 €.

Los libros tienen un pequeño defecto. Solo uno entre millones de virtudes y es que obliga a leer en un orden predeterminado. Puedo asegurar que no he descubierto nada nuevo. Pero cuando tratamos con obras de vanguardia que buscan trascender de las pautas comerciales o de la narrativa y la estética más convencional me pregunto si la ordenación cronológica del libro no deja de ser el último límite que deben superar los autores, editores y sobre todo nosotros los lectores. Porque somos nosotros los destinatarios del trabajo finalizado del artista, y aquí podríamos abrir otro debate sobre si la función del arte debe ir más allá de la mera voluntad de crear del artista. Estamos acostumbrados a sentarnos a leer a pasar una página  tras otra y de vez en cuando ojear a ver qué pasa en las páginas siguientes. Algo lógico para para estructuras y relatos convencionales.

Cada vez que abro un nuevo trabajo de Andrés Magán me pregunto si lo voy a leer bien, si voy a llegar a entender lo que este autor pretende no-explicarnos y en ocasiones me cuestiono a mí mismo si es necesario, en ese juego planteado por el autor gallego, seguir el orden planteado por él. En obras anteriores como Griza Zono, Optimización del proceso y  Los dos amigos podemos observar que el punto de partida de cada una de ellas es diferente, tanto en lo que quiere no-contar como en el concepto inicial de cada una de estas. En la primera, mi favorita, existía una no-narración un punto cero de una historia que no se narra si no que se interpreta, la segunda estaba presidida por dos ideas: espacio y contexto, y a partir de ahí desarrollaba un escenario enigmático, pero más accesible que en el primer trabajo citado; y en el tercer caso existe una apertura a cierta narratividad en la que plantea un macguffin para seguir desarrollando su discurso formal.

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Fragmentos seleccionados es por el momento su obra más extensa y también en la que pone de manifiesto sus dinámicas creativas más conocidas; buscando, desde la extrañeza a la creación de un espació desarrollado a través del contexto, impuesto a través de unos microrrelatos en los que se tratan temas varios en el que el punto de partida es una sinopsis tan enigmática como, en principio, sin relación con el relato principal. Esta reza así: “El fuego se inició sobre las 11:45 de la mañana. En cuestión de minutos todo el bosque estaba lleno de humo. Aunque las llamas eran cada vez más intensas, nada parecía estar ardiendo. Cuando al fin se disipó el humo, todo estaba intacto. Sin embargo, el olor a quemado tardó en desaparecer”.

Esa sinopsis acompañada del contenido hace que me cuestione lo planteado al principio de esta entrada ¿Magán crea un relato lineal o no-lineal?. ¿Las diferentes microhistorias tiene lugar en ese espacio que empezamos a imaginar tras la lectura de la sinópsis? A la primera pregunta no tengo respuesta aunque quiero creer que es lineal, también me gustaría pensar que el ingenio de este autor llega hasta tal punto que la apertura de cada uno de esos relatos y la interconexión de los mismos es tan abierta que permite una lectura no lineal impuesta por el orden cronológico del libro. A la segunda pregunta creo que tiene una respuesta afirmativa. La extrañeza del relato iniciático que es la sinopsis, se conjuga a la perfección con esa forma de no narrar que tiene este autor y por su manera de evitar la estructura clásica de presentación nudo y desenlace.

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En Fragmentos seleccionados Andrés Magán da un gran paso a la hora de crear no-historias más complejas valiéndose de las herramientas que ha utilizado hasta el momento, creando un suspense no vinculado al género narrativo sino que apunta directamente a las expectativas de un lector que tiene ante sí una obra que se despliega como abierta. La apertura nos ayuda a imaginar un nexo entre relatos que construye un espacio imaginario inexistente, que no podemos reelaborar como un topo geográfico que aunque imaginario sea reconocible de alguna manera. Y por otro lado está la estructura que se dibuja en nuestra mente como un elemento artificial que debemos desentrañar y reescribir con las pistas que nos da un autor que nos reta en cada obra a descifrarlo como meros contempladores de su trabajo.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

 

Spain is pain #291: Rocket Man

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Cosmonauta (Pep Brocal). Astiberri, 2017. Rústica, 176 págs. Color, 16 €

 

She packed my bags last night pre-flight
Zero hour nine AM
And I’m gonna be high as a kite by then
I miss the earth so much I miss my wife
It’s lonely out in space
On such a timeless flight
“Rocket Man” – Elton John

 

Uno de los temas clásicos de la humanidad es el fin de los tiempos. O dicho de otra manera, la visión antropocentrista que tenemos sobre nuestra existencia nos sitúa en el centro de todo y como fin mismo de la creación hace que creamos que cuando dejemos de existir la vida, el planeta y todo aquello que surgió del caldo cultivo primigenio dejará de existir. La otra visión, la religiosa, es aquella que nos pone como meros seres que aparecemos por la gracia de un ser superior del que estamos a su merced, tanto en nuestra presencia en este planeta como en nuestro fin. ¿Qué pasaría si alguna de estas líneas de pensamiento se demostrase como cierta y no como mera imposición ideológica o evolutiva? ¿y si no fuésemos algo más que, como dice Juarma, una sucesión de polvos tontos desde los hombres de las cavernas?. Posiblemente la verdad se aproxime mucho más a esta última cuestión que a cualquier otro aspecto. Por lo que podemos considerar la evolución tecnológica y social como una mera cuestión de supervivencia.

A medida que el ser humano como especie ha ido evolucionando ha ido creciendo su consciencia, casi autoinducida, hacia sí mismo. Situándonos en el centro de todo, hasta el punto de creer de que todas las especies animales, la flora y el mismo planeta están a nuestra plena disposición. Como un Edén eterno, a modo de nevera que siempre esta llena, del que consideramos que no debemos ser expulsados. Sin embargo, los científicos, desde hace más de medio siglo, consideran que las cosas no van bien y se dedican a la exploración espacial en busca de nuevas fronteras, ya sea por el bien de la ciencia o de futuras exploraciones para la extracción de bienes materiales. O bien como futuras nuevas fronteras en las que desarrollar tecnologías relacionadas con la terraformación.

Bien, esto es un punto de partida para hablar de Cosmonauta de Pep Brocal, porque en el fondo eso son algunos de los temas centrales que toca la nueva obra del autor catalán. El hombre como centro de todo y la extinción pura y dura del planeta. Pero este no lo hace ni desde lo banal y sencillo ni desde una complejidad que busca apabullar al lector, sino como un pequeño juego que el lector debe ir aprendiendo a jugar a medida que desentraña las reglas del mismo; algo a lo que ya pudimos asistir en la maravillosa Alter y Walter o la verdad invisible (Entrecomics Comics, 2013).

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El punto de partida es un hombre en la inmensidad del espacio en una nave monoplaza, este es uno de los millones que han sido enviados para contactar con Dios y entregarle una carta exigiendo una serie de rectificaciones sobre su creación. Antes asistimos, a través de flashback al colapso de la humanidad y del planeta, pero principalmente a la disolución de Héctor, el protagonista, como persona. Este sufre un gran desengaño amoroso al que le sigue una desvinculación de la humanidad. Poco a poco este se va desdibujando hasta que encuentra como única solución ofrecerse como voluntario para dicha misión. La extensa duración de la misma, de más de dos milenios, se debe a una reducción al mínimo de las constantes biológicas y de las necesidades biológicas. Podría parecer que este va a perder los rasgos de lo humano a través de sus elementos funcionales, pero Héctor se define como tal a través de su consciencia y sus defectos. Este tipo al cual podemos observarlo con desde la pena o la soberbia que se define a través de todos y cada uno de sus fracasos. Brocal apunta a una humanidad que rinde pleitesía a la frustración y a los reveses. Pero sobre todo a los accidentes y al azar que es de ahí donde surgimos como especie y no de esa filosofía metahumana por la cual somos frutos de un experimento de otros u otro ser tal como defiende el creacionismo.

Y es en ese punto donde este autor hace del símbolo verbo. Las cápsulas se convierten en unos grandes espermatozoides que abandonan una Tierra que es un ovulo incapaz de fecundar vida (pág. 97) y los juegos relacionales nos ayudaran a anticipar algunos de los elementos claves del relato. Aunque no todos son pistas a veces la utilización de los colores, en el global del relato nos harán tener unas expectativas narrativas que al final se desbarataran. Así pues utiliza los azules para narran hechos del presente y del pasado que son reales, al menos en un principio, y el rojo aquellos recuerdos del protagonista, que NIC, el ordenador de a bordo, puede llegar a poner en duda.

Cosmonauta de Pep Brocal es ciencia ficción, sí; pero es ante todo una reflexión del devenir humano, de ahí que no se pierda en una construcción estereotipada de universo narrativo. Es seria y crítica con la humanidad emitiendo un juicio sobre la misma, pero a su vez guarda en su interior un sentido del humor muy propio. Este se gestiona a través del sarcasmo, del personaje sobre sí mismo y del autor esbozando a unas autoridades inoperantes incapaces de gestionar una sociedad que lleva años colapsándose y capaz de mentir por el bien de ella misma. Quizás lo que más he disfrutado en esta lectura es la experiencia visual, es realmente grata. El autor no solo explota al máximo las metáforas visuales sino que le da, como debe ser, un carácter protagonista al lenguaje visual, sencillo con personalidad propia pero sin perderse en alardes visuales a pesar de las maravillosas páginas dobles que podemos encontrar a lo largo del relato. Este título es una gran oportunidad para reencontrarse con uno de los autores más interesantes del panorama patrio, y para los que no lo conozcan todavía una gran ocasión para leerlo por primera vez.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #290: días de sangre y delirios

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Febrero para galgos (Peter Jojaio). Entrecómics Cómics, 2017. Rústica, 176 págs. Color, 18€

Desterremos la idea de que el paso de la infancia a la adolescencia como un momento lleno de contradicciones del que se sale más o menos bien parado, porque no es cierto. Es el momento de la vida en el que se generan más inseguridades y en el que socialmente se empiezan a estructurar los grupos de personas en los cuales los individuos van a tener que empezar a enfrentarse el mundo. Empiezan a surgir una serie de diatribas de yo contra el mundo o yo con el mundo, eso en parte viene generado por cierto tratamiento unitario de los niños durante la infancia mientras que en la pubertad de camino a la adolescencia la diferenciación suele ser el rasgo principal. No tener personalidad o ser demasiado diferente puede ser causa de la más amarga de las experiencias.

Ese es el punto de partida de Peter Jojaio en su Febrero para Galgos, su primer e inmenso trabajo largo. Dos amigos que asisten al mismo centro escolar tienen dos perspectivas de la vida diferentes, o más bien dos formas de enfrentarse  a esta. Por un lado uno de ellos sufre acoso escolar en el instituto con un alto grado de violencia por parte de los abusones. Por otro lado su compañero vive en un mundo personal que le ayuda a evadirse de la paupérrima situación emocional en la que vive: es ignorado por su madre lo cual le ayuda ser independiente pero ajeno a la realidad humana. Este es capaz de infringir un grado de violencia mayor que los acosadores a causa del grado de desconexión que sufre con la realidad.

Si bien esa pubertad desgajada de la realidad recuerda a la que sufren los niños de El fin de la inocencia (2006) de Michael Cuesta, en la que el realizador estadounidense introduce un tercer factor: el del sexo a edades tempranas. En el trabajo de Jojaio los otros dos valores son la muerte y la ya mencionada violencia están presentes desde el inicio del relato. El autor opta por enfocar esta última de manera descarnada y cruda, pero mostrada desde el punto de vista de un adolescente. Siendo esta amoral y sin sentido, esta no le supone a los personajes ningún tipo de dilema y la ven con cierta desazón: acción reacción, las agresiones se convierten en un medio de expresión para los seres que pueblan esta ficción. En la dinámica de este personaje entra el acosado, defendido por el primero. A ambos les une una gran desafección por parte de sus familiares hacia a ellos, esto los desvincula del mundo, los sitúa en otro plano frente a las relaciones interpersonales y la percepción de la violencia.

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Los dos escenifican un círculo de agresiones hacia los acosadores en el que el amigo protector hace realidad todos sus delirios sangrientos. Ahí el autor nos describe otro plano de existencia de este personaje para ello se sirve de un cambio de registro en lo visual y en lo discursivo. No solo mediante interludios, cambios de estilo visual sino también con la inserción de segmentos de un falso programa de animación, y lo que es más curioso, humanizar a algunos de los animales que aparecen en escena dotándoles de la palabra. A pesar de dicha antropomorfización que dota a los animales no solo de inteligencia sino de también de sentimientos, ni así la conciencia del protagonista violento se apaga, aún más, es donde este aplaca sus primeros ataques de violencia.

Febrero para Galgos es algo más que una grata sorpresa, a nivel formal maneja diferentes niveles estéticos que van de lo minimalista hasta cierto barroquismo en los delirios violentos del personaje. A nivel discursivo aplica esos planos para narrarnos un relato un tanto áspero de dos personajes anónimos. Dicha estrategia nos ayuda a mirar un tanto desde fuera el relato, no intimar con los dos protagonistas, ya que conocer el nombre es el primer acto para establecer una relación social. A pesar de esa distancia no podemos dejar de estremecernos ante un planteamiento tan crudo esbozado desde un trazo tan limpio. Peter Jojaio se marca una obra importante, muy importante, que se abre con una portada que nos invita a entrar a transitar ese camino de barro bordeado entre árboles muertos, pero con alguien atisbando desde la oscuridad; posiblemente seamos nosotros a punto de presenciar las crueldades de la vida que le esperan a estos dos adolescentes.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #289: el peligro de los bardos.

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Catálogo de Bunkers (Jordi Pastor y Marcos Prior). Astiberri, 2017. Cartoné, 104 págs. Color, 15 €

Post-truth:
Relating to or denoting circumstances in which objective facts
are less influential in shaping public opinion than
appeals to emotion and personal belief. – Oxford Dictionary

Vivimos en una época realmente rara, y aunque suene a tópico la era de la información no solo ha traído la mayor posibilidad de acceder a esta y poder contrastarla sino una fragmentación ideológica y emocional de la misma. No importa lo que digan otros medios, algunos ni siquiera consideran la posibilidad de contrastar un mero titular y ya no digamos una noticia completa. La emoción y la ideología se pone por delante de la razón y la opinión tiene mucho más peso que la verdad tal cual es. Quizás podría parecer que de esto solo somos responsables los ciudadanos, tanto aquellos que consumimos distintos medios de comunicación a nivel informativo como de aquellos que guían su opinión intelectual y política a través de los titulares que todos compartimos en redes sociales. Pero no, los medios, los gatekeepers han entrado a trapo en este juego desde grandes conglomerados con cadenas de televisión en polos ideológicos opuestos, la utilización del clickbait para ganar en métricas de vanidad o portadas meme de algunos periódicos centenario en las que sale el antiguo líder de la oposición con una tortuga ninja.

En 1978 John Fiske y John Hartley, en su clásico Reading Television, hablaban de la función bárdica aplicada a la televisión. Estos consideraban a los bardos como mediadores orales y como los responsables en estructurar y transmitir los mensajes sobre una comunidad en concreto. Estos autores llevaron ese concepto a la televisión convirtiéndola en una mensajera que compila la información desde diferentes fuentes, siendo la audiencia los que deciden si entran en el juego de esta información otorgada. A día de hoy los bardos o gatekeepers se han multiplicado, la fragmentación que procuran los medios digitales y los nichos culturales que se están abriendo hacen que esta no recaiga únicamente sobre los grandes medios, sino sobre muchas otras personas que poco a poco van asumiendo esta condición. Escuchamos y vemos con los que estamos en sintonía, y como no a la larga el no conocer las opiniones de otros. En palabras de Stuart Hall solo nos situamos en un nivel de decodificación hegemónico dominante, lo cual nos incapacita para reelaborar la información a partir de los códigos negociados y opuestos.

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Hablando de la función bárdica y a la estructura social occidental centrada en la familia nuclear, en cualquiera de sus formas pasadas y contemporáneas, los primeros bardos son nuestros padres. Ellos nos ayudan a construir una visión del mundo única y cohesionada basada en la proximidad física y en compartir un espacio vital. A medida que salimos de ese espacio conocemos otros bardos que nos ayudan a estructural nuestro yo social, emocional e ideológico.

Como siempre Marcos Prior con tramas en apariencia sencillas construye una crítica a un mundo dedicado a la contemplación e inacción. Catálogo de bunkers es  un trabajo apoyado en el dibujo de un Jordi Pastor que le otorga cierto tono de ensoñación a un relato que se construye sobre la fe que el escuchador tiene sobre el narrador.

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Eric K. es un fabulador, una persona que construye el mundo que le rodea a él y a su hijo palabra a palabra. El verbo como construcción y justificación previa o posterior al hecho, en este caso asesinatos. El entorno apocalíptico juega en favor de la construcción de un relato propio y sesgado sobre el pasado, y también sobre un presente que el mismo construye día a día en pos de un futuro moldeado a través de sus justificaciones. Podríamos pensar que este tal Eric K. es un cabrón sin escrúpulos que utiliza la información que tiene toda la información sobre los búnkeres para poder asaltarlos, pero me parece que podemos plantearnos otra pregunta: ¿Cuál es el fin de dichos ataques?¿lucrarse o crear en su hijo una imagen de mundo?. Aquí entra otra baza en juego el hijo, Alex, en un principio parece bastante alienado por los actos del hijo, no es un ejecutante de los actos pero si aparenta estar de acuerdo con estos y con lo que le explica su padre. Sin embargo este parece conocer a la perfección que su padre sufre delirios y mata por matar. Podemos suponer que Alex apela a la emoción y al vínculo padre-hijo para adherirse al padre y a sus actos, porque le interesa, porque gracias a él sobrevive o porque no le queda otra opción. El ver esos actos desde otra perspectiva le situaría en el polo opuesto al progenitor y como no en una situación de peligro con respecto a este.

Catálogo de Bunkers es una ficción que nos habla más del presente que de otra cosa. Ese futuro apocalíptico dibujado por estos autores no es más que una representación del fin del mundo ralentizado que estamos viviendo en estos momentos. Solo somos capaces de agarrarnos a aquellos mensajes con los que comulgamos y desgarrarnos con los de ideología opuesta. Esta fragmentación social no existe en las altas esferas, ellos controlan todos los medios y aunque la tecnología nos permite que todos podamos ser bardos, el poder, los medios y los avances tecnológicos  son los que hacen al bardo como tal: la fibra óptica es el nuevo laúd. Solo queremos a quien queremos creer, justificamos nuestro actos, o los de los nuestros, por bárbaros que sean, mi papa es mejor que el tuyo y estamos perdiendo la capacidad crítica día a día. Prior y Pastor nos regalan una obra fundamental para entendernos a todos nosotros en el aquí y el ahora. No dejen de leerla.

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@lectorbicefalo