Scalped – Libro dos (Jason Aaron, R. M Guéra, Davide Furnò y John Paul Leon)

scalped_libro_dosScalped: Libro dos (Jason Aaron, R. M. Guéra, Davide Furò y John Paul Leon). ECC, 2016. Cartoné. 320 págs. Color. 30,50 €

Todos somos unos hijos de puta, o al menos tenemos el potencial de serlo. El otro día hablaba con una amiga norteamericana sobre el calado de las barbaridades que cada uno de nuestros ancestros (más bien los suyos, los míos no abandonaron Europa) llevaron a cabo al otro lado del Atlántico. Desde la más intensa curiosidad hacía por entender que piensa un norteamericano, alguien cuya nación se basa en el domino de la tierra de otros que más que conquistados han sido diezmados hasta el límite de la extinción. Mi amiga me intentó hacer saber ese sentimiento de pertenencia a una tierra que otros la han convertido en ajena mientras sobreviven en tierras baldías que técnicamente son tercermundistas.

Idea que se ve reforzada por el segundo volumen de la serie Scalped de Jason Aaron y R. M. Guéra, contando este último con el apoyo en los lápices de Davide Furnò y John Paul Leon. Pues si el primer tomo de Scalped era un denso trago de rabia, el segundo se vuelve aún más negro y añade un matiz de amargura que difícilmente puede no derivar en la nausea. Jason Aaron parece decidido a demostrar que los infiernos pueblan la tierra y que las reservas indias pueden ser uno, quizás al ser una mezcla de pudrideros y sueños rotos de una nación otrora fuerte y orgullosa. Esto es así hasta tal punto que incluso por momentos todo lo noir desaparece de la colección para mostrar un drama desnudo y gris. Es innegable que los grandes estilemas del género siguen presentes, pero poco importan las investigaciones policiales o los agentes encubiertos ante un cadáver que algún día fue bello y que ahora se pudre al sol, algo que aunque sea beneficiario del milagro de la resurrección jamás volverá a tener ni su fuerza ni su presencia.

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Especial interés encontramos en los capítulos donde Dash Caballo Terco, hay que tener valor para hacer con su protagonista lo que hace Jason Aaron, cede su puesto a Lincoln Cuervo Rojo, ese jefe indio-criminal a tiempo completo. Porque si hay algo peligroso es humanizar al villano, algo que hace a la perfección Jason Aaron en Scalped, momento en el que sabes que no hay vuelta atrás, que todos tienen sus razones y están destinados al fracaso más absoluto. El guión adquiere tal fuera que hasta el dibujo feista de R. M. Guéra se ve fortalecido, consiguiendo que su línea irregular y sus negros densos den más verosimilitud a la reserva india de Prairie Rose, un lugar donde bajo ningún concepto querías vivir y donde el único indio libre es el indio muerto.

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El legado del casino indio

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Scalped: Libro uno (Jason Aaron y R. M. Guéra). ECC, 2016. Cartoné. 296 págs. Color. 29 €

En España no existe el problema nativo debido a que somos un pueblo compuesto por la mezcolanza y el fruto de quienes siempre han estado aquí y los incontables grupos humanos que han cruzado estas tierras. Siendo del suroeste español, de una familia bastante concentrada en el espacio y con pocos movimientos en el pasado, lo más sencillo es decir que soy mediterráneo. La respuesta larga es que como mínimo por mis venas corre sangre íbera, tartesa y musulmana, lo que derivaría en lo que actualmente somos los andaluces del suroeste y los portugueses del sur. Pero tampoco me extrañaría que se encontrara en mi acervo genético algo de fenicio, romano o hasta una pizca de celta. Así que se me hace complicado hablar de elementos como la pureza de sangre o el mestizaje.

Supongo que es algo inherentemente español, un pueblo que allí donde ha ido ha hecho del mestizaje su bandera. El español no ha tenido problemas nunca para follar, para encontrar el atractivo  a cualquier tono de piel. Los habitantes del norte de Europa han sido un poco diferentes, les ha gustado más separar, hasta el punto de que actualmente en Estados Unidos los nativos americanos suponen el 0,8% de la población, unos 2,4 millones entre más de 300, que perviven en las llamadas reservas indias donde la supervivencia de las viejas tradiciones pierden la batalla ante la pobreza y el juego legal. Aunque quizás todo esto sea más fácil de entender si leemos Scalped, el cómic de Jason Aaron y R. M. Guéra, ambientando en una reserva india y protagonizado por un indio, Dashiell Caballo Terco, que vuelve a casa como se debe hacer, lleno de ira y con un secreto que pone en peligro su vida.

Las reservas indias cuentan con cierta autonomía legal, lo que las coloca fuera de la jurisprudencia estatal, lo que provoca que la justicia sea administrada por la policía local, con el FBI como único cuerpo con poder real dentro de la reserva, y da cierta libertad legislativa, como es la posibilidad de legalizar el juego. Esto ha hecho que muchas reservas se conviertan en agujeros donde la pobreza ha mutado a la corrupción del juego y las mafias. Jason Aaron toma este punto de partida, la total desmitificación del pueblo amerindio y trata una obra de género negro sin piedad, un retrato real, y por tanto dramático, de un pueblo en franca decadencia y sumido en una batalla interna que no puede ganar bajo ningún concepto. La historia de Scalped puede terminar mejor o peor, pero si algo queda claro en el Libro uno es que independientemente de cómo acabe la odisea personal de Caballo Terco, su tribu ya hace mucho que fue condenada.

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La trama central de Scalped es clara y contundente, Jason Aaron demuestra que sabe escribir una historia de acción frenética con tipos duros y conciencias derrotadas. Pero quizás lo mejor de Scalped es todo lo que da carne a esos huesos, las historias que se van colando y planteando un fresco sobre la reserva de Prairie Rose, un escenario donde lo único indio es el color de la piel. Jason Aaron trata temas tan delicados como el alcoholismo, la lucha por los derechos civiles o la pobreza, pero todo desde un prisma tan realista que duele. En este sentido cobra gran importancia la organización temporal del relato, ya que el guión da continuos saltos en el tiempo, tanto para deconstruir una escena de varias horas, saltando hacia atrás y hacia delante y cambiando el foco, como viajando décadas en el tiempo para mostrarnos que vida ha llevado a cada personaje a la realidad presente de Scalped. El guión consigue que sin dejar una sola página de entretener y divertir, la denuncia esté siempre presente, borrando cualquier rastro de romanticismo y mostrando la miseria física y espiritual.

Por su parte, el dibujo de R. M. Guéra casa perfectamente con el tono lúgubre y pesimista de Scalped. Prairie Rose no es una reserva en mitad de la naturaleza, sino un basurero habitado por seres humanos, y el dibujante se encarga de recordarnos en cada página y viñeta esa fealdad opresiva condenada al fracaso. Quizás la tinta de R. M. Guéra sea demasiado intensa al principio de la lectura, pero al discurrir de las páginas se demuestra como una herramienta más al servicio del fin de Scalped, contarnos la odisea infernal de Dashiell Caballo Terco. Ahora sólo queda esperar a los próximos tomos recopilatorios de Scalped, sabiendo que acabe como acabe la aventura de su protagonista, el pueblo indio está condenado.

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