La nueva Esther

3782

Los cuadernos de Esther. Historias de mis 12 años (Riad Sattouf). Sapristi Cómic, 2018. Cartoné, 72 págs. Color, 15,90€

En las entregas anteriores de Los cuadernos de Esther. Historias de mis 10 años y Historias de mis 11 años veíamos cuales iban a ser las pautas de las siguientes entregas de este experimento vivencial del autor francés. Recordemos, Sattouf va seguir la vida de Esther desde los 10 años hasta los 18, a través de una serie de páginas que más adelante se recopilan en los volúmenes que podemos leer de manera anual. La cuestión es que en los dos anteriores, nos encontramos con una Esther niña, todavía muy enfrascada en su universo familiar y que empieza a tener relaciones sociales complejas. Sin embargo, este último volumen podemos ver como esa niña empieza a dejar de serlo a través de esas nuevas relaciones sociales, una percepción más aguda del mundo ajeno a la familia y un reconocimiento de ella misma como mujer.

De lo social parte algo tan común como las relaciones de amistad a los prejuicios. Ella misma empieza a darse cuenta de que empieza a darse cuenta de que hay gente que no le gusta, ya sea por el origen o actitud de las personas a cuestiones meramente estéticas: los feos, los gordos, o aquellos que simplemente no asocian su sexualidad a lo que se supone de su género. Lo binario se construye todavía como una extensión de la infancia, bueno/malo, bonito/feo, etc. La opinión de esta niña se forma, por el momento, a través de los absolutos, por el momento no hay zonas grises. En eso entra en juego otro aspecto, la autoconciencia de ser una persona popular para entrar en ese juego bipolar y no caer siendo una paria en el instituto.

De la mano de esto entra la idea de género, Esther es consciente de las diferencias entre hombres y mujeres, y de que gran parte de sus relaciones personales van a pasar por ese hecho. En el instituto los adolescentes, chicos, pasan por su época de estúpidos totales y por una sexualización del cuerpo femenino. En la página titulada “Los chicos y las chicas” (24) habla de la superioridad de los hombres sobre las mujeres a través de un constructo social, la percepción del cuerpo femenino validado a través del punto de vista de los hombres. De la mano de esta idea, que supongo que se irá desmontando en los siguientes cuadernos, un inicio de autoconocimiento del propio cuerpo a través de la diferencia.

PlancheA_312918

En último lugar un conocimiento del mundo exterior más allá del hogar y el centro de estudios, en este caso de la política imbuida por la preocupación de los padres por el devenir político. La victoria de Trump en Estados Unidos y la posibilidad de que Le Pen tuviera posibilidades reales de gobernar Francia, empieza a darse cuenta de que el mundo se gobierna mucho más allá de aquellas cosas que ella puede controlar o manejar y de que no todo es abarcable desde su mundo. ¿es el despertar de una conciencia política? Posiblemente no tanto, pero sí de la idea de que aparte de las diferencias personales, sociales, de procedencia o de forma de comportarse existe otra que es de ideología.

Los cuadernos de Esther. Historias de mis 12 años es por el momento la mejor entrega de esta biografía, no tanto por la calidad del autor, que también, sino porque Esther empieza a ser un personaje poliédrico, mucho más complejo, que nos permite ver el crecimiento de la juventud de nuestros tiempos. En breve supongo veremos como la tecnología, a.k.a. smartphones, empieza a convertirse en un mediador con el mundo y más adelante la entrada de la sexualidad en primer plano, pero para todo eso tendremos que esperar a los siguientes cuaderno.

 @Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Anuncios

Nuevas mitologías en la cabaña Roanoke

leña

Leñadoras 3. Todas a una (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Kat Leyh, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2018. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

En las dos entregas anteriores de Leñadoras ya se podía advertir un giro muy interesante sobre los textos destinados, en principio a lectoras jóvenes pero transitando en el ámbito de las narrativas mainstream. Estos, creados por mujeres, con protagonistas, en su totalidad, femeninos,son, sin embargo, trabajos creados con una mentalidad a aquellos que en el pasado destinados a este nicho de mercado intentaba marcar las pautas de lo que se esperaba de la mujer en esta sociedad. Noelle Stevenson y Shannon Watters apuestas por reconfigurar esa idea para las nuevas generaciones

Eso no pasa por poner solo protagonistas femeninas, dejar de lado a los masculinos, eso nos lleva a dejar de lado las tramas románticas dependientes clásicas y centrarse en la acción del relato pura y dura. La consecuencia es redibujar el universo mitológico clásico, puro y duro, dentro de este nuevo contexto. Aquellas y aquellos que ya hayan leído las dos entregas anteriores habrán comprobado de que no se trata de una serie de aventuras en las que llevan las riendas son todo mujeres. Tras esto existe una redefinición de los monstruos clásicos, llevarlos a otro terreno añadiendoles una serie de características alejadas del canon oficial.

leña2

Todas a una es un ejemplo de esa idea transversal que recorre esa idea; los dos arcos argumentales que componen este volumen dan un giro y pasan de la montaña al mar. Si seguimos en el mismo campamento, pero cerca hay una playa cerrada desde la que se divisa el mar. Este será el gran escenario para la introducción de dos nuevas reimaginaciones. En el primer arco son sirenas los seres fantásticos que se encuentran las chicas de la cabaña Roanoke, pero no son los seres mitológicos que nos solemos encontrar, no son bellas en un sentido canónico, aquel en el que a partir de este atributo se suponía la pureza de la persona en cuestión, ni tan solo se dedican a atraer marineros para robarles la vida. Las sirenas tienen su mundo, sus conflictos, y realmente no parecen interesadas ni lo más mínimo en los humanos. El segundo arco tiene como seres fantásticos protagonistas son una licántropa marinera, a.k.a. loba de mar, y unas selkies que tiene retenido el barco de la primera. Ambos arcos tienen en común, y ahí viene esa idea de reimaginar, la sororidad, el conflicto no se resuelve a través de la hermandad entre mujeres, lo violento se deja de lado en favor de buscar soluciones compartidas.

El tercer volumen de Leñadoras confirma el buen estado de forma de esta colección, que como ya se comentó en entradas anteriores, recupera la idea de aventura clásica pero cambiando algunos filtros. No solo el cambio de género de los protagonistas sino el cambiar el filtro de la extrañeza por el de proximidad. Eso provoca en el lector una riqueza en la mirada de aquello que nos es ajeno, aquí los monstruos, seres mitológicos y mundos paralelos. Esa proximidad junto con la sororidad como método para solucionar los diferentes conflictos hace de este cómic único, de ahí la amplitud de miras en cuanto a la audiencia deseada. En resumen, una lectura perfecta para el verano, que tendremos que esperar para leer más aventuras, la buena noticia es que ya queda menos para el cuarto volumen.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Weird adolescence

end

The End of the Fucking World (Charles Forsman). Sapristi, 2018. Rústica, 178 págs. B/N, 15,90€

Adolescencias turbias, oscuras, anormales o aquellas alejadas de la idea de ir creciendo dentro de una sociedad, enamorarse, estudiar, trabajar y preparar la entrada a la universidad. Son adolescencias que no necesariamente tienen que ser contraculturales o en la que los jóvenes a través de su actitud cuestionan todo lo que les rodea. Hay adolescentes que sienten cierto vacío emocional durante ese periodo de su vida que reconducen a través de la violencia hacia a otros o hacia ellos mismos. Historias como Natural Born Killers o Badlands nos hablan de ese desencuentro entre el desencanto y la falsa normalidad que se construyen como relatos de reafirmación social.

En The End of the Fucking World se pone de manifiesto la falta de empatía del mundo hacia las personas, de cómo los disfraces que construimos para ser socialmente aceptables son tan falsos como la sociedad que los tolera. Los protagonistas no necesitan ninguna justificación que les permita actuar como desean, el instinto sale a primer plano de su personalidad para poder llevar a cabo su road movie personal. No se trata de una adolescencia premeditadamente construida por ellos mismos, en su propio pasado y en su propia salud mental y emocional.

end2

El enfoque del autor pasar por evitar cualquier tipo de aderezo narrativo ni exquisitez gráfica, remitiéndose a lo esencial valiéndose del discurso directo. También deja de lado cualquier tipo de función aséptica que muchos narradores utilizan en obras en las que la violencia tiene un peso importante. Lo esencial del relato pasa por contar aquello que les sucede a los protagonistas y que es realmente importante para ellos a la vez que influye directamente en el relato. Para ello se sirve de James y Alyssa, dos adolescentes que intentan buscar o tener una meta en la vida, el busca el cariño de otra persona, pero como una forma de entender que el es capaz de mostrar afecto esta. Por su lado ella, quizás en el mismo plano sentimental trata de encontrar a su padre. Con esa perspectiva se encuentran y deciden emprender una relación, que no se puede aplicar el termino romántico y posiblemente más el de simbiótico a nivel afectivo.

 Charles Forsman es capaz de captar esa idea de adolescencia de urgencias con las necesidades a flor de piel, dejando de vivir la vida como si fuera un instante y que las acciones que se emprenden tienen todo tipo consecuencias. Eso no implica coherencia en los hechos, pero si en la causa efecto. De manera que los asesinatos y tropelías que comenten tienen sus secuelas, y ellos son conscientes de ellos, la huida es estéril, y el viaje interior lo sufren en sus propias carnes. En definitiva, relato crudo sobre la otra adolescencia basada estéticamente en una simplicidad visual devastadora, en unos diálogos breves y una capacidad inconmensurable del autor de narrar con lo mínimo.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is pain #327: el mundo de la mente

laberinto2

Las voces y el laberinto (Alfredo Borés y Ricard Ruiz Garzón). Sapristi cómic, 2017. Rústica, 112 págs. Color, 14,90€

El cómic patrio contemporáneo no es muy dado a adaptar a viñetas relatos de otros medios. Podemos pensar que no es tanto por que no haya obras literarias, por ejemplo, que estén a la altura de ser adaptadas, que sean excesivamente complejas en el proceso de traslación o que estén pensadas para pertenecer a un medio concreto y sea muy difícil adaptarlas. La cuestión puede que sea que el lector de cómics, por lo general, desea leer títulos que estén pensados para ser directamente trasladados a la viñeta, tanto aquellos que se amparan bajo obras de concepción más clásica a aquellas experimentales. En todo caso la adaptación necesita una sensibilidad especial para no decepcionar a los lectores de la obra original.

Este es el caso de Las voces y el laberinto de Alfredo Borés, una adaptación/inspiración de la obra Las voces del laberinto de Ricard Ruiz Garzón. En este caso parece que ambas obras se conjugan en favor de un concepto de expansión. No se trata de una adaptación pura y dura que respeta todos y cada uno de los rasgos del texto original, sino que adopta estos para crear una obra propia; capaz de coger esos elementos y jugar con ello para convertir en un relato que parece pensado desde un primer momento para este medio. En ese sentido el trabajo de Borés es notable, sucede en muchas ocasiones que, en esa acomodación, muchas veces realizada a través de la reducción, se sustraen demasiados elementos hasta hacerla a veces incomprensible. En esta obra en cuestión no sucede hace suya el dicho la parte por el todo. Todo aquello que es necesario para entender la obra en su complejidad está presente, ni se pretende que se sobreentienda ni se suponga.

Por otro lado, lo que hace realmente interesante a Las voces y el laberinto es el tema, un recorrido por los recovecos de la mente y de las patologías asociadas a esta. Lo más importante creo que es el tono que el autor aporta nivel estético. Todo aquello que se relaciona con la locura suele imaginarse visualmente como un espacio de rotura con la realidad a través de lo escabroso. Borés opta por mostrar a los monstruos interiores de manera sutil suave sin imágenes macabras ni planteamientos surrealistas. En ese aspecto adquiere mucho peso los escenarios urbanos, definiendo la realidad como un espacio en el que, a pesar de cada uno de los síntomas de los personajes, estos tocan con los pies en el suelo, son conscientes de sus problemas y de la compleja situación en la que están sus familias.

Lo que más destaca de este trabajo es su vertiente pedagógica y de concienciación social lo que lo hace un título muy adecuado para su lectura entre los más jóvenes. De ahí surgen cuestiones como la forma de narración, sencilla y efectiva pero no maniquea. No cae en cuestiones de denuncia social, pero si de una toma de realidad, no hay ni buenos ni malos sino de perspectiva. El laberinto se muestra como el espacio interior de cada uno de nosotros y las voces aquello que no guía, el libro nos explica que pasa cuando esas voces no nos indican la dirección correcta, están son impostadas y buscan confundir. Todo constituye un trabajo interesante, con unos recursos visuales muy interesantes capaz de transmitir toda la angustia que sienten las personas que padecen dichas enfermedades.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is pain #317: Saben aquel que diu…

pres1

Presidente Puigdemont (Pablo Ríos). Sapristi cómic, 2017. Cartoné, 40 págs. B/N, 8,95 €

Pablo Ríos lo ha vuelto hacer, empezar así siempre es genial, pero es la pura verdad. El año pasado se marcó un excelente libro de chistes en tiempo record sobre el recién elegido presidente Trump. Este año, y me da la sensación que, con mucho menos tiempo, ha creado Presidente Puigdemont, un libro que por los tiempos que vivimos, la urgencia de la información diaria sobre el tema en cuestión y por la proximidad puede levantar alguna ampolla que otra. En su trabajo anterior dicha distancia geográfica y el carácter autoparódico del protagonista, no sabemos si autoconsciente, nos permitía hacer una lectura netamente cómica tanto de sus acciones, frases y sus posicionamientos. Otra cosa es cuando ha subido al poder y lo divertido se puede convertir en peligroso. El matiz con el presente volumen debe ser otro, la gravedad con la que los medios están tratando todo el asunto casi impide la aparición de la lectura cómica en su vertiente cínica sin entrar en el humor negro, un equilibrio difícil de mantener en el que el autor se sale con la suya.

Entender la inmediatez como una forma de reflexión es otra de las claves para poder acercarse a este libro. Da igual lo que se piense sobre el asunto en cuestión, y más cuando se está llevando todo desde lo emocional, la información que se proporciona esta generada por bloques de opinión que no tienen piedad a la hora de mostrar contenidos no contrastados, y los datos se pueden ver desde tantas perspectivas que casi han perdido total validez. Cuando algo es tan polisémico se convierte en neutrosémico, es decir la multiplicidad de interpretaciones hacen que nada tenga un sentido concreto. Y en la situación actual ya casi no vale la pena saber de dónde se viene, pero si hacia dónde vamos. Es decir, cuestionar, y no hay herramienta mejor que el humor. En ese sentido Ríos ha elidido lo obvio del personaje, sus rasgos, su ideología y ha tirado por lo contextual, leyendo entre líneas y planteando ahí sus dudas, haciéndolo como un humorista debe hacerlo: sabiéndola meter doblada.

pres2

El ejercicio del autor es pues hacer un poco de ventrílocuo, o para ser un poco más actuales hace un redoblaje del político convirtiéndolo en un personaje. Así consigue convertir la neutrosemia en reflexión y como mínimo conseguir esbozar una sonrisa entre tanta cifra y opinión maleable. Tomar voz en este discurso bipolar es algo complejo y más si uno comprende que no se trata de algo que no tiene que ver con bandos ni con banderas, sino una cuestión de poderes mal entendidos. Pablo Ríos consigue salirse airoso por segunda vez con el reto, no por la contrarreloj realizado sino por saber tomar el pulso de toda la situación y plasmarlo en poco más de una treintena de viñetas, lo que nos hace plantearnos que haría este andaluz con una tira diaria en un periódico nacional, pues eso.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Como la vida misma

ester1

Los cuadernos de Esther. Historias de mis 11 años (Riad Sattouf). Sapristi Cómics, 2017. Cartoné, 52 págs. Color, 15,90 €.

Una de las características que define la obra de Sattouuf es la de retratar el día a día ya sea en su saga autobiográfica El árabe del futuro o en la que nos ocupa hoy Los cuadernos de Esther. Si bien creo que la segunda es compleja a la hora de representar una infancia actual, muy distinta a la suya y con la que el propio autor guarda no solo una distancia temporal sino también una cultural. En su autobiografía la distancia se construye consigo mismo a través de un mecanismo que navega entre lo objetivo-subjetivo, entre la descripción histórica y social de un entorno que le resulta ajeno contra la experiencia personal y su percepción de un mundo extraño, tanto occidental como árabe, en el cual crece rodeado de múltiples culturas que en el fondo se parecen más de los que creemos.

El foco de Esther es una niña, de 11 años en este segundo volumen, en la Francia actual. Haciendo una lectura paralela de las dos obras nos encontramos con ciertos elementos de la infancia que perduran: el conocimiento distorsionado, rellenar huecos con imaginación donde este no llega, inocencia, forjar las primeras amistades y el centro escolar como kilómetro cero de la vida social de los niños. El primer volumen de esta saga, que pretende durar hasta que Esther cumpla los 18 años, servía a modo de introducción para ir haciéndonos a la idea de cómo es la protagonista a la que vamos a acompañar durante casi una década en este entrañable viaje. Esta segunda entrega sirve para conocer la retranca que tiene la niña y la evolución en la relación con el sexo opuesto.

ester2

Aunque lo que me parece fascinante es la capacidad de Sattouf para describirnos a los personajes secundarios a base de trazos narrativos muy básicos y conocerlos a la perfección: los padres, el hermano, las amigas, profesoras, etc. Sin embargo, a Esther la conocemos muy poco a poco a pesar de ser la protagonista del álbum. Eso si el autor la va despiezando poco a poco viendo todos los matices de la edad y de cómo se acerca a la temida, por los padres, adolescencia. Este volumen se centra en un aspecto principal que entiendo que se convertirá en central a lo largo de los siguientes volúmenes: el cambio. Por un lado, se inicia un proceso de personalización por el cual se aleja de la imagen que los padres tienen de ella, se empieza con un corte de pelo decidido por ella misma para luego iniciarse en la toma de decisiones propias. Por otro lado, hay un cambio de centro escolar que la sitúa en una esfera de cierta independencia y de formación de nuevas amistades. Pero el más importante es el de la conciencia del sexo como un fantasma que todavía no ha llegado, pero por las reflexiones que hace la protagonista está a la vuelta de la esquina.

Quizás la idea de Riad Sattouf sea esa la de crear diferentes líneas temáticas, abiertas y que se irán cerrando poco a poco, o abriéndose más, como la vida misma. Lo que sí está claro es lo certero que se está volviendo el autor francés a la hora de tratar temas complejos relacionados con la preadolescencia. La naturalidad con lo que lo hace no está reñida con su estilo con el que trata de diseccionar cada uno de los momentos de la vida de Esther. Esto hace de esta obra una lectura obligatoria, que posiblemente nos ayuda a entender a los adultos del futuro, ver cómo han crecido en su yo más íntimo. Lo cual me hace plantearme una pregunta ¿llegaran Esther y Riad al final del proyecto? La complejidad de la adolescencia nos abre un interrogante para el que no tenemos respuesta por el momento, pero que aun así nos regala una de las narrativas más frescas provenientes del país vecino.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Leñadora busca lectora (y lectores)

leñadoras12

Leñadoras. Un plan terrible (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2017. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

Actualmente estamos ante un proceso en el que la cultura debe de ser analizada desde el punto de vista al que están destinadas las obras. Evidentemente esto ha existido de una manera clara y meridiana desde hace décadas, pero la cultura de nicho contemporánea nos indica que esa fragmentación de la audiencia va a ser cada vez mayor y que los productos culturales o de entretenimiento generalistas apuntan cada vez a una mayor anomia que aquellos destinados a públicos concretos. En todo esto, a día de hoy, los productos culturales que más están creciendo es aquel destinado a mujeres de entre 12 y 25 años. Las mujeres jóvenes consumen más cualquier producto cultural que el resto de segmentos. Y eso la industrias culturales han sabido verlo a la perfección.

Quizás el segmento más goloso es el de nuevas lectoras por lo que tiene de conformación de una futura audiencia lectora, en el caso que nos ocupa. Los buenos cómics destinados a esta parte de la audiencia es una inversión de futuro para las editoriales que depende de los títulos publicados hoy. Pero ¿Cómo deberían ser esos textos?¿Qué aspectos deberían incluir? El principal rasgo que los define es la no existencia de una narrativa en el que la acción de las mujeres protagonistas dependan de la intervención de un hombre o esté relacionado por estos. Por ello la mujer debe ser el centro del relato, resolver los problemas por si misma o rodeada de otras mujeres, y mostrar una variedad en la estereotipia femenina fuera de los cánones convencionales y conservadores. Es decir, apostar por nuevos puntos de partida que reflejen los cambios sufridos por la sociedad en el último medio siglo, pero sin perder de vista los artilugios otorgados por los géneros narrativos.

leñadoras13

Leñadoras de Noelle Stevenson y Shannon Watters cumple esas pautas y van mucho más allá. Las mujeres adultas mostradas en esta obra son autónomas y capaces de enseñar a las nuevas generaciones, no son perfectas, cometen errores, pero no dudan en reconocerlo delante del grupo y tratar de solucionarlo. En este trabajo cabe todo: nuevas relaciones entre mujeres apartadas de la estereotipia que las define como competidoras, relaciones de amistad que van más allá del canon de la aventura. Pero sobre todo un respeto por la aventura como género narrativo del que gozan muy pocas obras en la actualidad. La frescura con la que se aborda este relato en función del género me recuerda a la de Haggard, salvando todo tipo de distancias y cuestiones de representación social de aquel momento histórico, en la que todo resulta conocido pero nuevo, definiendo un equilibrio muy difícil de defender pero que estas autoras hacen a la perfección.

En esta segunda entrega empezamos a profundizar en el pasado de Jen  y la mujer oso, eso implica mujeres con un pasado que las ha convertido en lo que son en el presente del relato. No existen hombres en la conformación de la psique de las protagonistas. Pero Leñadoras tiene otro aspecto positivo, a pesar de tener un público definido a la perfección es capaz de encandilar a lectores de otras edades, yo mismo. Es un cómic disfrutable como pocos en el que la fantasía, la aventura y la reivindicación de género se dan la mano sin resultar una obra cerrada a un target completo. Así pues tenemos una de las obras de referencia del momento dentro del comic de entretenimiento pero que no se queda solo en la cáscara del género narrativo ni en la de representación de la mujer, no vale con solo poner mujeres como protagonistas, con una amplia representación de las mismas. Una delicia para lectores jóvenes y una grata lectura para adultos.

P.D.- ¿Para cuándo la tercera entrega?

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo