Spain is Pain #241: Lo mejor de 2015.

Se ha acabado 2015 y empiezan las listas de lo mejor: música, cine, literatura,… y como no las de cómic también. Como bien es sabido esta sección está dedicada exclusivamente al cómic español. Este año como en anteriores he sido incapaz de hacer una lista de los 10 mejores, por eliminación me he quedado con 12 títulos que considero imprescindibles para entender el año tebeístico español. Y recordad, las listas son subjetivas y nunca a gusto de todos.

1.- La casa de Paco Roca (Astiberri)

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Para mí la mejor obra de Paco Roca, y el mejor título de este año, hasta el momento. En esta el que el pulso autoral se une al personal para crear una obra emocionante sobre personas, familias, y las emociones que se construyen alrededor de una casa.

2.- ¡Oh diabólica ficción! de Max (La Cúpula)

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Cada obra de Max sigue siendo una sorpresa a pesar de la longeva, y afortunada, de su obra. Su último trabajo gira en torno a la idea de creación encarnando en una urraca el origen de la cultura humana. Estética breve al servicio del intelecto que tiene como protagonista a la cultura.

3.- Necrópolis de Marcos Prior (Astiberri)

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Al igual que sus trabajos anteriores Marcos Prior opta por el análisis político y social. En este caso una ciudad en proceso de cambio, en el que brillantemente el autor hace protagonista al lector que presencia la carrera electoral de los candidatos a la alcaldía y los testimonios de ciudadanos anónimos. Necrópolis cae como una losa sobre nuestras consciencias. Leanlo.

4.- Llavaneres de Arnau Sanz (Edicions de Ponent)

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Arnau Sanz nos regala en esta ocasión un relato sobre el recuerdo, la familia y la importancia de los espacios; pero sobre todo del tiempo. Llavaneres es una obra sobre el pasado aquel que fue real, y aquel que muchas veces, sin saberlo, imaginamos y que lo incluimos en nuestra línea temporal.

5.- Soufflé de Cristian Robles (La Cúpula)

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Soufflé retoma la idea de representación de una sociedad alienada de sus instintos naturales que se mueve por una artificialidad de en los hábitos y costumbres, de la incapacidad de ser una comunidad más allá de la superficie, pero repitiendo la fórmula de su obra anterior, sin moraleja ni falsos relatos sociales. Fascinante en lo estético.

6.- ¡Garcia! de Santiago García y Luis Bustos (Astiberri)

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Un puñetazo en la cara. Eso es lo que es el último trabajo de García y Bustos, una obra destinada a remover tripas entremezclando el thriller político y el relato de acción, pero que sin duda está cargado de muy mala leche en cuanto a la representación de nuestro país se refiere. Un reflejo de España aquí y ahora.

7.- Hit emocional de Juanjo Sáez (Sexto piso)

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Nadie como Juanjo Sáez habla de su vida y nos hace sentir como parte de ella. En este título utiliza una herramienta infalible: la música. A través de esta hila una estructura narrativa vinculada a las experiencias personales, que a medida que pasan las páginas nos van pareciendo más y más nuestras.

8.- El paraíso perdido de Pablo Auladell (Sexto piso)

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El paraíso perdido de John Milton es una obra compleja de ahí que el valor de esta adaptación/reescritura de Pablo Auladell sea tan interesante. Se trata de un libro bello que establece vínculos con algunos momentos de la historia del arte y en el que podemos ver la evolución del artista.

9.- Quartznaut de Álex Red (DeHavilland)

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Un padre y una hija entra en una tienda muy especial en la que un perro entra en trance cuando escucha rock progresivo. Álex Red esboza la excusa perfecta para diseñar micromundos fantásticos en una obra divertida que hay que leer con los ojos, y la mente, muy abierta. Estética arrebatadora.

10.- Heartbeat de María Llovet (Norma Editorial)

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La especialidad de la autora catalana es crear obras llenas de texturas y capas narrativas con múltiples referencias a la mitología y al arte en general. Esta vez el punto de partida son unos falsos adolescentes que juegan con la vida y la muerte, quitándola o dejándosela quitar. Una obra magnifica de una de mis autoras favoritas.

11.- Murcia de Magius (Entrecomics cómics)

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Magius reinterpreta el universo provincial murciano, los tejemanejes políticos, las liturgias religiosas, etc. En la que la perversión del concepto de rito nos permite explorar que hay detrás de costumbres que con el tiempo se han convertido en rutina.

12.- Las aventuras de Joselito de José Pablo García (Reino de Cordelia)

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José Pablo García hace un homenaje pop en el sentido más amplio de la palabra con Joselito, uno de los iconos de la cultura popular española más reconocidos en todo el mundo. Pero no se queda en la superficie del homenaje sino los estilos gráficos son otro homenaje al cómic como arte en sí mismo. Una obra fantástica.

 @Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #240: Estimado Paco Roca.

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La casa (Paco Roca) Astiberri, 2015. Cartoné, 136 págs. Color, 16€.

Estimado Paco Roca:

Te escribo esta carta abierta y a pesar de que no nos conocemos en persona la relación que tenemos como autor lector dura ya unos cuantos años. Muchas veces los lectores creemos que conocemos a los autores a base de leer sus obras durante muchos años. O al menos eso creía que me sucedía contigo hasta este momento, si hasta hace unos días, ayer concretamente, pensaba que tu trabajo más personal, aunque quizás no el más pleno es Memorias de un hombre en pijama. En el cual podríamos entrever todo aquello que tu como autor nos dejas ver de tu persona a través de una obra cómica. El humor casi nunca ha sido llamado a ser relevante como obra. También pensaba, hasta ayer por la noche, que tu obra más completa es Los surcos del azar, que me leí de un tirón, sin pausas.

Concretamente el motivo de esta carta es La casa. Un tipo de obra que me obliga a saltarme la idea de hacer un análisis más o menos sesudo sobre la construcción de la misma, formula a la que en cierta forma nos vemos obligados los críticos de cómic, aunque no sé si alguna vez lo he sido. Considero que La casa es tu mejor obra, por el momento, una obra de largo recorrido que plantea la historia de una familia a partir de un escenario: un chalecito familiar. Pero no se trata de una construcción cualquiera, sino de una realizada por toda una familia durante un periodo largo de tiempo, me da la sensación de que las páginas plasman ese mismo sentimiento que tenemos todos cuando volvemos a casa de los padres, concretamente a una casa que hemos construido entre todos, después de mucho tiempo. La casa es sino me equivoco una obra que quizás de manera inconsciente has elaborado durante mucho tiempo, porque a veces la necesidad de hablar de uno mismo es superior a la de crear personajes que hablen por ti.

La casa, la protagonista del relato, es para mí como una obra inacabada y que define a todos aquellos que pasan por ella una construcción que no solo invoca al pasado sino al presente. Sin duda alguna sigues hablando del valor de la experiencia de los mayores y de la validez de la sabiduría adquiridos a través de la experiencia como idea del trasvase de conocimientos en una línea de conocimiento transgeneracional, algo que aparece en casi todas tus obras, en las que personas de la tercera edad transmiten no solo valores sino formas de entender la vida.

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Encuentro en La casa algunos momentos fundamentales que como lector me ayudan a entender mucho mejor a los personajes, y quizás a mí mismo. El primero en la página 33 en el que lo anillos del tronco del almendro ayuda establecer una línea temporal y de relación entre los personajes de la que pueblan por la casa, en la página 20 en la que el contenedor aloja unos simples objetos que en realidad no son tan vacuos sino que tienen un valor otorgado por las personas (lamentablemente las cosas son cosas y no entienden del valor que nosotros le otorgamos) y, en la brillantemente planificada página 58, en la que el padre acompañado del hijo esbozan con ilusiones como será esa casa en el futuro.  Aunque es la página 51 posiblemente irrelevante en un primer momento en la que el hijo escritor coge un sombrero de paja  y en una alcayata hay un recorte de un catálogo con una imagen de una pérgola. Pero sobre todo el protagonismo de los árboles, las plantas, el calendario de siembra, ¿acaso no es la casa como un árbol que debe ser cuidado durante todo el año, al que no hay que podar, pero si pintar?

Pero el principal de los motivos de este cambio de registro de este texto se debe a lo planteado en la página 49 cuando José le pregunta a su pareja: “¿si tuvieras que refugiarte en un momento feliz del pasado, en cuál lo harias?”. Entiendo esta pregunta como algo que traspasa el papel en el que está impreso, que me busca a mi como lector cuestionarme el valor de los momentos vitales de aquellos que parecen prescindibles pero que permanecen en nuestra memoria por siempre.

En fin Paco, permíteme que te tutee ya que lo he hecho durante toda la carta, ya que a pesar de no querer al final si me ha dado por analizar, aunque de manera breve, tu trabajo. Tan solo me queda agradecerte como lector esta última obra tuya, que es la única en años que me ha dejado con un nudo en la garganta y que posiblemente tardaré un tiempo en releerla, pero seguro que lo volveré hacer. Gracias.

Un abrazo.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Patriota exiliado

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Los surcos del azar (Paco Roca). Astiberri, 2013. Cartoné. 17 x 24cm.  328 págs. Color. 25€

En Salamanca se encuentra el Archivo General de la Guerra Civil Española, centro que he visitado dos veces en mi vida. La primera cuando pasé un año estudiando un máster en la Universidad Pontificia y la segunda cuando visité la ciudad en un viaje rumbo a Cantabria y el País Vasco. Para quien no lo conozca, la zona abierta al público se divide en una exposición permanente y una itinerante. En la primera visita me encontré con una exhibición de juguetes bélicos y en la segunda con un compendio de cartas y dibujos realizados por niños víctimas de la guerra. La exposición permanente está dedicada a la masonería, incluyendo la recreación de una logia. Ni el más mínimo rastro de algo que tuviera que ver con la Guerra Civil Española. Hasta cierto punto el elemento masón me pareció un chiste, pues al margen de misterios y conspiranoicos, la masonería no es más que una excusa, ideada por el Dictador Francisco Franco y sus herederos, para que ciertos elementos indeseables subyugaran a todo un país durante cuarenta años.

¿Pero que se puede esperar de un país como España? En la mayoría de las dictaduras, por no decir todas, el ejército ocupa un papel clave para el control del pueblo, ejerciendo con eficacia la disciplina del miedo, algo que termina provocando que la sociedad rechace completamente a sus fuerzas armadas. Algo que en nuestro país va más lejos, hasta el punto que buena parte de la sociedad llevó el rechazo a los símbolos al extremo, desarrollando repulsa hasta por el propio concepto de patria. Los nacionales no ganaron sólo el control político, también se apoderaron de España, dejando millones de apátridas hasta nuestros propios días, nacidos en España que no se sienten españoles. Aunque tomar esta postura puede parecer la más combativa ante los rescoldos, aún calientes, de la dictadura, lo cierto es que más que eso es un insulto hacia los que perdieron la Guerra Civil, quienes murieron durante el conflicto, las represalias posteriores o en el exilio, por una España mejor, más libre. En el bando legítimo de la República, una amalgama desde republicanos moderados hasta anarquistas radicales, no luchaban contra España, luchaban por su España. Y precisamente sobre esto versa la obra Los surcos del azar de Paco Roca, un cómic sobre héroes de guerra españoles que expulsados por el fascismo en su país lucharon contra el mismo en dos continentes durante la Segunda Guerra Mundial, con la idea siempre de volver a España, de volver a instaurar un régimen de libertad y justicia.

La idea que da forma a Los surcos del azar es una falsa reconstrucción periodística, donde el propio Paco Roca recrea la vida de Miguel, un español exiliado en Francia que tras abandonar España tras la Guerra Civil dará tumbos por el norte de África y Europa, para terminar formando parte de la división que liberó París, compuesta en su mayoría por antiguos soldados republicanos. Para dar mayor verosimilitud a su relato, Paco Roca emplea una estructura en paralelo, compaginando su propia entrevista con el veterano de guerra, con la recreación de sus hazañas. Esta dualidad personaliza a Miguel, ya que ambas mitades van dando forma a una única personalidad, el héroe de acción y el veterano enfermo, una única unidad que en diferentes momentos acentúa diversos aspectos de su personalidad. Para enriquecer aún más su apuesta formal, Paco Roca juega con el color pero de forma contraria a lo esperable, apagando el presente, convirtiéndolo en recuerdo, y coloreando el pasado, llenándolo de vida y dándole una carga mucho más espectacular. Propuesta que casa perfectamente con lo expuesto, pues no es lo mismo asistir a una batalla de carros acorazados que escuchar a un anciano sentado en su sillón favorito.

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El funcionamiento de Los surcos del azar es tan perfecto que pudiera parecer que Paco Roca a construido un reloj de cuco en lugar de un cómic, ya que el ritmo se adapta perfectamente a cada situación, creando una fluidez que muy difícilmente puede no derivar en leer toda la obra de un único tirón, atraídos magnéticamente por su estructura de hierro. Pero no se puede reducir el trabajo a la ingeniería, pues lo que verdaderamente ata al lector es el proceso sentimental, esos caminos del corazón y el azar que llevan a un idealista a no rendirse, a suspirar con hacer del mundo, y de su país un lugar mejor. A lo largo del cómic no encontraremos sólo momentos de pura épica, sino también pequeñas y grandes situaciones que con el sentimentalismo mejor construido son capaces de enternecer a cualquiera al extremo. En España no estamos muy acostumbrados al patriotismo, que indudablemente se suele relacionar con el fascismo, representados con ejemplos tan claros como la película Raza, pero precisamente lo que hace Paco Roca es reclamar ese patriotismo y arrancar de las garras del fascismo la marca España. La historia de Miguel daría cabida a diversas películas de acción, ya sea su periodo en un campo de concentración en África, así como su posterior campaña en el continente contra Rommel; o su formación en Inglaterra y el cruce del norte de Francia hasta liberar la capital. Miguel cambia varias veces de ejército, ya sea por burocracia o por deserción, pero mantiene siempre sus ideales, aplastar al fascismo y liberar España.

Paco Roca repite a lo largo de Los surcos del azar la idea de que la labor de los hombres y mujeres como Miguel no debe de ser olvidada, personas que engancharon la derrota de la Guerra Civil Española con la Segunda Guerra Mundial, soldados universales al servicio de la libertad y la justicia más allá de toda bandera pero sin olvidar sus orígenes. Pues esto es lo que ha conseguido precisamente Paco Roca, el mejor instrumento para hacer conscientes a los españoles actuales de que la historia es más complicada de lo que nos quisieron vender, para que no olvidemos jamás que nosotros también tenemos héroes de los que estar orgullosos.

@bartofg

@lectorbicefalo