Northlanders – La trilogía islandesa (Brian Wood, Matthew Woodson, Marian Churchland, Paul Azceta, Declan Shalvey y Danijel ZeZelj)

northlanders_5Northlanders – La trilogía islandesa (Brian Wood, Matthew Woodson, Marian Churchland, Paul Azceta, Declan Shalvey y Danijel ZeZelj) ECC, 2016. Cartoné, 256 págs. Color, 25 €

Termina la epopeya nórdica que durante 50 números, recopilados en cinco tomos, Brian Wood nos ha regalado con Northlanders, haciendo con nosotros esa cosa tan clásica e infrecuente de entretenernos mientras nos instruye. Porque si algo le debemos a Brian Wood tras este quintal de páginas es un sincero agradecimiento, porque pocos ejemplos hay de una historia tan bien contada en la que asistimos al ascenso y caída de una civilización. Desde las primeras razias más allá de la pedregosa Escandinavia hasta el lamento final de los dioses nórdicos devorados por el cristianismo, desde los inicios de la Alta Edad Media hasta la consagración de la Baja Edad Media. Casi quinientos años de historia donde más que asistir a las aventuras de los beligerantes vikingos, lo que hemos hecho ha sido recibir una magistral lección de historia sobre los habitantes del norte de Europa y sus incursiones más allá.

Northlanders: La trilogía islandesa está compuesto de dos historias cortas de un número, y de una miniserie de nueve números que cierra la colección por todo lo alto. Las historias cortas están realizadas de la forma a la que Brian Wood nos ha acostumbrado, relatos breves centrados en un limitado número de acciones, la mayoría de las veces con poca presentación y puede que menos conclusión, pero haciendo que ese éter extraño se llene de poesía y sensaciones. La cacería y La hija de Thor son dos ejemplos perfectos de esto. En la primera historia un cazador, dibujado magistralmente por Matthew Woodson, sigue a su presa hasta el límite, en absolutamente todos los sentidos de lo humano. La hija de Thor nos cuenta la difícil situación de una joven vikinga, en un momento de peligro e incertidumbre, una historia dibujada por Marian Churchland, que como curiosamente todas las páginas dibujadas por mujeres en Northlanders, tiene una belleza y fuerza incuestionables, colocándose entre las mejores páginas de toda la colección.

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El tomo se cierra con La trilogía islandesa, el arco argumenta que da nombre al volumen. Esta historia está compuesta por nueve números y abarca cuatro siglos de historia, contando los avatares de tres generaciones de la misma familia islandesa. Los tres primeros números, dibujados por Paul Azaceta, nos muestra a los primeros colonos que llegan a Islandia en 871 huyendo del rey de Noruega, una familia obligada a sobrevivir en la absoluta nada por un trozo de roca estéril. A continuación, Declan Shalvey nos dibuja a los descendientes de esa familia, ya asentados como señores feudales, luchando con la llegada tranquila e imparable del cristianismo. Por último, Danijel Zezelj dibuja no sólo la caída de dicha estirpe islandesa en 1260, sino la pérdida de su independencia y su anexión al Reino de Noruega. 400 años de historia perfectamente escritos por Brian Wood, llenos de personajes humanos y complejos, donde la historia y los espacios grises nos hablan no sólo de vikingos saltando furiosos desde sus drakars, sino de la propia humanidad atemporal.

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Northlanders – El asedio de París (Brian Wood, Riccardo Burchielli, Becky Cloonan y Simon Gane)

asedio-paris-portadaNorthlanders – El asedio de París (Brian Wood, Riccardo Burchielli, Becky Cloonan y Simon Gane) ECC, 2016. Cartoné, 240 págs. Color, 23 €

Para cualquiera que haya llegado al cuarto tomo del recopilatorio de la serie Northlanders de Brian Wood ya quedan pocos misterios fundamentales sobre lo que significó ser vikingo en la Edad Media, ya conocemos las tribulaciones de estos hombres y mujeres a lo largo del norte de Europa, desde Islandia hasta Rusia, con alguna que otra incursión a tierras más solidas que no permanecieron ajenos a estos seres de pasión y lucha. En el cuarto volumen, El asedio de París, el fresco se va complementando con nuevos detalles que nos hablan desde la agonía del paganismo ante la llegada del cristianismo, hasta la lucha sin cuartel por una joya tan poco valiosa como la París medieval, dicho sea sin ninguna ironía.

La primera historia contenida en el presente volumen, Metal, es la más larga del tomo y la más fantástica de las mostradas hasta ahora en la colección. En la misma, dibujada por Riccardo Burchielli, asistimos a las desventuras de un joven herrero y su amante, una antigua monja, en lucha continua contra los cristianos que se expanden poco a poco, y a golpe de plata, por las tierras vikingas, trayendo e implantando su fe sin la necesidad de recurrir a las armas. Aunque hasta ahora Brian Wood había contenido sus historias dentro del realismo histórico, o al menos huyendo de los detalles más fantasiosos de las crónicas de la época, en esta ocasión no tiene problemas con hacer a los antiguos dioses nórdicos unos personajes más de la trama. Aunque tampoco se puede negar que el autor bien juega para hacer recaer en la mente del lector la toma de la última decisión, teniendo que elegir entre la existencia de la magia o los estados alterados de la mente.

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El tomo continúa con La chica en el hielo, una historia en dos partes con un delicado dibujo de Becky Cloonan, con un fantástico uso de los negros. Una historia tan sencilla en su trama como compleja en su profundidad, en una Islandia donde el hombre vikingo comienza a vivir su edad crepuscular. El asedio de París se cierra con el arco que da nombre al cuarto volumen de Northlanders, donde asistimos a una de las varias veces que la ciudad francesa fue asediada y víctima del pillaje francés. El dibujo de Simon Gane huye del realismo más claro para entrar en la caricatura sin sutilezas, un marco perfecto para la violencia contenida que guardan estas páginas, la crónica de una batalla que no termina de llegar independientemente del ansia de sangre que tienen sus protagonistas, una aventura bélica que tan bien podría ocurrir en la Francia del siglo IX como en las trincheras de la Gran Guerra.

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Northlanders – La viuda de la plaga (Brian Wood, Leandro Fernández y Fiona Staples)

northlanders_3Northlanders – La viuda de la plaga (Brian Wood, Leandro Fernández y Fiona Staples) ECC, 2016. Cartoné, 224 págs. Color, 22 €

El tercer volumen recopilatorio de la colección vikinga de Brian Wood está dividido entre una saga larga de ocho números y una historia autoconclusiva de un único número. La saga larga, que da nombre al volumen, La viuda de la plaga, se aleja un poco de lo que hasta ahora habíamos visto en Northlanders, mientras que el último número del recopilatorio es un refinamiento de lo mostrado hasta ahora en la colección, con temas puramente vikingos, o lo que el común de los mortales entiende por vikingo, más lleno de acción y salvajismo bárbaro, sin olvidar la necesaria poesía inherente a dicho tipo de relatos.

Esto no quiere decir que La viuda de la plaga sea un mal arco argumental, es más, gracias a sus bocanadas de aire fresco, Northlanders coge fuerzas y demuestra que Brian Wood puede contarnos historias más allá de los asaltos y las muertes por hacha. El dibujo de Leandro Fernández ayuda a estos ocho números en los que somos testigos de la lucha por la supervivencia de una viuda dentro de un asentamiento aislado debido a una mortal plaga. La protagonista de estas páginas se ve más predispuesta al uso del ingenio y la intriga que a la fuerza bruta, elemento con el que no podría hacer nada frente a sus enemigos. De este modo, Brian Wood escribe una historia de tensión en la que las páginas se van sucediendo y como lectores tememos más por la suerte de nuestra protagonista que por las posibles heroicidades violentas a las que las páginas de Northlanders nos tenía acostumbrados.

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Quizás lo más llamativo de La viuda de la plaga sea su estructura, pues los ocho capítulos funcionan casi como elementos aislados, y aunque en general cuenten una historia bastante lineal, está claro que el guionista quería detenerse en unas ideas muy diferentes en cada capítulo, con lo que cada uno no sólo tiene un planteamiento diferente, sino que la experiencia lectora es también bastante disonante. Esto no tiene porque ser necesariamente malo, pues por un lado permite disfrutar de una sinfonía a la que no estamos muy acostumbrados, y por otro permite al guionista sacar el máximo partido a cada idea independiente. Al final, La viuda de la plaga tiene una resolución nacida de toda su historia, pero es innegable que nos encontramos más con ocho platos bien diferenciados y menos con un complejo caldo hecho a fuego lento durante mucho tiempo.

La última historia, con dibujo de Fiona Staples, es casi una excusa para disfrutar del dibujo de la artista y de la creatividad de Brian Wood más allá de la necesidad de agarrarse a una trama compleja o estructurada. Estas páginas nos cuentan algo tan sencillo como el deseo de trascendencia de un sólo hombre cuando cree que el mundo ya tiene poco que ofrecerle, con lo que decide ir más allá, literalmente, de cualquier límite sin importar las consecuencias que dichos actos puedan traer. Así que Northlanders: La viuda de la plaga es un tomo que ayuda a seguir disfrutando de la serie de Brian Wood, aumentando las ganas de leer historias de vikingos, tanto las clásicas como las apuesta más innovadoras.

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Northlanders – La cruz + el martillo (Brian Wood, Ryan Kelly, Vasilis Lolos, Danijel Zezelj y Davide Gianfelice)

northlanders_2Northlanders – La cruz + el martillo (Brian Wood, Ryan Kelly, Vasilis Lolos, Danijel Zezelj y Davide Gianfelice) ECC, 2015. Cartoné, 248 págs. Color, 24 €

Brian Wood continúa completando Northlanders, su fresco sobre la Alta Edad Media en el norte de Europa. Indagando sobre lo que supuso el trasvase cultural, la mayoría de las veces a través de la guerra, entre daneses, sajones, celtas o cualquier pueblo que tuviera la suerte de habitar el norte del continente. El guionista nos entrega en La cruz + el martillo, el segundo volumen recopilatorio de la serie, cuatro relatos que nuevamente cambian el foco entre conquistadores y conquistados para enseñarnos que no podemos hablar de bárbaros contra civilizados, si no más bien de guerras y tiempos de ocupación donde cualquiera se ve a si mismo como un héroe y a sus enemigos como bestias sedientas de sangre.

Quizás donde se vea esto más claro sea en el primer arco que da nombre al tomo, La cruz + el martillo, donde los daneses, fuerza de ocupación en Irlanda, deben hacer frente a un celta empeñado en limpiar su patria de sangre vikinga. El guión de Brian Wood y el dibujo de Ryan Kelly nos enseñan una historia al revés, donde Magnus, un irlandés vengativo, se encarga de asesinar guerreros y campesinos nórdicos mientras es perseguido por una partida de caza, más preocupada por volver a participar en la guerra de ocupación. El tomo continúa con El arte vikingo del duelo, un número único donde Brian Wood debate sobre las costumbres vikingas relativas a la política entre clanes, todo mientras el dibujante Vasilis Lolos da rienda suelta a su arte, gestándose una historia donde la belleza visual predomina pero sin dejar de lado las reflexiones del guionista.

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El tomo continúa con Doncellas con escudo con dibujo de Daniel Zezelj, un arco donde por primera vez Brian Wood coloca a los nórdicos como víctimas y héroes trágicos. Tres mujeres, las únicas supervivientes de una aldea arrasada por los sajones, deben refugiarse en una fortaleza romana para resistir el embate del enemigo, valiéndose más de su inteligencia que de la fuerza de sus brazos. El tomo se cierra con la vuelta del dibujante Davide Gianfelice, que vuelve a dar vida al héroe Sven en el número Sven en el inmortal, donde Brian Wood convierte a su héroe en una leyenda que debe enfrentarse sus viejos huesos al propio mito que los bardos han construido a su alrededor. La serie Northlanders avanza a buen ritmo y ya sólo queda esperar que los tres tomos restantes terminen de confeccionar este gran telar sobre unos bárbaros que no lo eran tanto.

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Los hijos del norte

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Northlanders: El regreso de Sven (Brian Wood, Davide Gianfelice y Dean Ormston) ECC, 2015. Cartoné, 248 págs. Color, 24 €

En su novela El reino, el escritor francés Emmanuel Carrère defiende que cuando el cristianismo llegó a las tierras europeas, principalmente Grecia, la antigua Gran Grecia de la antigüedad, nadie creía ya en los dioses grecorromanos. El cristianismo supuso un impacto pues se entendía más como una filosofía religiosa y mística frente a los cuentos folklóricos a los que Zeus y sus camaradas se habían visto reducidos. Ciertamente es algo parecido a lo que sucede actualmente, cuando no son pocos los que reducen las creencias cristianas al folklore para abrazar otras religiones, como puede ser el budismo, al sentirlas como algo nuevo y por tanto más cargado de misterio y espiritualidad. Esto nos da a entender que tanto el escepticismo como el espiritualismo han existido siempre en el corazón de los hombres, siendo tan importante la duda de creer como la de en qué creer.

En el primer tomo de Northlanders, El regreso de Sven, el guionista Brian Wood desarrolla dos historias que hablan tanto de los vikingos, los hombres del norte, como de sus relaciones con el resto del mundo conocido, con especial interés en los trasvases religiosos de la época. No cabe duda de que los vikingos están de moda, desde un punto de vista serio e histórico, muestra de lo cual son las series Vikingos y The last Kingdom, en las cuales se trata con detalle la historia del norte de Europa durante el final de la Alta Edad Media, época que la zona vivió como los últimos tiempos de gloria de los vikingos y el ascenso de los sajones, dos pueblos acostumbrados a matarse entre sí. Y por lo que podemos leer en Northlanders, Brian Wood sabe de lo que escribe, o al menos para alguien simplemente interesado en la historia medieval europea encuentra correlación con lo que ya sabía al mismo tiempo que disfruta incontables nuevos datos. Porque que nadie se engañe, puede que los bárbaros no fueran tan exquisitos ni estuvieran tan avanzados como Al-Ándalus o el imperio Bizantino, pero lo suplían con enormes cantidades de violencia y una historia que merece ser contada.

Brian Wood nos regala en El regreso de Sven, la historia de un vikingo que a finales del siglo X vuelve a su tierra natal, al norte de Escocia, tras servir como mercenario en Constantinopla; más del relato de un niño a finales del siglo VIII que vive los primeros años del cristianismo en lo que sería Inglaterra, además de los saqueos indiscriminados de los vikingos. Que nadie se engañe, ambas historias están llenas de acción y emoción, son relatos donde el trabajo de Brian Wood brilla consiguiendo que el lector quiera saber en todo momento que será lo próximo que suceda. Ambos relatos tienen una cantidad más que notable de emoción, épica y fatalismo para que la lectura no se detenga salvo fuerza mayor, al mismo tiempo que se nos cuelan incontables informaciones sobre la época y sus gentes, que si te parecen interesantes pues mejor, pero es que aunque no te interese lo más mínimo la historia medieval, están tan bien colocadas en la trama que no molestan lo más mínimo. Con Brian Wood aprender es divertido.

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La primera historia de Northlanders, El regreso de Sven es el clásico retorno del héroe que le ha dado la espalda a su tierra natal, vuelve con la única intención de reclamar una herencia para volver a desaparecer, pero al final termina reencontrándose con su cultura. Lo bueno es que Brian Wood consigue dar las suficientes pinceladas y alejarse del camino preestablecido para que El regreso de Sven no termine convirtiéndose en el típico retorno del heredero exiliado, la historia tiene mucho más que ofrecer al mismo tiempo que sus personajes son mucho más complejos y orbitan inexorablemente la fatalidad. Para esta historia Brian Wood cuenta con el dibujo de Davide Gianfelice, quien realiza una labor más que correcta, aunque se podría agradecer un trazo menos angulado, pues termina resultando el dibujo demasiado caricaturesco, que aunque está bien para un cómic de acción o aventuras se antojaría algo más realista que lo acercara a un planteamiento más histórico y menos de fantasía.

La segunda historia Lindisfarne, sólo necesita dos números para contarnos el pillaje de uno de los primeros y más importantes monasterios de Inglaterra, todo desde el punto de vista de un niño que se revela frente al cristianismo adoptado por su padre, buscando el consuelo en los antiguos dioses nórdicos de su madre. Como aquí Brian Wood sólo tiene dos números frente a los ocho de la historia anterior, necesita ir más rápido, algo que ayuda a que la historia, un asalto rápido, se lea como sucede, como un relámpago de violencia. Para estas páginas, contamos con el dibujo de Dean Ormston, que parece estar más dotado tanto para los personajes históricos como para la atmósfera gris y misteriosa del norte de Europa. Aunque en todo caso, y aplicable a las dos historias, es importante remarcar el trabajo en el color de Dave McCaig, que mejora lo realizado por sus compañeros y le da una carga más de significado. Así que ahora lo único que queda es volver y continuar leyendo las otras historias de Northlanders, donde seguro que Brian Wood nos tiene preparados más relatos con los que enseñarnos lo que era ser un vikingo hace unos mil años.

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