El poder del mitoarco

Archie Vols. 1 y 2 (Mark Waid, Fiona Staples, Annie Wu, Veronica Fish, Thomas Pitilli, Ryan Jampole). Norma Editorial, 2016/2017. Cartoné, 192/160 págs. c/u. Color, 19,95 € y 18,50€

Dentro el ámbito del cómic destinado a grandes masas las grandes cabeceras han sido y son, por lo general, aquellas protagonizadas por superhéroes. Sin embargo, muchas veces se nos escapan todos aquellos lectores de cómics casuales que no están por la cansina labor de seguir el rastro de una cronología seudoépica en la que el mitoarco narrativo ha desaparecido por completo. Todo para convertirse en una sucesión de eventos en los que de manera regular se intercala las aventuras individuales del personaje que da título en cuestión al comic-book.

El mitoarco se construye como un motor narrativo que mueve el relatol con unas constantes mínimas, pero nunca, raramente, se suele resolver. Un ejemplo de libro es la serie El Fugitivo (ABC, 1963-1967) en el que el Doctor Richard Kimble huye como un desesperado, capítulo tras capítulo, de la justicia y de un asesino tras ser acusado falsamente de la muerte de su esposa. En este caso se resolvió con un espectacular episodio final con unos altísimos índices de audiencia. Quizás impuesto por las nuevas narrativas televisivas este modelo parece estar en desuso y en vías de extinción, no se escapan ni los procedimentales. Aunque el ejemplo se refiera a la pequeña pantalla no se escapa ningún medio contemporáneo que intente alcanzar una audiencia mínima para mantener una longevidad aceptable debe utilizar los recursos de la ficción para televisión actual.

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Pues bien, la colección regular finalizó en 2015, con 666 números en su haber, este fin de una estética definida se abría a una más contemporánea, no solo en las formas de vestir de los personajes y la ambientación sino en la definición de los roles, principalmente en los femeninos: Betty y Verónica. Aunque Archie y Reggie siguen siendo personajes predecibles, el primero es torpe y el segundo ladino, Jughead ha sido reescrito como un tipo ciertamente sofisticado dejando de lado cierto tufo misógino que se podría apreciar en la serie clásica. En las nuevas entregas salen ganando ellas, son personajes mucho más profundos, y lo que es más importante, más independientes. Para ellas el amor ocupa un aspecto muy relevante en sus vidas, pero no por ello dejan de acometer proyectos propios independientemente de su relación con los hombres. Aun así, Archie sigue siendo Archie, no ha perdido la esencia que lo ha caracterizado a lo largo de 75 años, podemos cerrar los ojos y coger una de las nuevas entregas al azar y no nos habremos perdido nada.

Archie no aspira a ser una obra maestra del cómic, sino a entretener a una masa lectora considerable. Y en eso es único, ha sabido mantener el espíritu de la serie original desde principio de la década de los cuarenta ajena a cualquier tipo de modas pasajeras, en algunos casos los ha marcado, “Sugar, Sugar” es un ejemplo de ello. En la actualidad a Archie, al igual que muchos otros textos populares, le ha tocado actualizar los arquetipos de género de los que hacía gala, algo que Mark Waid ha sabido solucionar con soltura. El nuevo Archie es un texto actual pero que no ha perdido la esencia. Es divertido, entretenido y chispeante: puro Riverdale.

@Mr_Miquelpg

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Their Satanic Majesties Request

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The Wicked + The Divine. El acto faústico (Kieron Gillen, Jamie McKelvie, Wilson Cowles). Norma Editorial, 2017. Rústica, 176 págs. Color, 18 €

El mundo del pop-rock contemporáneo está muy alejado de aquello que fue hasta la década de los ochenta. Hasta aquel momento los y las que fueron estrellas de este tipo de música se forjaron como ídolos de masas a golpe de concierto, componer, crear y elaborar una imagen propia que ha llegado hasta nuestros días. Evidentemente la mercadotecnia, la explotación de producto y la creación de clones siempre ha estado ahí. En la actualidad vivimos en la época de los algoritmos no solo sirven para que Netflix haga series sin alma a medida de la audiencia suscrita al servicio, sino que en el ámbito de la música es algo que cada vez es más que evidente. Desde las Boys y Girls Bands de mediados de los noventa, los grupos “alternativos” creados por MTV (también por ese periodo) la música ha vivido un periodo de transformación más cercano a la creación de Idols del J-Pop y el K-Pop contemporáneo. No existe una escalada por parte de los artistas que están en primera plana sino que una construcción sesgada para nichos muy concretos de mercado.

The Wicked + The Divine juega en cierta manera a esa nostalgia por las grandes estrellas del pop y del rock, el magnetismo que estas generaban en torno a ellas, pero con un giro sobre la obsolescencia programada, no sobre la tecnología sino sobre la cultura de masas contemporánea de usar y tirar. El punto de partida es la relación de adoración que Laura, una adolescente británica, siente por Amaterasu una mega estrella del pop que forma parte de un evangelio de músicos y artistas que están copando la escena cultural del momento. Lo que no sabe Laura es que la fama es efímera, más en estos tiempos que corren, y las megaestrellas del pop que forman una especie de nuevo evangelio para las nuevas generaciones tan solo van a tener dos años de vida.

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Los dioses reencarnados se juegan no morir en el presente ya que sino desaparecerían para siempre. En este contexto Laura se convierte en una especie de sidekick de Luci, la reencarnación de Lucifer, la cual ha sido condenada por haber matado a unas personas con un simple chasquido de dedos. Laura intentará ayudarla y para ello deberá introducirse en el mundo de los dioses reencarnados para intentar saber quién está detrás de todo el asunto.

Estos dioses que se reencarnan cada noventa años no han encontrado una forma mejor de ser queridos y odiados que la de ser populares a nivel masivo, incluso en lo efímero de las redes sociales se convierten en unos totems para la sociedad contemporánea. Pero si hubiesen querido una adoración sin fisuras e intergeneracional seguramente se hubiesen decidido por ser estrellas (masculinas) del futbol, pero, evidentemente el mundo del deporte rey es mucho más gris, menos imaginativo y creativo que lo que supone ser una estrella de la música pop-rock. Kieron Gillen y Jamie McKelvie consiguen construir un universo solapado en el que la ficción funciona como un reloj con la inclusión de ese panteón de dioses. Otro aspecto en el que brilla es en el ritmo, en ese sentido está en su punto con un tempo muy marcado, dejando que se desarrollen las cosas con las pausas necesarias. En definitiva, un cómic interesante, divertido y que atrapa desde la primera página.

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Spain is pain #302: Roco Vargas Strikes back.

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Roco Vargas, Júpiter (Daniel Torres) Norma Editorial, 2017. Cartoné, 80 pags. Color, 18€

Lo onírico suele ser un elemento narrativo descrito para diferenciar la realidad de aquello que construye el subconsciente por su lado, pero como una nota a pie de página. La utilización como recurso es una característica de aquellos relatos que transitan tanto por los escenarios de la realidad ficcional planteada como en la psique de los protagonistas. La idea de utilizar los sueños funciona como un medio para explicar aquello que no se puede contar con los existentes de la realidad, sirve a modo, cuando se utiliza mal, de Deus ex Machina cuando la narración principal cojea por algún lado y el narrador utiliza un punto de escape de un callejón sin salida.

En otras ocasiones en aquellos relatos que utilizan lo onírico dentro de un texto en el que los sueños forman parte del universo, para ello se deben de plantear las reglas de funcionamiento desde el principio. Definir el sueño y todo lo que sucede en el como una parte más del relato para hacer entender al lector que lo que sucede en la mente del protagonista durante esos momentos es tan relevante como aquello que sucede en la realidad ficcional. En Júpiter, la última aventura de Roco Vargas, Daniel Torres apuesta por situar lo que sucede en la mente del aventurero durante un coma de dos meses será relevante y vital para el desarrollo de esta aventura.

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La ciencia ficción que se desarrolla en las aventuras de Roco Vargas se destila cierto gusto por los textos clásicos del género siendo a veces comparado como una versión actualizada del Flash Gordon de Alex Raymond en el que desaparecen ciertos referentes del mundo real para elaborar un universo que se valga por sí mismo. En Júpiter a parte de seguir con la narrativa el anterior álbum, se deshace la idea de resetear al personajes tras cada entrega, aportando una linealidad que se recoge como parte de un relato global que no olvida a los clásicos de Torres con este personaje como es el caso de La estrella lejana, que ya supuso en su momento un punto y aparte, un pequeño cierre.

Júpiter funciona a modo de fin de ciclo con un perfil estético completamente diferente al resto de aventuras basándose en el sueño inicial de Vargas, este delimitará el espacio narrativo del resto del álbum. Con una escena inicial que debemos de clasificar de obra maestra el autor da continuidad a La balada de Dry Martini unificando el universo con un espacio dominado por el verde, no solo en los colores sino también en la temática. El resto consiste en dejarse llevar viñeta a viñeta para ver cómo se desarrollan el resto de páginas. Sorprendentemente el volumen presenta un equilibrio que respeta tanto aquellos lectores asiduos a las aventuras de estos personajes como de aquellos que por primera vez descubren a Roco Vargas, un personaje lo suficientemente consolidado como para poder gustar a todo tipo de lectores a través de un relato clásico pero con un punto de vanguardia visual capaz de maravillar a cualquiera.

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Bruja, más que bruja

Harrow County: Innumerables Seres (Cullen Bunn y Tyler Crook). Norma Editorial, 2016. Rústica. 152 págs. Color. 17,50 €

Es curioso pero dentro de la cultura popular y de esa Edad Media Fantástica imaginada desde Estados Unidos, no existen los personajes mágicos masculinos seductores. La magia está siempre ligada al bien, la llamada magia blanca, que la hacen hechiceras o hechiceros de buen corazón; o al mal, la conocida magia negra con terribles brujas y brujos demacrados por su propia maldad y sed de destrucción. Entre estos dos extremos, lo que llamaríamos magia sexual estaba recluida a las mujeres, muchas veces, seamos sinceros, como un mal atractivo, representada en esos súcubos que más que demonios eran tías buenas con cuernos y alas de murciélago, que tampoco iban a tratar tan mal al héroe, o al menos iban a provocar unas risitas cómplices. Es cierto que actualmente la fantasía vive una reestructuración que la hace más accesible, y menos ofensiva a las mujeres, pero queda aún mucho camino por recorrer.

Desde un punto de vista más histórico, si hablamos de brujas, muchas veces habría que dejar de lado a las ancianas decrépitas y a las tías macizas que se pasean desnudas por los bosques, y centrarnos más en figuras de poder mágico alternativas a las religiones estatales, centradas sobre todo en el curanderismo y los remedios naturales. Las brujas pasaron de ser chamanes respetadas por la tribu a perseguidas por un nuevo poder religioso-político. Así que en la actualidad la bruja, más si es una mujer joven, es un personaje satanista de gran atractivo físico que disfruta tanto de provocar el mal como del goce físico. Por suerte, algunos autores están empeñados en dar una nueva visión, muchas veces más realistas, de esa relación mítica de la mujer y la magia, con un enorme peso de la propia feminidad de la practicante. Casos tenemos muchos, siendo uno bastante notable el cómic Harrow County, que en su primer volumen Innumerables seres, hace una relectura de la usuaria de la magia desde un punto de vista más justo y realista, dentro de la fantasía, sin dejar en ningún momento de entretener.

El cómic es obra del guionista Cullen Bunn y del dibujante Tyler Crook, quienes apuestan por crear su propia mitología pero bebiendo de las bases más oscuras de Nueva Inglaterra. Harrow County en resumidas cuentas nos narra la historia de Emmy, una adolescente que se acerca a la edad adulta ante la atenta mirada de un padre sobreprotector, todo en el ambiente asfixiante de los Estados Unidos rurales durante la Gran Depresión. Emmy es como cualquier chica de campo de buen corazón, quizás algo inocente y guapa sin saberlo. Pero claro, no podemos olvidar que Harrow County es un cómic de terror, y todo se embarra un poco cuando sabemos que no hace muchos años existía una bruja en la zona, la cual fue aceptada de buen grado gracias a sus poderes curativos, aunque cuando comenzó a hacerse algo molesta, el pueblo decidió acabar con su vida. En el presente de la historia, el pasado de la bruja está muy presente y a nadie se le escapa que hay cierta relación entre Emmy y la hechicera asesinada. En base es una historia de alguien que debe luchar contra su destino maldito, pero realmente nos encontramos con lo contrario, pues no todo es tan simple y Emmy en lugar de buscar la redención trata de averiguar algo tan sencillo como quién es realmente.

El guión de Cullen Bunn maneja sin problemas este proceso identitario de su protagonista, consiguiendo que la información y el descubrimiento fluyan de forma continua, con la necesaria complejidad para que el lector no pierda interés en ningún momento, más el añadido de los justos golpes de guión para volver a atraparnos y ya no dejarnos escapar. Poco a poco vamos conociendo la historia de Emmy, la bruja y los habitantes de Harrow County, un entramado donde todo es más complejo de lo que parece y el gris campa a sus anchas sin dejar espacio a explicaciones maniqueas. Pero no podemos olvidar que nos encontramos ante un cómic de terror, y aunque la estructura sea un perfecto drama, las paredes están manchadas de sangre y se escuchan extraños ruidos en el bosque. Cullen Bunn consigue crear una atmósfera opresiva que se va volviendo más claustrofóbica a medida que avanzan las páginas, consiguiendo que no sepamos que puede ser lo próximo que ataque desde las sombras, una duda comprensible si contemplamos la imaginación del guionista a la hora de configurar su mitología y poblarla de las más terroríficas criaturas.

Por último, no se podría dejar de lado el trabajo gráfico de Tyler Crook, que consigue un resultado final mucho más perturbador gracias a sus lápices, especialmente de su color, pues vira continuamente entre el terror más puro y un dibujo casi infantil, de libro ilustrado de principios del siglo XX. Tyler Crook, ya sea dibujando una joven que llora en el bosque o una criatura desollada, consigue traernos ese recuerdo de libros infantiles donde los temas eran quizás demasiado fuertes para los jóvenes lectores, con esa sensación ya perdida de una obra para niños y adolescentes donde quizás sus creadores se han pasado de frenada en algún punto. Esas obras que todos los fanáticos de la fantasía y el terror reconocemos como nuestras obras seminales en el camino hacia las esquinas más oscuras de la ficción. Innumerables seres es la perfecta carta de presentación de Harrow County, ahora sólo queda seguir las aventuras de Emmy y disfrutar los malos ratos que nos hayan preparado Cullen Buen y Tyler Crook.

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Legado, historia y leyenda

Los Borgia Integral (Alejandro Jodorowsky y Milo Manara) Norma Editorial, 2012. Cartoné, 216 págs. Color, 24 €

Nadie puede poner en duda que actualmente la novela histórica es uno de los productos de consumo cultural más populares. Una moda que se inició en la novela pero que no ha tardado en dar el salto a otros géneros, como puede ser la televisión (entendemos ya dentro de la televisión las plataformas audiovisuales, el futuro era esto), con una ingente cantidad de producciones que hacen de las coordenadas espaciotemporales uno de sus mayores atractivos. Corriente que no es ajena al cómic, aunque con la salvedad de que la ficción histórica no es nueva en el mundo de la historieta, siendo uno de los géneros más populares, especialmente en la industria europea, donde las aventuras ambientadas en tiempos pretéritos siempre han gozado de una muy buena salud.

Así que no es de extrañar que en los primeros años de nuestro milenio surgiera una serie como Los Borgia, con cuatro volúmenes publicados entre 2004 y 2011, antes de la explosión audiovisual que puede cansar a muchos y encantar a otros, como es el caso de quien escribe la presente crítica. Los Borgia surge como una apuesta industrial destinada a ser un éxito, pues incluso en el mundo del cómic podemos hablar de estrellas aunque la industria nacional no invite a ser muy optimista en dicho género más allá de personas como Paco Roca o David Rubín. El caso es que se publica el primer volumen de Los Borgia en 2004 aunando a dos famosos creadores que hasta entonces no habían colaborado juntos, el guionista chileno Alejandro Jodorowsky y el dibujante italiano Milo Manara, todo para una superproducción francesa. Apuesta que puede parecer extraña si hablamos de un guionista amante de los excesos, donde los cómics son excusas para hablar de una filosofía propia a través de lo onírico y la ciencia-ficción; y un dibujante reconocido como maestro mundial del dibujo erótico famoso ante todo por los trazos con los que recrea a la mujeres.

Con esto en mente era lógico que la historia de la familia Borgia era perfecta, pues las acciones del Papa Alejandro VI y sus hijos, con César y Lucrecia Borgia a la cabeza, son una perfecta excusa para hablar de política, filosofía, fé y además llenar todas las páginas posibles de sexo y depravación. Aunque si somos realistas, lo cierto es que Alejandro Jodorowsky gana la partida en una hipotética confrontación de genios y no se puede negar que Los Borgia es más una obra del chileno que del italiano, con un guión pensado más para versar sobre lo humano y lo divino que sobre las aventuras sexuales del Papa valenciano y sus descendientes. Es cierto que las escenas sexuales existen en la obra, pero no son ni tan explícitas ni tan numerosas como suelen serlo en un cómic de Milo Manara, con el añadido de que están siempre al servicio de la trama desarrollada por Jodorowsky, que parece reacio en todo momento a mostrar cualquier escena sexual gratuita por el mero placer voyeur del lector. Hay sexo, sexo divinamente dibujado por Manara, pero siempre al servicio de las tesis del guionista.

Así que se puede decir que Milo Manara trabaja a un nivel altísimo, con un dibujo y un color limpios y tan cercanos al academicismo como a la personalidad única de su autor, pero siempre al servicio del guión. Por su parte, Jodorowsky no sólo doma al dibujante italiano, sino que también juega con los hechos históricos para acercarlos a sus necesidades narrativas. Es lógico que cualquier adaptación de hechos históricos opte al menos parcialmente por la reinterpretación, con acciones tan comunes como obviar hechos menos interesantes o fusionar algunos personajes simplemente para agilizar el guión. Acciones que Jodorowsky lleva a cabo sin frenarse ahí, pues no tiene problemas no sólo en cambiar fechas y orden, sino que también inventa o trastoca episodios para mejorar su ficción, labor que lleva muy a menudo cuando se trata de representar las muertes de los personajes, alterando la mayoría para dar mayor épica y dramatismo al final de sus personajes.

Aunque de ser sinceros, me quedo con el juego metahistórico que lleva a cabo Jodorowsky, basta con saber algo tan sencillo como que Los Borgia no es una obra histórica realizada para narrar los hechos concretos de la vida del Papa valenciano y sus hijos, más bien nos encontramos con una visión de lo que debería haber sido la historia según Jodorowsky, que desde su prisma mejora lo que ya sucedió. Ejercicio que se ve mejorado en todo momento por el envidiable arte de Milo Manara, pues si el guionista chileno trata de entretenernos y exponernos sus ideas filosóficas, no hay mejor acompañamiento que un dibujo que casi supera a lo humano, haciendo que el mundo de Los Borgia sea casi demasiado humano y sin ninguna duda más atractivo que lo que realmente pudiera haber ocurrido en el paso del siglo XV al XVI.

@bartofg
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Spain is Pain #282: Lo mejor de 2016.

El año nuevo se viene el año viejo se va, y por estas fechas, como siempre empiezan a aparecer las listas de lo más reseñable del año en diferentes ámbitos de la cultura. Como siempre en Spain is Pain nos ocupamos de aquellos tebeos que a nivel nacional podemos considerar como más interesantes por un aspecto u otro. Este año en cuestión podemos encontrar dos grandes bloques: uno en el que la experimentación está en primer plano y otro en el que las narrativas más clásicas explotan al máximo sus recursos. Como me ha sido imposible cerrar una lista de 10 obras he cerrado una de 15 imprescindibles, es decir, un buen año para la viñeta (y en lo personal también).

P.D.- Y recuerden, las listas son siempre subjetivas.

  1. Sirio (Fulgencio Pimentel) / Gialla (Ediciones Valientes) de Martín López Lam

Este es el díptico imprescindible de 2016, Martín López Lam explora la relación entre el autor y el lector, convirtiéndola en íntima y optando por un punto de vista subjetivo para convertir a la audiencia en protagonista. Imprescindibles.

  1. Vip (Penguin Random House) de Felipe Almendros

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Felipe almendros sigue con la exploración de su yo artístico y su yo ficcional en un volumen monumental, directo y retórico. Un trabajo en el que el énfasis de la lectura se sitúa en espacios que exploran la relación y la influencia de la obra de ficción tanto para el autor como para el lector. El CD que lo acompaña es maravilloso.

  1. Gran bola de helado (Apa-Apa) de Conxita Herrero

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Un trabajo diferente, aquí la autora vuelve a ser protagonista, pero en un entramado de formas y colores que aspira a trascender al mero relato narrativo. Gran bola de helado es ante todo una obra sinestésica que se debe leer, degustar y sobre todo respirar al ritmo que esta te marque.

  1. Hopper (Autopublicado en TumblR) de Felipe H. Navarro

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Felipe H. Navarro es un autor que evoluciona rápido y en Hopper parece cristalizan todos aquellos elementos que hacen grande a este creador. Este work in progress nos habla de una idea un concepto, el que da título a la obra, que muta en función del relato que se nos narra en ese momento. El formato vinculado a la plataforma nos regala una idea de viñeta-lienzo impagable. Amigos editores ¿para cuándo una edición en formato físico?

  1. Materia (Astiberri) de Antonio Hitos

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Antonio Hitos en su último trabajo hace una aproximación holística y conceptual a nuestro mundo poniendo de relieve y cuestionando algunos de los pilares básicos de la sociedad contemporánea a través del relativismo. Mucho menos críptico que en su obra interior pero más perverso en la forma de elaborar el discurso. Un trabajo imprescindible para comprender la evolución de un autor que aspira a la simplicidad estética.

  1. Hoodo Voodo (Fosfatina) de VVAA

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En una obra colectiva de este calibre es difícil hablar de un creador en concreto, y más en este caso. La gente de Fosfatina se saca de la manga una serie de autores que trabajan al margen de la estética mainstream del cómic. Título fundamental para entender los desarrollos del cómic de vanguardia.

  1. Los dientes de la eternidad (Norma Editorial) de Jorge García y Gustavo Rico

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Jorge García y Gustavo Rico se sacan de la manga una obra sobre la épica vikinga clásica en un contexto visual innovador y rompedor. La magia consiste en no hacer que esas dos ideas choquen, y lo consiguen. El resultado una de las representaciones más preclaras de del Valhalla.

  1. El ala rota (Norma Editorial) de Antonio Altarriba y Kim

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Un relato que cuenta cómo ningún otro la soledad y ostracismo en el que han vivido las mujeres en España durante más de medio siglo. La paracuela de El arte de volar constituye una obra más depurada que su predecesora, más crítica con el sistema de valores del catolicismo español, pero sobre todo por ser una obra que no se basa en la lastima sino en la reivindicación de un personaje femenino lastrado por las circunstancias.

  1. Gran Hotel Abismo (Astiberri) de Marcos Prior y David Rubín

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El mejor escritor de ficción política y el autor que mejor representa la rabia contra el sistema ponen en escena sin ningún tipo de doblez moral la paupérrima situación política y social a la que nos somete el capitalismo feroz. El pueblo frente a la clase dominante, la violencia de clase vs. la violencia del estado y la caída del estado-nación son algunas de las cuestiones que se ponen en juego en esta obra.

  1. Lamia (Astiberri) de Rayco Pulido

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El autor canario vuelve con un trabajo de precisión tanto en el aspecto estético como en lo narrativo. Una thriller con asesino de por medio que pone de manifiesto las visicitudes de aquellas mujeres que buscan independencia en un periodo en el que todo les era negado. Intrigante y visualmente brillante.

  1. Insecto (Norma Editorial) de María Llovet

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Nunca me cansaré de reivindicar a María Llovet, su trabajo en la narración es complejo y lleno de capas. En su último trabajo hace una pequeña tesis sobre el amor y sus circunstancias, sobre lo inadecuado cuando no tiene que aparecer y de lo importante que siempre esté ahí aunque no se pueda satisfacer C. Tal como lo plantea la autora las cosas son como deben ser aunque no sean adecuadas.

  1. Palos de ciego (Astiberri) de El Irra

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La opera prima del autor sevillano es un manifiesto sobre la vida en los barrios del sur y de cómo el devenir de las personas esta en las manos del destino y de algunos cuantos cabrones que les gusta jugar con nosotros. La vida es dura y el Irra nos lo muestra sin ningún tipo de concesiones.

  1. La muerte y Román Tesoro (DeHavilland) de Lorenzo Montatore

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Lorenzo Montatore desmonta por completo la idea de la forma vinculada al relato. Bajo una apariencia banal nos desgrana un relato complejo sobre la muerte repleto de referencias literarias y de la cultura popular de la calle. Un libro para leer rápido, pero que se queda en la mente del lector durante mucho tiempo.

  1. La reina orquídea (El Verano del Cohete) de Borja González

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Una pequeña joya que ha pasado desapercibida, Borja juega con el lector a través de un trampantojo  visual en el que el lector se convierte en un espectador que tiene que estar muy atento para no caer en el agujero de conejo para no quedar atrapado en el relato. Deseando leer lo próximo de Borja.

Pues hasta aquí todo, a ver que nos depara 2017. Chau.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #265: el relato de miles.

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El ala rota (Antonio Altarriba y Kim) Norma Editorial, 2016. Cartoné, 256 págs. B/N, 23,9 €

Allá por 2009 el dueto creativo formado por Antonio Altarriba y Kim nos presentaban una de las obras más relevantes del cómic español: El arte de volar. En esta Altarriba nos explicaba la vida de su padre, el interés de esta obra reside tanto en aportar una visión focalizada a través de una persona cercana al guionista como en explicar parte de la historia de aquella España de mediados de siglo a través de la microhistoria y de cómo los grandes eventos afectan a las personas anónimas. Pero no solo en aspectos laborales, políticos y sociales, si no en las interrelaciones personales más próximas. Antonio, padre, tiene como principal característica una aproximación contraria al régimen a pesar de que posteriormente se ve engullido.

Siete años después de la publicación de El arte de volar, el mismo equipo creativo vuelve a contar el mismo periodo histórico pero desde otro foco: el de la madre del guionista. Si en la primera obra se mostraba una fuerte oposición al régimen y a las estructuras conservadoras aquí el punto de vista es otro. Petra es una mujer completamente opuesta a Antonio: creyente, servicial y, por encima de todo cree en mantener el orden impuesto. Esto último lo hace asumiendo su puesto en el escalafón social y de valores. Petra es una persona completamente diferente al que fue su cónyuge: si el proviene de España herida, ella asume el estado de las cosas pero sin apoyar al régimen.

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El ala rota no solo explica la vida de Petra si no la de muchas mujeres de su generación. Un relato que por lo general ha sido anónimo y en gran parte sometido al relato masculino de lo que fue y es España. De ahí que Altarriba opte por explicar la historia de su madre a través de los hombres que la han capitalizado: su padre, su jefe, su marido y un amor crepuscular. Sin embargo, y a pesar de que pudiese parecer lo contrario, Petra es una mujer fuerte con valores morales que pone por delante de todo, una capacidad para el sacrificio inigualable, sacrificio que representa al de miles de mujeres que pusieron, ponen y pondrán por delante de cualquier beneficio personal el favor del bien ajeno.

El ala rota, el título, no solo hace referencia a la incapacidad de Petra de mover el brazo izquierdo si no a esa voluntad creciente que esta mujer mostró por salir adelante sin perder la fe en sus creencias. Si bien podría parecer que partiendo de la oposición ideológica de los protagonistas de ambos volúmenes en este vayamos a encontrarnos la visión de los “vencedores”, resulta ser todo lo contrario. Petra muestra a esa gran parte de población que opto por salir hacia adelante en las paupérrimas condiciones en las que estaba el país, en llevar una vida digna y hacer que su entorno llevase una vida lo más cómoda posible, que no es poco. Es un relato apegado a una cotidianidad que nos revela huecos que habían quedado en el primer volumen, pero partiendo de un contraste narrativo en el que la lectura de uno de los volúmenes no se hace obligatoria para entender al otro. Me atrevo a decir que El ala rota  es una obra mucho más compleja y sutil en el que ambos autores han refinado mucho más su discurso para traernos una obra mucho más plena, concisa y atractiva, si cabe, que el primer volumen.

@Mr_Miquelpg

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