Dos mujeres

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La niña de sus ojos (Mary M. Talbot y Brian Talbot). La Cúpula, 2017.Rústica, 104 págs. Color, 14 €

La labor que están haciendo Mary M. Talbot y Brian Talbot por la visibilización de la mujer en la historia y su influencia en momentos muy concretos de la misma es impagable. Tanto en Sally Heathcote. Sufragista como en La Virgen Roja estos autores destacan la labor de la mujer sin caer en la hagiografía barata. La tesis de partida de Mary M. Talbot es que la historia de la humanidad puede ser explicada a partir de mujeres ejemplares que no dudaron ni un momento de la importancia de la lucha por una emancipación de la mujer, y que esta no debía de ser en solitario sino de la mano de sus compañeros masculinos. Una idea sencilla y que a día de hoy nos parece algo más que evidente; Pero que en los periodos ficcionados por esta guionista parecía algo muy alejado de la realidad.

En ninguna de las dos obras citadas anteriormente el factor personal salía a relucir. La niña de sus ojos responde a esa cuestión tratándose de un relato iniciático. Se trata de un doble biomic que recoge su experiencia vital como mujer que trata de emanciparse de los postulados machistas que la obligan a convertirse en una extensión de la familia. Todo ello ejemplarizado a través de la figura del padre. El reflejo comparativo se establece a través de la vida de Lucia Joyce, la hija del escritor que sucumbe a esa voluntad heteropatriarcal de enmarcar su vida dentro de los patrones que defines a la mujer en la sociedad nuclear burguesa de principios del siglo XX. Ambas vidas, autora y personaje histórico, estructuran el fin de una forma de pensar la manera en el que la mujer es definida desde el machismo.

Por un lado está la hija de James Joyce, Lucía, la cual sufre las idas y venidas del famoso autor dublinés por toda Europa. Esta tiene que aparcar toda su voluntad por las necesidades de este, pero articulado con el discurso del heteropatriarcado a través de su madre. Esta es la que gestiona los valores familiares de sacrificio de la mujer en pos de la familia y del paterfamilias, que queda en un segundo plano en esta gestión del universo nuclear. La mujer, la madre, como alma mater protectora de los valores heteropatriarcales constituye el principal escoyo para la evolución y la emancipación de Lucia, la única, en ese ambiente opresivo que busca crecer como persona a través del baile. De manera paralela Mary escribe sobre su infancia, adolescencia y primera madurez mediada por la sobriedad de su padre un hombre instalado en un continuum masculino que no impide a la hija hallar su camino pero que trata que esta siga el camino predispuesto por él. Las circunstancias de ambas son distintas, los periodos históricos también. Pero cierta idea del condicionamiento de la mujer sobre su futuro personal por parte del hombre permanece en ambos relatos.

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Dos mujeres, dos momentos, dos historias y dos vidas ambas muy diferentes pero muy iguales que nos sirven para entender la necesidad de un cambio radical. Muchos pensamos que ya no hay marcha atrás. Pero este mundo que poco a poco se está convirtiendo en ultraconservador y parece que estamos en un momento clave para decidir entre todos de qué lado va a caer la balanza. Las obras de Mary M. Talbot y Brian Talbot son fundamentales para entender la necesidad de seguir cambiando a través de una toma de conciencia, de que debemos evitar dar una marcha atrás artificial impuesta por una forma de pensar retrograda y fascistoide. Este título, al igual que los dos anteriormente publicados por La Cúpula muestran lo sorprendente que es la historia de la humanidad contada a partir de la experiencia de la mujer, quizás ese es el mejor aliciente: mirar con nuevos ojos nuestra historia contada y explicada mil veces, pero esta vez desde un nuevo foco.

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La lucha eterna

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La virgen roja (Mary M. Talbot y Bryan Talbot). La cúpula, 2016. Rústica, 148 págs. Color, 18,90 €

Las biografías de alguien con cuyos valores coincidimos corren un gran peligro, el de convertirse en hagiografías que ensalzan al personaje hasta puntos realmente peligrosos. Santificar a un personaje implica dejar convertir en simples marionetas al servicio del protagonista y reducir a los oponentes ideológicos a meros punching balls. El único antídoto contra este tipo de vicios es documentarse, investigar, indagar en la vida del personaje en cuestión, el contexto social e histórico, aparte de investigaciones aborden todo desde diferentes perspectivas.

Mary M. Talbot y Bryan Talbot de los que ya pudimos leer Sufragista nos traen esta vez La virgen roja una biografía de Louise Michel una de las cabezas visibles de la comuna de París de finales del s. XIX. En este caso nos encontramos con un contexto poderoso en el que los dirigentes van contra el pueblo. La protagonista solo busca la igualdad y la emancipación de la mujer como única forma de conseguir la liberación del pueblo de los estamentos estatales que basan en la pautas de comportamiento tiránicas pertenecientes a l’ancien regime. Louise Michel es un personaje histórico muy atractivo fue educadora, poetisa y oradora, cayó sobre ella todo el peso de la ley pero también todo el reconocimiento del pueblo francés. Pero su ideología lejos de ser localista fuer internacionalista, allí por donde fue sentó las pautas de la emancipación de la mujer de la mano de la igualdad social alejada de la estratificación social impuesta por el sistema.

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Lo interesante de La virgen roja no es sólo el que sino el cómo los autores nos explican la vida de Louise. Estos utilizan un segundo narrador, a Monique, que conoce de primer mano a la protagonista y que le narra los hechos que marcaron su vida a otra reconocida feminista Charlotte Perkins Gilman. Se trata tan solo de una focalización estilística ya que lejos de la subjetividad que puede sugerirnos esta técnica el relato está narrado desde cierta objetividad, la que da la investigación realizada para abordar este cómic. Cada vez nos encontramos más y más cómics que apoyan la narración con notas al final del libro para darle consistencia. Lo cual me lleva a pensar en la validez de la biografía escrita sobre la filmada/grabada, si bien la primera puede ser considerada como documento mientras que la segunda no. Esto nos plantea una gran duda ¿en qué posición quedan las biografías escritas entre y con viñetas? ¿Qué estatus tienen?

La virgen roja es un ejemplo de como una novela gráfica puede ser considerada documento biográfico, hay un proceso de investigación presente en el cual se apoyan los hechos narrados. Por otro lado hablar de lo atractivo del personaje y como Mary M. Talbot y Bryan Talbot no han caído en la admiración banal, lo cual hubiese sido contraproducente por lo interesante del personaje. En tiempos como estos en el que empiezan a asomar de manera peligrosa ciertos tics conservadores no es baladí dejar de lado a mujeres de la importancia de Louise Michel y de su lucha por la mujer y por el pueblo.

@Mr_Miquelpg

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