Spain is pain #307: ¿Loser?.

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La deuda (Martín Romero). La Cúpula, 2017. Rústica, 228 págs. B/N, 17,50€

El mundo contemporáneo parece que nos impele de manera directa a cierta dictadura de la felicidad: obtener todo lo que deseamos, mil amigos, la facilidad para poder tener una pareja o varias, ser socialmente atractivo, un trabajo creativo o único, etc. Pero en realidad las cosas no son así, las redes sociales han jugado un papel fundamental en la simulación de una apariencia, ya no triunfadora, pero si plena, completa y sin carencias en ámbitos que no siempre tienen que ver con la situación económica. Pero debemos plantearnos una serie de cuestiones: ¿necesitamos estar a la última?, ¿aparentar lo que no somos?, ¿tener mil amigos? o ¿aparentar unicidad en un entorno clónico?

Ser feliz o el diseño conceptual que existe actualmente de esa idea pasa por mostrar una apariencia concreta, sin embargo; no todos somos triunfadores sociales, ni sentimentales, y tampoco en el ámbito laboral. Quizás por ello los libros autoayuda siguen siendo una fuente de ingresos para las editoriales. El coaching emocional lleva ya con nosotros un par de décadas sin que haya servido de mucho y de ahí, quizás, y por la necesidad de una puesta en realidad surgen los libros de antiayuda como The Subtle Art of Not Giving a F*ck: Counterintuitive Approach to Living a Good Life de Mark Manson, El Libro Definitivo de Antiayuda y Desmotivación de Eva García Fornet o Manual de autodepresión: Guía práctica para arruinarse la vida de Julio César Toledo. De estos títulos surgen ciertas ideas como que la vida es dura y no siempre es maravillosa y que la apariencia es solo eso un envoltorio bonito para mostrar algo mediocre.

La deuda de Martín Romero apunta a todos los aspectos comentados anterioremente a través de un personaje pusilánime y vulgar, pero no más que cualquiera de nosotros. Benjamín Castaño es un tipo que no tiene amistades en las que apoyarse, ni un trabajo estable, no tiene pareja sentimental y tiene una deuda económica que le acucia a buscar una solución inmediata a todos sus problemas. A pesar de todo y de no ser solvente económicamente se consuela con “vivir” de sus tristes, y pasados de moda, monólogos humorísticos. Benjamín Castaño es un paradigma de nuestros tiempos un individuo que vive aparte de todo y que carece de esa voluntad de aparentar. Los monólogos aparecen al final de cada capítulo como una ensoñación en la que se puede apreciar que el protagonista no es consciente de su solemne soledad y de su desconexión social.

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Pero es la deuda que tiene Benjamín la que marca el ritmo del relato, este ha contraído una con una misteriosa mujer que le acosa y amenaza constantemente. Para vigilar los pasos de Benjamin esta mujer utiliza a un individuo que no solo va detrás de él sino que va anotando los gastos que el protagonista tiene. La deuda en si misma se encarna en esta persona, todavía más anónima que el propio humorista mediocre, su única función es perseguir a acreedores. Aunque todo cambia en el momento en que Benjamin tiene que volver a su pueblo natal al entierro de un familiar, es allí donde empieza a recuperar su identidad, una muy apartada de aquella que él ha querido crear en la gran ciudad.

Martín Romero apunta en La duda a un cambio en lo estético con respecto a Episodios lunares, obra en la que los espacios dominaban la narración. En el presente trabajo sigue apareciendo algunos de dichas características, principalmente en la descripción de las calles, los interiores de las casas y cualquier tipo de espacio dramático. Este es el elemento definitivo para aislar al solitario Benjamín que no le queda otra que huir de un sitio a otro buscando algo que ni él sabe que es. De ahí que dé la impresión que la deuda no le preocupe mucho, se ha resignado a tener una sombra en forma de cobrador, optando por intentar seguir viviendo dentro de lo que él ha construido como una vida con la que seguro muchos lectores les costará sentirse reconocidos. Podemos considerar que La deuda opera más en el terreno de lo metafórico dejando hasta el último momento trabajar en el plano de la realidad, que al final, como siempre decide aplastarnos y ahogarnos.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Spain is Pain #224: El influjo.

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Episodios lunares (Martín Romero) Reino de Cordelia/Vidas de papel, 2015. Tapa dura con sobrecubierta, 96 Págs. Color, 19, 95€

Lo sobrenatural muchas veces ligado a lo nocturno, y por supuesto a la luna, hace que se pierda cierto hálito de la intersección entre la realidad y lo fantástico, que parece, esto último muchas veces ligado a la penumbra o que solo pueda crecer amparado en la oscuridad nocturna. Lo diurno ligado a lo rutinario y el día a día pierde fuerza como espacio en el que puedan suceder eventos fuera de la realidad delimitada por la luz diurna.

En Episodios lunares de Martin Romero juega a desvincular esos espacios narrativos marcados por la luz del sol y de la luna en un volumen que huye de los prototipos fantásticos para ubicarlos en historias donde lo común se cuenta a través de lo extraordinario. Romero utiliza las relaciones humanas para explicarnos el funcionamiento de un mundo intervenido por lo fantástico, pero que es ajeno a los mundos construidos por el autor.

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La obra se abre y se cierra a través de un ciclo lunar que parece comprender el auge y caída de una civilización que comprende las historia del libro. La primera, Memorias de un árbol, se inicia con la tala del árbol que aparece en comienzo de ese ciclo lunar, este nos habla de los recuerdos generados en torno a él, con la paradoja de que lo único que queda de este es un cuadro figurativo del mismo. Ese marco de representación de lo real y lo recreado abre la puerta de lo fantástico en el resto de los relatos. En Días de vino y rosas un hombre lobo se enamora de una luna llena corporeizada mantienen un romance apasionado que se calma cuando está en luna menguante.

Las tres historias que siguen hablan del rechazo a distintos niveles, Niño flor, en el que una planta tras haber sido fecundada se convierte en una flor con forma humana que es repudiada por todas aquellas personas que lo acogen. En El puente un hombre que tiene una profesión funcional en abandonado por su pareja, y la historia más cruda de todas es La hija fantasma, el relato de una niña que pasa desapercibida para su padre pese al amor que esta le profesa, se convierte en un espectro que en busca del cariño de las personas.

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En El pantano es quizás donde se produce la mayor intersección entre la realidad y lo fantástico, un niño que le guarda rencor a un monstruo de la laguna, recalifica y construye, cuando es mayor, el terreno para vengarse de la criatura. Las dos historias restantes se mueven en el ámbito de lo paranormal, la casa maldita de La locura del nº 3 y el niño zombi que intenta hacer la vida que llevaba antes de la muerte en Desalmados y de paso nos responde que hay después de la muerte. Se trata de ocho historias cortas, más bien nueve porque la portada esconde un bonus track sobre la maldición de un bosque en el que todo el mundo que se atreve en cazar o pescar allí se convierte en parte de la fauna y la flora del mismo.

Son relatos sobre la perdida, pero también sobre la posibilidad de rehacerse que beben directamente de los huecos que dejan los cuentos clásicos. Algo que Romero aprovecha para crear unos mundos en los que el diseño de personajes y escenarios son las mejores bazas de este volumen, y una utilización del color le aporta un rasgo narrativo que complementa perfectamente el estado de ánimo con la intencionalidad de cada una de las historias. Episodios lunares confirma una tendencia del gusto actual de los autores más arriesgados por las historias cortas, y de lo que estas pueden dar de sí, un libro que por el momento ha pasado algo desapercibido y al que hay que prestarle más atención.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo