Ciudades de magos

Dorohedoro vols. 1-5 (Q-Hayashida). ECC, 2018. Rústica, 160-178 págs. c/u. B/N y color, 9,95€

El manga de principios de siglo todavía mantiene ciertos aspectos narrativos pertenecientes a la década de los noventa que pasan por cierta formulación del universo y los escenarios pasando por cierto desparpajo en los personajes propuestos, tramas que hacen crecer ese mundo de ficción de manera sostenible, a pesar de que a veces pueda parecer improvisado pero que acababa convirtiéndose en un relato mundo más coherente que muchos tebeos nipones actuales. Los noventa grosso modo planteaban un discurso divido entre el megaéxito que fue Dragon Ball, los universos megatecnológicos de Masamune Shirow, ¡comedias tipo Oh! My Godess, hasta los mangas para adolescentes salidorros de Masakazu Katsura. Éxitos a nivel nacional que fueron los primeros en romper el mercado occidental.

Lo que viene en los primeros años del siglo XXI es una especie de mixtura, todos los géneros mantienen sus pautas narrativas, pero siguen resonando el desparpajo de la década anterior, pero consolidando universos que pueden dar para largo. Eso sin olvidar cierto sentido de lo cómico dejando de lado cierta trascendencia y sin tomarse en serio así mismas. Dorohedoro de Q-Hayashida entra perfectamente en esta categoría a través de los protagonistas principales, el más importante Hole, la ciudad donde se desarrolla la acción de este título. Se trata de una metrópolis a la que van los magos a realizar su periodo de pruebas sobre los ciudadanos que la pueblan. Uno de estos es Caimán, el protagonista principal, o mejor dicho aquel que nos introduce en las mecánicas sociales de Hole.

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 Caimán es un reptil con forma humanoide que se dedica a matar a los magos con los que se encuentra, pero previamente les atrapa la cabeza para preguntarles que les ha dicho el hombre que lleva dentro, dicho procedimiento tiene como fin saber que mago le indujo a dicha forma. El primer asesinato que cometerá dará lugar a la línea narrativa de un antagonista, mago y que nos introducirá a la pléyade de magos que forman el otro grupo de protagonistas-antagonistas. Estos están encabezados por En, especializado en hongos buscaran vengarse de Caimán y conocer su origen. A Caimán le acompaña Nikaido, una exmaga que poco a poco va descubriéndose como un gran personaje aparte de llenar la panza del reptil de Gyozas.

No son solo las narrativas que rodean a los personajes lo que hacen atractivo a este manga sino las situaciones que ayudan a redondearlos: una competición de matar zombies el día de los muertos, un partido de béisbol, las incursiones de Caimán a la ciudad de los magos. Eso y un apartado gráfico apabullante que en las páginas a color resulta sencillamente rompedor. Dorohedoro son de esos mangas que en un principio pasan desapercibidos, el tárget no está muy claro, para lectores de manga de primera hornada o para los más jóvenes? Una vez superado ese escollo se convierte en una lectura muy gratificante y divertida.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Nuevo realismo japonés

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Holiday Junction (Keigo Shinzo) ECC, 2018. Rústica, 192 págs. B/N, 8,95 €

Taiyo Matsumoto, Inio Asano o Shun Umezawa son de esos autores que navegan por el océano del manga de diferente manera a la que lo hacen los autores comerciales o que tienen cierta popularidad en función del género que cultivan. Todo estos mangakas se caracterizan por mostrarnos una visión de la sociedad japonesa un tanto distanciada de las formulas de la narración social del manga comercial; desde el toque a veces fantástico a veces distorsionado, a nivel estético, de Matsumoto; el desencanto de la juventud nipona en el trabajo de Asano o la crítica social y política a los valores sociales preestablecidos por la sociedad japonesa desde un punto de vista cínica.

La publicación de Holiday Junction nos presenta a otro autor que aborda desde una visión personal otro punto de vista sobre la distorsión mediática que tenemos de la sociedad japonesa. En este caso Keigo Shinzo nos aporta una focalización cercana a la de Umezawa, relatos cortos que profundizan en algunos de los tabús de los japoneses las relaciones personales, más o menos íntimas, ya sean de carácter sentimental o de amistad. Shinzo se basa en las relaciones de distancias cortas: familiares, vecinos, con mascotas, de pareja o aquellas relaciones más o menos instantes que tan solo duran un momento. La exploración de la proximidad personal se convierte en el hilo narrativo, a veces con grandes finales y a veces sin ellos, contando, tan solo, un fragmento de la vida de estos.

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En “De vacaciones” dos amigos se encuentran después de mucho tiempo, uno desempleado y el otro con trabajo y con una perspectiva de vida prospera. Ambos establecen un dialogo donde lo que no se dice es más importante que aquello que se vocaliza. El aspecto, la salud dental, quien paga las comidas, o algo tan sencillo como quien tiene coche y conduce. En “El hermanito y su hermanita” se ponen en juego ciertos aspectos como la masculinidad y los roles de género a través de una hermana mangaka y un hermano amante del deporte pero que luego se dedica a jugar con muñecas. “Detesto a las mujeres guapas” es posiblemente el relato más conflictivo en el que un vecino veinteañero invita a una vecina que todavía cursa primaria a un concierto de grupo punk. La situación, lejos de algo puntual, se convierte en una cita en la que ninguno de los dos sabe que pinta ahí. “Godzilla Couple” el más anecdótico y divertido, una pareja tiene relaciones sexuales mientras que Godzilla ataca la ciudad, un canto al amor desesperado y pasional. “El señor Matsuda en el estanque” es una variante del tercer cuento, pero en este caso sin planificación un señor mayor aupado por un pronóstico positivo de su horóscopo decide meterle cuello a una mujer joven que también va a pescar allí, la diferencia generacional y las prioridades personales de cada uno hace que no se encuentren en ese momento.”¡Ánimo, Yoichi!” es una visión sobre esa obligación de la cultura nipona del esfuerzo continuo aplicada a cualquier actividad, incluso aquellas consideradas de ocio. Yoichi es un niño que practica triatlón más por el padre que por él, más por lo que se le supone (quiere entrar en el podio) que por su interés real. A medida que la prueba se va desarrollando el niño se va desinflando y la obligación va dejando paso a la necesidad. El último relato “Un año en la vida de Bun-Chan, un gato doméstico”, narra la vida solitaria de un gato tras morir el dueño, mientras que el alimentador automático sigue llamando al gato para que acuda a un comedero vacio.

Keigo Shinzo, nos plantea esa cercanía hacia la sociedad japonesa desde temas muy cercanos, universales, pero que se construyen como algo ajeno a nosotros. La propia cultura nipona como un elemento que causa extrañeza en nosotros pero que Shinzo sabe acercar a un público internacional. El relato corto que tiene la propia sociedad japonesa como tema central se está convirtiendo en una de las sorpresas del año a nivel nacional, todo alejado de los fantástico y de las formulas preestablecidas de la industria del manga. Holiday Junction es un manga perteneciente a ese nuevo realismo en el manga, en el que no hay cortapisas a la hora de hablar de cualquier tema, por tabú que sea.

@Mr_Miquelpg

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Ser uno de ellos para no serlo

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Utopías (Shun Umezawa). ECC, 2017. Rústica, 224 págs. B/N, 9,95 €

En dos entradas anteriores dedicas a Shun Umezawa ya pudimos observar la capacidad de este autor japonés para analizar la sociedad japonesa y cuestionar los usos y costumbres de la rígida sociedad japonesa. En Bajo un cielo como unos pantis planteaba una serie de tramas que giran en torno a ciertos topos internos culturales que por desconocimiento en occidente pueden parecer sacados de contexto pero que panorámicamente afectan a todas las sociedades contemporáneas. En los dos volúmenes que componen esta antología tiene como foco aspectos como el nacionalismo exacerbado, la pedofilia, la sexualidad en torno a la adolescencia a través del ideal de colegiala japonesa, desvirtuar las constreñidas reglas de las relaciones interpersonales en Japón, etc. todo un catálogo de  ponerse en el lugar del otro para poder verse a uno mismo con total plenitud.

Aun conociendo los giros del autor la lectura de Utopías, que camina por los mismos senderos que los dos volúmenes publicados anteriormente, sigue “atacando” el orden preestablecido de lo japonés y también a algunas cuestiones de género, relaciones sentimentales, y orientación sexual; pero siempre con un trasfondo orientado a describir el extrañamiento de lo “normal”. Uno de los principales rasgos de la sociedad japonesa y que poco a poco se va imponiendo en occidente, se trata de la cultura de nicho aplicado a los consumos de todo tipo hasta hacerlos convencionales y habituales. En “Los días en los que estuve al servicio de la reina Naomi” en el que las prácticas sadomasoquistas están legisladas hasta el punto que existen dominas que toman a voluntarios durante un tiempo para poder ejercer en el futuro. “Iguales” es el segundo relato este narra la obsesión de una chica por su pareja masculina y su fijación por querer parecerse físicamente a él. Pero es “Cuidado con el tren de tocones” el cuento que puede plantear más reticencias a la hora de ser valorado dependiendo de la perspectiva adoptada. En esta un mangaka que va a hacer una entrega de última hora entra, sin darse cuenta, entra en el vagón destinado a mujeres; estas empiezan a acusarle de mirón y tocón, pero todo bajo la perspectiva del prejuicio. Las mujeres que se encuentran ahí tienen formación, son feministas, parece que son personas reconocidas a nivel social por esta labor y son reivindicativas  ponen a prueba a este hombre para comprobar si este las valora como simples objetos sexuales.

En “Tubo”, “Contención” y “Un mundo conectado” el tema es la sociedad en general. En la primera un soldado tras salir de un coma de 12 años se encuentra con una sociedad que ha cambiado de paradigma de evolución social, en este caso hacia el de la salud, pero hasta un punto extremo. La nueva idea gira entorno a capar al ciudadano obstruir cualquier posibilidad de libre albedrio a través de advertencias en todo tipo de sitios sobre lo perjudicial que puede ser realizar una actividad concreta o utilizar un recurso. El segundo, mucho más sencillo en el planteamiento, trata de una pareja de adolescentes que se gustan pero no se han declarado, pero sucede que en el pueblo en el que residen todo el mundo va corriendo de un sitio a otro sin ningún motivo en concreto. El último tiene como protagonista las redes sociales y la doble vertiente humana de estas, la protagonista por un lado es capaz de expresar sus sentimientos más íntimos en estas, pero no es capaz de decirle a una persona que le gusta.

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Quizás los tres últimos sean los más interesantes. En “Virus del odio” se habla del adoctrinamiento sobre un invento sobrevenido en el que se habla del odio como un virus que se puede transmitir de persona a persona. Esta historia corta pone de manifiesto cierta capacidad de cierto sector del mundo de la ciencia a la hora de crear ideas que no se sustentan en nada. El otro capítulo que investiga sobre la identidad de género es el que se dedica a las relaciones homosexuales, “Sobrevivir coscorrón tras coscorrón” está dividido en dos partes. Se habla de la relación de amor (humor) entre ambos, utilizando el término atolondrado en vez de homosexual o gay haciendo referencia a la posición que estos adoptan durante el coito utilizando un símil de pareja cómica: por un lado está el que recibe la bofetada o la pulla y por otro el que las da o lanza (pasivo/activo). Al igual que la historia corta del vagón de mujeres la perspectiva adoptada en la lectura puede cambiar el juicio sobre la misma. En “Para quién existe la tortuga” un chico tras un intento de practicar el sexo con su novia le lleva a descubrir que el universo es una tortuga que se quedará bocarriba de aquí a millones de años, esto que podría parecer un alivio para la sociedad da lugar a cierto descontrol por parte de la sociedad y un incremento de la carrera militar de diferentes países.

En las tres entradas dedicadas al autor, contando esta, hemos podido apreciar los rasgos autorales de Umezawa, y aunque en un principio puede parecer un texto localista muchos de los temas tratados y situaciones son globales. A pesar de ello, del trasfondo de crítica a algo real, la perspectiva surrealista y cómica de las situaciones nos lleva a uno de las principales características del mangaka, narrar lo propio desde la otredad: ser uno de ellos para ver las situaciones anormales que derivan del comportamiento costumbrista y reglado hasta la saciedad. Shun Umezawa, como ya se dijo en posts anteriores, es un valor a descubrir en nuestras fronteras, puede que las historias nos dejen un regusto amargo en la boca, pero de eso se trata.

@Mr_Miquelpg

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Cuatro mangas que se deberían reeditar.

Los lectores de manga de otras épocas estamos de enhorabuena, últimamente se está publicando y reeditando unos cuantos títulos que durante mucho tiempo hemos estado esperando durante mucho tiempo. Desde las casi obligatorias reediciones e incorporación de nuevos títulos nunca publicados por estos lares de Osamu Tezuka a la enésima reedición en diferente formato de Dragon Ball de Akira Toriyama o la reciente Gunnm, Battle Angel Alita de Yukito Kishiro, pasando por la edición de gran número de los Jidaimono del dueto compuesto por Kazuo Koike/Goseki Kojima o la esperadísima publicación del popular shonen de lucha JoJo’s Bizarre Adventure de Hirohiko Araki . Eso por citar tan solo algunos de los trabajos que recientemente han visto la luz. Pero hubo una cantidad de obras publicadas en el pasado que no tuvieron continuidad o cuya reedición no estuvo a la altura, por eso vamos a ver esos trabajos que creo que merecen una segunda o tercera oportunidad.

1.- La leyenda de Kamui de Sanpei Shirato.

Shirato es uno de los maestros del manga desde sus inicios ha ejecutado un discurso social y de reivindicación de los burakunin, la casta más baja en la sociedad japonesa, en todo tipo de publicaciones, desde las más populares destinadas al gran público a la imprescindible Garo. En esta última es donde decidió publicar Kamui, su obra más representativa, en la que se explica las tribulaciones de un ninja, que da título a la obra, cuando decide huir de su clan y estos deciden perseguirlo por todo el país. La colección completa de Kamui son 21 volúmenes y comprende la  obra original más las dos continuaciones, por aquí pudimos ver allá por 1992 la saga correspondiente al último ciclo de aventuras del protagonista, concretamente la de “La isla de Sugaru”. La leyenda de Kamui es un clásico en todos los sentidos, tanto por lo referencial de Shirato así como ser una de las ficciones fundacionales del Jidaimono contemporáneo.

2.- Santuario de Syo Fumimura y Ryoichi Ikegami.

Este manga es uno de los que mejor explican el intrincado funcionamiento de la política y la yakuza, pero va mucho más allá de la mera mostración de esos mundos a través de la sexualidad, la violencia y el poder de una férrea jerarquía como elemento organizador de la sociedad japonesa contemporánea. Los protagonistas son Akira Hojo y Chiaki Asami dos hombres jóvenes que tienen en común el haber pasado calamidades en la posguerra y una visión: cambiar el destino de Japón aportando sangre nueva tanto en la política como en el crimen organizado. Santuario  se publicó originalmente en la década de los noventa. En España ha gozado de dos ediciones, la primera en 1993 por parte de Planeta de Agostini y otra por parte de Otakuland en 2004. Sin embargo, ninguna de las dos, una por incompleta y otra por el tipo de edición, han estado a la altura de este título. Por eso merece una tercera oportunidad de ser editada como corresponde a una obra de este calibre.

3.- Gamma el hombre de hierro de Yasuhito Yamamoto

En 1994, allá por los primeros tiempos del manga en España, Norma Editorial tuvo la valentía de publicar el que posiblemente sea el título más arriesgado para el target objetivo de aquel momento. La obra de Yamamoto tiene como protagonista a Gamma un hombre realmente feo con un cuerpo hipermusculado que trabaja como reponedor en un supermercado. El físico esperpéntico del protagonista se suma con la inocencia de este hacia el sexo opuesto. Este trabajo fue el ganador del premio Kodansha en 1994; aun así, el primer seinen publicado en España con plena consciencia de serlo, tanto para lectores como para editores no gozo de mucho éxito, tan solo un año en librerías en el que se publicó el equivalente a 3 tomos de un total 10 más 3 de una secuela. Gamma el hombre de hierro ya era un trabajo con personalidad propia en aquel momento y que en la actualidad aportaría un punto muy fresco al panorama editorial actual.

4.- Silent Möbius de Kia Asamiya.

Durante la década de los noventa uno de los autores de moda fue Kia Asamiya y su obra Silent Möbius fue una de las que más expectación levantaron en los nuevos otakus. De este creador se publicaron bastantes títulos: Steam Detectives, Compiler, Gunhed, Dark Angel y Nadesico. Ninguna de ellas publicadas íntegramente a excepción de Gunhed. Pero el trabajo más representativo es Silent Möbius un trabajo que gira en un entorno ciberpunk, rindiendo homenaje a Blade Runner, en el que un grupo policial, la Attacked Mystification Police Force (AMP), intenta controlar los seres interdimensionales que salen de un portal que se encuentra en el subsuelo de Tokyo. La única edición publicada aquí se publicó a mediados de los noventa y como costumbre no cubre más que los primeros volúmenes. Una obra comercial atractiva como pocas y con un regusto de manga noventero muy interesante.

Bueno, pues eso es todo.

 

@Mr_Miquelpg

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Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito)

Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 160 págs. ByN. 5,95 €

Sigue el repaso a la producción en corto de Junji Ito recopilada en la colección Relatos terroríficos, llegándole el turno al tercer volumen. Este tomo está trufado de historias cortas, es decir, no nos encontramos con una o dos narraciones de duración media junto a unas cuantas más de menor duración. El tercer volumen de Relatos terroríficos funciona como una macedonia de horror, o si preferimos como un mix de frutos secos. Y como en todas las mezclas pues tenemos lo de siempre, bocados que gustan más y otros que más bien están de relleno.

No podemos negar la lógica de que Junji Ito tiene ideas más o menos geniales, sin olvidar que pocos autores alcanzan una media tan notable en su producción. La teoría del demonio o La melena larga del ático son típicas historias de terror con su planteamiento más o menos original y su final en climax, casi interrumpido para dejar más dudas que respuestas. Historias que bien podrían adaptarse como películas de terror contemporáneo japonés. Un amor de guión es quizás la historia más original del volumen, no necesitando Junji Ito de lo sobrenatural para darnos una historia que aúna tanto el horror como la tristeza, con un par de giros de guión bastante interesantes.

La antepenúltima y última historia del tomo son La espada del reanimador y Un laberinto insoportable, ambas imbuidas por un toque de épica y aventura de terror que no es ajena a Junji Ito. En estas historias la escala es un poco mayor e incluso se crea un poco de mitología alrededor de lo que se cuenta. Aunque siendo sinceros las dos historias varían en su final, siendo bastante flojo el de la primera y considerablemente potente el de la segunda, que sin innovar en el género se resuelve de una forma brillante. Por último, el tercer volumen lo cierra la historia La abusa, que deja un buen sabor de boca con una historia de redención imposible que no necesita en ningún momento de lo sobrenatural para asustar y dejarnos con un final totalmente desalentador.

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Relatos Terroríficos 2 (Junji Ito)

junji_ito_relatos_terrorificos_vol2Relatos Terroríficos 2 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 152 págs. ByN. 5,95 €

Continuamos el recorrido por la colección Relatos terroríficos de Junji Ito, en esta ocasión deteniéndonos en el segundo volumen, con la idea de hacer un recorrido más personal como lector de género que otra cosa. Muchas veces hemos hablado de Junji Ito y esas tesis que tanto hemos defendido se muestran claramente en Relatos Terroríficos, con un autor capaz de lo mejor pero no invulnerable a los pequeños traspiés de la creación artística y terrorífica. El segundo volumen de la colección está compuesto por cuatro historias que son puro Ito, aunque notándose que nos encontramos con historias quizás más primerizas del autor.

Los guiones, y sobre todo el dibujo, invitan a pensar que nos encontramos con un Junji Ito algo menos suelto que no ha terminado de encontrar su voz pero que ya apunta maneras. Bio House, la primera historia del volumen engloba perfectamente la obra de Junji Ito, tenemos su mejor vertiente, ser capaz de crear ideas y conceptos novedosos dentro del saturado terreno del horror; pero también encontramos el fallo más común de Junji Ito, no saber frenar y llevar la historia demasiado lejos, queriendo quizás explicar más de la cuenta y abandonando el horror para caer rendido en los brazos del absurdo y la parodia del género.

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No voy a negar en ningún momento estos pequeños fallos de Junji Ito a pesar de rendirme como fan absoluto a su obra. Fallos que con el tiempo ha depurado, aunque no eliminado. Así tenemos las tres historias que completan el tomo: La ladrona de caras, La guarida del demonio del sueño y La mente de un padre. La segunda es un entretenimiento para fans; la tercera es quizás la mejor del volumen, con un concepto rompedor en lo conceptual y lo estético que no se pierde en explicaciones; algo parecido a lo que sucede con la cuarta, una historia que sería redonda si no fuera por un epílogo demasiado largo y explicativo. Como dije en la primera reseña, Relatos Terroríficos es un plato perfecto para cualquier amante de Junji Ito y del terror, una recopilación antológica perfecta que nos permite saborear toda la creación del genio, pues jamás se debe olvidar que un relato mediocre de Junji Ito siempre está por encima de la media. Lástima que siempre exijamos lo máximo al maestro japonés.

@bartofg
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Amor y culpa

el_muerto_enfermo_de_amorEl muerto enfermo de amor (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 248 págs. ByN. 9,95 €

Hay dos verdades que nadie puede dejar de lado. La primera es el valor que tiene el género como vehículo para la reflexión social, para el debate en sí. La ciencia-ficción y el terror son más que meras etiquetas de entretenimiento, aunque también es cierto que pueden quedarse precisamente en eso. Pero cuando un buen autor, alguien que tiene algo que decir, se enfrasca en una aventura narrativa, y hasta cierto punto ideológica, no existen límites a lo que uno puede explicar. Valiéndonos siempre de la excusa de la ficción, con la salvaguarda del género, no hay debate que quede fuera de la mesa. El género es la mayor de las mentiras, la más necesaria, pues al final del día, al final del relato, el monstruo o el alien, hasta el propio androide, no serán más que reflejos de lo que somos, pues poco podemos imaginar más allá de nuestra propia existencia y de sus largos tentáculos de la imaginación.

Junji Ito, autor tremendamente presente en mis obras básicas, es un genio que pivota entre los conceptos más rompedores y los desarrollos más insatisfactorios. Algo lógico, pues la historia corta siempre ha sido el mejor mercado para las ideas, para los conceptos que maneja el género. Así nos encontramos con genialidades como Fragmentos del mal, y otros ejercicios donde el enlongamiento de la trama lastra el resultado final, como su particular Frankenstein. Así que no he podido sorprenderme más que con El muerto enfermo de amor, una historia larga de ununji Ito donde por fin veo aunados los rompedores conceptos del autor y un desarrollo más amplio. El muerto enfermo de amor empieza como todas las historias de Junji Ito, con una idea tan apasionante que durante un buen número de páginas nos cuesta quitarnos el asombro que nos inunda. En una ciudad japonesa anónima existe la tradición de la llamada adivinación callejera: te detienes en un cruce y a la primera persona que pase le preguntas sobre tu futuro, principalmente sobre el amor.

Esta idea inicial, que daría perfectamente para una comedia romántica infantil, se convierte en Junji Ito en una obra opresiva sobre la responsabilidad y la culpa cuando un joven vuelve a la ciudad tras varios años de ausencia. Es entonces cuando Junji Ito coge la historia, ya de por sí interesante, una extraña figura, tan atractiva como infernal que se dedica a realizar la adivinación callejera con funestos resultados, y la eleva colocando sobre los hombros de su protagonista la búsqueda de la redención imposible. De este modo, asistimos a una sucesión de capítulos donde al mismo tiempo que acompañamos al protagonista en sus aventuras urbanas, también vamos descubriendo una rica y compleja mitología sobre la adivinación callejera y ese extraño chico vestido de negro que parece atraer a todas las chicas como el fuego a las polillas.

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Realmente, El muerto enfermo de amor no deja de ser una obra puramente japonesa, así que quien sienta cierta aversión por como dicha sociedad toca ciertos sentimientos puede seguir sintiéndose fuera de la misa. Pero para cualquiera mínimamente versado en la ficción o la sociedad japonesa, este manga es todo un descubrimiento, pues sin obviar en ningún momento los localismos propios de la sociedad japonesa, nos encontramos con una obra, que pretendiéndolo o no, apela a sentimientos y razones universales con las que cualquiera puede sentirse identificado. Desde mi humilde punto de vista nos encontramos ante una de las mejores obras de Junji Ito, con un acabado gráfico a gran nivel y ese domino como pocos del género de terror.

Pero El muerto enfermo de amor no es sólo una de las mejores obras de Junji Ito por afianzar más que nunca los mejores aciertos del autor, también es merecedora de dicha etiqueta porque el autor consigue salir victorioso donde normalmente más suele flaquear. El muerto enfermo de amor funciona perfectamente a lo largo de toda la historia, manejando el flujo de información de forma excepcional y consiguiendo que, a diferencia de otras obras del género, su recta final no se convierta en un final obligatorio cuando todos los trucos se han agotado. Junji Ito consigue aquí una obra larga que funciona más allá del punto de explicación, más allá de mostrarnos al monstruo, y que encima se cierra con un final redondo que no puede dejar mejor sabor de boca.

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