Nuevas mitologías en la cabaña Roanoke

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Leñadoras 3. Todas a una (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Kat Leyh, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2018. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

En las dos entregas anteriores de Leñadoras ya se podía advertir un giro muy interesante sobre los textos destinados, en principio a lectoras jóvenes pero transitando en el ámbito de las narrativas mainstream. Estos, creados por mujeres, con protagonistas, en su totalidad, femeninos,son, sin embargo, trabajos creados con una mentalidad a aquellos que en el pasado destinados a este nicho de mercado intentaba marcar las pautas de lo que se esperaba de la mujer en esta sociedad. Noelle Stevenson y Shannon Watters apuestas por reconfigurar esa idea para las nuevas generaciones

Eso no pasa por poner solo protagonistas femeninas, dejar de lado a los masculinos, eso nos lleva a dejar de lado las tramas románticas dependientes clásicas y centrarse en la acción del relato pura y dura. La consecuencia es redibujar el universo mitológico clásico, puro y duro, dentro de este nuevo contexto. Aquellas y aquellos que ya hayan leído las dos entregas anteriores habrán comprobado de que no se trata de una serie de aventuras en las que llevan las riendas son todo mujeres. Tras esto existe una redefinición de los monstruos clásicos, llevarlos a otro terreno añadiendoles una serie de características alejadas del canon oficial.

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Todas a una es un ejemplo de esa idea transversal que recorre esa idea; los dos arcos argumentales que componen este volumen dan un giro y pasan de la montaña al mar. Si seguimos en el mismo campamento, pero cerca hay una playa cerrada desde la que se divisa el mar. Este será el gran escenario para la introducción de dos nuevas reimaginaciones. En el primer arco son sirenas los seres fantásticos que se encuentran las chicas de la cabaña Roanoke, pero no son los seres mitológicos que nos solemos encontrar, no son bellas en un sentido canónico, aquel en el que a partir de este atributo se suponía la pureza de la persona en cuestión, ni tan solo se dedican a atraer marineros para robarles la vida. Las sirenas tienen su mundo, sus conflictos, y realmente no parecen interesadas ni lo más mínimo en los humanos. El segundo arco tiene como seres fantásticos protagonistas son una licántropa marinera, a.k.a. loba de mar, y unas selkies que tiene retenido el barco de la primera. Ambos arcos tienen en común, y ahí viene esa idea de reimaginar, la sororidad, el conflicto no se resuelve a través de la hermandad entre mujeres, lo violento se deja de lado en favor de buscar soluciones compartidas.

El tercer volumen de Leñadoras confirma el buen estado de forma de esta colección, que como ya se comentó en entradas anteriores, recupera la idea de aventura clásica pero cambiando algunos filtros. No solo el cambio de género de los protagonistas sino el cambiar el filtro de la extrañeza por el de proximidad. Eso provoca en el lector una riqueza en la mirada de aquello que nos es ajeno, aquí los monstruos, seres mitológicos y mundos paralelos. Esa proximidad junto con la sororidad como método para solucionar los diferentes conflictos hace de este cómic único, de ahí la amplitud de miras en cuanto a la audiencia deseada. En resumen, una lectura perfecta para el verano, que tendremos que esperar para leer más aventuras, la buena noticia es que ya queda menos para el cuarto volumen.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Leñadora busca lectora (y lectores)

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Leñadoras. Un plan terrible (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2017. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

Actualmente estamos ante un proceso en el que la cultura debe de ser analizada desde el punto de vista al que están destinadas las obras. Evidentemente esto ha existido de una manera clara y meridiana desde hace décadas, pero la cultura de nicho contemporánea nos indica que esa fragmentación de la audiencia va a ser cada vez mayor y que los productos culturales o de entretenimiento generalistas apuntan cada vez a una mayor anomia que aquellos destinados a públicos concretos. En todo esto, a día de hoy, los productos culturales que más están creciendo es aquel destinado a mujeres de entre 12 y 25 años. Las mujeres jóvenes consumen más cualquier producto cultural que el resto de segmentos. Y eso la industrias culturales han sabido verlo a la perfección.

Quizás el segmento más goloso es el de nuevas lectoras por lo que tiene de conformación de una futura audiencia lectora, en el caso que nos ocupa. Los buenos cómics destinados a esta parte de la audiencia es una inversión de futuro para las editoriales que depende de los títulos publicados hoy. Pero ¿Cómo deberían ser esos textos?¿Qué aspectos deberían incluir? El principal rasgo que los define es la no existencia de una narrativa en el que la acción de las mujeres protagonistas dependan de la intervención de un hombre o esté relacionado por estos. Por ello la mujer debe ser el centro del relato, resolver los problemas por si misma o rodeada de otras mujeres, y mostrar una variedad en la estereotipia femenina fuera de los cánones convencionales y conservadores. Es decir, apostar por nuevos puntos de partida que reflejen los cambios sufridos por la sociedad en el último medio siglo, pero sin perder de vista los artilugios otorgados por los géneros narrativos.

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Leñadoras de Noelle Stevenson y Shannon Watters cumple esas pautas y van mucho más allá. Las mujeres adultas mostradas en esta obra son autónomas y capaces de enseñar a las nuevas generaciones, no son perfectas, cometen errores, pero no dudan en reconocerlo delante del grupo y tratar de solucionarlo. En este trabajo cabe todo: nuevas relaciones entre mujeres apartadas de la estereotipia que las define como competidoras, relaciones de amistad que van más allá del canon de la aventura. Pero sobre todo un respeto por la aventura como género narrativo del que gozan muy pocas obras en la actualidad. La frescura con la que se aborda este relato en función del género me recuerda a la de Haggard, salvando todo tipo de distancias y cuestiones de representación social de aquel momento histórico, en la que todo resulta conocido pero nuevo, definiendo un equilibrio muy difícil de defender pero que estas autoras hacen a la perfección.

En esta segunda entrega empezamos a profundizar en el pasado de Jen  y la mujer oso, eso implica mujeres con un pasado que las ha convertido en lo que son en el presente del relato. No existen hombres en la conformación de la psique de las protagonistas. Pero Leñadoras tiene otro aspecto positivo, a pesar de tener un público definido a la perfección es capaz de encandilar a lectores de otras edades, yo mismo. Es un cómic disfrutable como pocos en el que la fantasía, la aventura y la reivindicación de género se dan la mano sin resultar una obra cerrada a un target completo. Así pues tenemos una de las obras de referencia del momento dentro del comic de entretenimiento pero que no se queda solo en la cáscara del género narrativo ni en la de representación de la mujer, no vale con solo poner mujeres como protagonistas, con una amplia representación de las mismas. Una delicia para lectores jóvenes y una grata lectura para adultos.

P.D.- ¿Para cuándo la tercera entrega?

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo