Muerte a la nada

big1

Big Baby (Charles Burns). La Cúpula, 2017. Rústica, 108 págs. B/N, 16,90€

De Los cuadernos de Esther  de Riad Sattouf a Plutona de Jeff Lemire y Emi Lenox pasando por Piruetas de Tillie Walden, Leñadoras de Noelle Stevenson, Shannon Watters, Freezer de Veronica Carratello o Tiempo de canicas de Beto Hernández , son relatos que tienen como elemento central la adolescencia desde diferentes puntos de vista. Todas tienen en común que ha sido publicadas en un periodo de tiempo breve y recientemente, cada una de ellas nos aporta una perspectiva sobre ese momento de la vida que van desde la perspectiva documental, la aproximación de género, la nostalgia o la idealización de esos años por parte de los autores. Pero todas coinciden en elaborar una representación de la adolescencia como un constructo en el que el descubrimiento personal y la necesidad de proyectar la vida interior en una social se convierte en algo fundamental.

En eso difiere Charles Burns en su Big Baby en el que un preadolescente impone su realidad subjetiva a la objetiva, posiblemente por la incapacidad que este tiene para relacionarse con los que le rodean. Este filtra el mundo a través de las ficciones que recrea en su mente y con las que suplanta cualquier atisbo de realidad. El problema que los textos que le sirven para articular el mundo objetivo son los cómics de monstruos y las películas de Serie B lo cual hace que todo se distorsione ante sus ojos, y como no ante los nuestros. Pero eso no sirve de otra cosa que de un medio catalizador para mostrarnos una representación crítica de las urbanizaciones de los extrarradios estadounidenses.

big 2

Burns se centra en los efectos colaterales de la “normalidad” declarándole la muerte a la nada que esta supone. Tony, el niño protagonista, es en esencia un inadaptado social pero que en su visión periférica de su entorno es capaz de captar los elementos que están podridos: los maridos maltratadores, los asesinos de niños, las relaciones sexuales entre adolescentes, etc. Todo lo que rompa con su rutina de fantasía se convierte en algo perverso y sucio, pero también en un misterio que resolver. En ese sentido Tony a pesar de ser un cobardica le puede la curiosidad, el peligro y la posibilidad de una muerte; eso, y el resolver el misterio es lo único que mantiene alerta al protagonista.

En esta edición integral remasterizada se incluyen todas las historias protagonizadas por Tony: Big Baby, La maldición de los hombres topo, La plaga juvenil y Club de Sangre. Relatos publicados originalmente de forma dispersa que mantienen la unidad a partir de la definición de los espacios: oscuros y tenebrosos, incluso el hogar familiar no está exento de un posible horror futuro agazapado en alguna sombra para asaltar a Tony en cuanto llegue la noche. Big Baby es una antología que recoge la esencia de Burns en cuanto al tratamiento del tema central: la vida cotidiana de los americanos y la estandarización de la misma hasta convertirse en una rutina que conduce a la nada un virus mortal que mata la individualidad y la espontaneidad de las personas, y basándose en eso Burns construye metáforas sobre el american way of life como nadie. Bajo esa perspectiva podemos entender el miedo que Tony siente por el mundo exterior.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Anuncios

Spain is pain #319: Los imprescindibles de 2017.

Entre finales de diciembre y principios de enero llegan las listas de lo mejor del año de la misma forma que millones de turistas se tiran a las playas en el mes de agosto. Las listas como se sabe son subjetivas y vinculadas a gusto del que las hace. No tienen por qué ser ni un grandes éxitos ni compuestas por aquellos título que venden más. Esta en concreto está integrada por aquellos títulos que considero fundamentales dentro del panorama nacional. Este año me han salido 12 títulos que considero imprescindibles para entender el cómic español en 2017, pues eso.

1.- Fragmentos seleccionados (Apa-Apa Cómics) de Andrés Magán

fragmen0

En Fragmentos seleccionados Andrés Magán da un gran paso a la hora de crear no-historias más complejas valiéndose de las herramientas que ha utilizado hasta el momento, creando un suspense no vinculado al género narrativo sino que apunta directamente a las expectativas de un lector que tiene ante sí una obra que se despliega como abierta. Magán es un autor único y brillante, de los pocos capaces de hacernos abrir más los ojos para meternos de lleno en lo que desarrolla en cada una de sus propuestas.

2.- Nuevas estructuras (Apa-Apa Cómics) de Begoña García-Alén

estructura1

Nuevas estructuras funciona en torno a lo poético, lo sugerido y lo minimal. Las focalizaciones interpelan al lector para que forme parte del relato, para ello no hay personajes definidos solo personajes en sombra, silueteados y sugeridos. Una acción convencional como es el construir una casa se convierte en un mcguffin perfecto para que nosotros como lectores empecemos a reconsiderar nuestra experiencia como tales. Obra fundamental e imprescindible para entender el nuevo cómic.

3.- El ruido secreto (Spiderland/Snake) de Roberto Massó / Zona Hadal (Fosfatina) de Roberto Massó.

No acabo de decirme por ninguno de los dos trabajos de Massó, un autor que resulta enigmático aun en las narrativas más sencillas como sucede en Zona Hadal o partir de un elemento único y desglosarlo hasta crear un relato complejo tal y como ocurre en El ruido secreto. En cualquier caso, dos obras muy diferentes entre sí que sirven para entender a uno de nuestros autores más inquietos.

4.- Cosmonauta (Astiberri) de Pep Brocal

cosmonauta

Cosmonauta de Pep Brocal es ciencia ficción, sí; pero es ante todo una reflexión del devenir humano, de ahí que no se pierda en una construcción estereotipada de universo narrativo. Es seria y crítica con la humanidad emitiendo un juicio sobre la misma, pero a su vez guarda en su interior un sentido del humor muy propio. El autor no solo explota al máximo las metáforas visuales sino que le da, como debe ser, un carácter protagonista al lenguaje visual, sencillo con personalidad propia pero sin perderse en alardes visuales a pesar de las maravillosas páginas dobles que podemos encontrar a lo largo del relato. Cada obra de Pep Brocal es una sorpresa que debemos de leer muy atentamente.

5.- Encuentros cercanos (La Cúpula) de Anabel Colazo

encuentros1

La obra de Anabel Colazo me fascina desde hace unos cuantos años. Ya en El cristal imposible nos mostraba una historia de dobles matices en lo que nada es lo que parece. En su último trabajo bajo el disfraz de lo paranormal nos ofrece un relato sobre la percepción de la realidad y el enfrentamiento entre las diferentes realidades. Una delicia.

6.- La deuda (La Cúpula) de Martín Romero.

deuda1

Para mi una de las grandes sorpresas del año, un trabajo sobre la no necesidad de ser un triunfador en la vida, la vida en solitario y posiblemente en fracasar sobre todo lo que uno se propone siempre y cuando uno lo intente. El protagonista del relato es una de tantas personas que no le salen las cosas y que en cierta manera demuestra lo falso que es intentar llevar una vida basada solo en la apariencia social.

7.- Tíbiris (Trilita Ediciones) de Arnau Sanz

tibiris1

Las obras de Arnau Sanz son siempre muy personales, tanto que o bien habla de si mismo o de sus familiares más allegados. En este caso narra a través de la memoria de sus abuelos, dos personas que entre comida y comida nos explican la dura vida de la posguerra y del tío de la abuela. Como siempre Sanz sabe dónde darle a uno sin ser un sentimentaloide ni ser morboso, un equilibrio en el que este autor se mueve como nadie.

8.- Catálogo para Bunkers (Astiberri) de Jordi Pastor y Marcos Prior

bunker1

Una de esos trabajos que parece que pasan desapercibidos pero que mejor hablan sobre como debemos cuestionar la información a día de hoy. La posverdad es el subtexto a través del cual se construye un relato en el que cuando se sabe a ciencia cierta que los enunciados en los cuales creemos no son ciertos es ya demasiado tarde.

9.- Conociendo al Jari (Fulgencio Pimentel) de José Ja Ja Ja

jari1

Esta vez el autor de Culto Charles deja de lado el cripticismo de su obra previa para adentrarse en los caminos de una narrativa mínima y misteriosa. El relato que compone la presente obra para de la autodescripción de un personaje que no deja de ser una construcción de sí mismo a partir de la visión que intenta ofrecer al mundo, a partir de ahí todo es polisemia pura en una obra que permite al lector realizar todo tipo de interpretaciones sobre Jari, un personaje enigmático como pocos.

10.- Febrero para galgos (Entrecomics Cómics) de Peter Jojaio

galgos_page_1

La adolescencia como un momento de ruptura con todo en el que puede pasar de todo. Jojaio nos trae una pequeña fábula sobre la violencia y el aislamiento en esas edades; en una obra en el que la estética de lo bello se confunde con las escenas más cruentas que busca ir más allá de la mera violencia por la violencia y la moraleja que suele acompañar a estos relatos.

11.- La balada de Jolene Blackcountry (Autsaider Cómics) de Víctor Puchalski

La_Balada_de_Jolene_Blackcountry_Victor_Puchlaski_Autsaider_Comics_02

El último trabajo de Puchalski es sencillamente alucinógeno, es como cuando en esas películas de conquista de territorios inhóspitos el explorador occidental se encuentra con un indígena solitario y este le induce al trance con una droga potentísima. En este trabajo nos encontramos dos planos de lectura: el real, que se lee a simple vista, y el astral, impreso con tintas fluorescentes. Todo para conseguir una experiencia de lectura única y realmente psicotrópica.

 

Spain is Pain #316: navegando por la dictadura del entretenimiento.

realidad1

Comprobando la realidad (Mauro Entrialgo y Javi Rodríguez). Ediciones La Cúpula, 2017. Rústica, 132 págs. Color, 22,90€

La revolución tecnológica que ha tenido lugar en los últimos 15-20 años posiblemente no tengan parangón en la historia de la humanidad, y eso a la espera de lo que suceda a lo largo de este siglo. Lo que quizás no esperábamos dentro de esa evolución tecnológica nos conduciría a nuevos paradigmas sociales muy alejados de lo que los relatos de ciencia ficción más optimista nos auguraba. Desde luego nos hemos ido apartando de esa visión cientifista y buenista por la cual la tecnología nos llevaría a una humanidad mejor, para llegar a un punto en el que el entretenimiento, no la cultura, lo ha llenado todo hasta un punto que está eclipsando cualquier tipo de mejora o implementación que nos lleve al fin original.

El ocio y el entretenimiento ha sido una de las grandes conquistas de la humanidad a lo largo del s. XX hasta absorberlo todo en la actualidad. Lo que no entretiene a las masas queda desplazado definitivamente a un segundo o tercer plano. Por eso es grato releer algunas obras de ficción creadas a finales del s. XX y principios del s. XXI que mostraban a modo de crónica lo que podría suceder en un futuro de pasado mañana, entre estas destacaba Surfing on the Third Wave de Miguel Ángel Martín, pero el autor leonés se centraba más en los efectos causados por los contenidos informativos que de los de puro entretenimiento. Posiblemente la única que abordó el advenimiento de esa dictadura del entretenimiento fue Comprobando la realidad de Mauro Entrialgo y Javi Rodríguez, dos de los autores más reconocidos de la década de los noventa que destacaban en aquel momento por su pasión por la cultura popular de masas y su impacto en la sociedad contemporánea.

realidad2

Si bien es cierto, aunque es más bien una sensación personal, la serie pasó un poco de puntillas por El Vibora creo que dejo una impronta en mi bastante interesante, de hecho, la menciono en clases junto con películas como Summer Wars o El congreso para hablar de ese paradigma del entretenimiento que trata de arrasar todo lo que se le pone por delante, y que en el último mes tiene ya un nombre propio: Disney. La premisa de la obra de Entrialgo y Rodríguez es en principio bastante sencilla a la par que atractiva: un tipo que es capaz de tener sueños lucidos entra a formar parte de una conspiración en la que dos empresas de videojuegos, dirigidas por dos hermanas que no se pueden ni ver. La tecnología que promueve las nuevas generaciones de consolas se construye sobre una base cognitiva extraída directamente de humanos que son utilizados  como conejillos de indias para implementar cualquier tipo de innovación.

El planteamiento por parte de los autores era muy goloso; el final de la década de los noventa empieza la cultura de masas entorno al videojuego, las tribus urbanas se habían asumido dentro de la cultura española y empezaban a ser cronológicamente paralelas a su desarrollo en el extranjero, las drogas estaban empezando a superar la estigmatización social y a ser parte de la cultura de la juventud de los noventa y la homosexualidad formaba parte del escenario de cualquier veinteañero. Así pues, los autores supieron recoger todos aquellos elementos y ponerlos juntos en su justa creando una obra con un desarrollo de universo ficcional coherente y con grandes posibilidades de expansión diegética, lo cual hubieses sido más que interesante.

Quizás la mayor carencia es la no aparición del concepto de redes sociales, pero siendo sinceros, nadie nos esperábamos esta avalancha digital en aquel momento, creo que a todos nos pilló desprevenidos. A parte de eso releer la Comprobando la realidad desde el presente sigue planteando algunas cuestiones sobre las prioridades que ira adoptando la sociedad occidental en cuestiones sociales, económicas o laborales y si están se pondrán por debajo de esa idea de entretenimiento continuo en el que nos tenemos que sumergir cada día para poder estar al día y que el final de El congreso nos planteaba como un apocalipsis cultural que convertía al ser humano en un yonki de los avatares de famosos o que en esta obra se planteaba con el Canal Tertulia, un talkshow eterno sin contenidos programados que funciona por una dinámica perversa participantes de usar y tirar, convirtiendo al usuario en un contenido efímero. En definitiva, una obra atractiva, divertida y fresca, de lectura muy gratificante a día de hoy con la perspectiva histórica que el tiempo nos ha dado.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Loving and hating Gabrielle Bell

 

Gabrielle Bell - Voyeurs - cubierta.indd

Voyeurs (Gabrielle Bell). Ediciones La Cúpula, 2017. Rústica, 160 págs. Color, 19,90€

Gabrielle Bell lleva el slice of life a otra dimensión, por lo general siempre se busca causar cierta simpatía o empatía en el lector, la vinculación entre el lector y la audiencia debe convertirse en la piedra angular del relato, ya sea para textos de carácter dramático o para los cómicos. Para ello el autor, si es también el protagonista del relato, debe convertirse en un personaje atractivo del que el lector al mismo tiempo que sabe que está ante una construcción que sin embargo esconde algo de la verdad del que está escribiendo. Ese atractivo esconde lo peor del original dejando casi un personaje impoluto con el que casi nos podríamos relacionar en la vida real, y luego esta Gabrielle Bell.

No sé cuánto tiene de construcción el álter ego creado por la autora para las páginas de Voyeurs de lo que si estoy seguro es que en ningún momento busca ni simpatizar ni empatizar con el lector, de hecho, me parece uno de los personajes más odiosos que he leído últimamente. La Gabrielle Bell del cómic es una persona irritante, desconfiada, asocial, gruñona y enfadosa, alguien que si nos la encontrásemos en la vida real seguramente rehuiríamos pero que en la ficción se convierte en alguien digno de ser estudiado como mínimo observado. Es decir, el atractivo del personaje resulta ser en que no tiene nada de atractivo; un Ebenezer Scrooge femenino que no busca ningún tipo de redención. Y ese es un punto de partida verdaderamente interesante.

Gabrielle Bell - Voyeurs - tripa.indd

Desde ese punto de vista solo te queda amar y odiar por partes iguales a Gabrille, yo dudo que la aguantase más de diez minutos, pero el planteamiento del volumen en forma de diario no hace verla desde otro punto de vista. El personaje se construye a partir de dos tipos de relaciones, una en concreto y otra en abstracto. La primera es con sus parejas, que todo sea dicho, no parece que le aguanten mucho. Las relaciones íntimas a la larga necesitan ciertas seguridades personales que el carácter misántropo de la protagonista/autora no parece que vaya a garantizar; pero con los amigos y los compañeros de profesión la relación es mucho más laxa y por tanto llevadera. Esas relaciones concretas pueden ser el resultado de las otras, las abstractas, estas son con cualquier elemento que conforme su mundo más inmediato: esto va desde salir a la calle, su visión de los eventos para profesionales o cualquier sujeto que le produzca tensión por no estar en su piso decorado como un templo interior en el que resguardarse.

Voyeurs es un slice of life único, como su autora o así me gustaría creerlo tras la lectura de esta obra. Es un trabajo descriptivo, minucioso sobre el hecho de ser una persona ajena a todo lo que nos rodea; pero que, sin embargo, no puede dejar de vivir en este mundo ni tan siquiera evadirse de todo aquello que le provoca angustia, miedo o desazón. La lectura del volumen es compleja como el álter ego de la autora. La cantidad de detalles que da sobre su vida personal, experiencias y la forma en que las relata hace que una lectura rápida sea problemática, eso lejos de ser un hándicap supone todo lo contrario; hay que leerla tranquilamente sumergirse en el extraño mundo de Bell, que también es el nuestro, y dejar que todo fluya; o te enamoras del personaje o acabaras deseando darle una colleja, en ambos casos es un triunfo por parte de la autora, y en ambos casos, también, una demostración de empatía.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #313:Lo sórdido en negro

alta1

Alta Tensión (Alfredo Pons). La Cúpula, 2017. Rústica, 144 págs. B/N y color, 19 €

A estas alturas del s. XXI resulta gratificante revisar y releer algunos de los autores nacionales que configuraron el “canon clásico” de El Víbora este año ya hemos podido disfrutar, en el sentido más amplio de la palabra, del integral de Anarcoma y ahora toca con otro de los referentes de la emblemática publicación Alfredo Pons y una recopilación de sus páginas para la mítica revista de comix bajo el título de Alta Tensión. Como la revisión del trabajo de Nazario y la de Pons es reciente es interesante ver cómo nos encontramos en ambos autores un rasgo común: Barcelona. Ambos narran la ciudad como nunca se había hecho hasta aquel momento. Una ciudad que viscosa, tal como la define Pons en alguno de sus relatos, contada al lector a través de una definición coral, algo en lo que los dos también coinciden. Pero, divergen, eso sí, en el tono del relato y la utilización de géneros narrativos. Mientras Nazario opta por un toque de ciencia ficción y tragicomedia Pons se decide por el el relato negro.

Alfredo Pons nos propone una visión de la ciudad que evita lo clasista poniendo a todo tipo de personajes en un entorno sórdido en el que lo moral es algo que se queda fuera de cualquier consideración. Tanto hombres como mujeres saben a qué salen a la calle y nadie, casi nadie, es inocente. La ciudad se convierte en un espacio de vicio, muerte y sexo consensuado por todos aquellos que la habitan y la noche en un paradigma de libertad en el que todo vale y en el que los roles de género se reformulan. Las historias cortas que componen el volumen están poblados de mujeres, la grandes protagonistas de Pons; están pasan, en mayor y menor grado, por ser femmes fatales capaces en gran medida de controlar el entorno que les rodea. Son mujeres fuertes que se enfrentan a la muerte no solo como victimas sino también como ejecutoras, también con un rol dominante en el ámbito sexual.

alta2

Pero no son solo las personas, las situaciones y las localizaciones construyen el relato al mismo nivel que la narrativa. Las primeras sorprenden por la normalidad es el día a día, la prostituta que ejerce su trabajo sin mayor problema o se enfrenta a una escena violenta, los hombres aceptan su posición de poder, al menos en primera instancia, gestionan en gran medida la violencia, pero tampoco son capaces de salirse del camino marcado por el destino, la posición social o la situación personal. En cuanto a los espacios utilizados son aquellos que narrativamente, en el aspecto visual, vincula de manera definitiva a los personajes con el género narrativo. Malas calles, bares cutres, locales de alterne e, incluso, en algún momento una casa lujosa de alguien que le gusta juntarse con la gente que vive en la parte oscura de la sociedad. Quizás las historias de Pons sean más oscuras que negras, y los responsable de esto son los personajes que sin ser lúgubres alojan en su interior la capacidad de normalizar la muerte y la violencia en las calles.

Si bien gran parte los relatos del título tienen como localización la ciudad Condal en algunos casos no se determina el nombre del lugar, pero se intuye que puede ser la capital catalana. Eso nos lleva a una cuestión de proximidad, el lector asume el espacio como propio y los topos del género narrativo se abren alejándolo de los tópicos estadounidenses. Por otro lado, están los homenajes desde Hitchcock a las adaptaciones de Bukowski y Bloch abriendo y asumiendo su propia obra dentro de los cánones del negro y desubicándolo de los bajos fondos de las urbes estadounidenses. En definitiva, una joyita para los aficionados al relato negro y un buen libro para recorrer las páginas de uno de los referentes del cómic español de finales del s. XX.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spokon melancólico

piruetas1

Piruetas (Tillie Walden). La Cúpula, 2017. Rústica, 404 págs. Color, 32 €

No soy especialista en deportes, en casi ninguno, mi conocimiento teórico sobre los mismos se basa en lo poco que veo y me comentan. Sin embargo, sí que hay una serie de deportes que me llaman la atención ya sea por la estética que estos desprenden o por el nivel de preparación y concentración que estos requieren, o incluso por exigencia con la que son evaluados por las personas que regulan las competiciones. Las actividades deportivas que se rigen por estas pautas son generalmente aquellas en las que las competiciones de primera división, por decirlo de alguna manera, están protagonizadas por mujeres. La representación de las mismas se mueve en un débil equilibrio entre una representación muy estilizada de los valores femeninos eternos vinculados al cuerpo y una reivindicación de la deportista por el reconocimiento de su trabajo.

Gimnasia rítmica, natación sincronizada o el patinaje, deporte que capitaliza la obra este trabajo de Tillie Walden, son imaginados desde fuera no solo por el resultado final sino por la inversión de tiempo y preparación requerida en periodos de tiempo extensos. Quizás esos sean los rasgos que definen al deporte de elite. En Piruetas  Walden escenifica un espacio narrativo en el que el deporte del patinaje artístico se construye en el leitmotiv de la vida de la protagonista, ella misma. Pero el trabajo en cuestión va más allá del slice of life, tanto por el uso de resortes narrativos que la autora utiliza como unos recursos gráficos que muestran la belleza y la soledad de este deporte.

El relato se centra en los años de formación de la personalidad de la protagonista presididos por la práctica de este deporte. De ahí podemos extraer algunos elementos que ayudan a configurar el caracter del personaje. El primero son las localizaciones: instituto, centro comercial en el que entrena por la tarde, la pista de la mañana, los polideportivos donde va a competir y su casa. Este último es reducido al mínimo común denominador al igual que los padres, no por desatender y no tener interés en la vida de su hija sino por una reducción diegética que apunta a la importancia de la independencia personal por encima de aquello definido por terceros. El resto de espacios son no-lugares que ayudan a señalar el periodo de indecisión de la protagonista; estos lugares de transito se construye bajo la paradoja del lugar reconocido y reconocible, son todos iguales vayas a donde vayas, y por el desdén que Tillie (personaje) muestra por estos a pesar de conocerlos a la perfección y saber ubicarse dentro de estos. En segundo lugar, estarían las amistades, estas se concretan a través de la actividad deportiva; ella tiene muchas compañeras, pero también son competidoras. Encuentra amigas y pareja a pesar de que el entorno no lo facilita. Y en tercer lugar se crea una se denota una distancia entre estilo de vida y la que uno desea. El patinaje capitaliza la vida de la protagonista, es la columna vertebral que organiza su día, desde los madrugones matutinos, las dietas, los fines de semana de competición definen a la perfección de lo que huye Tillie.

piruetas2

Piruetas es, esencialmente, un relato sobre la adolescencia pero que no se centra en la prototípica desgana de ese periodo de la vida que caracteriza este tipo de obras, sino en las ganas de la protagonista por vivir y dejar de lado aquello que ella considera que no le vale para su momento actual. Las pautas de la autora a nivel estético se conjugan a la perfección con la imagen que tenemos los que no conocemos en profundidad este deporte. Para ello utiliza rasgos característicos del manga para elaborar un discurso elegante y sereno que nos hace pensar en una especie de spokon melancólico. Aunque para pertenecer a ese género la protagonista debería de marcarse unas metas en lo deportivo por las que realizará un sacrificio personal. Pero evidentemente esos rasgos pertenecen a la mentalidad nipona; Tillie Walden marca otra meta para ella misma a través del personaje: saber cuáles son sus necesidades y metas personales, una vez que tiene claro que el deporte de competición como tal no le llena y ya le ha dado todo lo que le tenía que dar decide recuperar su vida.

En definitiva, Piruetas es uno de los títulos más reconfortantes del último lustro sobre la adolescencia y todo lo que le rodea, en este caso un deporte que requiere de sus participantes no solo disciplina sino aparcar aspectos personales de la vida. Ese es el viaje que se muestra en sus páginas con una delicadeza que pocos creadores/as de cómic hacen gala. Por otro lado, nos muestra a un personaje fuerte que ha ido superando todo tipo de pruebas contra otras personas pero que nos revela que la mayor competición es contra una misma. Ese distanciamiento hacia lo competitivo se manifiesta en las representaciones grupales, a pesar de que ella participa en una modalidad coral de competición al final todo se encamina hacia lo individual y por ese camino es el que Tillie se quiere encaminar, no para conseguir logros deportivos y si, quizás, conseguir algo en la vida.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

El oasis como metáfora

coco 1

Sabor a Coco (Renaud Dillies). La Cúpula, 2017. Rústica, 92 págs. Color, 18,90€

El desierto es una localización que permite esbozar y diseñar escenarios abiertos, no en un sentido geográfico o de extensión del territorio sino en la apertura que sugiere un espacio sin límites en el que todo es posible. Quizás una confirmación de lo que nos puede sugerir lo fantástico en una superficie árida son los oasis. Esos recovecos mentales en los que los que están perdidos en el desierto desean refugiarse pero apunta a otro frente estético, el surrealismo. Algunas de las obras más celebradas de Dalí apuntan a esa condición de esos lugares que son una frontera continua, no solo en lo geográfico sino también en los límites de lo onírico.

Sabor a coco de Renaud Dillies le saca rendimiento a esa localización como los grandes maestros de la ficción redefiniendo el espacio a voluntad y reconstruyendo todo aquello que la realidad preconcibe para el desierto. Autores como George Herriman con su Krazy Kat, Saint-Exupéry y El principito, Max y Vapor ya ponen de relieve la importancia de encontrar y desarrollar la acción en un lugar que se puede reimaginar como un lienzo en blanco en el que pueda caber todo aquello que el subconsciente del autor; explorar nuevos territorios como ya hiciera Carroll en las aventuras de Alicia o Winsor McCay en Little Nemo in Slumberland. De estas fuentes bebe Dillies para crear un mundo que no se mueve por ningún tipo de lógica, más que aquella interna del universo y que en muchos ocasiones se reconfigura a medida que avanza el relato.

coco2

Los protagonistas de esta aventura son Jiri y Polka, un ave y un canido, que deciden emprender un viaje por el enorme desierto que es su pequeño planeta en busca de agua. El recorrido será complejo, no tanto por las dificultades que se encontraran a cada paso, sino por la forma en que cada descubrimiento realizado por ambos se desarrolla como una reconstrucción continua del universo nada de lo que aprenden de una dificultad anterior les sirve para resolver el siguiente obstáculo. Estos suelen estar camuflados de cronotopos, lugares y existentes reconocibles por su forma y su uso en nuestro contexto pero aquí no funciona de esa manera. Peces que vuelan, puertas que no conducen a ningún lado, columnas antiguas abandonadas, policías que tienen que mantener el orden de un lugar que no parece reglado, etc. sirven para dejar de lado cualquier idea preconcebida que tengamos antes de leer el volumen dejando claro que aquí vale todo.

Ese sentido de la representación que juega a la puesta en abismo no solo de la obra consigo misma y con otras, como las citadas anteriormente; se acentúa por el uso de unas viñetas que más que cumplir una función institucional que le otorga el lenguaje clásico del cómic da lugar a un juego de espejos. Por un lado aparte del uso del encuadre tradicional de viñeta existen otros que manifiestan cierta atracción por una visión del mundo a través de un espejo estos, en forma de marco, son una parte importante de las viñetas que nos podemos encontrar en este trabajo. En otras tantas Dillies manipula las formas preexistentes dentro de la narración para configurar un viñeta dentro de otra. Este alarde visual va mucho más allá del mero placer estético, nos marca las pautas de “funcionamiento” del universo, un relato dentro de otro, cada objeto guarda un significado dentro de una viñeta que apuesta por enmarcar la complejidad en unas formas muy sencillas. Como el coco, una figura redonda, que encierra las esperanzas de ambos protagonistas, pero que por sí solo no sirve de nada necesitan vehicular el deseo de este objeto con otro, en este caso un martillo. Denotando la diferencia entre deseo y logro.

Al igual que ese coco no es nada sin ese martillo, el dibujo de cada viñeta no es nada sin el marco de la misma. Dillies apunta a un cuento de tipo naíf, al menos en la parte visual y el diseño de personajes, pero que deja en ocasiones cierto regusto amargo por la imposibilidad de llegar y conseguir lo que desean. Aunque el viaje, el recorrido por el territorio es más sobre uno mismo que por lo que nos rodea. Jiri y Polka son dos seres muy diferentes, con necesidades diametralmente opuestas (aparte de la necesidad de agua), pero que consiguen resolver poco a poco los problemas planteados, quizás más por el sentido de la observación del entorno que por instinto o inteligencia propia, porque a veces los problemas más complejos tienen las soluciones más sencillas. El oasis sirve de metáfora para este cuento en el que las formas no tienen que coincidir con aquello que visualmente reconocemos, como sucede en El principito, pero si con aquello que deseamos ver.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo