Tomie 2 (Junji Ito)

Tomie 2 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 376 págs. ByN. 13,95 €

Con el segundo volumen de Tomie termina la colección más longeva en el tiempo de Junjji Ito, y quizás la más útil para apreciar la evolución del autor a través del tiempo. Una transformación como autor que se nota primero en el dibujo del japonés, que en más de una década ha jugado con el personaje femenino llevando la desesperación a todo aquel desgraciado que se cruza con ella. Aunque tampoco se pude dejar de lado la evolución como narrador de Junji Ito, que pule tanto las historias que cuenta como el modo de representarlas, volviéndose cada vez más estilizado hasta el punto de con menos ser aún más cruento y desagradable, cosa que sus seguidores agradecemos con una sonrisa de oreja a oreja.

Desde el punto de vista del guión, el segundo volumen de Tomie es una continuación directa de lo que ya vimos en el primer tomo. Tomie es una especie de fuerza destructora de la naturaleza nacida de un crimen pasional que se encarga de destrozar la vida de todo aquel que se cruza con ella. Lo mejor del planteamiento es que no seguimos una evolución cronológica con Tomie, o quizás deberíamos decir las Tomies, en su lugar Junji Ito nos regala retazos de esas esporas de maldad que se liberan por el cosmos trayendo la desgracia de las presas que se sienten atraídas. Cada capítulo marca sin duda un paso más allá en la calidad como escritor de Junji Ito, y aunque pudiera parecer que cada historia es insuperable, la siguiente siempre está como mínimo a la misma altura que la anterior, hasta el punto de que se me hace complicado elegir mi historia sobre Tomie favorita del segundo tomo. Cada nueva interacción con Tomie es una nueva vuelta de tuerca con el personaje que sin dejar siempre de ser el mismo nos muestra cada vez una arista nueva de su locura y obsesión.

En el terreno gráfico, la evolución no se queda atrás como ya hemos comentado, y en este segundo volumen podemos ver a un Junji Ito casi en estado de gracia. El realismo de sus personajes es apabullante, especialmente si prestamos atención a los rostros, donde el padre de Tomie consigue crear con unos pocos trazos unos personajes que parecen totalmente habitar una realidad absoluta. Un realismo que se ve continuamente destrozado por el horror sobrenatural de Tomie, una ruptura que funciona mejor que nunca cuando la criatura vive esos estados entre humana y monstruo, creando escenas dantescas pero plausibles a ojos del lector. Sin duda Tomie es una de las mejores obra de Junji Ito, un personaje que se merece un puesto de honor en la historia del horror como arquetipo a la altura de criaturas como Freddy Krueger o Pinhead.

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Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito)


Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 144 págs. ByN. 5,95 €

Continúa la edición antológica de todas esas historias cortas realizadas por Junji Ito y que por fin tienen cabida en la estantería de sus seguidores lectores en español. Como hemos dicho ya en todas las reseñas al respecto de Relatos terroríficos, se encuentra de todo, historias mayores y otras quizás no tan buenas. No hay que olvidar que Junji Ito tiene una carrera dilatada y no se puede dar siempre en la diana. Aunque los buenos fans no tenemos problemas en mover un poco la diana y ser indulgentes con el autor, pues no por nada nos ha regalado algunos de los mejores cómics de terror de la historia.

El cuarto tomo de Relatos terroríficos se abre con El pueblo de las sirenas, clásica historia de vuelta al hogar, con el típico giro de que todo parece haber cambiado y que nada marcha bien. La historia tiene un buen planteamiento y un par de giros más que interesantes, además de contar con el añadido de ver una historia de mitología cristiana realizada por un autor japonés. No vislumbra pero se hace más que entretenida y con un final que sube de nivel, lo que siempre es positivo y no lo suficientemente común en el género. Aunque sin duda lo mejor del tomo es la segunda historia, Un desertor en casa, la cual es extraño que no se haya adaptado en alguna serie antológica de terror, pues cuenta con todos los ingredientes necesarios: una atmósfera malrollera, ausencia de personajes buenos, una pizca de humor negro, un giro inesperado al principio de la trama, y un final que te recuerda que es una historia de terror. Un desertor en casa es la unión perfecta del genio de Junji Ito y ese sabor que dejaban las historias de la EC más brillante.

Por último, Relatos terroríficos 4 se cierra con El club de los fumadores y El callejón. La primera es la prueba de que ni los genios siempre aciertan y de que en una antología completista a veces se cuela relleno, tenemos una historia que no termina de arrancar en ningún momento, con un concepto potente que simplemente se esboza, para terminar en un final del todo insatisfactorio. Por suerte, El callejón cierra el volumen con una historia clásica de Junji Ito, con todos los ingredientes que vuelven locos a sus fans y que consiguen contentar a los seguidores del género. El callejón es una muestra de la genialidad de Junji Ito, esas historias tan suyas que demuestran el músculo y el talento de su autor, capaz de redefinir el horror más clásico siguiendo muy de cerca la tradición y los lugares comunes del horror.

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Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito)

Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 160 págs. ByN. 5,95 €

Sigue el repaso a la producción en corto de Junji Ito recopilada en la colección Relatos terroríficos, llegándole el turno al tercer volumen. Este tomo está trufado de historias cortas, es decir, no nos encontramos con una o dos narraciones de duración media junto a unas cuantas más de menor duración. El tercer volumen de Relatos terroríficos funciona como una macedonia de horror, o si preferimos como un mix de frutos secos. Y como en todas las mezclas pues tenemos lo de siempre, bocados que gustan más y otros que más bien están de relleno.

No podemos negar la lógica de que Junji Ito tiene ideas más o menos geniales, sin olvidar que pocos autores alcanzan una media tan notable en su producción. La teoría del demonio o La melena larga del ático son típicas historias de terror con su planteamiento más o menos original y su final en climax, casi interrumpido para dejar más dudas que respuestas. Historias que bien podrían adaptarse como películas de terror contemporáneo japonés. Un amor de guión es quizás la historia más original del volumen, no necesitando Junji Ito de lo sobrenatural para darnos una historia que aúna tanto el horror como la tristeza, con un par de giros de guión bastante interesantes.

La antepenúltima y última historia del tomo son La espada del reanimador y Un laberinto insoportable, ambas imbuidas por un toque de épica y aventura de terror que no es ajena a Junji Ito. En estas historias la escala es un poco mayor e incluso se crea un poco de mitología alrededor de lo que se cuenta. Aunque siendo sinceros las dos historias varían en su final, siendo bastante flojo el de la primera y considerablemente potente el de la segunda, que sin innovar en el género se resuelve de una forma brillante. Por último, el tercer volumen lo cierra la historia La abusa, que deja un buen sabor de boca con una historia de redención imposible que no necesita en ningún momento de lo sobrenatural para asustar y dejarnos con un final totalmente desalentador.

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Relatos Terroríficos 2 (Junji Ito)

junji_ito_relatos_terrorificos_vol2Relatos Terroríficos 2 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 152 págs. ByN. 5,95 €

Continuamos el recorrido por la colección Relatos terroríficos de Junji Ito, en esta ocasión deteniéndonos en el segundo volumen, con la idea de hacer un recorrido más personal como lector de género que otra cosa. Muchas veces hemos hablado de Junji Ito y esas tesis que tanto hemos defendido se muestran claramente en Relatos Terroríficos, con un autor capaz de lo mejor pero no invulnerable a los pequeños traspiés de la creación artística y terrorífica. El segundo volumen de la colección está compuesto por cuatro historias que son puro Ito, aunque notándose que nos encontramos con historias quizás más primerizas del autor.

Los guiones, y sobre todo el dibujo, invitan a pensar que nos encontramos con un Junji Ito algo menos suelto que no ha terminado de encontrar su voz pero que ya apunta maneras. Bio House, la primera historia del volumen engloba perfectamente la obra de Junji Ito, tenemos su mejor vertiente, ser capaz de crear ideas y conceptos novedosos dentro del saturado terreno del horror; pero también encontramos el fallo más común de Junji Ito, no saber frenar y llevar la historia demasiado lejos, queriendo quizás explicar más de la cuenta y abandonando el horror para caer rendido en los brazos del absurdo y la parodia del género.

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No voy a negar en ningún momento estos pequeños fallos de Junji Ito a pesar de rendirme como fan absoluto a su obra. Fallos que con el tiempo ha depurado, aunque no eliminado. Así tenemos las tres historias que completan el tomo: La ladrona de caras, La guarida del demonio del sueño y La mente de un padre. La segunda es un entretenimiento para fans; la tercera es quizás la mejor del volumen, con un concepto rompedor en lo conceptual y lo estético que no se pierde en explicaciones; algo parecido a lo que sucede con la cuarta, una historia que sería redonda si no fuera por un epílogo demasiado largo y explicativo. Como dije en la primera reseña, Relatos Terroríficos es un plato perfecto para cualquier amante de Junji Ito y del terror, una recopilación antológica perfecta que nos permite saborear toda la creación del genio, pues jamás se debe olvidar que un relato mediocre de Junji Ito siempre está por encima de la media. Lástima que siempre exijamos lo máximo al maestro japonés.

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Relatos Terrorificos 1 (Junji Ito)

junji_ito_relatos_terrorificos_1Relatos Terroríficos 1 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 160 págs. ByN. 5,95 €

Con el éxito que está teniendo el re descubrimiento de Junji Ito en nuestras fronteras era lógico que nos terminara llegando el grueso de su producción de historias cortas. Esto puede entenderse como un inteligente movimiento editorial, el autor vende y es comprensible que se quiere poner al alcance de los compradores todo lo editable. Pero por fortuna, en el caso de Junji Ito creo que nos encontramos con una gran oportunidad, pues si en algo reluce su genio es en la creación de pequeñas historias, por su duración, no por su calidad o escala.

Así que no podemos más que alegrarnos de tener entre manos la colección Relatos Terrorificos, que aúna toda la producción corta del mangaka, la cual ha desarrollado en diversas publicaciones. El primer volumen es un ejemplo práctico de lo que encontramos en cualquier obra de Junji Ito, ideas potentes que explotan en el rostro. Con el añadido de que podemos observar la evolución artística del autor, tanto en sus guiones como en su trazo. Siendo sinceros hay que señalar que donde más notable se percibe la mejora de Junji Ito es en su dibujo, que con el tiempo se ha vuelto más conciso para el detalle y exceso para lo grotesco, siendo capaz de fundir el realismo más trivial con la fantasía más abyecta. Unión donde reside su genialidad.

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En Relatos Terroríficos 1 encontramos el relato en dos partes Los escalofriantes hermanos Hikizuri, que bien podría ser un resumen de toda la obra de Junji Ito, una historia gótica con gran influencia del grand guignol y con estructura de chiste, con esos grandes finales a los que nos tiene tan bien acostumbraos. Estructura que se repite en las dos historias que acompañan, La mansión del dolor fantasma y La mujer de las costillas sueltas. Si en la primera historia tenemos una familia de inadaptados clásica del genero, las otras dos rondan más otro tema también muy querido por Junji Ito, la salud, tanto en su vertiente de la enfermedad como de la belleza. En fin, que más Junji Ito siempre es bien recibido y Relatos Terroríficos nos garantiza un suministro continuo de su obra.

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Amor y culpa

el_muerto_enfermo_de_amorEl muerto enfermo de amor (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 248 págs. ByN. 9,95 €

Hay dos verdades que nadie puede dejar de lado. La primera es el valor que tiene el género como vehículo para la reflexión social, para el debate en sí. La ciencia-ficción y el terror son más que meras etiquetas de entretenimiento, aunque también es cierto que pueden quedarse precisamente en eso. Pero cuando un buen autor, alguien que tiene algo que decir, se enfrasca en una aventura narrativa, y hasta cierto punto ideológica, no existen límites a lo que uno puede explicar. Valiéndonos siempre de la excusa de la ficción, con la salvaguarda del género, no hay debate que quede fuera de la mesa. El género es la mayor de las mentiras, la más necesaria, pues al final del día, al final del relato, el monstruo o el alien, hasta el propio androide, no serán más que reflejos de lo que somos, pues poco podemos imaginar más allá de nuestra propia existencia y de sus largos tentáculos de la imaginación.

Junji Ito, autor tremendamente presente en mis obras básicas, es un genio que pivota entre los conceptos más rompedores y los desarrollos más insatisfactorios. Algo lógico, pues la historia corta siempre ha sido el mejor mercado para las ideas, para los conceptos que maneja el género. Así nos encontramos con genialidades como Fragmentos del mal, y otros ejercicios donde el enlongamiento de la trama lastra el resultado final, como su particular Frankenstein. Así que no he podido sorprenderme más que con El muerto enfermo de amor, una historia larga de ununji Ito donde por fin veo aunados los rompedores conceptos del autor y un desarrollo más amplio. El muerto enfermo de amor empieza como todas las historias de Junji Ito, con una idea tan apasionante que durante un buen número de páginas nos cuesta quitarnos el asombro que nos inunda. En una ciudad japonesa anónima existe la tradición de la llamada adivinación callejera: te detienes en un cruce y a la primera persona que pase le preguntas sobre tu futuro, principalmente sobre el amor.

Esta idea inicial, que daría perfectamente para una comedia romántica infantil, se convierte en Junji Ito en una obra opresiva sobre la responsabilidad y la culpa cuando un joven vuelve a la ciudad tras varios años de ausencia. Es entonces cuando Junji Ito coge la historia, ya de por sí interesante, una extraña figura, tan atractiva como infernal que se dedica a realizar la adivinación callejera con funestos resultados, y la eleva colocando sobre los hombros de su protagonista la búsqueda de la redención imposible. De este modo, asistimos a una sucesión de capítulos donde al mismo tiempo que acompañamos al protagonista en sus aventuras urbanas, también vamos descubriendo una rica y compleja mitología sobre la adivinación callejera y ese extraño chico vestido de negro que parece atraer a todas las chicas como el fuego a las polillas.

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Realmente, El muerto enfermo de amor no deja de ser una obra puramente japonesa, así que quien sienta cierta aversión por como dicha sociedad toca ciertos sentimientos puede seguir sintiéndose fuera de la misa. Pero para cualquiera mínimamente versado en la ficción o la sociedad japonesa, este manga es todo un descubrimiento, pues sin obviar en ningún momento los localismos propios de la sociedad japonesa, nos encontramos con una obra, que pretendiéndolo o no, apela a sentimientos y razones universales con las que cualquiera puede sentirse identificado. Desde mi humilde punto de vista nos encontramos ante una de las mejores obras de Junji Ito, con un acabado gráfico a gran nivel y ese domino como pocos del género de terror.

Pero El muerto enfermo de amor no es sólo una de las mejores obras de Junji Ito por afianzar más que nunca los mejores aciertos del autor, también es merecedora de dicha etiqueta porque el autor consigue salir victorioso donde normalmente más suele flaquear. El muerto enfermo de amor funciona perfectamente a lo largo de toda la historia, manejando el flujo de información de forma excepcional y consiguiendo que, a diferencia de otras obras del género, su recta final no se convierta en un final obligatorio cuando todos los trucos se han agotado. Junji Ito consigue aquí una obra larga que funciona más allá del punto de explicación, más allá de mostrarnos al monstruo, y que encima se cierra con un final redondo que no puede dejar mejor sabor de boca.

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Frankenstein (Junji Ito)

frankensteinFrankenstein (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 192 págs. ByN. 6,95 €

Una de las maravillas de la cultura popular es que las fuentes pueden perderse y volverse casi terrenos místicos. Tengo un amigo fascinado por todo lo que tenga que ver con el universo de Tolkien sin que jamás se haya leído uno de sus libros, del mismo modo que no me faltan conocidos apasionados por el universo de los mitos de Cthulhu sin que se hayan leído una sola página de Lovecraft. Esa es la magia, creaciones que tienen un origen claro y demostrado pero cuya fuerza se diluye en el tiempo y el espacio para convertirse en un mito moderno. Es como si pudiéramos rastrear el propio origen de los dioses grecolatinos en el primer pastor que se inventó a Zeus con su barba y sus rayos.

De este modo, se pueden disfrutar obras como el Frankenstein de Junji Ito, iteración del autor japonés con todo un clásico del terror gótico y obra fundacional de la ciencia-ficción. La adaptación de Junji Ito es como muchas que encontramos habitualmente, con un principio muy pegado a la novela de Mary Shelley, adaptando con tacto y cuidado las primeras andanzas del joven Victor Frankenstein. Pero como no pudiera ser de otra forma, a continuación Junji Ito deriva hacia sus lugares comunes, creando un punto intermedio entre Shelley y su propia obra, convirtiendo al monstruo de Frankenstein en una más de sus criaturas que tanto dominan y que tan buen resultado dan en cualquiera de sus cómics.

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El Frankenstein de Junji Ito puede considerarse en cierto modo un capricho del autor, algo que no necesariamente coloca la creación como una obra menor, pero lo cierto es que si nos encontramos una narración menos violenta en lo temático y lo visual que lo que normalmente trata el autor. Nos encontramos con un monstruo de Frankenstein reimaginado por el genio japonés, demostrando en cada página su amor por la obra original pero no atándose en ningún momento a la misma. Frankenstein se disfruta y mucho, más si somos seguidores incondicionales de Junji Ito, a lo que se le puede sumar ser seguidor de la obra original, con lo que nos quedamos con una obra que hace de la curiosidad su principal valor, un choque entre dos genios de la ficción de todos los tiempos que se prestan elementos para contarnos la vieja historia del hombre que por orgullo se quiso Dios.

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La chica de tus sueños

tomie_1Tomie (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 376 págs. ByN. 13,95 €

No creo que como hombre existan diferencias innatas respecto a mí y una mujer, algo que creo por una convicción personal fundamentada en mi propia experiencia y la educación recibida en mi seno familiar. Las diferencias físicas están ahí, el hombre medio es más fuerte que la mujer media, pero ella sin ninguna duda tendrá mayor tolerancia al dolor. Tonterías que no valen de mucho más allá de una competición atlética. Aunque esta defensa de la igualdad también se sustenta en el reconocimiento de la diferencia, especialmente la social. Yo nunca he sentido miedo de una reacción adversa por mi género, así que aunque los piropos me puedan parecer una tontería me callo y escucho a las mujeres, porque esa profundidad del ser femenino es un misterio para mí, no un misterio romántico que invita a la aventura, más bien un misterio insondable que jamás podré resolver.

Así que obras como Tomie de Junji Ito ayudan a la reflexión entre los hombres sobre lo que es una mujer, del mismo modo que pueden ayudar a las mujeres a ver como lo masculino se enfrenta al rompecabezas de lo femenino. No es un experimento para nada novedoso y raro, y que funciona en ambos sentidos, pues en cierto modo es esto precisamente lo que hace Kathryn Bigelow en su cine con la figura masculina. Así que Tomie no deja de ser en ningún momento un manga de terror obra de una de las mayores figuras del género, pero también es un estudio sobre la figura femenina desde una perspectiva masculina que se vale de la exageración y la deformación para hablar de la mujer como víctima y verdugo, pero también, y mayormente, como héroe. La historia de Tomie, personaje femenino que da nombre a la serie, es simple, un día la chica aparece muerta y desmembrada, acción que no tardamos en saber que fue obra de sus compañeros de clase, un crimen que no quedará sin venganza al volver la propia Tomie de la tumba con el único fin de hacer pagar a sus compañeros primero y al resto de la sociedad después.

En cierto sentido, Tomie se engloba en la tradición del slasher fantástico de los ochenta, con una criatura sobrenatural que a pesar de ser continuamente derrotada vuelve una y otra vez para acabar con la vida de diversos adolescentes que se han cruzado en su camino. Como suele pasar en este género, Junji Ito va construyendo una mitología alrededor del personaje, el cual se configura como una fuerza vengativa ante todo aquel que no caiga ante sus innegables encantos, convirtiéndose en una especie de súcubo moderno; al mismo tiempo que le otorga unas reglas concretas, como una extraña reproducción por mitosis y la obsesión por acabar con cualquier chica competidora. Siendo este último punto, el de las otras chicas como competencia, el más interesante, pues obliga a Junji Ito a enfrentar a su criatura con una gran cantidad de chicas jóvenes, las cuales pueden aparecer sólo en un capítulo o en varios, pudiendo escapar a la furia asesina de Tomie o no. Esta galería de personajes femeninos, cuya lógica exige que precisamente sean variados, obliga al autor a desarrollar diversas protagonistas y por tanto diferentes visiones de lo femenino.

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De este modo se despliegan ante nosotros diversos personajes femeninos y masculinos que interaccionan con Tomei, siendo las primeras las némesis de la villana, quien de un modo u otro terminaran esquivando el peligro o devoradas por el mismo. En el caso de los hombres el principio es diferente, Junji Ito despliega una enorme carga sexual con el personaje de Tomie, convirtiendo a los secundarios masculinos en poco más que gónadas deseosas de complacerla para tener acceso a sus encantos. Este uso moderno del mito de la sirena no pierde validez y las estupideces y brutalidades que los personajes masculinos llevan a cabo son un perfecto ejemplo de la otra cara de la cosificación de la mujer, pues el hombre socialmente se ve reducido a un adicto que aunque no respete la sustancia, la mujer, no puede evitar desearía a todo precio.

El primer tomo de Tomie deja ante todo con ganas de más, pues más allá de la lectura de género que podemos extraer del manga, existe una historia de género tan original como entretenida. Junji Ito no es por casualidad quizás el autor de manga de terror más importante en activo, y bien puede ser que lo sea porque aunque sus historias están impregnadas de un horror casi físico, no deja de lado el humanismo y verosimilitud de los personajes, una forma de narrar el horror tan humanizada que le acerca a la figura de grandes maestros como Stephen King. Pues al final no hay nada más terrorífico que nosotros mismos, pues no es la oscuridad lo que tememos, si no lo que podemos llegar a hacer cuando nos abraza.

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Hellstar Remina (Junji Ito)

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Hellstar Remina (Junji Ito). ECC, 2015. Rústica. 296 págs. ByN. 11,95 €

Junji Ito parece empeñado en acabar con el concepto de escala, pues en Hellstar Remina, su última obra publicada en España, no tiene problemas con hacer lo que siempre hace, llevar sus historias al límite, aunque en este caso lo hace a un nivel galáctico. A través de un agujero de gusano aparece un nuevo planeta en nuestro universo, el cual es bautizado por el astrónomo que lo descubre como su hija, Remina. La chica, tan guapa como tímida, gana en popularidad gracias a dar nombre al planeta y no tarda en convertirse en una idol japonesa, con sus contratos publicitarios y su club de fans oficial.

Pero para desgracia de Remina, su planeta tocayo inicia una peregrinación hacia la Tierra destruyendo todos los cuerpos celestes que se cruzan en su camino. Desde ese momento, Junji Ito desarrolla la trama de Hellstar Remina desde un punto dual, por un lado va desgranando información sobre ese extraño planeta, que le debe mucho al terror cósmico de Lovecraft, y por otro vemos la huida por sobrevivir de Remina, a la que muchos culpan de atraer al planeta infernal hacia la Tierra. Es curioso como aunque el planeta es un peligro más que real para la Tierra, Junji Ito prefiere centrar su terror en los supervivientes, es decir, ante el fin inminente, son los propios humanos los que se encargan de acelerar la destrucción de la sociedad cayendo en en el barbarismo más radical.

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Hellstar Remina es posiblemente una de las mejores obras de Junji Ito, ya que consigue cerrar el manga de forma espectacular, desde su inicio más pausado y casi costumbrista, hasta un final lunático pero que se mantiene dentro de la coherencia de la historia que se está contando. Todo sin olvidar esa poesía oscura que rodea al planeta Remina, uno de los personajes, porque no deja de ser un ente con importancia por si mismo, más extraños de los que ha salido de la mente del genio japonés. Remina es una historia de supervivencia en el fin del mundo, pero también es la crónica de un ser extraño y totalmente ajeno a lo humano que se escapa a la comprensión humana.

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El gag infernal

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Fragmentos del mal (Junji Ito
). ECC, 2015. Rústica. 224 págs. ByN. 9,95 €

El humor y el horror pueden ser los dos géneros más parecidos, pues aunque lo que se busca provocar en el receptor es bien distinto, la verdad es que su funcionamiento es bien parecido, intentando conseguir una respuesta directa, visceral y explosiva en el público. Es comprensible que no es lo mismo una carcajada que un escalofrío, pero al final son reacciones más parecidas entre sí que la respuesta emocional o reflexiva que pueden dar otros géneros, que necesitan una mayor participación del receptor para entrar en el juego narrativo. Es algo tan sencillo como que podemos levantar un muro para aislarlos de los efectos de un drama o una historia de ciencia-ficción, pero muchas veces aunque no queramos, aunque ni siquiera sea conveniente, podemos terminar soltando una carcajada o temblando en el lugar menos oportuno.

Estos efectos están muy relacionados con el golpe seco, la sorpresa por encima del discurso. El chiste y el susto funcionan mejor como un golpe seco inesperado que como el resultado de un largo proceso discursivo, el cual la mayoría de las veces es contraproducente. Tenemos el ejemplo perfecto en la clásica explicación de un chiste, pues no existe mejor camino para acabar con cualquier gracia que el mismo pudiera tener. En el terreno del horror el caso es muy parecido, pues no existe opción más acertada para eliminar el terror que alargar la historia. En muchas obras de terror, la propia capacidad de asustar se va diluyendo a medida que la historia avanza, cuando la fuente del mismo pasa de ser algo desconocido que ataca y desaparece a tener su propia naturaleza con características bien definidas. Sacar al monstruo de las sombras es como explicar el chiste, el foco ilumina y racionaliza, colocando al monstruo a la altura de cualquier elemento peligroso cotidiano como un león o un camión.

Así que es normal que el género del terror se mueva también en el terreno de la antología, la cual permite aunar historias cortas a modo de colección de chistes. Es sencillo, llegar, asustar y salir antes de que el espectador se haya dado cuenta de qué ha pasado realmente. De modo que es una suerte contar con volúmenes como Fragmentos del mal de Junji Ito, donde uno de los mayores expertos del manga de terror actual da rienda suelta a su imaginación para regalarnos una galería de conceptos tan terroríficos como perturbadores. Aunque Junji Ito se desenvuelve perfectamente con historias más largas, como en Black Paradox o Gyo, lo cierto es que en Fragmentos del mal consigue un trabajo más profundo gracias a no tener que desentrañar demasiado las reglas internas de sus historias. Junji Ito funciona mejor cuanto más potente es su golpe en la mesa y más rápido deja la historia, abandonándola muchas veces en lo más alto.

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En Fragmentos del mal podemos encontrar tanto historias de horror con moraleja, como es el caso de la perturbadora Tomio y el jersey rojo de cuello alto, como otras que dejan en suspensión la propia naturaleza de lo acontecido, como El ave negra. Historias ambas, como la mayoría de las presentadas en el tomo, que hacen del contrarreloj su mayor virtud, obligando al lector a devorar una página tras otra hasta llegar al clímax de la historia, simplemente para que las pocas respuestas que Junji Ito suelta al final se conviertan en una miríada de nuevas preguntas que nos dejan como lectores preguntándonos que demonios sucede que esos horrores que el autor suelta por el mundo, la mayoría de las veces sin control. Aunque no sólo hay espacio para el horror más malsano y enfermizo como en La mujer que susurra, ya que también encontramos historias que sin dejar de ser inquietantes para el lector, tienen un poso añadido de melancolía, como es Una separación lenta, donde la tristeza sobrenatural toma el lugar del horror. En todo caso, la lectura de Fragmentos del mal deja un poso de inquietud y desazón en el corazón y la mente de cualquier lector, pequeñas puñaladas a la red de seguridad de nuestra cordura.

El trabajo gráfico de Junji Ito se suma a lo que planean sus guiones, pues el trabajo del autor aúna como pocos el realismo cotidiano con la representación de lo monstruoso. El trazo de Junji Ito es perfecto a la hora de representar lo real eliminando cualquier obstáculo para el lector, su línea clara y su dominio de la proporción hace que cualquier elemento, tanto natural como artificial, introduzca rápidamente al lector, que no puede más que aceptar lo que ve como una representación del día a día más mundano. Aunque es precisamente esta bajada de las defensas lo que da más fuerza a las criaturas sobrenaturales de Junji Ito, monstruos que se derriten, mutan y transforman para llenar las páginas con un contraste que les da aún más fuerza. Es en esa tensión donde el límite de lo mundano y lo imposible se tensa hasta quebrarse y sangrar, ese terreno donde Junji Ito nos habla de horrores posibles no contrastados que siembran en nuestra cabeza la posibilidad de lo imposible y el mal.

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