Superman: por el mañana (Brian Azzarello y Jim Lee)

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Superman: por el mañana (Brian Azzarello y Jim Lee) ECC, 2015. Cartoné, 344 págs.Color, 30€

Las series regulares de cómic de superhéroes contemporáneo están destinadas a desarrollar una cronología con historia a veces con más fortuna y otras con menos. Las miniseries, los one-shots, o las historias destinadas a un volumen más o menos extenso suelen ser aquellos formatos en los cuales apoyándose en autores más consolidados en los que solemos encontrar historias que plantean las aventuras de los héroes desde otras perspectivas o se permiten el lujo de explorar otras facetas de la personalidad de estos.

El volumen que nos ocupa en esta entrada es una excepción a la regla enunciada en el párrafo anterior. Por el mañana recopila los números 204 a 215, publicado durante un año entre junio de 2004 y mayo de 2005, y se trata de una de las más notables historias de Superman que explora una de las vertientes más complejas del personaje: su sentimiento de culpa. Para ello parte de un planteamiento a priori estándar para este tipo de narrativas pero con una acotación de lo más interesante Clark Kent desaparece del mapa. Se trata de una historia sobre Kal-el en la que se plantea el porqué de sus acciones y su planteamiento vital de salvar civilización, más como obsesión que como voluntad propio.

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Todo parte de la desaparición de Lana, lo cual no hace repensar al kryponiano de manera diferente, pero no se trata de la única persona desaparecida, le ha sucedido lo mismo a un millón de personas. La imposibilidad de Kal-el de afrontar el sentimiento de culpa le lleva a confesarse con un cura que irrumpe en la trama como un instrumento del gobierno. La trama secundaria gira entorno a un grupo de operaciones especiales cuyas misiones consisten en “llevar la democracia a países subdesarrollados” y en la cual utilizan a un ente biológico desarrollado por alguna sección secreta del gobierno Sin embargo, las tramas secundarias pierden fuelle mientras que la exploración del sentimiento de culpa de Kal-el se hace más intensa. Este crea una especie de paraíso en el que todo el mundo es feliz, un mundo ideal en el que no es más que el último kryptoniano. Por el mañana, es una de las aproximaciones más interesantes a Superman como personaje único, no bipolar, a las implicaciones morales de su actitud de salvador. Un título imprescindible para los amantes de Kal-el.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

El ídolo esculpido en piedra

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Batman Silencio (Jeph Loeb y Jim Lee). ECC, 2015. Cartoné. 312 págs. Color. 25 €

Los cómics de superhéroes son en si mismos una forma única de narración, pues en cierto modo son el master de juglaría medieval aplicado a la sociedad actual. En la Edad Media, las narraciones transmitidas por los juglares mutaban continuamente, creando prácticamente una versión nueva con cada representación, dinamitando el concepto de autoría hasta dejar a los personajes y sus tramas en una miasma donde cualquier detalle que no modificara la estructura general de la obra podía modificarse. Este proceder era del todo lógico, ya que no existía forma de comparar las diversas versiones de un romance que los diversos cómicos contaban por villas y palacios. Al final todo el mundo conocía la historia básica, pero se dejaba sorprender por los pequeños cambios de cada representación. Hoy en día las historias de personajes como Batman o Lobezno son las mismas una y otra vez, con pequeñas alteraciones y continuos reseteos para volver siempre al mismo punto de partida, como se suele decir, cambiando un poco para que nada cambie.

Debido a esto, las grandes historias de personajes del cómic de superhéroes son aquellas en las que los autores han quebrado lo preestablecido para dar lugar a historias que ya no son de el Capitán América o Superman, si no sus propias historias, colocándose por encima del personaje. Posteriormente las narraciones más personales o divergentes pueden formar parte del universo propio del personaje, pero serán siempre más piedras de toque, hitos en el camino, que pinceladas en el paisaje principal. Y ese paisaje principal, casi vacío de autoría, es importante, pues es el andamio sobre el que de verdad se construye el personaje, ese work in progress que hace de los superhéroes algo tan único, un río de caudal continuo y eterno, sin nacimiento ni desembocadura. Por lo que es importante tener presente obras como Batman Silencio de Jeph Loeb y Jim Lee, un recordatorio más mitológico que narrativo de lo que son los cómics de superhéroes y de lo que es Batman.

Jeph Loeb nunca ha sido un guionista valiente o arriesgado para mí, pero si ha sabido llevar la profesionalidad hasta los últimos extremos, casi eliminando cualquier atisbo de personalidad propia para ser el mismo la obra. Volviendo al master de juglaría, Loeb ha conseguido borrarse a si mismo hasta fundirse con el propio medio, en Batman Silencio no encontramos ninguna gran idea original, pero sin duda todo lo representado nos da una idea completa de lo que es el Caballero Oscuro y sus múltiples relaciones con Gotham y los héroes y villanos que la pueblan. En cierto sentido, Batman Silencio es un fresco por el que desfilan todos los grandes personajes de la historia de Batman, al menos la gran mayoría, más un nuevo villano que funciona más como un nexo de unión que como un verdadero enemigo.

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Silencio, el personaje que da nombre a la saga, es una representación de Jeph Loeb dentro de su propia obra, un maestro de ceremonias que orquesta un nuevo gran plan maquiavélico para acabar, una vez más, con Batman, tanto con su resistencia física como mental. Todos los grandes dilemas están presentes, desde su tensión sexual con Catwoman hasta sus complejas relaciones con las diversas personas que han tomado la identidad de Robin, o la dualidad entre el propio Batman y Bruce Wayne; incluso tenemos cameos de personajes como Superman o el Joker, con una presencia puntual pero del todo necesaria. Jeph Loeb no crea un entramado complejo, más bien va desarrollando la historia de Batman Silencio de forma lineal, casi como si se tratara de una marcha o procesión con un objetivo claro a largo plazo, un enfrentamiento final con su nuevo gran enemigo, el cual estará precedido de pequeños callejones sin salida que juegan con la identidad del villano y la cordura de Batman.

Por su parte, el dibujo de Jim Lee es lo que siempre ha sido, la depuración última del arte en los cómics de superhéroes, con hombres hipermusculados, mujeres de curvas imposibles y monstruos de una deformidad estilizada. El dibujante realiza uno de sus mejores trabajos, quizás cuando más consiguió depurar su estilo. Como es lógico, su arte no será del agrado de todo el mundo, pero hay que reconocer que en ningún momento es molesto para quienes prefieran otros estilos, y se convierte en una delicia para los amantes de su trabajo. Quizás la parte más notable del trabajo de Jim Lee sea el apartado más importante de un cómic de superhéroes, la acción, el artista consigue llenar de dinamismo cada página, consiguiendo que tanto piruetas como puñetazos sean tan estéticos como realistas, no sobra ninguna rodilla ni ningún cuello se dobla de forma extraña, con lo que las páginas de acción, que no son pocas, se leen en un suspiro, dejándonos llevar por cada cabriola o golpe. El objetivo de DC era conseguir que Batman volviera a ser lo que era y no se puede negar que Jeph Loeb y Jim lo consiguieron, no realizaron una enésima reinterpretación del personaje, si no que supieron llegar al mínimo común denominador para grabar en piedra lo que es Batman, con lo que Batman Silencio es al mismo tiempo una gran historia del Caballero Oscuro como una perfecta puerta para cualquiera que quiera entrar en Gotham.

@bartofg
@lectorbicefalo