Spain is Pain #301: Medievo (VVAA)

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Medievo (VVAA). Termita Press, 2017. Rústica, 104 págs. B/N, 10 €

Los volúmenes colectivos suelen tener como principal inconveniente la falta de definición temática, la variedad de estilos de dibujo y gran disparidad en la forma de narrar. Por otro lado se suele pensar que este tipo de títulos suelen funcionar a nivel comercial ya que el atractivo del autor principal se disipa con autores que o no son tan conocidos o no predican con los estilemas del volumen. Evidentemente no estamos hablando ni de revistas ni fanzines que son, sobre todo estos últimos, la base del comic colectivo por esencia y cuya misión consiste en mostrar diferentes vertientes de la historieta de una manera más o menos seriada.

En cierta manera la solución pasa por una unidad temática, estilística y de concepto, pero no por homogeneizar ni forma ni fondo, porque en estos casos el tono es necesario para que cada uno de los autores puedan mostrar los valores de su trabajo. Eso es lo que sucede con Medievo un volumen colectivo que gira en torno a ese periodo histórico desde diferentes vertientes, desde ficcionalizaciones que juegan con el concepto que todos tenemos sobre ese momento tan oscuro de la historia de la humanidad se juega con el desapego hacia la vida y con el poco valor de la misma.

Entre los diferentes capítulo también podemos encontrar algunos relatos que buscan indagar sobre algunos personajes reales como Trótula de Salermo, una de las primeras doctoras de las historia, a cargo de Marina Vidal; Juana García de Arintero, escrito en castellano antiguo de la mano de Javi de Castro o Simeón por Miquel Muerto. O jugar con algunos de los topos habituales relacionados con la Edad Media, como la alquimia, la brujería o las disputas entre diferentes señores medievales.

Este volumen escrito  y dibujado por Anabel Colazo, Cristina Serrat, Fran Collado, Ferro, Javi de Castro, Manel Vílchez, Marina Vidal y Miquel Muerto, con Borja González como dibujante del ex libris, es un ejemplo de un buen volumen colectivo en el que no hay ningún autor puesto por rellenar y el que todos aportan una visión de ese periodo. Aun es más difícil encontrar cierta unidad visual en la que cada uno de los creadores con su propio estilo no desentona con el resto. Resumiendo, Medievo  es un título que se aleja de los inconvenientes mencionados al principio del post y que además es entretenido y divertido.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Spain is Spain #258: sin pena

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Que no, que no me muero (María Hernández Martí y Javi de Castro) Modernito books, 2016. Rústica, 168 págs. Color, 19,50€

Lupe es una mujer cercana a los cuarenta, que tiene la vida más o menos organizada hasta que le detectan un cáncer de mama. A partir de ahí el relato podría tomar una serie de desvíos: por un lado se podía haber decantado por lo lastimero, el porqué del castigo divino, etc. Podría haber sido un cuento sobre la dignidad de la enferma por encima de la injusticia de un sistema que no cumple su parte. Pero no, Que no, que no me muero, no opta por ninguna de las vías clásicas para la ficción sobre enfermedades.  Evita de pleno el relato maniqueo de bien y mal y por supuesto el lastimero.

La guionista opta por una serie de microrrelatos, un total de 32, que recorren las etapas por las que Lupe pasa por su enfermedad. Pero no se trata solo de la historia de ella sino de la de aquellos que la rodean, los cambios y una misma. Pero sobre todo por la fuerza que va adquiriendo el personaje página tras página, que lejos de desfallecer y convertirse en un personaje patético se convierte en el motor de los que la rodean. Aunque el carácter de la protagonista se pueda confundir muchas veces con el amargor que supone el tratamiento de esta enfermedad no es más que su carácter. Lupe no busca posibles causas kármicas a su situación, ni el perdón de la gente.

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Página tras página podemos ver como el proceso no homogeniza, a cada enfermo le afecta de una manera diferente, no solo en lo físico sino a nivel intelectual, cada uno es diferente , y la mala leche que destila Lupe es única. Se agradece a lo largo del volumen evitar la moralina fácil, buscar la lágrima o construir un personaje que de lástima sino a una persona un tanto cabrona.

Me da la sensación que pocos autores como Javi de Castro hubiesen sido capaces de plasmar los recursos literarios propuestos en el relato. Algo que ya hemos podido ver en trabajos anteriores suyos y que se convierte en una especialidad del autor: desglosar el espacio visual del relato y desfragmentar la acción dentro del encuadre. El autor se sirve de estas técnicas para apuntar a la evolución de Lupe, un personaje que apuesta por seguir con su vida independientemente de la opinión de aquellos que le quieren hacer comer remolacha. Una obra que María Hernández Martí escribe con un buen punto de mala leche, el necesario para sobrevivir hoy día.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #253: La resistencia nº1 (VVAA)

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La resistencia nº1 (VVAA) Dibbuks, 2016. Rústica, 80 págs. Color y B/N, 8€.

La desaparición en 2005 de El víbora auguraba un hecho que quizás en aquel momento los lectores no éramos muy conscientes el panorama editorial iba a cambiar para siempre. Principalmente para las revistas. Por suerte no fue la última en los más de diez años que han pasado desde que cayó el buque insignia del cómix nacional han ido apareciendo diferentes publicaciones que realmente no lo han tenido muy fácil; desde TOS a Zander Magazine, pasando por Humo, Dos veces Breve, El Manglar. Las revistas implican en mayor o menor grado cierta complicidad por parte del lector a la hora de seguir las series de las mismas, eso implica una periodicidad razonable.

La gente de Dibbuks vuelve al ataque con otra revista aunque quizás con una mentalidad un tanto diferente a la que tenían las anteriormente citadas. En este caso La resistencia busca crear una revista que no implica un seguimiento continuo, todas las historias son autoconclusivas y nos permiten conocer los registros de distintos autores actuales y también hacer un poco de arqueología del panorama nacional. No es baladí que la revista reciba dicho nombre, el planteamiento de una publicación de estas características es un acto bastante atrevido con el que muchos no cuentan. Imagino que aparte de los fanzines puros y duros nos resulte extraño encontrarnos este tipo de publicaciones en las tiendas a día de hoy.

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El enfoque de la publicación es para lectores habituales de cómic nacional pero sin excluir a aquellos que se quieran acercar por primera vez a conocer otros autores o deseen realizar una aproximación al panorama actual. En ese sentido los editores no han optado por obras radicalmente experimentales buscando una publicación que sirva para divulgar las virtudes de la historieta nacional contemporáneas. Una labor divulgativa en pro de favorecer el acercamiento de nuevos lectores. Lo cual lo convierte en una buena oportunidad para retomar la costumbre de ir a comprar revistas de cómics, ya no a los quioscos pero si a las librerías especializadas.

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En este número de la resistencia colaboran: Juan Berrio, Pablo Velarde, Chipi, Juanjo el Rápido, Javi de Castro, Josep Busquet, Miguel B. Núñez, Manel Cráneo, Olaf Ladousse, Jali, Rubén Garrido, Raúl, Álex Fito, José Luis Ágreda, Antoine Ozanam, Infame & co, Chema García y Fermín Solís.

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Spain is pain #181: Dimensión sandía.

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Sandia para cenar (Javi de Castro) Thermozero Cómics, 2014. Rústica. 24 x 17 cm. 80 págs. Bitono. 8 €

Unir situaciones comunes de la vida cotidiana con hechos excepcionales es una fórmula que raramente suele fallar. Se trata de una retórica en la que la doble articulación narrativa, esa gran mentirosa, alcanza su máximo esplendor. Eso ya lo sabía y lo demostró durante décadas Rod Serling, el creador de Twilight Zone, entre otras series de televisión, que es con diferencia una de las grandes creaciones de ficción televisiva de la historia. En esos relatos se utilizaba la ciencia-ficción para hablar de cosas del día a día de la sociedad estadounidense, Gene Roddenberry hizo el mismo truco en Star Trek para hablar del racismo.

Esa vertiente fantástica nos remite a un uso distanciado de la realidad presente y de la crítica que se puede realizar con ese distanciamiento. Ahí, en ese juego entra en valor Sandia para cenar de Javi de Castro, un autor que ya nos tiene acostumbrados a ese uso de la doble articulación, pero que lo hace sin grandes catarsis ni pretensiones críticas, tan solo una introspección sobre los usos sociales contemporáneos, lo que si hace es explotar esos aspectos narrativos, tal y como pudimos ver en Agustín o en cualquier otra de sus creaciones pensadas directamente para la web.

Si en Agustín se narraba la historia de un hombre que descubría sus superpoderes y se veía consumido por ellos, literalmente. En Sandia para cenar nos encontramos con Rubén, un tipo normal. Aunque quizás sea mejor calificarlo de vulgar, tanto por su condición como por su aspecto, no destaca en absolutamente nada y no tiene algo que le haga especial, solo que sigue enamorado de la que fue su novia y su madre le trata como un niño y sus amigos con cierta condescendencia.

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A alguien así le tiene que suceder algo excepcional por narices, pero tiene que ser algo extraordinario, tanto como para eclipsarlo, y ese, o eso, es Santi, un amigo salido de una sandía. Ahí entra en juego el elemento fantástico, Santi es una especie de vampiro psíquico que lo anula a todos los niveles convirtiendo a Rubén en una especie de siervo. En este juego, Javi de Castro se sirve de cierto costumbrismo en la descripción de la vida diaria  de Rubén, algo básico para el desarrollo del relato y que sin ella este no sería concebible. Es por eso que la intrusión de Santi adquiere tanto valor. La ruptura, el hecho excepcional no es tanto que hable la sandía, como que sea una cabrona y que se dedique a hundir a la miseria a Rubén.

Javi de Castro, del que ya hable en su momento, es uno de los grandes valores venideros del comic nacional. Porque Sandia para cenar todavía no es perfecta, pero es mejor que sus anteriores trabajos lo cual indica que su talento va asentándose y creciendo poco a poco. No es uno de esos autores de vanguardia, ni tampoco uno de esos retrógrados que se apropia de la definición de lo que es un cómic. Se siente cómodo en el relato canónico de tres actos experimentando en la forma de la página algo que se debe en gran medida a las incursiones en sus webcómics.

Esta obra brilla en la descripción de espacios y personajes, breves pero contundentes, y en la utilización de las elipsis. Aunque si tengo que poner un pero es la moralina final, pero que es un relato de estas características sin esa retranca en el último giro de la historia.

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