El cuarto mundo Vol. 1 (Jack Kirby).

 

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El cuarto mundo Vol. 1 (Jack Kirby). Ecc, 2017. Cartoné, 400 págs. Color, 35 €

Kirby es posiblemente, y sin el posiblemente, el autor más relevante que ha dado la industria mainstream del cómic. Es una afirmación que nadie o casi nadie podrá rebatir, por algo recibe el apelativo de El Rey. Este autor ha tocado todos los géneros narrativos desde el romántico al de aventuras pasando, por supuesto, por el de superhéroes. Siendo en este último en el que el nivel de experimentación dentro del canon narrativo ha sido mayor. Un ejemplo de esto es El cuarto mundo, un universo narrativo que Kirby recrea dentro del universo de DC sentando las bases para un nuevo evangelio superheroico basado en la eterna lucha entre bien y mal en este caso encarnada en los personajes de Highfather y Darkseid.

Esta apuesta necesitaba de una extensión mayor de lo que estaban acostumbrados tanto editores, autores y lectores. Aunque quizás sean estos últimos los que más agradecieran un relato concatenado a través de diferentes colecciones. La apuesta de DC y Kirby apuntaba a unos desarrollos de personajes y tramas, tanto horizontales como verticales, mucho más amplias, que diesen lugar a la creación de un universo coherente en el que existiese cierta organización espacial de lo explicado. Para ello se crea una trama transversal que recorre colecciones como Jimmy Olsen, el amigo de Superman, Los Nuevos Dioses, Los Jóvenes Eternos y Mr. Milagro lo cual marca cierto paradigma a la hora de presentar nuevos personajes, casi uno por entrega del relato.

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El vínculo con el resto del universo DC parte de una colección que evidentemente no fue un éxito de ventas, era hija de la explotación de productos relacionados con Superman: Jimmy Olsen, el amigo de Superman. Aquí se plantea un punto de partida, Kirby siembra  de existentes esta colección para utilizarla en favor de la historia que nos va a explicar a posteriori, tales como: Morgan Edge, la Zona salvaje, la Zoompista o el Boom tubo entre otros. Es decir, utiliza esta colección para proporcionar un marco que abra la gran narrativa que es El cuarto mundo. Se trata de una maniobra impecable, incluso a nivel mercadotécnico, en la que tres números de dicha colección suponen una apertura que parece que nos va a contar lo mismo de siempre, pero que guarda una sorpresa en su interior. Para ello se sirve de un Superman con cierto protagonismo, pero con cierto carácter instrumental. En este caso interpretando el papel de ayudante, tanto de Jimmy Olsen como de la Legión de repartidores.

Todo eso nos lleva al planteamiento que Kirby hace del universo  que desarrollará a partir de unas narrativas más bien convencionales. La idea es generar un nuevo mundo sin olvidar el viejo, o más bien solaparlo sobre uno ficcional en vías de consolidación. Kirby tenía muy claro que lo principal era contar una historia que no fuese precisamente esclava de una cronología del relato, sino que este diese de si todo lo que pudiese en función de un mitoarco argumental en el que los nuevos personajes fuesen moldeando el global del planteamiento narrativo. Para ello la introducción de nuevos personajes, casi en cada número, hace incrementar el impacto que recibe el lector ante una propuesta cambiante en cada número.

Solo cabe recordar que estamos ante un universo planteado a principios de la década de los 70 cuando DC pretendía dar un golpe en la mesa con el fichaje de Jack Kirby. Si bien en un principio esta nueva forma de plantear la estructura narrativa del ámbito de los superhéroes no caló mucho hemos podido ver como en la actualidad es una de las pautas a seguir y El cuarto mundo un referente imprescindible. La diferencia es que ahora este tipo de relatos compartido en diferentes colecciones son más esclavos de una cronología que generada en función de intereses mercadotécnicos. Pero Kirby es más que eso, no podemos olvidar las soluciones gráficas que proporcionas las splash pages la composición de viñeta y de página, a veces con solo pasar las páginas y ver las soluciones adoptadas por el Rey ya nos vale.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Invasión planetaria evitada por un estudiante de secundaria


Amazing Fantasy (Stan Lee, Steve Ditko, Jack Kirby, Don Heck y Paul Reinman). Panini Comics, 2016. Cartoné. 416 págs. Color. 39,95 €

La gente no lo suele saber, algo lógico si tenemos en cuenta que es un dato que puede extrañar un poco al consumidor medio, pero cuando más cómics se vendían, los superhéroes casi habían desaparecido de las estanterías de ventas, que solían encontrarse en farmacias y tiendas de desavío. El pico de ventas de superhéroes se alcanzó durante la II Guerra Mundial, cuando la gente disfrutaba de sus héroes, clásicos ahora, dándoles jarabe de palo a las malvadas fuerzas del eje. Pero con los primeros años de la Guerra Fría los lectores, principalmente los hijos del baby boom, se cansaron un poco de los superhéroes y se pasaron a otros géneros como el terror, el rey indiscutible de la década de los cincuenta, y la ciencia-ficción, hasta los cómics de vaqueros o las historias bélicas más o menos realistas vendían más que los tíos en mallas pegando saltos y lanzando rayos.

A día de hoy puede parecernos algo alocado, pero había años que Stan Lee sacaba más pasta escribiendo cómics de chicas aspirantes a secretaria, tratando de copiar el modelo de Archie, que gracias a los superhéroes, si es que aún quedaba alguna colección que se publicara. Todo hasta Comic Code Authority, que todos más o menos conocemos o si no te invito a que investigues un poco y veas como un sólo hombre con la mirada sucia acabó con EC, la mejor editorial de cómics de todos los tiempos. La cosa en resumen era que los cómics se consumían como si no hubiera mañana y de repente el buque insignia había sido destrozado por la liga de madres beatas, con lo que DC y Marvel corrieron a llenar el hueco, huyendo un poco del terror más descarnado y refugiándose en la ciencia-ficción, mezcla muchas veces de la aventura de folletín y la fábula con moraleja más que obvia. Así nacieron cabeceras como Amazing Fantasy, un oasis de creatividad, diversión y defensa del american way of life.

Realmente la colección tuvo tres nombres durante sus 15 números de vida, Amazing Adventures hasta el número 6, Amazing Adult Fantasy del 7 al 14, y Amazing Fantasy durante su último número. El propio Stan Lee se encargó en persona, o al menos firmó sólo él, de los guiones de todos los números, mientras que en los lápices encontramos a gente como Steve Ditko, Jack Kirby Don Heck y Paul Reinman hasta el número 6, para posteriormente encargarse en solitario Steve Ditko de todo el arte hasta el final de la colección. Así que si hablamos sólo de dibujo, tenemos a varios grandes trabajando en Amazing Fantasy, con el trabajo exclusivo, y maravilloso, de Ditko durante 9 números que nos permiten disfrutar de una representación tan pop e histriónica de invasiones alienígenas, desastres nucleares y peligro rojo, tan pegadas a la época y al mismo tiempo tan disfrutables, que no tenemos en ningún momento la sensación de estar realizando un ejercicio de estudio histórico, porque el dibujo es tremendamente bueno, si quieres puedes hacer la prueba de ver el dibujo como algo atrapado en el tiempo, pero yo me veo incapaz de ver como algo caduco estas líneas y colores, no son un ánfora romana tras una vitrina al lado de otras doscientas, es el puñal con el que Marco Junio Bruto asestó el golpe final a Cayo Julio César.

Aunque Amazing Fantasy no se disfruta sólo por el gran trabajo artístico, ya que no podemos dejar de lado los guiones de Stan Lee, los cuales sin duda hay que entenderlos como una producción en serie donde abundan más las ideas en bruto que las narraciones refinadas y pulidas. Pero para ser sinceros, esta fuerza bruta en los guiones de Amazing Fantasy están lejos de ser un problema, ya que pegan totalmente con la fórmula de la colección, mostrándonos escopetazos tras escopetazos de puro genio. Sin dejar en ningún momento el espectro de la ciencia-ficción de su época, con sus monstruos gigantes y robots con sentimientos, Stan Lee crea un corpus casi filosófico donde defiende tanto la paz mundial como el estilo de vida americano, es curioso que pocas veces se habla de los rusos como un enemigo a derrotar, siendo más las veces en las que se los presenta como un elemento necesario para acabar con un peligro exterior que atañe a toda la humanidad.

Así que cualquiera que quiera disfrutar de un dibujo pop más allá de los eternos ochenta, y de unas historias que te hacen disfrutar como un niño de ocho años pero dejándote un poso de reflexión, Amazing Fantasy es tu tomo recopilatorio, historia tan petrificada como viva de los cómics occidentales que recogen el pulso de una época como pueden hacerlo las novelas de Stephen King o el cine de John Carpenter. Además, en el último número puedes leer la primera historia de Spiderman, cuando los superhéroes tenían que colarse entre alienígenas y fantasmas.

@bartofg
@lectorbicefalo