Spain is Pain #277: l’avant-garde, mon ami, l’avant-garde

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Hoodo Voodo (VVAA) Fosfatina, 2016. Rústica, 192 págs. Color, 30€

Las vanguardias artísticas son de por si elitistas ya sea  por cuestiones de acceso a la obra, de lo circunscrita que esta sea un circulo creativo u otro, incluso en ocasiones por el conocimiento que el espectador tenga de la obra del autor en cuestión. En todos los casos supone una ruptura con las formas más tradicional de cualquier arte, la ruptura implica un compromiso tanto por parte del autor, al cual se le “pide” que explique su obra tal como este entienda que tiene que hacerlo y a una audiencia que se involucre con la obra, no solo a un nivel de investigación, anterior o posterior, sino de dar su punto de vista aportar desde su background cultural que le permita asumir dicha ruptura, en cierta forma cerrarla. Y es que en las vanguardias la necesidad de entender una obra no tiene por qué ser precisamente obligatorio encontrarle un sentido. En gran medida porque este se abona cada vez más a implementar una distancia más larga entre forma y fondo, y a pesar de ello la mente humana se ve abocada de manera compulsiva a crear una narrativa a todo aquello que observamos o se plantea a nuestro alrededor.

En el ámbito del cómic la experimentación sobre la forma del relato es inherente al medio desde sus inicios. Las viñetas como forma de expresión estaban abonadas a rehacer cualquier hallazgo previo para llegar a una forma consensuada de estructuración y de pautas lingüísticas. Una vez establecido lo que el noveno arte va a ser, la experimentación, entiéndase como vanguardia, consiste en pervertir, transformar, rehacer todo aquello planteado como canon, o importar/exportar de/a otros artes para encontrar confluencias discursivas en las que ambas formas textuales se enfrentan

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En el caso de Hoodo Voodo se nos plantean otras cuestiones, pero la principal consistiría en definir que es el cómic de vanguardia. De hecho todo el volumen procura trazar una definición de esta tendencia del noveno arte. Sin embargo, gran parte de los integrantes de esta generación son autores que no se caracterizan por haber sido lectores asiduos de cómics o como mínimo alejados de los tebeos mainstream. Muchos vienen de los estudios de Bellas artes o de disciplinas, como la arquitectura, que en apariencia parecen alejadas de todo rasgo comiquero. Es decir, las nuevas direcciones que debe tomar el cómic  como tal viene dado en esencia por personas que tratan de buscar confluencias, encontrar a través de su experiencia personal, intelectual y cultural una definición propia del noveno arte, y que en la mayoría de ocasiones va  a partir desde fuera de este. A estas alturas aunque pueda ser considerado como algo estéril, podemos plantear otra duda ¿la vanguardia debe ser considerada como tal cuando es generada por autores del propio medio o cuando lo es por artistas ajenos a este?

Las editoriales como Fosfatina nos ayudan a resolver en parte esta pregunta, la publicación seriada de este cómic plantea otra escena muy diferente a la que estamos acostumbrados. Como esencia, y quizás como buque insignia, de su línea editorial Hoodo Voodo se erige como un ejemplo de las diferentes vertientes de ese nuevo cómic, inquietante e intrigante, que nos proporciona la oportunidad de hacer una panorámica global no solo a modo de catálogo de autores, sino también de formas de aproximación a todas las formas de interacción viñeta. Podemos encontrar historietas anarrativas en las que se realiza un acercamiento puramente estético pero en las cuales podemos encontrar evoluciones en ese apartado, pseudonarrativas, en las que una trama mínima busca da pie a la investigación sobre el personaje, puntos narrativos cero, otras en las que la forma es la clave para acceder al texto, etc. Aquí cabe todo, pero no cualquier cosa; los autores que participan en este volumen colectivo son: Roberto Massó, Andrés Magán, María Ramos, Nacho García, Begoña García-Alén, José JaJaJa, Alexis Nolla, Julia Huete, Los Bravú, Santi Z., Cynthia Alfonso, Óscar Raña, Conxita Herrero, Martín López Lam, Alejandro Gaudino, Ana Galvañ, Irkus M. Zeberio, Sergi Puyol, Roberta Vázquez, Cristina Daura y Luis Yang. Sin duda los más representativo y a tener en cuenta en este momento.

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En resumen, Hoodo Voodo es la mejor oportunidad para conocer el nuevo cómic nacional, un trabajo editorial impecable acompañado de dos imprescindibles introducciones de Octavio Beares y Gerardo Vilches que ponen el punto de partida necesario para poder abordar un volumen con la actitud necesaria para ser lo pretendido en un inicio. Esté título hace gala de ser una introducción a esta forma de entender las viñetas, pero que en ningún momento lo hace fácil. Está pensado para aquellos lectores más valientes, los que quieren que las páginas le den algo más que un texto ordenado cronológicamente, los que son capaces de deshacerse de las estructuras mentales de los tres actos y generar nuevas dinámicas de acción entorno a la estructura de la página. Es, en definitiva, uno de los títulos más imprescindibles de lo estos años y de los próximos, un punto de partida que nos permitirá con el tiempo evaluar el estado de nuestras viñetas. Imprescindible.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is pain #249: Survivalismo existencialista.

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Dios ha muerto (Irkus (m) Zeberio) Bang Ediciones, 2016. Cartoné, 208 págs. Color, 25€

Hace muchos años que leí por primera vez Así habló Zaratustra, concretamente más de veinte años, por aquel entonces no tenía ni un solo conocimiento de filosofía, casi lo mismo que ahora. En aquel momento Nietzsche me pareció difícil, hosco para una persona que apenas conocía el trabajo del filósofo, pero extrañamente hipnótico. La cantidad de ideas que recorren el texto constituye una fuente ideológica para los inconformistas de todos los periodos.

Con la relectura propuesta por Irkus Zeberio Dios ha muerto vemos lo poderoso de las ideas expuestas a lo largo del texto del filósofo alemán. La rebelión del ser humano contra aquello impuesto por los valores hegemónicos culturales dominantes, como más tarde enunciaría Gramsci, era el hecho transversal que recorre el cada uno de los capítulos que compone la obra original. Un cuestionamiento de los relatos de legimitización cultural, que posiblemente desembocó posteriormente en la postmodernidad, que Nietzsche encarna en un viejo que sube y baja de la montaña constantemente para realizar unos discursos. Aunque suene tópico en plena transmodernidad los reveladores discursos de cuestionamiento hacen de este texto algo de plena actualidad. En estos tiempos de categorización podríamos renombrar el tipo de discurso formulado por el filósofo alemán como de survivalismo existencialista, por lo que supone de autoaprendizaje y toma de conciencia de la condición humana. Quizás la visión de Zeberio lo sitúa en ese bloque de pensamiento contemporáneo.

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Unos de los grandes retos de este proyecto es el de intentar elaborar una historia coherente a partir de un libro no narrativo, en el que no existen tramas argumentales ni causalidad  narrativa. Dicha carencia pretendida en el original es un punto de partida complejo por el alto nivel de polisemia presentado en el mismo, Zeberio despliega un universo propio a partir de una reescritura que parte del dibujo. Un dibujo tenso que representa los valores de oposición al mundo, a Dios y a la civilización construida a través de las jerarquizaciones sociales y la consiguiente pérdida de libertad.

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Los pasajes elegidos por el autor donostiarra son aquellos que pueden ser los más adecuados para el momento actual, por ser considerada en su momento como una biblia laica anti valores; el concepto de valor como una estratagema jerárquica para retener al pueblo en unas condiciones intelectuales determinadas. Todo a través de un dibujo de carácter expresionista que se basa en la construcción del relato en función de una investigación de lo simbólico en el título original que aquí se convierte en fundamental para plasmar la función crítica que recorre de manera tranversal el trabajo de Nietzsche. Dios ha muerto pone de manifiesto el valor de un autor en constante evolución que en cada nueva muestra de su trabajo no deja de sorprendernos, en este su primer trabajo largo ha optado no solo por adaptar un texto complejo optando en primera instancia en reducir el concepto inicial y narrativizarlo mínimamente para que este no pierda en exceso el tratamiento original, creando una trama principal consistente en seguir al personaje principal, mudo, a través de un viaje de proporciones surrealistas. La visión de Zeberio nos regala una experiencia gráfica inigualable, su concepción del espacio y de la construcción de los personajes hace de este título una obra muy interesante, en la que el peso del relato recae en la forma en la que el lector se aproxima al relato global.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo