La bruma

batman_harvest_breed_cubierta

Harvest Breed (George Pratt). ECC, 2018. Cartoné, 96 págs. Color, 16,95 €

Los que seguimos a un personaje de ficción durante periodos muy largos de tiempo conocemos los recursos por los que este se mueve en las colecciones regulares, los tipos de personajes que aparecerán, más o menos como se desarrollaran las tramas y casi podemos predecir como finalizaran. No es que sean previsibles, su función sigue siendo la de los relatos pulp por entregas, crear un texto de entretenimiento que mantenga el interés de entrega a entrega, y ahí posiblemente encontremos algo más que eso, un arco narrativo que nos marque como lectores, que sea significativo o en el que los autores hayan decidido innovar y crear algo que traspase la mera disciplina de la mensualidad.

Pero con el tiempo nos gusta navegar en la bruma, ver a esos personajes más desdibujados, menos coherentes, más contundentes o rompiendo los cánones impuestos. Coger a un personaje como Batman, reconvertirlo en lo que el autor quiera y lanzarlo al lector no deja de ser una especie de investigación por parte del autor sobre ese mundo ficcional y el motor que mueve al personaje. Esa bruma que son este tipo de trabajos la reconvierte George Pratt en bruma real, Batman está en una Gotham más que oscura borrosa y tosca, en la que el personaje desconfía de todo el mundo más que nunca y su vertiente como investigador deja lo físico para convertirse en algo instintivo. Algo que Pratt lo lleva a lo sinestésico.

g_pratt_batman

El caso investigando por este Batman, cuasi escuálido, es macabro como pocos, nada que ver con lo rimbombante de los villanos gothamitas de turno. Se vuelve a repetir los mismos asesinatos rituales seis años después en los que una cruz debe de ser formada a base de la localización donde se encuentra a los cadáveres. Todo se tornará oscuro, y el origen está anclado en el pasado de una familia en la que la desgracia de la hija es el poder de su mente. Este no es el Batman de siempre, ni mucho menos, pero si es una exploración del personaje y de la ciudad única. Tanto por la redefinición de ambos aspectos como por el tratamiento pictórico que recuerda a William Turner por su forma de crear espacios sugeridos a través de la niebla. Esa indefinición que nos permite profundizar en la psicología de los personajes, que llena el espacio pero que busca que hurguemos en ellos, pero que por encima de todo nos pasma a cada página. Un Batman diferente que puede sorprender a los lectores de toda la vida y para los que no lo son les sirve para comprobar que el cómic de superhéroes puede ser un lugar interesante para perderse.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Anuncios