La guerra Civil en Francia (Gustave Doré)

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La guerra Civil en Francia (Gustave Doré). El Nadir, 2017. Rústica, 112 págs. B/N, 16€

El nacimiento del cómic está íntimamente ligado al de la prensa satírica y al retrato caricaturesco, y más cuando estos empiezan a ocupar un espacio preminente dentro de la prensa. Este tipo de ilustración que ya empieza a tener unos elementos narrativos, ya sea por el pie de imagen asociado que ancla el significado de los dibujos al contexto social. El dibujo como crónica constituye un elemento narrativo de primer orden pero sesgado por el tiempo y el conocimiento que el lector tenga de la historia. Muchas veces entender los chistes y los giros de un periodo histórico concreto hacen que tomemos mucha distancia con lo narrado. A parte de los personajes, más o menos populares, el motivo de la caricatura o, incluso, las formas en la que la comedia es entendida puede lastrar una obra de cierto periodo.

En La guerra Civil en Francia de Gustave Doré no limita lo cómico a lo temporal sino que hace adoptar a los personajes unas poses reconocibles en el tiempo por la cual podemos adivinar cierta psicología en el trazo del dibujante. Podemos adivinar quién es quien, no a nivel nominativo ya que debajo de cada personaje no aparece ningún nombre, por la pose adoptada, la fisonomía de la cara, la relación entre el pie de página y la posición del cuerpo, las manos o los rasgos más personales que se dibuja en sus faces. Los retratos son de un periodo muy concreto; 1871, año en el que se produce una revolución social en París y más concretamente cuando es proclamada La Comuna.

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El relato a base de retratos gira a mitad de camino de las dos posiciones políticas, por un lado los políticos “legítimos” que intentarán aplastar cualquier tipo de levantamiento ciudadano y por otro aquellos que han decidido gobernarse a ellos mismos. El punto de vista de Doré es, o al menos lo parece, partidista: los políticos de Versalles son mostrados con sus defectos y sus inflexiones, pero siempre utilizando la palabra como medio para hacer llegar su mensaje sin embargo los comuneros son dibujados en su malformación física y hablando de una manera mucho más cerrada, sesgada por el contexto en el que viven.

Aun así Gustave Doré aporta un discurso distante hacia los contenidos lo cual le permite hacer un texto atemporal en el que podemos ver reflejados a muchos políticos contemporáneos. A pesar de ello el contexto sigue sesgando muchos significados. Pero este libro debe de leerse mucho más allá de lo que pudiera ser un conocimiento político pleno de aquel periodo, sino como una obra que en su forma más superficial apunta hacia la importancia de la política en las sociedades occidentales y que de manera más profunda señala las desigualdades sobre la que se cimientan estas. La guerra civil francesa es un libro sobre todo para curiosos que nos permite indagar en un periodo muy interesante de la historia de nuestros vecinos, pero que principalmente nos permite descubrir otras facetas del que luego seria uno de los ilustradores más importantes de nuestra historia.

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Propagande et contexte

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Historia de la Santa Rusia (Gustave Doré). El Nadir, 2016. Cartoné, 120 págs. B/N, 20 €.

Si hay algo que nos enseña la historia es que todo es cíclico, los giros políticos, las inseguridades sociales, las idas y venidas de los radicalismos independientemente del signo político del que provengan o los estereotipos nacionales que vemos como después de más de medio siglo de europeísmo no han sido superados. Bien es cierto que en esa estereotipa configurada forma parte del humor y en parte ha suavizado las relaciones entre países, pero no debemos de olvidar que también forma parte del lenguaje de la propaganda belicista, ya sea aquella que busca la confrontación con otras naciones o la que busca perseguir un grupo étnico dentro de una comunidad concreta.

Si bien los estados creen tener esa potestad para desprestigiar al “otro”,  algo que bien podemos apreciar en textos de la cultura popular desvinculados de las estructuras estatales. El cine en la Alemania nazi jugó un papel muy importante para moldear la voluntad de un pueblo y dirigirla contra un colectivo de alemanes muy concretos. En Estados Unidos tanto el cine, como gran medio de transmisión de la ideología estadounidense a nivel interno y externo, como el cómic, que nos atañe demás de cerca, construyeron una imagen de los alemanes, italianos y, sobre todo, de los japoneses más bien despreciable. Principalmente de estos últimos que por pertenecen a otra raza fueron descritos visualmente con rasgos ratoniles.

Historia de la Santa Rusia nos cuenta que todo esto viene de lejos, que el discurso de la demonización pasa también por el de la ridiculización. Pero lo primero que hay que tener en cuenta es el contexto. Doré desarrolla este trabajo durante la Guerra de Crimea (1853-1856) que enfrento al Imperio ruso contra la alianza del Reino Unido, el Segundo Imperio francés, el Imperio otomano y el Reino de Cerdeña. La cuestión era crear una imagen del Imperio ruso en una creciente opinión pública que podía saber cómo se estaba desarrollando la guerra a través de los periódicos. Doré, de ideología conservadora, trata de esbozar una imagen cruel, torpe e incivilizada de los rusos partiendo de un oscuro nacimiento como nación. Para ello no duda tanto en mostrar la inoperancia de sus gobernantes como la servidumbre de sus habitantes, que tal como los refleja el autor francés distan mucho de convertirse en ciudadanos de plenos derecho.

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Doré se vale de la cita, la paráfrasis y de mucho humor para establecer una conversación directa con el lector. Pero la obra en su momento no triunfó, fruto de las circunstancias o más bien del contexto. Por aquel momento la prensa informaba del día a día de las batallas que acontecían en dicho conflicto, y para acentuar el problema tuvo lugar la primera cobertura fotográfica de un conflicto bélico. Entre los diferentes fotógrafos que asistieron para cubrirlo gráficamente destaca Roger Fenton, en sus fotografías nos muestra una retaguardia, un frente y escenas postbatallas que se apartan mucho de la imagen prototípica que gira en torno a la epicidad  dibujadas ya sea en lienzo o en grabados. Esto nos pone en situación sobre la importancia del contexto y de cómo la imagen real gano fuerza frente aquella idealizada. Aquellos que pudieron ver por primera vez las imágenes tomadas en el frente pudieron comprobar que las nuevas armas definían el campo de batalla como un espacio cruel.

Podemos entender Historia de la Santa Rusia como un precursor de la propaganda de guerra contemporánea, pero creada por un artista que creaba matices y contextos a partir, tanto de la cultura clásica como de cuestiones más contemporáneas. El fracaso de este trabajo condujo a Gustave Doré por otros derroteros ya de sobras conocidos. El valor de esta edición no solo reside en la calidad de la misma y en haber editado esta obra clásica desconocida por el gran público, sino en la cuidada traducción con anotaciones y el magnífico epílogo a cargo de David Kunzle. Una obra que sin duda hará las delicias de aquellos que les gusta indagar sobre los inicios del cómic como arte, y de paso apreciar el trabajo de uno de los ilustradores y grabadores más importantes de la historia.

@Mr_Miquelpg

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