Lo que no pudo ser será

Desierto de metal (Diego Agrimbau y Fernando Baldó). Grafito Editorial, 2017. Rústica. 112 págs. ByN. 15 €

El terreno de la ucronía es siempre un espacio complicado, no es la primera vez que hablamos de dicho concepto y siempre terminamos apelando al mismo peligro, al de plantear una idea de gran calidad que no termina desarrollándose demasiado. Es como si los creadores de ucronías, no todos por suerte, fueran geniales vendedores de humo que tras dar a luz una idea rompedora, de esas tan buenas que no sabemos como es que no se le ha ocurrido a nadie, ponen el automático y nos presentan el desarrollo menos inspirado que se le puede ocurrir a nadie. Es triste pero no es raro encontrarse con una historia con un planteamiento maravilloso que no tarda en abandonarse para desarrollar la enésima historia de rescate imposible o grupo de resistencia contra el poder dictatorial de turno.

Por fortuna, Diego Agrimbau y Fernando Baldó van más allá en su ucronía Desierto de metal, quizás porque en lugar de plantear un universo original y llenarlo de la aventura más previsible, se centran en la composición de dicho cosmos propio, jugando con su génesis y desarrollo temporal. En Desierto de metal tenemos una Segunda Guerra Mundial ucrónica en la que los nazis han conquistado prácticamente todo el globo salvo África, donde una ciudad llena de científicos, sabios y autómatas se resiste al avance nazi. La ciudad de Axedra es una gigantesca construcción de cuerda que alberga a lo más granado de la ciencia y la cultura mundial, fundada en la Edad Media y vagando por el desierto del norte de África desde entonces. Por fortuna, el propio ejercito africano nazi, con Rommel a la cabeza, se ha sublevado contra Hitler, con lo que Axedra cuenta con un poco más de tiempo para prepararse de cara al inevitable enfrentamiento final.

Tras este planteamiento inicial, Diego Agrimbau podría limitarse a mostrarnos una serie de escenas donde los autómatas de Axedra se enfrentan a pistón partido con los nazis, haciendo luchar rinocerontes mecánicos con panzers, todo de cara a una victoria en el último segundo que traería el fin del nazismo y la victoria de la razón y la cultura de los sabios del desierto. Nada más lejos de la realidad. Porque si algo hacen Diego Agrimbau y Fernando Baldó en Desierto de metal es exprimir al máximo su concepto original. De este modo, el cómic está protagonizado por dos soldados desertores alemanes que huyendo de sus compatriotas terminan refugiados en la ciudad mecánica. Desde ese momento, el cómic se convierte en una visita turística a Axedra donde a través de diversos personajes se nos explica tanto el funcionamiento de la ciudad como sus siglos de historia e incluso la filosofía que la gobierna. En un ambiente de guerra extrema, los autores se permiten el lujo de desarrollarnos esa utopía racionalista donde conviven las tres culturas clásicas: la judía, la cristiana y la musulmana. Desarrollo que sin duda ayudó a que la obra ganara el premio de la Fundación Tres Culturas.

Así que quien espere combates entre robots y nazis puede quedarse tranquilo porque las páginas de Desierto de metal cuentan con una buena cantidad de los mismos, aunque quien busque algo más tampoco se va defraudar, quedando posiblemente más satisfecho que quien sólo busca acción y explosiones. Diego Agrimbau construye la trama principalmente a través de conversaciones, con la excusa de los dos extraños en Axedra convierte al lector en un tercer visitante. Conversaciones que por suerte están bien escritas y no crean la sensación de estar leyendo un largo diálogo con dibujos de acompañamiento. Los tiempos están bien calculados y las conversaciones duran lo que deben durar, sin miedo a cortarlas o acudir a la elipsis. En cierto sentido, Helmut y Onur, guiados por Sulmi e Inma, se mueven por Axedra como lo hacían Guillermo y Adso por la abadía de El nombre de la rosa. Todo con el añadido del último tramo del cómic, donde Diego Agrimbau apuesta por sorprender y aunar la épica con un final tan original como sorprendente.

Por último no estaría de más detenerse en el trabajo artístico de Fernando Baldó, que consigue aunar unas figuras humanas realistas, con un toque ligeramente caricaturesco, con unas figuras artificiales igual de creíbles, con un diseño heredero del minimalismo más funcional. A esto hay que añadir un gran trabajo con los grises que dan profundidad al cómic y consigue que el dibujo funcione a diversos niveles. Desierto de metal es un cómic que debiera tomarse como ejemplo a la hora de trabajar con ucronías, dando a entender que lo maravilloso de crear un universo imposibles es poder visitarlo y conocerlo, no simplemente cambiar el fondo para contar la misma historia una y otra vez.

@bartofg
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Spain is pain #250: Yayowers

Portada mi madre tiene facebook

¡Socorro! ¡¡mi madre tiene Facebook!! (Carles Ponsi) Grafito Editorial, 2015. Rústica, 96 págs. Color, 15€.

A lo largo de 2015 el sector de mayor crecimiento por edades ha sido el de la tercera edad sobre todo en canales como Twitter y Facebook. Instagram todavía queda un poco lejos para la nuevas generaciones de la tercera edad, pero tan solo es cuestión de tiempo. Esta adquisición progresiva de competencias por parte de la tercera edad no es nada más que un síndrome de lo que denomino tecnología para tontos. ¿Cómo es que nuestro padres no fuesen capaces de programar un video, pero si manejar un Smartphone? La cuestión más o menos es sencilla la gran industria tecnológica intenta ampliar el mercado para todas las edades.

En ¡Socorro! ¡¡mi madre tiene Facebook!! Refleja con humor algo tan perverso como la ubicuidad del determinismo tecnológico a la hora de definir la sociedad contemporánea. La tecnología como única forma de entender la evolución y progreso social contemporáneo. Carles, protagonista y autor, introduce a su madre en las nuevas tecnología de la información, desde un ordenador de sobremesa a un Smartphone de última generación. Sin embargo, Carles, personaje, no entiende que la tecnología, o al menos el uso de cualquier gadget, lo adaptamos nosotros a nuestras costumbres, a nuestras necesidades, sin tan siquiera respetar las pautas generales, vamos que cada uno somos nuestro propio community manager. El renombrar, dar nombre a las prácticas que tenemos en redes forma parte de la misma práctica del uso de los nuevos medios.

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Los gags que predominan a lo largo de este título giran en torno a la recepción bipolar conocimiento/bisoñez hacia las nuevas tecnologías. Para ello se vale de la estructura clásica de viñetas pero también utiliza la estética de los nuevos entornos digitales Whatsapp o Facebook, sacando provecho del background tecnológico que tenemos. En resumen, ¡Socorro! ¡¡mi madre tiene Facebook!! Nos habla del ahora con un toque de humor y nos hace reflexionar sobre los procesos de aprendizaje de los nuevos medios.

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Spain is Pain #239: El último aragonés vivo. La amenaza robótica (David Terrer, Carlos Azagra y Encarna Revuelta) /Esto vende (Sergio Bleda)

Se va cerrando el año y las grandes editoriales publican a los pesos pesados de sus escuderías. Pero también existen pequeñas editoriales que aprovechan la recta final del año, quizás la más fuerte para sacar al mercado sus títulos. Un ejemplo de lo aparecido en los últimos meses son la nueva entrega de El último aragonés vivo de David Terrer, Carlos Azagra y Encarna Revuelta que lleva por título La amenaza robótica publicada por GP Ediciones y por otro lado Esto vende de Sergio Bleda, publicada por Grafíto Editorial.

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El último aragonés vivo. La amenaza robótica (David Terrer, Carlos Azagra y Encarna Revuelta) GP Ediciones, 2015. Rústica, 104 págs. Color, 12€.

La creación de David Terrer vuelve en una nueva aventura de carácter fantástico en el que el protagonista, el único aragonés que queda en la tierra, sigue su andadura como superviviente en una tierra árida. La idea que recorre La amenaza robótica no dista mucho de lo planteado anteriormente una reivindicación delos valores asociados a los estereotipos de lo aragonés que incide en la diferenciación cultural de esta región. La historia continúa en un punto en el que el protagonista se encuentra con una agente secreta estadounidense que intenta destruir un robot gigante programado para destruir la tierra aragonesa. Para intentar salvar la situación pueden recuperar a cuatro personajes históricos que ayudarán al protagonista a resolver la situación. Se trata de un trabajo eminentemente cómico plagado de chistes sobre la el hecho de ser aragonés.

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Esto vende (Sergio Bleda) Grafito Editorial, 2015. Rústica, 104 págs. B/N y Color, 16€

En el caso de la obra creada por Sergio Bleda es una recopilación de trabajos cortos de este autor. El periodo que abarca desde 1991 hasta nuestros días, en el que se recoge el amplio abanico de registro que tiene el autor valenciano. No solo eso sino la evolución gráfica del mismo en el que destaca la querencia de este por los relatos de corte fantástico como lo demuestran las piezas cortas creadas en torno a El Baile del vampiro  o los relatos eróticos como Sexy city. Lo bueno de este tipo de antologías sobre un mismo autor es que se recogen trabajos a lo que con él tiempo se tiene poco acceso y que permiten ver como con el tiempo este construye sus personajes, no solo en lo estético sino también y que en el fondo es una reflexión sobre el hecho de hacer comics .Obra imprescindible para los fans de Sergio Bleda.

@Mr_Miquelpg

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Spain is Pain #230: SF y construcción de universo.

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Los mundos de Valken. Océanos en llamas. (Nacho Fernandez) Grafito editorial, 2015. Rústica, 112 págs. Color, 16,95€.

La ciencia ficción contemporánea cinematográfica se basa en el cine de atracciones: efectos especiales por encima de sus posibilidades, acción a raudales, unos personajes más bien planos y una inevitable amenaza al planeta Tierra. Esto determina una inevitable centralidad del ser humano que va, un tanto, en contra del concepto de ciencia ficción. Aunque parece que está resurgiendo aquella ciencia ficción centrada en imperios galácticos que desarrollan su narrativa a lo largo de siglos de la que solo vemos un pequeño fragmento de su historia global, que normalmente tiene que ver con un momento de cambio y en la que los humanos tienen poco que ver o nada.

Esta primera entrega de Los mundos de Valken juega en esa liga. Se nos habla de un universo sometido a los Valken que parece que estar llegando al final de su supremacía intergaláctica. La historia se desarrolla bajo unos parámetros muy claros: estamos ante una historia que se gesta a lo largo de millones de años y que se va a plasmar en tan solo unas páginas mostrando en tan solo unas páginas los rasgos culturales, el espacio, las historia ficcional, etc. es decir el universo debe reflejarse en los personajes pero no al revés. Estos nunca deben ser lo único que veamos del universo sino que deben de ser un icono que nos permita descifrar el resto de la vasta y amplia subcreación que queda en un espacio off del cual no vemos nada pero debemos de presuponer.

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Sin adentrarnos en teoría de la subcreación para analizar este título, no hay mucho espacio para ello, sí que existen dos características que definen el texto de culto que son convenientes para entender este tipo de ficciones. La primera es la narrativa indefinidamente diferida, por la cual el relato nunca acaba de cerrarse del todo. La historia de los Valken parece que está llegando a su fin, la vuelta de los Volg nos hace presuponer que eso sucederá antes o después. Pero este rasgo no solo atiende al espacio narrativo desarrollado por el autor, sino sobre los existentes desarrollados en la obra. Lo que Umberto Eco denomina como universo amueblado y Abigail Derecho como literatura arcóntica ¿Qué sabemos de la situación política actual de los Valken y como se ha llegado a ese punto? Tan solo podemos intuir algo de esos elementos que ya veremos si se acaba de cerrar en posteriores entregas ya sea a modo de secuela, precuela, transcuela, mediocuela o paracuela.

El segundo rasgo que caracteriza este tipo de obras es la hiperdiégesis, estos es: el desarrollo de un amplio contexto espacial y narrativo del que solo se nos cuenta una pequeña parte. Como se ha dicho anteriormente esta primera (creo) entrega de Nacho Fernández llega en un momento de cambio en el status quo galáctico. Solo vemos un pequeño espacio de la confrontación. Pero ¿Cómo se está desarrollando en otros sitios de la galaxia? ¿Qué va a suceder después?.

Pero este tipo de relatos tienen una trampa: contar demasiado de primeras puede ser contraproducente a nivel narrativo, satura al lector e impide la construcción de un universo coherente paso a paso y en el que unas primeras descripciones puedan lastrar el resto del relato. Los mundos de Valken va a gustar y mucho a aquellos fans de las space operas sobre imperios galácticas que esconden bajo una apariencia aparatosa en cuanto a la construcción de los espacios narrativos un relato sobre la identidad a través de la lucha clásica entre rebeldes y tiranos.

@Mr_Miquelpg

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Spain is Pain #216: Todos a la cárcel.

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Chorizos, Atraco a la española (Ricardo Vilbor y Ricar González) Grafito Editorial, 2015. Rústica, 144 págs. Color, 17 € (papel) / 2,50 € (digital)

No es difícil en la situación política actual establecer líneas de conexión con cualquiera de las películas del grandísimo Luis García Berlanga. El realizador valenciano tenía la capacidad de recoger la esencia de lo español para hacer unos relatos que eran más verdad que la realidad misma No me refiero al buenismo costumbrista de Bienvenido Mr. Marshall, sino a la que da título a esta entrada, la trilogía de La escopeta nacional y, mi favorita, Los jueves, Milagro, una cinta en la que las fuerzas vivas del pueblo deciden timar a la gente con una falsa aparición religiosa.

Tampoco es difícil establecer lazos entre cualquiera de las obras citadas con Chorizos, Atraco a la española de Ricardo Vilbor y Ricar González, si bien en esta obra el costumbrismo coral se funde con el de una investigación policial que sirve para explicar la historia en un flashback. La idea es la misma que tenía Berlanga hablar de la sociedad española a partir de ella misma, sin inventarse nada, reflejando los hábitos y las formas que se supone que nos identifican como país, que son todos aquellos que repudiamos y rechazamos en el resto de conciudadanos. Como ejemplo la escena del autobús en la primera páginas en la que todos los protagonistas despliegan lo mejor de sí para escaquearse, colarse, no pagar, etc. pura cotidianeidad.

Me viene ni que pintado hablar de este cómic ahora en periodo de elecciones, para decir que tenemos los políticos que nos merecemos. Y esto queda reflejado en el personaje de Manolo Terroba, este representa lo peor de lo peor de la esencia de la clase política de este país, carente de creencias, ideología, empatía social o de ser un servidor público para con el resto de ciudadanos. Los autores han hecho un personaje chabacano carente de gracia, un hijo de puta en toda regla del cual sabemos desde el principio que va a traicionar a todos aquellos a los que involucra en sus acciones, generalmente ilegales.

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A pesar de que  Chorizos conservar una estructura de género, en el que un grupo de españoles es reclutado para hacer el robo del siglo en Montecarlo, respeta también las pautas del relato costumbrista y la comedia. Sin embargo, todo está rodeado de una hálito de una crónica social que comprime lo que ha sido lo última década en este país. De ahí que los autores no dejen escapar la oportunidad de hacer múltiples cameos que van desde políticos internacionales como Bush, Blair, Merkel o Sarkozy, sin olvidarse de lo mejor de los españoles como Aznar o Felipe González, o actores fantoches con doble moral. Pero no solo se mete con la élite: los sindicatos, los trabajadores, los hijos que se aprovechan de los padres, los padres que se aprovechan de los hijos, al trabajador complaciente y al falsamente reivindicativo. Ricardo Vilbor y Ricar González dan palos a todo el mundo y eso me gusta, me gusta mucho. Porque no hay cosa más española que echarle la culpa a otros y no hacerse responsable de nada. Manolo Terroba es un cabrón sin corazón, protagonista de cualquiera de los casos de corrupción que inundan nuestro país. Si El tesorero de Ibáñez es una oportunidad perdida, Chorizos es todo lo contrario, los autores trabajan una formula en la que se muestra que se puede entretener haciendo crítica a un país sin ahondar en los facilones recursos del falso relato social.

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Spain is pain #198: Mad man.

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Cazador de sonrisas (Agustín Ferrer) Grafito Editorial, 2014. Rústica, 120 págs. Color. 2,50 € Digital – 15,85 € Papel

El sueño americano como proyección de todo lo que se puede conseguir, o todo lo que puede ofrecer un país, es la característica que más ha brillado del país norteamericano. Es sin duda uno de los grandes motores sociales y el mayor atractivo para los emigrantes que intentan buscarse una vida o para aquellos que intentan hacer fortuna. Sin ningún tipo de dudas la década de los sesenta marco un punto y a parte en la concepción de esa idea de conseguir el éxito a buscarse una vida lo que allí se denomina como “get a life”. El sueño americano pasaba de ser un logro económico, más que social, para configurarse como una idea en la que la felicidad se conseguía a través de un coche, una casa, una mujer bonita y una familia feliz. En la que el hombre se configuraba más que en cabeza de familia en jefe del clan.

La perfección formal y social era una de esos logros en los que la estética personal y de la familia eran la piedra angular de la estabilidad de una comunicada, de ahí que uno de los grandes aciertos de Cazador de sonrisas de Agustín Ferrer, la primera referencia de Grafito Editorial que podéis adquirir aquí, es que el protagonista sea un dentista. Una persona que cuida no solo la salud, sino también la estética de la dentadura de sus clientes. Por supuesto Herbert F. Dunne, el protagonista, encarna el ideal americano de perfección: tiene un buen trabajo, una mujer guapa y complaciente, y una hija respetuosa; a parte de todos los accesorios coche, casa y vivir en un vecindario de ensueño. Herbert también ha participado en un conflicto bélico, algo que de manera cíclica se ha convertido en una especie de brutal rito de paso de la juventud estadounidense, cumple todas sus obligaciones sociales y contribuye a la comunidad.

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Pero esa perfección planificada tiene su lado oscuro, Herbert tiene una doble vida, pero perfectamente integrada en la que contrata prostitutas para hacerles fotografías tras una sesión de bondage, consume LSD como vía de escape que le hace perder el la percepción de la realidad, y se enamora una adolescente. Ideológicamente es una obra ligada a Mad Men, American Beauty y The Stepford Wives. De la primera por el carácter preciosista de la puesta en escena y el valor de la estética vinculada a una época, ese aspecto se pone de manifiesto a través del trabajo de documentación realizado por el autor: los espacios, la ropa y la formas de los personajes. De American Beauty la rotura del statu quo dentro de la norma, la visión libertaria del uso de la comunidad y de The Stepford Wives el ideal de la mujer que pasa por estándares de belleza femeninos muy determinados y por la función sumisa que cumplen con respecto al hombre.

Pero no nos equivoquemos Cazador de sonrisas no es un relato social, o al menos no se articula a través de esas narrativas. Es un relato de género negro, a pesar de la luz que se desprende de cada una de las viñetas, que circula a través de cierta crítica a través del reconocimiento de los lugares comunes de ese periodo al que nos tiene acostumbrado la narrativa estadounidense.

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