Terror transnacional

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El hijo del diablo (Hideshi Hino). La Cúpula, 2019. Rústica, 264 págs. B/N, 13,90 €

La capacidad de Hideshi Hino de incorporar cualquier aspecto del terror a su obra es incontestable. Desde aquellos elementos considerados intrínsecamente nipones, como su visión enfermiza de la soledad y la exclusión social en una sociedad que se vanagloria de vivir como una comunidad; a aquellos relacionados con la ficción occidental ya sean vampiros, hombres lobos y zombis. Recubriéndolo todo de ese tour de forcé que al autor japonés sabe darle a sus trabajos. Ese parece ser uno de los motivos del éxito de Hino, somete a los personajes a una tortura continua que nunca acaba para ellos y que satisface el morbo del lector.

El hijo del diablo es una amalgama de todas esas ideas sobre este autor. Por un lado la idea de la maldición inherente a casi todas las culturas, pero esta vez bebiendo de los licántropos europeos, mezclada con la idea del paria social, independientemente de la clase a la que pertenezca, que debe de ser apartado por parte de todos. Ese ostracismo viene en ocasiones impuesto y en otras es una elección de la propia familia. El hijo del diablo narra la historia del hijo del doctor Emma, uno de los más reputados científicos del planeta que vive en el castillo familiar, llamado Inferno. Tras un accidente de coche el hijo fallece pero tras la recomendación de una bruja finalmente consigue resucitarlo matando a otro niño de la misma edad. Es en ese punto en el que se rebela la verdadera naturaleza de la maldición familiar. Daio, el hijo del doctor, tras resucitar se convierte en una bestia sedienta de sangre y a pesar de que el doctor intenta revertir dicha feria de sangre descubre que el hijo es el portador de una maldición por la que se convertirá en hombre lobo.

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En el momento en el que el número de cadáveres empieza a ser un acuciante la policía y la gente del pueblo se solivianta y hacen arder el castillo. Daio, en su forma de hombre lobo muere, pero de su glóbulo ocular desprendido nace un homúnculo que seguirá sembrando el terror. Hideshi Hino se sirve de este ser para abandonar esa vertiente  más fabuladora en favor de ubicarlo en la contemporaneidad japonesa. El nuevo ser sufre las consecuencias de la deshumanización de la sociedad moderna. Su sed de sangre es utilizada por monjes exorcistas, niños crueles y una fantasma. Para al final acabar en el purgatorio de Dante.

En Hino nada es ajeno, ni lo propio de su cultura y tradición ni las ajenas le resultan extrañas a la hora de incluirlas dentro de su imaginario. El hijo del diablo es uno de los mejores ejemplos dentro de su obra, muy nipona en la construcción del relato, con cierta enseñanza moral, pero no dejando de lado una mostración explicita de la crueldad, no solo la gráfica sino también la intelectual; en la que podemos encontrar todo tipo de referencias culturales occidentales, tanto populares como el literarias. Estos aspectos forman parte de un todo que no es ni más ni menos que el universo ficcional de Hideshi Hino. Inevitable, al igual que cualquiera de sus obras, e imprescindible para cualquier lector de cómic de terror que se precie.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo