El árabe del futuro 3 (Riad Sattouf)

arabe10

El árabe del futuro 3 (Riad Sattouf). Salamandra Graphic, 2017. Rústica, 152 págs. Color, 19 €

En las entregas anteriores de El árabe del futuro se van sembrando algunas semillas que empiezan a germinar en esta entrega ubicada temporalmente entre 1985 y 1987. La primera de ellas es cierta imposibilidad por parte de los personajes a integrarse por completo. Empezando por la madre de Riad, una mujer francesa acostumbrada a una forma de vida occidental que no acaba de entender su posición como mujer y ciudadana en Siria. Esta carece de autonomía estando muy condicionada por la situación de la mujer en ese país. Ella, al igual que el resto de mujeres de la familia siria que de vez en cuando la acompañan, está apartada de todo desde el poder de decisión a poder emprender acciones a nivel personal, cumpliendo tan solo una función social y reproductiva. Ese choque cultural es leitmotiv de este volumen. Por su lado el marido, nacido en Siria pero formado en Francia se autoimpone, a él y a su familia, el vivir en un país que ni siquiera el entiende.

Otra semilla es la de la frustración de unos niños que ven con extrañeza los giros culturales de cada civilización: tanto la siria como la francesa. A través del cine los niños crean una fantasía de un occidente atractivo que quizás por su lejanía se convierte en un lugar deseado. De ahí que las tiendas del mercado negro supongan a los ojos de la mujer y, sobre todo, de sus hijos una fruta prohibida, tanto por la sociedad, como por los precios de las cosas, que les permite degustar un poquito de aquello que otorgan las tierras lejanas: esperanza. Aunque todo se desmiente en el capítulo 15  cuando para que la madre dé a luz a su tercer hijo se muda a su país natal allí, el niño protagonista, puede comprobar que las miserias sociales de cada nación quizás no sean iguales pero comparten una especie de decadencia paralela.

arabe11

La última semilla es la de la multiculturalidad en un entorno no occidental. Sattouf apuesta por mostrar un microcosmos de lo árabe en un pequeño pueblo sirio en el que la relación entre niños supone un motor de intercambio cultural y de costumbres que trasciende a las diferencias de cada habitus. El cine occidental, la navidad, el islam como forma de vida en Arabia Saudí e incluso el aspecto de los infantes trazan el camino de normalización en el que todo se equilibra en favor de la convivencia. Pero el autor rechaza mostrar una uniformidad en el relato de Siria mostrándonos otras realidades, ciudades, formas de vida, incluso de otras religiones. Eso abre las puertas a la imaginación de un niño que no acaba de entender las diferencias entre el mundo de una madre aferrada a sus costumbres occidentales y un padre que cuestiona constantemente lo francés pero que no acaba de encontrar su espacio en Siria.

En realidad todo confluye en este tercer volumen en el que Riad Sattouf hila más fino que en los anteriores. Ya conocemos a los personajes, su entorno y los condicionantes que suponen vivir en un cronotopo que no es el tuyo o en el que has cambiado tanto que cuesta reconocerte como del lugar. En esta entrega el padre se perfila como el personaje más interesante de todos por vivir en una contradicción continua que fluctúa entre el querer a su tierra y la incapacidad de esta para evolucionar hacia unos estándares de calidad de vida mínimos. Sin embargo, el relato principal es el de una especie de libre aproximación a la bildungsroman mezclado con el slice of life más canónico, en la que Riad aprende un funcionamiento polar de la sociedad, por un lado el paternal vinculado al mundo rural sirio y por otro la maternal construida por el discurso del progreso en occidente. Así el autor sitúa al lector a medio camino de ambas formas de pensamiento demostrando las carencias de ambos sistema y los beneficios de los mismos. En definitiva, una historia que crece entrega a entrega y que va concretando unos personajes en formación dentro de un contexto estanco.

Otras obras de Riad Sattouf en el blog:

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Anuncios

El detalle cómo juicio

riad1

El árabe del futuro Vol. 2 (Riad Sattouf). Salamandra, 2015. Rústica con solapas. 160 págs. Color. 19 €

En la entrada que se le dedicó a la primera entrega de El árabe del futuro se apuntaba a una triple perspectiva desde la cual se narraba el relato: desde el de la madre del protagonista, la del padre y la del niño. Tres visiones que resumen tres percepciones sobre el mismo hecho: una mirada europea, otra árabe y la del niño que está a medio camino de ambas. Dichas variaciones sobre un mismo tema en forma de relato gráfico nos proporciona una visión bastante particular sobre la multiculturalidad en las sociedades contemporáneas en las cuales se manejan términos como inserción o inmersión cultural.

Este tomo transcurre en su práctica totalidad en Ter Maaleh, cerca de Homs, con un interludio en Francia que pone en perspectiva el escenario sirio, al menos para los lectores occidentales. En cierta manera una de las perspectivas de la interculturalidad es tratar de conocer una cultura a partir de la propia buscando las diferencias a partir de lo común. Para ello el personaje del niño gana protagonismo para hablarnos de la inmersión en una cultura ajena para él, la madre y, parece que por parte del padre, que lleva muchos años fuera de del país y más que entender su propia cultura la justifica.

El periodo narrado es el que va desde 1984 a 1985, los primeros años de escuela de Riad en el sistema educativo sirio. Se produce una mayor focalización en el punto de vista infantil que en la de los progenitores y en cierta manera repercute en mostrar la cultura siria a través del detalle. El niño nos permite fijarnos en los valores patriarcales que imperan en dicha cultura, una formación al servicio del estado, lo vacuo de la ostentación del padre, por ser doctor, y de sus vecinos poderosos. Pero la perspectiva de los padres se revaloriza cuando entra en juego cuestiones más complejas, como los crímenes de honor, ahí tiene más peso la opinión de la madre y la indecisión del padre sobre cómo enfrentarse a dicha situación.

riad2

Nos encontramos con un Hafez el Asad omnipresente, pero desaparecido, que domina toda la escena social, política y militar y unos enemigo, los judíos, que se convierten en un concepto abstracto sobre los que verter todo el odio del pueblo. Con tales ideas peregrinas se construye el relato de reafimación de un pueblo devastado y totalmente lastrado por cierta idea de un nacionalismo impostado, que es cómo se muestra a los ojos de ese niño.

Esta segunda entrega de El árabe del futuro es una obra fluida que nos habla de la infancia del autor, pero también de cómo enfrentarse a lo desconocido en otras culturas, la importancia de las varas de medir y de cómo se enfrentan las diferentes sociedades y sistemas de valores. Sattouf nos ofrece un título inevitable que marca las pautas de la narración biográfica, de la que a pesar de ser su propia historia mantiene cierta distancia como narrador, dejando de lado una escritura sancionadora dejando al propio lector el juicio de valor.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

El presente a través del pasado

 arabe1

El árabe del futuro (Riad Sattouf). Salamandra, 2015. Rústica con solapas. 160 págs. Color. 19 €

Allá por principios del siglo XXI la aparición de Persépolis de Marjane Satrapi supuso un hito dentro del cómic a nivel mundial. Pocas veces antes habíamos podido ver desde dentro la evolución histórica reciente de un país árabe, concretamente Irán, explicado por uno de sus ciudadanos y sin los juicios de valor o esa idea redentora o de superioridad que muchas veces podemos ver en obras de occidentales que intentan mostrarnos las vicisitudes de un país de oriente medio. Satrapi consiguió atrapar a millones de lectores hablándonos de como la historia, la de la Revolución Islámica se imponía no solo en lo político, pero sobre todo en lo social hasta el punto de cambiar la forma de vida, el día a día de las familias, todo visto desde el punto de vista de una niña que va creciendo con una serie de contradicciones y el sistema que la rodea.

No he podido evitar tener un déjà vu con la lectura de El árabe del futuro de Riad Sattouf. Aunque este relato goza, por el contexto histórico actual, de una perspectiva que el trabajo de Satrapi no tuvo en aquel momento. El contexto geográfico y el periodo histórico es el mismo pero el punto de vista es completamente diferente aquí nos encontramos con una triple visión del mundo árabe de finales de los 70 y principios de los 80: la de la madre del niño, una mujer francesa que acompaña a su marido primero a Libia y luego a Siria, esta es mostrada como bastante pasiva solo en determinados momentos da su opinión sobre el sistema de valores que regían, y rigen, a estos países; por otro lado está el punto de vista del padre, un árabe que se ha educado en Francia que reniega de la actitudes más bárbaras de sus compatriotas pero que en el fondo está muy arraigado a su tierra; y en tercer lugar el niño, el propio Riad que se manifiesta en la voz de un niño explicando sus vivencias personales, carentes de juicios de valor, pura exposición que nos sirve a lector en bandeja para que nosotros saquemos nuestras propias conclusiones.

arabe2

El árabe del futuro se divide en dos grandes bloques narrativos con tres interludios, que viene determinados por el flujo del relato. Abdel, un sirio que está cursando estudios universitarios en Francia, conoce a Clementine, tras sacarse el doctorado, no consigue trabajo en la nación galo por lo que empieza a probar en otros países y le aceptan primero en Libia y luego en Siria. Los interludios suceden en Francia a nivel de prólogo, interludio y coda en los que un color azul, casi turquesa, esta omnipresente. En cambio para Libia utiliza un amarillo, casi oro, y para Siria un color rosado. Pero dentro de esas tonalidades con las que colorea la realidad libia y siria distingue los elementos autoritarios o que provienen del poder con otros colores, en el caso de Libia es el verde, que lo mismo vale para representar a Gadafi o los plátanos que el gobierno distribuye a modo de racionamiento. En el caso de Siria es el color rojo, pero la línea que traza entre el poder y el pueblo es mucho menor, sirve para representar a Hafez el Asad y para los signos autoritarios vinculados a una forma de vida. Pero sin estar vinculado al prejuicio del autor sino a la percepción de una sociedad.

A pesar de que Satouff es uno de los “grandes desconocidos” del cómic francés tiene a sus espaldas grandes trabajos entre los que destaca Pascal Brutal, editado en España por Norma, es también uno de los valores más seguros entre los autores de las ultimas hornadas. En El árabe del futuro despliega lo mejor de su narrativa al servicio de una historia personal, pero muy abierta que se vale de un sentido gráfico con dejes muy cercanos a la caricatura que nos aproximan a un relato más bien duro, en el que la percepción de la realidad vista a través del prisma de un niño puede estar muy cerca a la incomprensión, pero que a nosotros nos es muy útil para entender la realidad de un momento complejo como el que estamos viviendo ahora mismo. Estamos no solo ante una de las obras del año, la obra de Satouff es un clásico contemporáneo e inmediato, que no viene a sustituir los libros de historia, pero si a complementarlos a hablarnos de un periodo desde la microhistoria, de los usos y costumbres de los franceses, lo libios y los sirios de aquel momento, algo que sin duda nos acerca a los lectores a empatizar con un gran relato de manos de un gran autor.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo