Gotham Central – Agente Herido (Greg Rucka, Ed Brubaker, Chuck Dixon, Brownwyn Carlton, Devin Grayson, Nunzio DeFilippis, Rick Burchten, Jacob Pander, Arnold Pander, N. Steven Harris, Mike Lilly y Mike Collins)

Gotham Central – Agente Herido (Greg Rucka, Ed Brubaker, Chuck Dixon, Brownwyn Carlton,  Devin Grayson, Nunzio DeFilippis, Rick Burchten, Jacob Pander, Arnold Pander, N. Steven Harris, Mike Lilly y Mike Collins). ECC, 2017. Cartoné. 168 págs. Color. 17,95 €

El recopilatorio de Gotham Central parece continuar la deriva iniciada en el anterior volumen, Momentos decisivos, recogiendo historias que de alguna u otra forma podrían pertenecer a la serie madre centrada en la Unidad de Crímenes Mayores de Gotham City. En este caso nos encontramos con el volumen Agente herido, que recoge una miniserie en siete números publicada a principios de siglo, momento en el que el comisario James Gordon acaba acribillado por la espalda en un mugriento callejón de Gotham, elemento arquitectónico que parece ser bastante común en la ciudad vigilada por Batman.

La curiosidad de Agente herido es que se desarrolló inicialmente en siete colecciones diferentes, dedicando cada una de ellas su número a una parte de la trama. Así cualquier lector que se comprara las grapas Batman 587, Robin 86, Birds of Prey 27, Catwoman 90, Nightwing 53, Detective Comics 754 y Gotham Knights 13, durante marzo del 2001, podía leerse del tirón esta historia realizada por siete equipos creativos diferentes, con la única repetición de Greg Rucka como guionista. Esto hace que Agente herido sea una especie de catálogo de autores de la época que nos permiten asistir a un momento clave en la historia de Batman, Gotham, y muy especialmente del Comisario Gordon, que en buena parte cambiará su estatus hacia el que leemos en la propia serie Gotham Central. Lo bueno que tiene Agente herido es que su lectura es rápida y amena, cualquier fan de Batman disfrutará de una edición cuidada de este extraño experimento editorial, movimientos que siempre son de agradecer.

El problema que tiene Agente herido es que si mientras la serie Gotham Central se puede disfrutar al margen de cualquier cronología, Agente herido exige conocimiento de la historia del murciélago por parte del lector, para saber con qué Robin nos encontramos, quién es esa Batgirl que no habla, o quién demonios es ese tío que habla raro y se hace llamar Azrael. Además, hay que tener en cuenta que no nos encontramos con la mejor trama detectivesca de todos los tiempos, con una historia bastante lineal y que deja pocas sorpresas. Así que en resumen, Gotham Central: Agente herido es más una obra para fanáticos y completistas de Batman, que una lectura policiaca para amantes del género poco preocupados por la tercera encarnación de Robin o las disputas de Batman con Nightwing.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Gotham Central – Momentos decisivos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Chuck Dixon, Judd Winick, Steve Lieber, Joe Giella, Dick Giordano, Brent Anderson, Paul Pope, Cliff Chiang y Graham Nolan)

gotham_central_momentos decisivosGotham Central – Momentos decisivos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Chuck Dixon, Judd Winick, Steve Lieber, Joe Giella, Dick Giordano, Brent Anderson, Paul Pope, Cliff Chiang y Graham Nolan). ECC, 2016. Cartoné. 224 págs. Color. 22 €

 

Tras el cierre de la serie Gotham Central en el cuarto volumen recopilatorio, asistimos ahora a una especie de tomo especial que a pesar de presentarse como el quinto volumen de la serie realmente presenta historias anteriores fuera de dicha colección. La construcción de los universos superheróicos es compleja y a veces es complicado saber que pasó antes o después o si algo que pasó continúa formando parte del pasado del personaje o se ha eliminado completamente de su cronología. Por suerte, obras como Gotham Central permiten disfrutar sin más de una buena serie policiaca, lo que elimina preocupaciones sobre continuos temporales, aquí lo que tenemos es serie negra pura y dura. Es cierto que ninguna de las tres historias recopiladas en Momentos decisivos llega al espléndido y espectacular nivel de Gotham Central, pero es innegable que son buenas historias que se dejan leer y enriquecen el universo del hombre murciélago, quizás no su conocimiento enciclopédico pero si su carácter mitológico, que al final es lo importante, que somos lectores y no contables.

La miniserie de cinco números que da nombre al tomo, Momentos decisivos, nos muestra cinco momentos de la relación entre Batman y James Gordon, con mayor importancia para el policía que para el justiciero. Greg Rucka, Ed Brubaker y Chuck Dixon pretenden dar más profundidad a esta relación que casi podría definirse como amistad a lo largo de cinco puntos donde vemos lo mejor y lo peor de ambos personajes. Quizás quede algo descolgado el capítulo de Chuck Dixon protagonizado por la figura de Azrael, lo que por momentos abandona el cuento mitológico para caer en la mera crónica histórica del murciélago de Gotham. Pero es respetable el trabajo de los tres guionistas. Aunque si hay una historia que merezca ser recordada en Gotham Central: Momentos decisivos esta es Voces perdidas, la historia de Josie Mac, la agente de la ley creada por Judd Winick y Cliff Chiang, personaje que después pasaría a engrosar las filas de la Unidad de Crímenes Mayores en Gotham Central. Guionista y dibujante, crean una perfecta historia negra, tan dramática que termina siendo trágica y el final a pesar de ser positivo es totalmente insatisfactorio y tan amargo como rabioso.

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El tomo se cierra con un número único escrito por Chuck Dixon y dibujado por Graham Nolan, quizás el más flojo del recopilatorio, pero con un sabor a clásico y un humor cáustico que lo convierten en el postre perfecto para el atracón que es Momentos decisivos. El último tomo no es Gotham Central, pero es una lectura complementaria que no sienta mal, un recorrido más en lo que significa Batman gracias a la visión que de él tienes las fuerzas de seguridad, esas mujeres y hombres que sin superpoderes se lanzan a mantener el orden y la ley en una ciudad devorada por la locura y la violencia.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Gotham Central – Corrigan (Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber)

gotham_central_num4_corriganGotham Central – Corrigan (Ed Brubaker, Greg Rucka, Kano, Stefano Gaudiano y Steve Lieber). ECC, 2016. Cartoné. 224 págs. Color. 22 €

Las colecciones de cómics pueden terminar de dos formas: o como quieren sus autores o como quiere el público. La segunda opción es tan trágica como carente de dramatismo, pues se suele dar en ocasiones en las que una colección se plantea como inconclusa, eterna, y debe poner punto final torciendo el brazo ante el abandono de sus lectores, lo que deriva en un cierre debido a las bajas ventas. Por fortuna para los lectores de Gotham Central, sus guionistas Ed Brubaker y Greg Rucka pudieron dar carpetazo a su colección noir cuando ellos mismos decidieron,  o al menos sabiendo su final de antemano, consiguiendo que su fresco sobre el alma policial de Ciudad Gótica terminara según sus propios deseos.

Aunque hay que tener en cuenta dos hechos, por un lado, el final de Gotham Central, recogido en el cuarto volumen titulado Corrigan, se circunscribe antes del evento de DC conocido como 52, uno de esos eventos cósmicos llamados a cambiar totalmente el universo superhéroico de la editorial. Por otro lado, no se puede obviar que el final de Gotham Central es especialmente responsabilidad de Greg Rucka, ya que aunque anteriormente ambos guionistas se habían repartido los turnos de la Unidad de Crímenes Mayores para aunar fuerzas en las historias más remarcables, el final queda en manos de Greg Rucka, que se niega a hacer la más mínima concesión. Final para el que Kano y Steve Lieber toman el mando del plano artístico, sólo para demostrar que existen muchas formas de representar la oscuridad y la tristeza, todo con talento y personalidad propia dentro del estilo imperante de la colección.

Las influencias negras de Brubaker y Rucka están claras para cualquier lector, habitando los pantanos de ese realismo pesimista y criminal, pero si tuviera que elegir dos reflejos en la ciénaga, no podría más que ver cierta verosimilitud en el final de Gotham Central con el de la serie televisiva The Wire de David Simon y la novela Los nuevos centuriones de Joseph Wambaugh, porque si hay algo en los últimos números de Gotham Central es fatalismo y corrupción. Las dos historias más importantes del tomo: Robin muerto con guión de Brubaker y Rucka, y Corrigan II de Rucka, huyen no sólo del superhéroismo, aunque aparezcan los Jóvenes Titanes, sino incluso del detectivismo, aunque haya una trama de investigación. Los dos autores, y el segundo en particular, dejan de contar historias de policías para hablarnos de policías a través de sus historias, narraciones condenadas al fracaso y la desesperación, pues aunque se salven víctimas y tengamos héroes, seguirán siendo muchos los que sufran y terminen caídos o corrompidos, sin necesidad de recurrir a trajes de colores chillones.

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El viaje realizado por los lectores de Gotham Central es la búsqueda de un edén en el que no se cree, un viaje auspiciado por un falso mesías en la figura de Batman y unos apóstoles desencantados representados en los detectives de la UCM. La historia ha sido tan pura que se ha basado en la destilación del superhéroe, primero eliminando a Batman y luego a los propios villanos, para terminar con cuatro números finales donde Gotham se podría cambiar por Detroit o Sevilla, donde la trama podría cambiarse por la historia que cuenta cualquier policía que ha terminado siendo un amargado por negarse a ser un corrupto, ya sea Renee Montoya o un Guardia Civil que se negó a quedarse con droga incautada.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Gotham Central – De patrulla por el infierno (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander)

gotham_central_patrulla_infiernoGotham Central – De patrulla por el infierno (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander). ECC, 2015. Cartoné. 224 págs. Color. 22 €

Ed Brubaker y Greg Rucka continúa ahondando en la vida de los responsables de la Unidad de Crímenes Mayores de la policía de Gotham, unas historias que obligatoriamente mezclan la vida personal y profesional, siendo la labor del detective un trabajo que jamás termina donde los fracasos son continuos y las victorias son siempre amargas. En De patrulla por el infierno, la tónica no cambia lo más mínimo, y los dos guionistas, acompañados de los lápices de Michael Lark, Stefano Gaudiano y Jason Alexander, nos traen unas cuantas historias donde el murciélago de Gotham sigue siendo un ente gris en las sombras, aunque de vez en cuando la luz le recorre levemente, como sucede con otros personajes, o bichos raros como los llaman los detectives, que pueblan las extrañas calles de la ciudad gótica.

El tomo se abre con una historia de Crispus Allen Renee Montoya, dos detectives del primer turno que concentran casi todo el protagonismo de la colección, una historia donde la corrupción vuelve a ser el hilo conductor, con una Montoya preocupada por librar a su compañero de una falsa acusación. Es curioso como los guionistas se empeñan en demostrar que los detectives luchan tanto con los enemigos externos, los criminales, como los internos, representados por la corrupción y la burocracia. De este modo, nos quedamos con la sensación de que los personajes luchan continuamente contra la corriente, con lo que su trabajo al final adquiere una proporción épica debido a la lucha contra la sociedad y el propio sistema. Después tenemos un número único donde la batseñal abandona la azotea de la comisaría de Gotham, un fresco donde agentes, superiores y Batman se ven retratados.

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Seguidamente tenemos una historia donde Catwoman debe unir fuerzas con la detective Josie Macdonald para evitar una acusación de asesinato. Esta historia, fantásticamente dibujada por Jason Alexander, es una muestra más de personajes grises a ambos lados de la ley que deben colaborar para traer algo de justicia a las calles de Gotham. Pero sin duda la mejor historia es la que cierra De patrulla por el infierno, con un villano de visita por Gotham, un policía convertido en un monstruo y un montón de burocracia con Keystone, la ciudad de Flash. Ed Brubaker y Greg Rucka continúa su buen trabajo con la serie negra en el universo de DC, sólo a la espera del último volumen que cerrará su saga detectivesca.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

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Sleeper vols. 1-4 (Ed Brubaker y Sean Phillips)

Sleeper vols. 1-4 (Ed Brubaker y Sean Phillips) ECC, 2015. Rústica, 160 – 176 págs c/u. Color, 1-3 a 14,95€ c/u y 4 a 15,95€

Sleeper es una rara avis dentro del ecosistema de los cómics que están dentro del entorno del discurso de los superhéroes. En principio los parámetros por los que se mueve son otros, en primer lugar se trata de un relato de genero a medio camino entre el relato negro y el de espías pero en un contexto del tebeo superheroico. Por mi parte recuerdo solo en parte aquellos comics de Wildstorm en los que se desarrollaba el universo Wildcats que es en el que tiene lugar las aventuras de Holden Carver, protagonista de este cómic.

Sin embargo, el margen del universo en el que se mueve se aleja por completo del ámbito de los superhéroes, a pesar de que su equipo de operaciones sean metahumanos pero en un sentido mucho más oscuro. Carver obtiene sus poderes del dolor, para tener sus poderes a pleno poder debe recibir una paliza, un balazo o ser electrocutado; por su parte Miss Misery saca fuerzas mediante el dolor y la pena ajena. Se trata de dos personajes arquetípico dentro del género negro: el detective desgraciado con un pasado que le asalta una y otra vez y ella una femme fatal extrema.

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Lo agradecido de esta lectura es que el relato se abre y se cierra sin mucha necesidad de conocer el resto del universo planteado. Holden Carver representa los tiempos en los que vivimos llenos de contradicciones él es un agente doble que trabaja para el gobierno estadounidense y Tao, su nuevo jefe. El contexto de relato de espías se combina con unos personajes brutales, unos más exquisitos que otros en el que el pasado de los mismos tiene un gran peso en el desarrollo de la narrativa, con unos secundarios realmente atractivos. Brubaker desarrolla una brillante historia con un principio y un final algo que los lectores de cómic vemos, cada vez más, con buenos ojos.

@Mr_Miquelpg

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Gotham Central – Payasos y lunáticos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott, Stefano Gaudiano)

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Gotham Central: Payasos y lunáticos (Ed Brubaker, Greg Rucka, Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott, Stefano Gaudiano). ECC, 2015. Cartoné. 288 págs. Color. 28,50 €

La buena serie negra tiene que ser ante todo triste, deprimente, casi asfixiante, porque sólo en ese rincón oscuro donde la esperanza ha muerto pueden nacer los héroes más puros e incorruptibles, aunque el propio peso de su heroísmo sea muchas veces la causa de sus agonías e incluso sus muertes. En la serie negra el ser humano toca fondo para renacer, no con una gran explosión de virtuosismo, pero si al menos con la fuerza de la resistencia, del aguante. Resumiendo, se trata de colocar a los personajes más defectuosos en el entorno más violento y conseguir que la victoria del bien sea creíble. Esto es lo que hicieron Ed Brubaker y Greg Rucka con los detectives que protagonizaron su serie Gotham Central, que en su segundo tomo recopilatorio, Payasos y lunáticos, continúa mostrándonos ese valle de lágrimas que recorren cada día los agentes de la Unidad de Crímenes Mayores.

El segundo volumen recopilatorio se inicia con un número suelto que sirve de fresco de los agentes de la unidad, un impás para recordarnos que son humanos, después asistimos a tres arcos argumentales donde los guionistas no pierden el tiempo en enfrentar a los detectives con la mayor locura criminal que ha azotado Gotham, quizás no la más cirquense, pero sí al menos la más sangrante para el común de los viandantes. Los mayores villano de la ciudad del murciélago no tienen problemas con asesinar al alcalde o a un equipo deportivo de instituto, y si además consiguen que el pánico se adueñe de la calles mejor. Todo esto con la contrapartida de unas fuerzas del orden que fluctúan entre la corrupción presente en el cuerpo y los recortes presupuestarios que amenazan con menguar su capacidad de actuación.

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No se puede negar que Payasos y lunáticos es una evolución positiva frente al anterior volumen, en cierto sentido por un hecho tan notable como que Batman aparece todavía menos, y cuando lo hace no es precisamente para ser recibido entre vítores de alegría y júbilo. Los detectives tienen que hacer un trabajo que muchas veces choca de frente con un individuo que o no comparte su información o directamente estorba. Este realismo a la hora de tratar a Batman se agradece en las páginas de Gotham Central, un texto que hace del realismo su mayor bandera, aunque sea un realismo con hombrecillos capaces de ejercer control mental mediante un sombrero de copa. Pero por suerte, el trabajo gráfico de Michael Lark, Brian Hurtt, Gregg Scott y Stefano Gaudiano, ayuda a afianzar ese realismo sucio y veraz, de una Gotham que se puede casi habitar, una ciudad que es un infierno real, no la fantasía gótica de un futuro descartado, si no una ciudad sucia donde tienen lugar asesinatos y violaciones bajo una lluvia densa y oscura.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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El coste emocional del crimen

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Gotham Central: En el cumplimiento del deber (Ed Brubaker, Greg Rucka y Michael Lark). ECC, 2015. Cartoné. 240 págs. Color. 23 €

Los médicos y los policías son tan golosos porque todos sabemos que hacen, o más bien creemos saberlo. Aunque al final lo único que sabemos es que se enfrentan a la muerte, los primeros porque la combaten en las trincheras del cuerpo humano, bregando contra todo para que el último suspiro vital no abandone el recipiente mortal; los segundos viven un escenario quizás más complejo, pues al mismo tiempo que luchan contra la muerte tratan de vengarla y burlarla. Pero quizás lo más interesante de los médicos y policías no sea lo que hacen para enfrentarse a la muerte, si no el reguero de cicatrices que la misma deja en su cuerpo, más allá de lo obvio, los finales y las conclusiones. Todo eso que queda en el interior que conforma ese enredo intelectual y sentimental con su trabajo, desde los yonquis de la adrenalina que suspiran por que alguien grite parada en el pasillo del hospital, hasta los policías insomnes con cajas con papeles arrugados y fotos amarillentas de niños que nadie sabe donde están desde hace décadas.

De este modo, los mejores dramas profesionales no son los que presentan a sus protagonistas como héroes de mármol, seres tan incansables como infalibles, si no por el contrario los que tienen como protagonistas a seres falibles empujados por el deber y la necesidad moral de servir más allá de lo prometido, en resumen más mártires que mesías. Esto es lo que hacen Ed Brubaker y Greg Rucka en la serie Gotham Central, una colección que colocaba el foco en el departamento de policía de la ciudad del Caballero Oscuro, eso sí, dejando de lado totalmente al murciélago para centrarse en los hombres de a píe que han decidido entregar su vida a proteger y servir. Las fuerzas de la ley han estado presentes a lo largo de toda la historia de Batman, pues el mejor detective del mundo ha contado con la ayuda de aliados como James Gordon, comisario de policía la mayor parte del tiempo; así como de enemigos como Dos Caras, quien comenzó su carera profesional como fiscal; todo sin olvidar cuando Batman no ha sido declarado enemigo público número uno y ha tenido que enfrentarse a los criminales mientras esquivaba a la propia policía.

Pero en Gotham Central todo esto queda de lado, incluso el propio murciélago es visto como un enemigo más, o al menos como un recordatorio de la locura que puebla las calles de Gotham haciendo el trabajo de sus policías más complicado que el de cualquier otro agente del mundo occidental. El primer tomo recopilatorio de la colección, En el cumplimiento del deber, aúna tres arcos argumentarles: el primero que da nombre al tomo está escrito por los dos guionistas y sirve para presentar al Departamento de Crímenes Mayores de la policía de Gotham; el segundo está escrito por Ed Brubaker y el tercero por Greg Rucka, para lo que los guionistas se reparten los turnos de la comisaría, cogiendo cada uno una pareja de detectives y enfrentándolos a un caso diferente. Aunque por suerte los dos guionistas trabajan en una perfecta sintonía, haciendo que el tono de todo el cómic sea homogéneo y tengamos una sensación de universo vivo interrelacionado, no sólo porque los casos que cada uno escribe estén relacionados con el primero y entre sí, si no porque van más allá del trabajo meramente policial hasta conseguir que sus policías estén vivos en un mundo igual de cambiante, consiguiendo que sean tanto héroes resolutivos como prisioneros de las circunstancias.

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Todo esto se consigue con un principio de la colección tan sencillo como novedoso, tirando del hilo de la muerte de un detective mientras realizaba su trabajo. La muerte es una constante en los cómics de superhéroes, y no hablamos de la muerte de Superman, si no de los inocentes que pasan por allí, algo bastante común si nos encontramos en un mundo donde existen personas capaces de lanzar un camión con sus manos desnudas. Así que es lógico que más de un policía muera víctima de una pistola de hielo. Y aunque todos sepamos que al final Batman acabará con el villano, cabe preguntarse que pasa con la mujer de esa víctima, con sus amigos, con sus compañeros de trabajo, personas atrapadas en la locura de los dotados que se pasean por ahí con disfraces estrafalarios. Eso es en resumen Gotham Central, la historia no sólo de los hombres que padecen a los superhéroes y los supervillanos, si no la de los hombres encargados de limpiar sus destrozos y ordenar el caos aunque se dejen la vida en ello. Ed Brubaker y Greg Rucka engarzan lo más salvaje del cómic de superhéroes con el drama más gris para conseguir un resultado tan potente como desolador, la historia de hombres destinados a luchar contra gigantes, a soportarlos y a tener que rogarles ayuda cuando es lo último que desean.

Tampoco se puede dejar de lado al tercer miembro del trío responsable de Gotham Central, el dibujante Michael Lark, quien consigue con su arte asentar totalmente el tono de la colección. El dibujante utiliza un estilo que sólo puede definirse como sobrio, aunque lleno en todo momento de intensidad contenida, consiguiendo que la antítesis de lo dinámico encierre una carga emocional a punto de colapsar en cualquier instante. Los rostros de los personajes de Gotham Central sólo sonríen si es por resignación o bravuconearía, del mismo modo que la tristeza está siempre presente en sus ojos con una enorme cantidad de rabia. Al final, el dibujo de Michael Lark representa todo eso que gotea de los guiones de Ed Brubaker y Greg Rucka, un deseo que se sabe imposible de normalidad. Al final de Batman Año Uno, el comisario Gordon señala que alguien que se hace llamar el Joker ha amenazado con envenenar el embalse de agua de Gotham, aunque por suerte el cuenta con un aliado. Pero quizás, y sólo quizás, la llegada de Batman fue el catalizador que despertó a los locos, algo que a la larga ha traído enormes y costosas repercusiones a la sociedad de Gotham y a su cuerpo de policía.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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