Historias perdidas


La historia oculta: Integral 1 (Jean-Pierre Pécau, Igor Kordey, Goram Sudzuka, Geto y Leo Pilipovic). ECC, 2016. Cartoné. 192 págs. Color. 25 €

El otro día volvía tarde a casa hablando con mi novia sobre las reescrituras históricas como juego. En concreto hablábamos de la inclusión de personajes históricos en tramas inventadas, ya sea haciendo a Leonardo da Vinci miembro de una logia esotérica internacional o mezclando a los nazis con invasiones alienígenas. Yo defendía el todo vale en busca de la diversión, con el añadido de que se podía incluso aprender un poco de historia en la cabeza de adolescentes descerebraos. Ella, un poco más crítica, veía el peligro de mezclar historia y ficción hasta el punto de que muchos consumidores culturales no supieran colocar los límites, dándose casos de algunos sujetos que realmente pensaran que Leonardo da Vinci era una especie de ninja místico en sus ratos libres, o que Hitler llegó a contar con ayuda extraterrestre.

Yo puedo entender dicho miedo, lo entiendo porque lo he llegado a ver en algunas personas que sin entender muy bien de que fuentes beben terminan mezclando churras con merinas en un batiburrillo mental bastante peligros. Aunque después pienso que no es culpa mía, sale mi vena egoísta, y recuerdo todos esos juegos metahistóricos en los que autores se valen de lo que sabemos para sorprendernos con lo imposible, y si son lo suficientemente hábiles, haciendo lo imposible plausible. Con esto en mente, se me hace complicado que alguien pueda pensar que La historia oculta sea un tratado histórico real, y si alguien lo hace pues será culpa del sistema educativo, porque yo personalmente me niego a no disfrutar de obras como la ideada por el guionista Jean-Pierre Pécau y el dibujante Igor Kordey, un mundo de ficción que juega a colarse en los huecos de la historia  registrada para regalarnos una aventura de escala épica.

La trama ideada por Jean-Pierre Pécau, cuyo Integral 1 recoge los cuatro primero álbumes, sigue las vidas de cuatro figuras de gran poder que desde el neolítico han gobernado desde las sombras los designios de occidente. La historia oculta es así una aventura de fantasía donde la magia tiene un peso importante, pero no es menos relevante el papel de la política, ya que los cuatro protagonistas realizan un complicado juego de lealtades a los largo de siglos, cada uno con una proyección diferente de cómo debería ser el mundo. Así que las treguas, traiciones y alianzas son comunes desde el Antiguo Egipto hasta nuestros días, todo impregnado por la personalidad de estos cuatro Arcontes, como se hacen llamar estas figuras de poder. Pécau desarrolla una historia que sólo se puede catalogar como una superproducción en cómic, con las cantidades justas y necesarias de acción y thriller, incluso sentimentalismo y drama, creando un marco que entretiene muchísimo sin resultar en ningún momento vacuo o gratuito.

Quizás la herramienta más hábil de Jean-Pierre Pécau en los guiones de La historia oculta sea su dominio del ritmo, ya que el guionista es capaz de detenerse en momentos concretos para desarrollar tramas muy cortas en el tiempo, para después pegar una patada a su historia y saltar varios cientos de años, explicando de forma rápida cambios en el mundo y las propias relaciones de los Arcontes. Esta estructura añade la cantidad justa y necesaria y de caos narrativo, haciendo la trama mucho más intensa e interesante, pues siempre da la sensación de que lo que vemos como testigos es importante, del mismo modo que en todo momento sabemos que nos estamos perdiendo algo más. Esta sensación es lógica si tenemos en cuenta que La historia oculta relata nada más y nada menos que la historia del mundo, concretamente la del mundo occidental, con lo que es lógico que exista esa sensación de perdernos cosas. Jena-Pierre Pécau consigue así que sus saltos en el tiempo sean interesantes, mostrándonos como durante ese tiempo los Arcontes no se han quedado quietos.

Se podría decir que La historia oculta está realizada mediante instantáneas a lo largo de un periodo de tiempo inconmensurable. Instantáneas que son realizadas por diversos dibujantes, siendo el principal Igor Kordey, aunque cuenta con varios sustitutos a lo largo de la serie, siendo los mismos en el Integral 1 Goram Sudzuka, Geto y Leo Pilipovic, quienes a pesar de sus diferentes estilos consiguen crear una representación única del universo de La historia oculta. El Integral 1 recoge los primeros cuatro tomos de una colección de 34 publicados, los cuales esperemos que lleguen todos al mercado español.

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A Love Letter

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JLA: La nueva frontera (Darwyn Cooke y Dave Stewart). ECC, 2016. Cartoné, 520 págs. Color, 520 págs.

Una de las bases de la construcción de los mitos populares y por consiguiente de la cultura de masas es la constante reescritura de los mismos. Para que un relato ya sea de carácter oral o textual perviva en la mente de una comunidad deber de ser reelaborado y readaptado constantemente tanto a nuevas tendencias, épocas, géneros narrativos de moda, corrientes políticas, incluso a constantes territoriales para que este pueda encajar perfectamente dentro de unos parámetros culturales circunscritos a una región concreta. Clásicos como Robinson Crusoe de Daniel Defoe nos dan la clave y los paradigmas de transformación a que se someten las obras para pervivir y persistir en su popularidad. De la obra de Defoe existen versiones para lectores más jóvenes, regionales, adaptaciones futuristas, etc. La cuestión es reconstituir la obra de manera continuada.

Evidentemente no digo nada nuevo cuando el cómic de superhéroes como macrogénero narrativo híbrido sobrevive de la reescritura continua basada en la adaptación constante a los nuevos tiempos. Los valores de los héroes deben rehacerse d manera continuada para poder encajar a cada periodo de la historia. El Superman de la Golden y Silver Age no encajaría en la actualidad a pesar de que la esencia del personaje es la misma, pero no la sociedad que lo acoge en su imaginario. Darwyn Cooke con La nueva frontera una readaptación a la inversa. El autor estadounidense ubica a los personajes clásicos de DC en una Norteamérica de mediados del siglo XX, cuando el país se encontraba más en una encrucijada moral sobre los valores que trataban de imponer en el exterior frente a los que se comulgaban de puertas para dentro.

El escenario propuesto por Cooke plantea un país que tras la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Corea decide desplazar a aquellos superhéroes que han intentado mantener la paz dentro de sus propias fronteras y son víctimas de la caza de brujas que está sufriendo el país. Es decir, el autor crea unas dinámicas antagonistas para reajustar a esos héroes clásicos a los valores imperantes del momento. Por un lado ajusta una estética idealizada, una transformación pragmática de como desde el presente nos gusta pensar que es ese periodo estético en el día a día. Una estética de ensueño que esconde a unos Estados Unidos podridos por dentro y que se encuentra en esa nueva frontera a punto de despuntar sino sucumbe a sus propios medios.

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Por otro lado está la labor de recuperación de una parte del universo DC desconocido para la gran mayoría de los lectores. En palabras del propio Cooke en los apéndices del libro recurre a aquellos personajes y títulos que si bien no gozaron de mucha popularidad forman parte de su imaginario personal. De ahí la apertura del relato con Los perdedores en una isla perdida de la mano de Dios en la que tienen que pelear con dinosaurios. Visto ese punto de partida todo podría parecer un ejercicio de pura nostalgia. Y en cierta manera lo es. A mí me gusta más verlo como un punto de partida que tiene cierta relación con el canon pero sin ser algo definitivo. Se trata de un momento fundacional en el que se muestran los entresijos del gobiernos y las interioridades de los personajes que culmina con el ataque de un ser en forma de isla que expele animales prehistóricos contra los que tendrán que luchar todos los superhéroes. Un mal que acecha a la humanidad hace que todos se pongan a luchar en común dejando de lado todo aquellos que los separa.

Darwin Cooke es muy astuto situando a personajes como Green Lantern, Flash, Detective Marciano o Adam Strange en primer plano y dando protagonismo a casi un desconocido en la actualidad como es King Faraday; reconstruyendo a Steel como John Henry un héroe surgido de la violencia del KKK y ejemplo de la vergüenza y rotura interna de la nación; Wonder Woman aparece de manera regular y más en segundo plano están Superman y Batman. Todo ideado como un flujo de la evolución de los personajes y el interés de los lectores. JLA: La nueva frontera es un cómic hecho desde el afecto, es más bien una carta de amor al universo superheroico de una época queriendo reajustarlo a la realidad cuestionando los valores de los personajes en una época en la que había que posicionarse, al igual que hoy día. Y en el que la mayoría de ocasiones la posición oficial es la equivocada. Ahí es donde Cooke interviene como autor reorientando y posicionando políticamente a los personajes en una América blanca a punto de quebrarse y encaminarse hacia una nueva dirección.

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Tomie 2 (Junji Ito)

Tomie 2 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 376 págs. ByN. 13,95 €

Con el segundo volumen de Tomie termina la colección más longeva en el tiempo de Junjji Ito, y quizás la más útil para apreciar la evolución del autor a través del tiempo. Una transformación como autor que se nota primero en el dibujo del japonés, que en más de una década ha jugado con el personaje femenino llevando la desesperación a todo aquel desgraciado que se cruza con ella. Aunque tampoco se pude dejar de lado la evolución como narrador de Junji Ito, que pule tanto las historias que cuenta como el modo de representarlas, volviéndose cada vez más estilizado hasta el punto de con menos ser aún más cruento y desagradable, cosa que sus seguidores agradecemos con una sonrisa de oreja a oreja.

Desde el punto de vista del guión, el segundo volumen de Tomie es una continuación directa de lo que ya vimos en el primer tomo. Tomie es una especie de fuerza destructora de la naturaleza nacida de un crimen pasional que se encarga de destrozar la vida de todo aquel que se cruza con ella. Lo mejor del planteamiento es que no seguimos una evolución cronológica con Tomie, o quizás deberíamos decir las Tomies, en su lugar Junji Ito nos regala retazos de esas esporas de maldad que se liberan por el cosmos trayendo la desgracia de las presas que se sienten atraídas. Cada capítulo marca sin duda un paso más allá en la calidad como escritor de Junji Ito, y aunque pudiera parecer que cada historia es insuperable, la siguiente siempre está como mínimo a la misma altura que la anterior, hasta el punto de que se me hace complicado elegir mi historia sobre Tomie favorita del segundo tomo. Cada nueva interacción con Tomie es una nueva vuelta de tuerca con el personaje que sin dejar siempre de ser el mismo nos muestra cada vez una arista nueva de su locura y obsesión.

En el terreno gráfico, la evolución no se queda atrás como ya hemos comentado, y en este segundo volumen podemos ver a un Junji Ito casi en estado de gracia. El realismo de sus personajes es apabullante, especialmente si prestamos atención a los rostros, donde el padre de Tomie consigue crear con unos pocos trazos unos personajes que parecen totalmente habitar una realidad absoluta. Un realismo que se ve continuamente destrozado por el horror sobrenatural de Tomie, una ruptura que funciona mejor que nunca cuando la criatura vive esos estados entre humana y monstruo, creando escenas dantescas pero plausibles a ojos del lector. Sin duda Tomie es una de las mejores obra de Junji Ito, un personaje que se merece un puesto de honor en la historia del horror como arquetipo a la altura de criaturas como Freddy Krueger o Pinhead.

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Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito)


Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 144 págs. ByN. 5,95 €

Continúa la edición antológica de todas esas historias cortas realizadas por Junji Ito y que por fin tienen cabida en la estantería de sus seguidores lectores en español. Como hemos dicho ya en todas las reseñas al respecto de Relatos terroríficos, se encuentra de todo, historias mayores y otras quizás no tan buenas. No hay que olvidar que Junji Ito tiene una carrera dilatada y no se puede dar siempre en la diana. Aunque los buenos fans no tenemos problemas en mover un poco la diana y ser indulgentes con el autor, pues no por nada nos ha regalado algunos de los mejores cómics de terror de la historia.

El cuarto tomo de Relatos terroríficos se abre con El pueblo de las sirenas, clásica historia de vuelta al hogar, con el típico giro de que todo parece haber cambiado y que nada marcha bien. La historia tiene un buen planteamiento y un par de giros más que interesantes, además de contar con el añadido de ver una historia de mitología cristiana realizada por un autor japonés. No vislumbra pero se hace más que entretenida y con un final que sube de nivel, lo que siempre es positivo y no lo suficientemente común en el género. Aunque sin duda lo mejor del tomo es la segunda historia, Un desertor en casa, la cual es extraño que no se haya adaptado en alguna serie antológica de terror, pues cuenta con todos los ingredientes necesarios: una atmósfera malrollera, ausencia de personajes buenos, una pizca de humor negro, un giro inesperado al principio de la trama, y un final que te recuerda que es una historia de terror. Un desertor en casa es la unión perfecta del genio de Junji Ito y ese sabor que dejaban las historias de la EC más brillante.

Por último, Relatos terroríficos 4 se cierra con El club de los fumadores y El callejón. La primera es la prueba de que ni los genios siempre aciertan y de que en una antología completista a veces se cuela relleno, tenemos una historia que no termina de arrancar en ningún momento, con un concepto potente que simplemente se esboza, para terminar en un final del todo insatisfactorio. Por suerte, El callejón cierra el volumen con una historia clásica de Junji Ito, con todos los ingredientes que vuelven locos a sus fans y que consiguen contentar a los seguidores del género. El callejón es una muestra de la genialidad de Junji Ito, esas historias tan suyas que demuestran el músculo y el talento de su autor, capaz de redefinir el horror más clásico siguiendo muy de cerca la tradición y los lugares comunes del horror.

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Psychopathia Sexualis 21st-Century Edition

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Fetus Collection (Shintaro Kago). ECC, 2017. Rústica, 184 págs. B/N, 10,95 €

A pesar de las facilidades que da la compra online soy más de ir a las librerías ir a comprarme lo que tengo pensado y picotear algunas cosas más. La adquisición de libros a través de internet me parece algo frio y que se reduce a poco más que una compra de la lista. Escuchar las recomendaciones del librero es algo fundamental, creo que el lector que soy hoy día no lo sería sin todos los libreros que se han cruzado por mi camino. El porqué de todo esto es por hablar del valor del descubrimiento llegar a la librería, coger un volumen que te ha llamado la atención, y quizás no comprarlo por el motivo que sea se para luego volver a adquirirlo. Creo que la compra que más aplace en su momento fue el Psychopatia Sexualis de Miguel Ángel Martín, me costaba llegar a esa narrativa y a esos temas, pero principalmente la forma y el tratamiento.

La estética y el distanciamiento narrativo del autor leonés, permite a lo crudo de los temas tratados; asesinos en serie, torturas, violaciones, pederastia, y cualquier tipo de comportamiento anómalo hacer una aproximación al relato muy determinada. Se trata un texto hijo de la cultura del apocalipsis que auguraba el fin del milenio. Han pasado más de 20 años hasta que me he encontrado con otro título que me costara leer sin tener que despojarme de ciertos prejuicios como lector y del cual haya tenido que tomar con la distancia de la obra citada anteriormente. Se trata de Fetus Collection de, como no, Shintaro Kago. La diferencia con el primer trabajo de Miguel Ángel Martin es la distancia sobre lo narrado. Del autor japonés ya es conocido su gusto por lo escabroso y por recrearse en el detalle, pero también por su investigación sobre la estructura del layout de la página.

Pero vayamos por partes, en primer lugar me gustaría mostrar cómo ha cambiado el panorama editorial: mientras que por un lado la obra de Martín explicita como pocas se podía encontrar en las librerías y hojear sin más, pero este trabajo de Kago no, viene precintado. Me parece significativo que cuanto más estamos expuestos a la violencia en los medios se decida lanzar este volumen que debemos esperar adquirirlo para hojearlo. Mi yo de los noventa se hubiera quejado, mi yo actual posiblemente no lo vea tan mal. En segundo lugar está el enfoque desde el frio y aséptico de Miguel Ángel Martín al algo más cálido a través del sarcasmo de Kago que se filtra con el sentimiento obsesivo de sus personajes. La única diferencia entre ambos autores y obras es la aplicación del sarcasmo en el momento de explicarnos a los personajes, ahí el autor nipón construye, en ocasiones, cierto sentimiento de indiferencia hacia a estos o en otras cierta aproximación hacia el personaje pero no hacia sus acciones.

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Dejando de lado todo tipo de comparaciones el discurso de Kago recae en cierta crónica sobre las derivas de lo obsesivo de algunas pautas rituales de la cultura nipona amplificada con el capitalismo más salvaje que reina en ese país. La obsesión por obtener y poseer aquello que está más allá de la adquisición monetaria. Los relatos en cuestión giran en torno al coleccionismo y la integración social con un nexo en común: el método. En la primera historia una chica enamorada de un compañero de instituto decide recolectar todo lo que este toca, embolsarlo y etiquetarlo cual científica. Pero el problema llega cuando sospecha que el chico en cuestión ha tocado a una compañera de clase. El segundo relato es el que quizás tenga más relación con la obra del autor español en esta se narra la historia, casi toda en plano subjetivo, de su obsesión por obtener una felación satisfactoria, para ello experimentará con sus partenaires y diferentes elementos externos. Este capítulo refleja mejor que otro la idea del método como punto de partida del coleccionismo. Pero el más terrenal de los relatos es el del niño que colecciona cartas que sirven para excitar a mujeres en juego virtual, la obsesión por la obtención de cartas supera la intención pornográfica del juego, la carta se convierte en un objeto mediador que se pone por encima del fin para el que están destinadas las mismas. El resto de relatos siguen la dinámica de lo atroz y la transgresión: una chica que colecciona vómitos y que trabaja en una fábrica de comida preparada, un chico que recupera las partes de su novia tras ser asesinada, el grupo de mujeres que colecciona abortos, las colegialas que se toman el harakiri como una moda y forma de integrarse socialmente, la que se introduce insectos debajo de la piel y el remate perfecto, un Papa Noel que se dedica a inundar con regalos a aquellos individuos con todo tipo de carencias. Es en ese último relato donde se destapa lo perverso de las dinámicas ultracapitalistas poniendo el objeto por delante de la necesidad dejando patente que vivimos en una sociedad coleccionista.

Intentar explicar de que van los mangas de Shintaro Kago es harto difícil, hay que tener en cuenta la distancia, el tono y lo explícito de sus imágenes. Aun así sabiendo las temáticas que suele tratar siempre será difícil que podamos hacer una aproximación certera de lo que este autor plasma en cada una de sus páginas. El caso de Fetus Collection esa posibilidad se dispara exponencialmente, es en apariencia un discurso duro, en algunos fragmentos más que en otros, en el que lo cómico filtrado a través de lo grotesco queda en un segundo plano. Eso nos lleva a una cuestión de carácter cultural que nos puede llevar a una lectura en el que  el exceso nos haga reír o sonreír, ahí cada uno es dueño de sus emociones. Pensándolo bien esa es la única salida que nos deja el amigo Kago, reírnos, hacerlo muy fuerte para evitar horrorizarnos con lo que estamos leyendo. Esta recopilación de relatos es de lo mejor del autor japonés, por lo atrevido y por la valentía a la hora de afrontar temas escabrosos con total normalidad sin caer en el puro relato causal, pero sobre todo por sorprendernos y seguir haciéndonos torcer la mueca a aquellos que ya tenemos callo en la retina con su obra.

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Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito)

Relatos Terroríficos 3 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 160 págs. ByN. 5,95 €

Sigue el repaso a la producción en corto de Junji Ito recopilada en la colección Relatos terroríficos, llegándole el turno al tercer volumen. Este tomo está trufado de historias cortas, es decir, no nos encontramos con una o dos narraciones de duración media junto a unas cuantas más de menor duración. El tercer volumen de Relatos terroríficos funciona como una macedonia de horror, o si preferimos como un mix de frutos secos. Y como en todas las mezclas pues tenemos lo de siempre, bocados que gustan más y otros que más bien están de relleno.

No podemos negar la lógica de que Junji Ito tiene ideas más o menos geniales, sin olvidar que pocos autores alcanzan una media tan notable en su producción. La teoría del demonio o La melena larga del ático son típicas historias de terror con su planteamiento más o menos original y su final en climax, casi interrumpido para dejar más dudas que respuestas. Historias que bien podrían adaptarse como películas de terror contemporáneo japonés. Un amor de guión es quizás la historia más original del volumen, no necesitando Junji Ito de lo sobrenatural para darnos una historia que aúna tanto el horror como la tristeza, con un par de giros de guión bastante interesantes.

La antepenúltima y última historia del tomo son La espada del reanimador y Un laberinto insoportable, ambas imbuidas por un toque de épica y aventura de terror que no es ajena a Junji Ito. En estas historias la escala es un poco mayor e incluso se crea un poco de mitología alrededor de lo que se cuenta. Aunque siendo sinceros las dos historias varían en su final, siendo bastante flojo el de la primera y considerablemente potente el de la segunda, que sin innovar en el género se resuelve de una forma brillante. Por último, el tercer volumen lo cierra la historia La abusa, que deja un buen sabor de boca con una historia de redención imposible que no necesita en ningún momento de lo sobrenatural para asustar y dejarnos con un final totalmente desalentador.

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El camino del sirviente (2)

Hanzô: El camino del asesino Vols. 7-9. (Kazuo Koike y Goseki Kojima). ECC, 2015-2016. Rústica, 450 pags aprox. c/u. B/N, 14,95€.

En la primera entrada dedicada a esta colección ya pudimos apreciar como algunas de las constantes arquetípicas de estos dos autores se plasman a la perfección. Pero sobre todo una que se convierte en vital para poder entender el bloque central del relato: las relaciones entre personajes y las estructuras jerárquicas de la sociedad japonesa de ese periodo. Estos factores pasan por una lucha por el poder constante e inacabable. Ieyasu pasa de ser en la primera trama un personaje dependiente de sus superiores, pero sobre todo de Hanzo a ser un personaje que forma parte importante de la trama con poder de decisión y de ser tenido en cuenta por todo el mundo.

Ese cambio de carácter pasa por la intervención constante de Hanzo, no solo como consejero estratégico sino como el protector que siempre va a estar encima de este para convertirle en un ser invulnerable y en gran parte responsable de los avances militares de este. Estos tres volúmenes se centran en las luchas entre los diferentes clanes, dando la sensación de que Hanzo pasa a un segundo plano se convierte en un elemento secundario que parapeta a su señor y se convierte en la avanzadilla de este. Esto sucede en el tomo 7 y la mitad del octavo. Las tramas giran en torno a los pactos entre clanes.

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Lo curioso es que Hanzo se sigue describiendo como un personaje que se describe a través de la relación con las mujeres, lo vimos en los volúmenes anteriores y lo podemos seguir comprobando en estas tres entregas. Esto sucede principalmente en el tomo octavo y el noveno que giran en torno a las relación de este con otras féminas tan peligrosas y astutas como el mismo. Así pues utiliza el sexo al igual que ellas como una herramienta básica para llevar a cabo su misión. La mente de esta retorcida y lucida le hace hacer pasarse por un anciano para no ser detectado cuando va a asesinar a Shingen Takeda. La ninja que se ocupa de guardarle las espaldas se ve obligada a acostarse con este como medida de protección. Por el camino Hanzo se enamorará de esta y la incorporará a su harén de mujeres ninja.

Es evidente que Koike y Koijima explotan a la perfección la mostración del cuerpo femenino desnudo, pero esta artimaña guarda la esencia de dichos personajes. Por lo general independientes, fuertes y decididos. Ninguno de ellos tiene nada que envidiar a su contraparte masculina, es más son dibujadas como supervivientes natas. En el noveno volumen se pone de manifiesto ese aspecto la importancia de la mujer no solo en sus facetas más clásicas sino en aquellas de una mujer renovada y resuelta, tanto que al final quedan dudas si son estas que están al servicio de Hanzo o a inversa. Como cualquiera de las obras de estos autores Hanzô: El camino del asesino representa lo mejor del manga que tiene como protagonistas a los samuráis. Es decir un título imprescindible para los amantes de los dramas históricos nipones.

Otras obras de Koike y Kojima en el blog:

Son Goku, el héroe de la ruta de la seda 1 2

Kasajiro, el clava tatamis

El hombre sediento 1 2

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