Batman: La noche final (Doug Moench y Kelley Jones)

noche final portada
Batman: La noche final (Doug Moench y Kelley Jones). ECC, 2015. Cartoné. 192 págs. Color. 19,50 €

Continúa la recuperación de la etapa de Doug Moench y Kelley Jones como los responsables de la serie Batman durante la segunda mitad de los años noventa del pasado siglo. Dos autores que optaron por un Caballero Oscuro de lo más gótico, apuesta que se puede considerar como exitosa, viendo los anteriores recopilatorios Fundido a negro o La conexión Deadman. Una opción que mete al personaje dentro de la continuidad de DC manteniendo ese halo que los autores llevaron al máximo en obras como Batman & Drácula, o Haunted Gotham, donde el aspecto más gótico y sobrenatural se mueve a sus anchas por las noches del murciélago.

Sin embargo, obras como La noche final no desmerecen la apuesta personal de Doug Moench y Kelley Jones, quienes consiguen que Batman siga siendo Batman pero dentro de sus propias reglas. Quizás muestra de esto sea el uso de los personajes más oscuros de DC, así que mientras en La conexión Deadman teníamos una visita de un héroe especializado en la posesión de los muertos, en La noche final nos encontramos con dos números dedicados a el Espectro, quien directamente es una espíritu de vengaza que no tiene problemas en visitar a las almas condenadas en el infierno para conseguir información en busca de la resolución de un caso.

04-17-2010-014935PM-620x715

Las otras historias presentes en el tomo recopilatorio no desmerecen la imaginación de Doug Moench y el dibujo de Kelley Jones, aunque no cabe duda de que las historias dedicadas al Enterrador y a Sin Rostro son muy superiores a la protagonizada por Manbat, una pena si tenemos en cuenta que el alterego del caballero oscuro es un reflejo ideal para enfrentar al hombre con la bestia. Pero no se puede negar la calidad de las otras dos narraciones, las cuales juegan con el cliché del american gothic para llenar de terror un elemento tan común como las funerarias y otro más original como es el reparto de correo. Historias cortas que van al grano, enfrentando a Batman contra lo peor del hombre, la rabia más asesina, aunque la misma surja de algo tan común como el deseo de la aprobación.

También hay que remarcar el intento de Doug Moench de dar más cabida a Bruce Wayne más allá de Batman, aunque no se puede negar que su intento tiene un efecto irregular, pues aunque las pinceladas que se introducen de la relación de Bruce con sus padres son más que suficientes para dar profundidad a la psicología del personaje, su aventura amorosa con una presentadora radiofónica deja algo que desear, sin terminar de ser creíble. Por su parte, Kelley Jones se mantiene en forma, con su dibujo feísta característico, cometiendo los errores que sus detractores no le suelen perdonar y que sus seguidores pasamos por alto sin problemas, disfrutando de su locura visual descontrolada.

@bartofg
@lectorbicefalo

El claroscuro como estado mental

GAB_moench_jones_vol2
Batman: La conexión Deadman (Doug Moench y Kelley Jones). ECC, 2014. Cartoné. 192 págs. Color. 19,50 €

La reinterpretación continua de los productos culturales hace que el propio concepto de autoría se enfrente a dos extremos totalmente diferenciados. Por un lado tenemos a los autores que se suman a la cimentación de los lugares comunes, es decir, a la creación propia de los elementos, ya sea un género como la serie negra o un personaje, como James Bond. Estos autores alcanzan el mayor éxito cuando su trabajo se vuelve totalmente invisible, ya que pasan a formar parte de un curso fluvial empeñado en perfilar al máximo un tipo de narración y sus elementos más característicos. Por el otro lado nos encontramos con quienes tratan de desarrollar su perspectiva personal, es decir, en lugar de continuar lo construido, dan una visión propia de lo que hasta ese momento se ha venido haciendo en el continuo.

Como es lógico, cada tipo de autor apuesta algo diferente. Los continuístas aspiran a volverse invisibles y corren el riesgo de ser aburridos o ineficaces, provocando en el consumidor cultural la apatía o el desdén. Los reformistas se juegan mucho más, ya que en caso de alcanzar el éxito su nombre será recordado y ligado a su obra, pero si fracasan, pagarán el precio del fracaso absoluto, llegando a ser considerados no como autores fallidos en una obra, sino como creadores incapaces de conectar con el público o de transmitir nuevos códigos. Por si esto fuera poco, los autores más arriesgados raramente, por no decir nunca, consiguen un reconocimiento absoluto, pues el público no es lo suficientemente homogéneo para alabar o rechazar algo, encontrándose con muchas situaciones polarizadas. En este sentido, uno de mis autores favoritos es el dibujante Kelley Jones, un autor que podemos disfrutar en el tomo recopilatorio de Batman La conexión Deadman junto a los guiones de Doug Moench. Estos dos autores consiguen crear un Batman totalmente personal y llamado a ser tan admirado como odiado.

El trabajo gráfico de Kelley Jones está fuera de toda duda, no sólo por ser tan fácilmente reconocible, sino por conseguir como pocos defensores tan fanáticos como enemigos tan virulentos. Yo personalmente me encuentro entre los primeros, y aunque reconozco que el trabajo de Kelley Jones no es todoterreno, es del mismo modo defendible el hecho de como el autor ha sabido encontrar el tipo de historia que mejor se adapta a su talento. En este sentido, el terror, especialmente el gótico y pulp, se ha convertido en el mejor refugio de Kelley Jones, ya sea en las numerosas historias que ha realizado de Batman o en obras personales como The Hammer. Su estilo anguloso y carente de cualquier referencia anatómica, puede que hasta de cualquier intención de realismo, hace que la página sea más una plasmación psicológica que un intento naturalista de narrar una acción. Frente a los intentos de mostrar a Batman como un superhéroe lleno de tecnología, Kelley Jones lo retrae a su idea inicial, mostrar el murciélago como un demonio que asuste a los criminales. Especialmente notable es el Batman de Kelley Jones en movimiento, más si prestamos atención a su capa, que parece más un ente de oscuridad que un trozo de tela, moviéndose con vida propia y llenando la noche de Gotham. En La conexión Deadman también podemos disfrutar del superhéroe que da nombre al recopilatorio dibujado por Kelley Jones, que hace del hombre muerto una figura totalmente escatológica, una masa de piel, hueso y cartílagos viva por la propia voluntad.

Deasf

Los guiones de Doug Moench no se quedan por detrás, dándose el hecho de que ambos autores parecen trabajar en perfecta sintonía para crear a su Batman. Guionista y dibujante han colaborado en numerosas obras del murciélago, apostando siempre por una revisión gótica del héroe, haciendo Gotham lo más victoriana posible y sin dejar de lado referencias lovecraftianas. En La conexión Deadman podemos encontrar cuatro historias, una con Mr Frío intentando estafar a unos ancianos, otra con Dos Caras en el apasionante mundo del circo, una más con Deadman y un tesoro inca maldito, y por último una revisión de Los crímenes de la calle Morgue de Poe. Sin duda las más interesantes son las dos últimas. La de Deadman por jugar con la conexión de los dos héroes y por presentar una trama clásica de aventuras con tintes sobrenaturales. La última historia, El ogro y el simio, es un buen ejemplo de como condensar todos los elementos del universo del hombre murciélago en pocas páginas, con una historia detectivesca con dos villanos tan monstruosos como inteligentes, con sus consiguientes giros de guión, la dosis necesaria de terror y el humanismo, a veces contradictorio, que necesita cualquier buen cómic de superhéroes.

Así que puede que La conexión Deadman no sea para todo el mundo, es muy probable que ni siquiera sea para todos los aficionados a Batman. Pero no lo que no se puede negar, es que Doug Moench y Kelley Jones crean una obra ante todo personal y con una innegable personalidad. Pocas veces se encuentran guionistas y dibujantes en tan buena sintonía en el mercado americano, capaces de tener una visión tan clara de lo que quieren contar y llevarlo a término de forma tan satisfactoria. Lo recomendable es darle una oportunidad a estos dos creadores, al menos para conocer su talento, ya después uno puede seguir indagando y encontrar más obras de ambos, todo con el mismo objetivo, no cimentar a Batman, sino crear su propio Batman.

@bartofg
@lectorbicefalo