Blasfemando sobre el ídolo

Demon de Garth Ennis Volumen 1 (Garth Ennis y John McCrea). ECC, 2017. Cartoné. 296 págs. Color. 29,50 €

Hablar de autoría dentro de los gigantescos cosmos del cómic de superhéroes es como mínimo arriesgado. Tomemos por ejemplo cualquier cómic del encapuchado de Gotham, en todos podemos leer “Batman creado por Bob Kane y Bill Finger”, vale bien, de acuerdo. Si no fuera porque lo de Bill Finger es relativamente reciente. El problema llega cuando vemos elementos tan característicos del universo del hombre murciélago como el batmóvil, Robin o incluso Catwoman, momentos en los que la autoría se pierde un poco y entran en liza labores de dibujantes que pasaban por allí, algún trabajador de administración que aporta alguna idea… Cosa que tampoco estaría tan mal si no tenemos en cuenta las numerosas décadas de historia. En algún momento Dick Grayson pasa de ser el primer Robin a convertirse en Nightwing, que podemos decir que el personaje en sí es creado por Bob Kane y Bill Finger ayudados por Jerry Robinson, pero claro, el concepto de Nightwing se lo debemos a Marv Wolfman y George Pérez. Así que hablamos de diversas autorías que se van solapando como las diversas capas de roca a través de los milenios.

En resumen lo que habría que tener claro es que el párrafo anterior no tiene la más mínima importancia a menos que queramos ser una enciclopedia con patas, lo que te convierte en un experto en cómics igual que es experto en fútbol quien te recita de memoria la alineación del Betis de 1995. Así que si me siento y me leo Demon de Garth Ennis y John McCrea, lo que me estoy leyendo es eso, la interacción de estos dos autores, con sus filias y fobias, con un personaje más o menos secundario y extremadamente particular dentro del universo DC. Demon es el alterego de dos personajes creados por Jack Kirby: el humano Jason Blood, antiguo caballero artúrico; y el demonio Etrigan, rimador del averno. Ambos comparten almas, lo que quiere decir que cuando uno está en el plano terrenal está ocupando el lugar del otro. Al margen de esto poco más hay que saber para disfrutar de los guiones de Garth Ennis y el dibujo de John McCrea.

Porque si Garth Ennis hace algo en la colección Demon es poner en perspectiva al propio personaje, en pocas páginas liquida la historia heredada por el anterior guionista y se dedica a escribir sus propias historias sobre un demonio amante del caos y su tapadera humana en una de las Gotham más sucias que hemos visto. Es tal la independencia de Garth Ennis que en el primer tomo recopilatorio de dos, no aparece en ningún momento Batman, aunque eso sí, aprovecha para crear a un nuevo personaje, Hitman, y recupera una de las creaciones más bizarras del universo DC, El tanque encantado. Elementos y apuestas propias del guionista norirlandés, que jamás se ha mostrado muy amigo del concepto clásico de superhéroes, acercándose siempre al concepto para desvirtualizarlo, cuando no directamente destrozarlo, pervertirlo y señalarlo mientras se ríe.

Así que eso es lo que encontramos en Demon, una historia que nace como una narración con un superhéroe atípico, que en manos de Garth Ennis muta en una trama puramente de horror, con una gran carga del punto de vista del propio mal. El guionista se deja llevar y juega con los elementos que le han hecho famoso: la ultraviolencia y el humor más cafre. Aunque hay que reconocer que mientras otros autores se quedan en la superficie de estos dos elementos, Garth Ennis siempre ha sabido darles la vuelta y colar siempre una reflexión sobre lo extremo, o al menos presentarlo de forma original sin caer en lo gratuito meramente. Aunque para quien le interese que sepa que va a encontrar mucha violencia gratuita. En esta colección, a principios de la última década del siglo pasado, Garth Ennis no había aún alcanzado sus mayores cumbres artísticas, pero Demon es una colección que gustará tanto a los fans más recalcitrantes del chico de Belfast, con elementos tan dispares como la mafia o lo bélico; así como a cualquiera que disfrute una buena historia de género, pues al margen de sus tics hay que reconocer que Garth Ennis sabe escribir.

Junto a los guiones mencionados, en Demon encontramos el arte de John McCrea, quizás junto a Steve Dillon el dibujante que más ha colaborado con Garth Ennis. John McCrea tiene un estilo particular que hace su dibujo fácilmente reconocible, mostrando en Demon un estilo más sucio y anárquico que el de obras posteriores, algo que es de agradecer tanto para poder percibir la evolución del artista como para disfrutar de un dibujo que siendo diferente no es para nada peor que lo que llegaría después. Este John McCrea más sucio y abigarrado es el complemente perfecto para los guiones más sueltos de Garth Ennis, que hacen de Demon una historia sobre todo divertida de leer. Además, no creo que sea necesario repetirlo, pero tenemos un demonio que habla en rimas y un tanque poseído.

@bartofg
@lectorbicefalo

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