Northlanders – La cruz + el martillo (Brian Wood, Ryan Kelly, Vasilis Lolos, Danijel Zezelj y Davide Gianfelice)

northlanders_2Northlanders – La cruz + el martillo (Brian Wood, Ryan Kelly, Vasilis Lolos, Danijel Zezelj y Davide Gianfelice) ECC, 2015. Cartoné, 248 págs. Color, 24 €

Brian Wood continúa completando Northlanders, su fresco sobre la Alta Edad Media en el norte de Europa. Indagando sobre lo que supuso el trasvase cultural, la mayoría de las veces a través de la guerra, entre daneses, sajones, celtas o cualquier pueblo que tuviera la suerte de habitar el norte del continente. El guionista nos entrega en La cruz + el martillo, el segundo volumen recopilatorio de la serie, cuatro relatos que nuevamente cambian el foco entre conquistadores y conquistados para enseñarnos que no podemos hablar de bárbaros contra civilizados, si no más bien de guerras y tiempos de ocupación donde cualquiera se ve a si mismo como un héroe y a sus enemigos como bestias sedientas de sangre.

Quizás donde se vea esto más claro sea en el primer arco que da nombre al tomo, La cruz + el martillo, donde los daneses, fuerza de ocupación en Irlanda, deben hacer frente a un celta empeñado en limpiar su patria de sangre vikinga. El guión de Brian Wood y el dibujo de Ryan Kelly nos enseñan una historia al revés, donde Magnus, un irlandés vengativo, se encarga de asesinar guerreros y campesinos nórdicos mientras es perseguido por una partida de caza, más preocupada por volver a participar en la guerra de ocupación. El tomo continúa con El arte vikingo del duelo, un número único donde Brian Wood debate sobre las costumbres vikingas relativas a la política entre clanes, todo mientras el dibujante Vasilis Lolos da rienda suelta a su arte, gestándose una historia donde la belleza visual predomina pero sin dejar de lado las reflexiones del guionista.

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El tomo continúa con Doncellas con escudo con dibujo de Daniel Zezelj, un arco donde por primera vez Brian Wood coloca a los nórdicos como víctimas y héroes trágicos. Tres mujeres, las únicas supervivientes de una aldea arrasada por los sajones, deben refugiarse en una fortaleza romana para resistir el embate del enemigo, valiéndose más de su inteligencia que de la fuerza de sus brazos. El tomo se cierra con la vuelta del dibujante Davide Gianfelice, que vuelve a dar vida al héroe Sven en el número Sven en el inmortal, donde Brian Wood convierte a su héroe en una leyenda que debe enfrentarse sus viejos huesos al propio mito que los bardos han construido a su alrededor. La serie Northlanders avanza a buen ritmo y ya sólo queda esperar que los tres tomos restantes terminen de confeccionar este gran telar sobre unos bárbaros que no lo eran tanto.

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Los hijos del norte

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Northlanders: El regreso de Sven (Brian Wood, Davide Gianfelice y Dean Ormston) ECC, 2015. Cartoné, 248 págs. Color, 24 €

En su novela El reino, el escritor francés Emmanuel Carrère defiende que cuando el cristianismo llegó a las tierras europeas, principalmente Grecia, la antigua Gran Grecia de la antigüedad, nadie creía ya en los dioses grecorromanos. El cristianismo supuso un impacto pues se entendía más como una filosofía religiosa y mística frente a los cuentos folklóricos a los que Zeus y sus camaradas se habían visto reducidos. Ciertamente es algo parecido a lo que sucede actualmente, cuando no son pocos los que reducen las creencias cristianas al folklore para abrazar otras religiones, como puede ser el budismo, al sentirlas como algo nuevo y por tanto más cargado de misterio y espiritualidad. Esto nos da a entender que tanto el escepticismo como el espiritualismo han existido siempre en el corazón de los hombres, siendo tan importante la duda de creer como la de en qué creer.

En el primer tomo de Northlanders, El regreso de Sven, el guionista Brian Wood desarrolla dos historias que hablan tanto de los vikingos, los hombres del norte, como de sus relaciones con el resto del mundo conocido, con especial interés en los trasvases religiosos de la época. No cabe duda de que los vikingos están de moda, desde un punto de vista serio e histórico, muestra de lo cual son las series Vikingos y The last Kingdom, en las cuales se trata con detalle la historia del norte de Europa durante el final de la Alta Edad Media, época que la zona vivió como los últimos tiempos de gloria de los vikingos y el ascenso de los sajones, dos pueblos acostumbrados a matarse entre sí. Y por lo que podemos leer en Northlanders, Brian Wood sabe de lo que escribe, o al menos para alguien simplemente interesado en la historia medieval europea encuentra correlación con lo que ya sabía al mismo tiempo que disfruta incontables nuevos datos. Porque que nadie se engañe, puede que los bárbaros no fueran tan exquisitos ni estuvieran tan avanzados como Al-Ándalus o el imperio Bizantino, pero lo suplían con enormes cantidades de violencia y una historia que merece ser contada.

Brian Wood nos regala en El regreso de Sven, la historia de un vikingo que a finales del siglo X vuelve a su tierra natal, al norte de Escocia, tras servir como mercenario en Constantinopla; más del relato de un niño a finales del siglo VIII que vive los primeros años del cristianismo en lo que sería Inglaterra, además de los saqueos indiscriminados de los vikingos. Que nadie se engañe, ambas historias están llenas de acción y emoción, son relatos donde el trabajo de Brian Wood brilla consiguiendo que el lector quiera saber en todo momento que será lo próximo que suceda. Ambos relatos tienen una cantidad más que notable de emoción, épica y fatalismo para que la lectura no se detenga salvo fuerza mayor, al mismo tiempo que se nos cuelan incontables informaciones sobre la época y sus gentes, que si te parecen interesantes pues mejor, pero es que aunque no te interese lo más mínimo la historia medieval, están tan bien colocadas en la trama que no molestan lo más mínimo. Con Brian Wood aprender es divertido.

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La primera historia de Northlanders, El regreso de Sven es el clásico retorno del héroe que le ha dado la espalda a su tierra natal, vuelve con la única intención de reclamar una herencia para volver a desaparecer, pero al final termina reencontrándose con su cultura. Lo bueno es que Brian Wood consigue dar las suficientes pinceladas y alejarse del camino preestablecido para que El regreso de Sven no termine convirtiéndose en el típico retorno del heredero exiliado, la historia tiene mucho más que ofrecer al mismo tiempo que sus personajes son mucho más complejos y orbitan inexorablemente la fatalidad. Para esta historia Brian Wood cuenta con el dibujo de Davide Gianfelice, quien realiza una labor más que correcta, aunque se podría agradecer un trazo menos angulado, pues termina resultando el dibujo demasiado caricaturesco, que aunque está bien para un cómic de acción o aventuras se antojaría algo más realista que lo acercara a un planteamiento más histórico y menos de fantasía.

La segunda historia Lindisfarne, sólo necesita dos números para contarnos el pillaje de uno de los primeros y más importantes monasterios de Inglaterra, todo desde el punto de vista de un niño que se revela frente al cristianismo adoptado por su padre, buscando el consuelo en los antiguos dioses nórdicos de su madre. Como aquí Brian Wood sólo tiene dos números frente a los ocho de la historia anterior, necesita ir más rápido, algo que ayuda a que la historia, un asalto rápido, se lea como sucede, como un relámpago de violencia. Para estas páginas, contamos con el dibujo de Dean Ormston, que parece estar más dotado tanto para los personajes históricos como para la atmósfera gris y misteriosa del norte de Europa. Aunque en todo caso, y aplicable a las dos historias, es importante remarcar el trabajo en el color de Dave McCaig, que mejora lo realizado por sus compañeros y le da una carga más de significado. Así que ahora lo único que queda es volver y continuar leyendo las otras historias de Northlanders, donde seguro que Brian Wood nos tiene preparados más relatos con los que enseñarnos lo que era ser un vikingo hace unos mil años.

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