Spain is Pain #316: navegando por la dictadura del entretenimiento.

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Comprobando la realidad (Mauro Entrialgo y Javi Rodríguez). Ediciones La Cúpula, 2017. Rústica, 132 págs. Color, 22,90€

La revolución tecnológica que ha tenido lugar en los últimos 15-20 años posiblemente no tengan parangón en la historia de la humanidad, y eso a la espera de lo que suceda a lo largo de este siglo. Lo que quizás no esperábamos dentro de esa evolución tecnológica nos conduciría a nuevos paradigmas sociales muy alejados de lo que los relatos de ciencia ficción más optimista nos auguraba. Desde luego nos hemos ido apartando de esa visión cientifista y buenista por la cual la tecnología nos llevaría a una humanidad mejor, para llegar a un punto en el que el entretenimiento, no la cultura, lo ha llenado todo hasta un punto que está eclipsando cualquier tipo de mejora o implementación que nos lleve al fin original.

El ocio y el entretenimiento ha sido una de las grandes conquistas de la humanidad a lo largo del s. XX hasta absorberlo todo en la actualidad. Lo que no entretiene a las masas queda desplazado definitivamente a un segundo o tercer plano. Por eso es grato releer algunas obras de ficción creadas a finales del s. XX y principios del s. XXI que mostraban a modo de crónica lo que podría suceder en un futuro de pasado mañana, entre estas destacaba Surfing on the Third Wave de Miguel Ángel Martín, pero el autor leonés se centraba más en los efectos causados por los contenidos informativos que de los de puro entretenimiento. Posiblemente la única que abordó el advenimiento de esa dictadura del entretenimiento fue Comprobando la realidad de Mauro Entrialgo y Javi Rodríguez, dos de los autores más reconocidos de la década de los noventa que destacaban en aquel momento por su pasión por la cultura popular de masas y su impacto en la sociedad contemporánea.

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Si bien es cierto, aunque es más bien una sensación personal, la serie pasó un poco de puntillas por El Vibora creo que dejo una impronta en mi bastante interesante, de hecho, la menciono en clases junto con películas como Summer Wars o El congreso para hablar de ese paradigma del entretenimiento que trata de arrasar todo lo que se le pone por delante, y que en el último mes tiene ya un nombre propio: Disney. La premisa de la obra de Entrialgo y Rodríguez es en principio bastante sencilla a la par que atractiva: un tipo que es capaz de tener sueños lucidos entra a formar parte de una conspiración en la que dos empresas de videojuegos, dirigidas por dos hermanas que no se pueden ni ver. La tecnología que promueve las nuevas generaciones de consolas se construye sobre una base cognitiva extraída directamente de humanos que son utilizados  como conejillos de indias para implementar cualquier tipo de innovación.

El planteamiento por parte de los autores era muy goloso; el final de la década de los noventa empieza la cultura de masas entorno al videojuego, las tribus urbanas se habían asumido dentro de la cultura española y empezaban a ser cronológicamente paralelas a su desarrollo en el extranjero, las drogas estaban empezando a superar la estigmatización social y a ser parte de la cultura de la juventud de los noventa y la homosexualidad formaba parte del escenario de cualquier veinteañero. Así pues, los autores supieron recoger todos aquellos elementos y ponerlos juntos en su justa creando una obra con un desarrollo de universo ficcional coherente y con grandes posibilidades de expansión diegética, lo cual hubieses sido más que interesante.

Quizás la mayor carencia es la no aparición del concepto de redes sociales, pero siendo sinceros, nadie nos esperábamos esta avalancha digital en aquel momento, creo que a todos nos pilló desprevenidos. A parte de eso releer la Comprobando la realidad desde el presente sigue planteando algunas cuestiones sobre las prioridades que ira adoptando la sociedad occidental en cuestiones sociales, económicas o laborales y si están se pondrán por debajo de esa idea de entretenimiento continuo en el que nos tenemos que sumergir cada día para poder estar al día y que el final de El congreso nos planteaba como un apocalipsis cultural que convertía al ser humano en un yonki de los avatares de famosos o que en esta obra se planteaba con el Canal Tertulia, un talkshow eterno sin contenidos programados que funciona por una dinámica perversa participantes de usar y tirar, convirtiendo al usuario en un contenido efímero. En definitiva, una obra atractiva, divertida y fresca, de lectura muy gratificante a día de hoy con la perspectiva histórica que el tiempo nos ha dado.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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