Leñadora busca lectora (y lectores)

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Leñadoras. Un plan terrible (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2017. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

Actualmente estamos ante un proceso en el que la cultura debe de ser analizada desde el punto de vista al que están destinadas las obras. Evidentemente esto ha existido de una manera clara y meridiana desde hace décadas, pero la cultura de nicho contemporánea nos indica que esa fragmentación de la audiencia va a ser cada vez mayor y que los productos culturales o de entretenimiento generalistas apuntan cada vez a una mayor anomia que aquellos destinados a públicos concretos. En todo esto, a día de hoy, los productos culturales que más están creciendo es aquel destinado a mujeres de entre 12 y 25 años. Las mujeres jóvenes consumen más cualquier producto cultural que el resto de segmentos. Y eso la industrias culturales han sabido verlo a la perfección.

Quizás el segmento más goloso es el de nuevas lectoras por lo que tiene de conformación de una futura audiencia lectora, en el caso que nos ocupa. Los buenos cómics destinados a esta parte de la audiencia es una inversión de futuro para las editoriales que depende de los títulos publicados hoy. Pero ¿Cómo deberían ser esos textos?¿Qué aspectos deberían incluir? El principal rasgo que los define es la no existencia de una narrativa en el que la acción de las mujeres protagonistas dependan de la intervención de un hombre o esté relacionado por estos. Por ello la mujer debe ser el centro del relato, resolver los problemas por si misma o rodeada de otras mujeres, y mostrar una variedad en la estereotipia femenina fuera de los cánones convencionales y conservadores. Es decir, apostar por nuevos puntos de partida que reflejen los cambios sufridos por la sociedad en el último medio siglo, pero sin perder de vista los artilugios otorgados por los géneros narrativos.

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Leñadoras de Noelle Stevenson y Shannon Watters cumple esas pautas y van mucho más allá. Las mujeres adultas mostradas en esta obra son autónomas y capaces de enseñar a las nuevas generaciones, no son perfectas, cometen errores, pero no dudan en reconocerlo delante del grupo y tratar de solucionarlo. En este trabajo cabe todo: nuevas relaciones entre mujeres apartadas de la estereotipia que las define como competidoras, relaciones de amistad que van más allá del canon de la aventura. Pero sobre todo un respeto por la aventura como género narrativo del que gozan muy pocas obras en la actualidad. La frescura con la que se aborda este relato en función del género me recuerda a la de Haggard, salvando todo tipo de distancias y cuestiones de representación social de aquel momento histórico, en la que todo resulta conocido pero nuevo, definiendo un equilibrio muy difícil de defender pero que estas autoras hacen a la perfección.

En esta segunda entrega empezamos a profundizar en el pasado de Jen  y la mujer oso, eso implica mujeres con un pasado que las ha convertido en lo que son en el presente del relato. No existen hombres en la conformación de la psique de las protagonistas. Pero Leñadoras tiene otro aspecto positivo, a pesar de tener un público definido a la perfección es capaz de encandilar a lectores de otras edades, yo mismo. Es un cómic disfrutable como pocos en el que la fantasía, la aventura y la reivindicación de género se dan la mano sin resultar una obra cerrada a un target completo. Así pues tenemos una de las obras de referencia del momento dentro del comic de entretenimiento pero que no se queda solo en la cáscara del género narrativo ni en la de representación de la mujer, no vale con solo poner mujeres como protagonistas, con una amplia representación de las mismas. Una delicia para lectores jóvenes y una grata lectura para adultos.

P.D.- ¿Para cuándo la tercera entrega?

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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