Spain is Pain #335: la mafia, acho, la mafia

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El método Gémini (Magius). Autsaider cómics, 2018. Tapa dura, 216 págs. Color, 22€

En El Padrino Coppola intentaba mostrar la falsedad moral de la sociedad criminal que comúnmente como mafia. En el cual se le supone un sistema de valores, un código de valores que se basa en dos parámetros sumisión a una jerarquía y la creación del concepto de familia, la idea de la sangre como nexo de unión entre personas que posiblemente no tengan ningún tipo de parentesco. El método para regular todo esto es la violencia, contra propios y ajenos. En otra vuelta de tuerca y dejando de lado esa idea de lo honorifico vinculado al drama, Scorsese se centra en el lado sucio de la mafia; la violencia pura y dura de este sistema social. Todo se filtra a través de esta y la familia se muestra como un argumentario artificial para darle forma a este sistema subcapitalista de obtener beneficios a través de ilegalidades.

La tercera pata de todo esto sería el motivo por el cual todos se someten a esa falsa jerarquización familiar-patriarcal y temen toda esa violencia, el dinero y el poder. Esos son las razonas por las cuales se crean esa idea de colectivo que no es más que esa excusa para ejecutar la violencia. Magius aborda esos temas en El método Gémini, una obra que sabe poner de manifiesto topos los tópico y estereotipos en torno a la mafia estadounidense, pero sin caer en esos lugares comunes pensados para hacer el relato más llevadero o por simple inercia. El autor murciano a creado un de los relatos más consistentes de la última década sobre el tema de la mafia neoyorquina. La puesta en escena, el conocimiento de los topos estéticos, la ambientación histórica y sobre todo la creación de unos personajes que no nos resultan ajenos pero que tienen una identidad propia muy marcada.

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Aquí se nos cuenta la historia de Mick Dioguardi, un hombre que de joven sufre bullying y por ello decide convertirse en el que da las palizas en vez de recibirlas. Veremos el ascenso dentro de la familia de Dioguardi, este se mete en todo tipo de negocios desde aquellos que podemos decir que están regularizados, bancos, fondos de inversión, etc. drogas, prostitución, etc. Sigue el manual del gánster clásico, tiene mujer, amantes y varios asuntillos por ahí; pero siempre tiene como meta entrar en la familia, al ser calabrés piensa que no le van a dejar entrar. El paradigma familiar dentro del crimen desorganizado, es pues, un pábulo que sirve para mantener un imaginario del honor, más falso que otra cosa, solo por tener poder. En el caso de Mick la cosa empieza por una paliza que le dan de niño y por querer tener un Cadillac como símbolo de estatus social dentro de su barrio.

Por otro lado, está el apartado estético que se divide en dos bloques, las viñetas a página completa que se utilizan a modo de falso separador entre capítulos son de por si obras plenas que constituyen una forma de ubicarnos temporalmente dentro de la narrativa. Por otro un uso limitado de colores: amarillo, azul, rojo blanco y negro; que dotan a todo de un contexto un tanto pesadillesco, el no poder escapar de ese entorno por mucho que se haya deseado estar ahí no deja de ser una trampa. Sin embargo, lo más curioso son los vocablos típicos murcianos apareciendo en escena, como si estuviésemos viendo una película doblada o leyendo un cómic traducido. El método Gémini es una obra que hará las delicias de aquellos que les gusten los relatos de auge y caída en el hampa, la violencia redentora, y esa idea impuesta de familia. En resumen, un libro maravilloso y apasionante. Que muy mal tienen que andar los productores audiovisuales para poder echarle un ojo y comprar los derechos.

 @Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Spain is pain #319: Los imprescindibles de 2017.

Entre finales de diciembre y principios de enero llegan las listas de lo mejor del año de la misma forma que millones de turistas se tiran a las playas en el mes de agosto. Las listas como se sabe son subjetivas y vinculadas a gusto del que las hace. No tienen por qué ser ni un grandes éxitos ni compuestas por aquellos título que venden más. Esta en concreto está integrada por aquellos títulos que considero fundamentales dentro del panorama nacional. Este año me han salido 12 títulos que considero imprescindibles para entender el cómic español en 2017, pues eso.

1.- Fragmentos seleccionados (Apa-Apa Cómics) de Andrés Magán

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En Fragmentos seleccionados Andrés Magán da un gran paso a la hora de crear no-historias más complejas valiéndose de las herramientas que ha utilizado hasta el momento, creando un suspense no vinculado al género narrativo sino que apunta directamente a las expectativas de un lector que tiene ante sí una obra que se despliega como abierta. Magán es un autor único y brillante, de los pocos capaces de hacernos abrir más los ojos para meternos de lleno en lo que desarrolla en cada una de sus propuestas.

2.- Nuevas estructuras (Apa-Apa Cómics) de Begoña García-Alén

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Nuevas estructuras funciona en torno a lo poético, lo sugerido y lo minimal. Las focalizaciones interpelan al lector para que forme parte del relato, para ello no hay personajes definidos solo personajes en sombra, silueteados y sugeridos. Una acción convencional como es el construir una casa se convierte en un mcguffin perfecto para que nosotros como lectores empecemos a reconsiderar nuestra experiencia como tales. Obra fundamental e imprescindible para entender el nuevo cómic.

3.- El ruido secreto (Spiderland/Snake) de Roberto Massó / Zona Hadal (Fosfatina) de Roberto Massó.

No acabo de decirme por ninguno de los dos trabajos de Massó, un autor que resulta enigmático aun en las narrativas más sencillas como sucede en Zona Hadal o partir de un elemento único y desglosarlo hasta crear un relato complejo tal y como ocurre en El ruido secreto. En cualquier caso, dos obras muy diferentes entre sí que sirven para entender a uno de nuestros autores más inquietos.

4.- Cosmonauta (Astiberri) de Pep Brocal

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Cosmonauta de Pep Brocal es ciencia ficción, sí; pero es ante todo una reflexión del devenir humano, de ahí que no se pierda en una construcción estereotipada de universo narrativo. Es seria y crítica con la humanidad emitiendo un juicio sobre la misma, pero a su vez guarda en su interior un sentido del humor muy propio. El autor no solo explota al máximo las metáforas visuales sino que le da, como debe ser, un carácter protagonista al lenguaje visual, sencillo con personalidad propia pero sin perderse en alardes visuales a pesar de las maravillosas páginas dobles que podemos encontrar a lo largo del relato. Cada obra de Pep Brocal es una sorpresa que debemos de leer muy atentamente.

5.- Encuentros cercanos (La Cúpula) de Anabel Colazo

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La obra de Anabel Colazo me fascina desde hace unos cuantos años. Ya en El cristal imposible nos mostraba una historia de dobles matices en lo que nada es lo que parece. En su último trabajo bajo el disfraz de lo paranormal nos ofrece un relato sobre la percepción de la realidad y el enfrentamiento entre las diferentes realidades. Una delicia.

6.- La deuda (La Cúpula) de Martín Romero.

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Para mi una de las grandes sorpresas del año, un trabajo sobre la no necesidad de ser un triunfador en la vida, la vida en solitario y posiblemente en fracasar sobre todo lo que uno se propone siempre y cuando uno lo intente. El protagonista del relato es una de tantas personas que no le salen las cosas y que en cierta manera demuestra lo falso que es intentar llevar una vida basada solo en la apariencia social.

7.- Tíbiris (Trilita Ediciones) de Arnau Sanz

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Las obras de Arnau Sanz son siempre muy personales, tanto que o bien habla de si mismo o de sus familiares más allegados. En este caso narra a través de la memoria de sus abuelos, dos personas que entre comida y comida nos explican la dura vida de la posguerra y del tío de la abuela. Como siempre Sanz sabe dónde darle a uno sin ser un sentimentaloide ni ser morboso, un equilibrio en el que este autor se mueve como nadie.

8.- Catálogo para Bunkers (Astiberri) de Jordi Pastor y Marcos Prior

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Una de esos trabajos que parece que pasan desapercibidos pero que mejor hablan sobre como debemos cuestionar la información a día de hoy. La posverdad es el subtexto a través del cual se construye un relato en el que cuando se sabe a ciencia cierta que los enunciados en los cuales creemos no son ciertos es ya demasiado tarde.

9.- Conociendo al Jari (Fulgencio Pimentel) de José Ja Ja Ja

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Esta vez el autor de Culto Charles deja de lado el cripticismo de su obra previa para adentrarse en los caminos de una narrativa mínima y misteriosa. El relato que compone la presente obra para de la autodescripción de un personaje que no deja de ser una construcción de sí mismo a partir de la visión que intenta ofrecer al mundo, a partir de ahí todo es polisemia pura en una obra que permite al lector realizar todo tipo de interpretaciones sobre Jari, un personaje enigmático como pocos.

10.- Febrero para galgos (Entrecomics Cómics) de Peter Jojaio

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La adolescencia como un momento de ruptura con todo en el que puede pasar de todo. Jojaio nos trae una pequeña fábula sobre la violencia y el aislamiento en esas edades; en una obra en el que la estética de lo bello se confunde con las escenas más cruentas que busca ir más allá de la mera violencia por la violencia y la moraleja que suele acompañar a estos relatos.

11.- La balada de Jolene Blackcountry (Autsaider Cómics) de Víctor Puchalski

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El último trabajo de Puchalski es sencillamente alucinógeno, es como cuando en esas películas de conquista de territorios inhóspitos el explorador occidental se encuentra con un indígena solitario y este le induce al trance con una droga potentísima. En este trabajo nos encontramos dos planos de lectura: el real, que se lee a simple vista, y el astral, impreso con tintas fluorescentes. Todo para conseguir una experiencia de lectura única y realmente psicotrópica.

 

Spain is Pain #297: universo unipersonal

La balada de Jolene Blackcountry (Victor Puchalski). Autsaider Cómics, 2017. Rústica, 40 pags. B/N y fotoluminiscente, 15,95€

Mundos posibles, multiversos, universos alternativos y mundos paralelos están por lo general construidos en torno a la extrañeza. Me explico, un ser humano perteneciente a nuestra realidad se ve transportado, descubre o se traslada a otras realidades en forma de mundo. Da igual que estas estén situadas en el plano mental o intelectual, siempre se definirá como una construcción física en la que él/la protagonista pueda comportarse, con reglas ajenas y aprehender las nuevas, como en su realidad de procedencia. Es decir, los mundos se cimentan como un constructo ajeno a nuestros cuerpos, transitamos por ellos al igual que lo podemos hacer por nuestro habitus convencional. Eso implica cargar con todos los prejuicios, conocimientos y costumbres como modo descubrimiento de los nuevos límites territoriales.

Estas narrativas se desarrollan en torno a un descubrimiento vital para él protagonista que debe reconocer que en el fondo ese nuevo espacio que habita se convierte en un nuevo hogar, un nuevo heimat. El heimat como elaboración personal del yo en relación con el mundo inmediato en el cual hemos crecido, aprendido y sentido, como base del nacimiento de las costumbres y tradiciones llevadas a lo personal e individual, pero también en lo comunal. A nivel narrativo y focalizando en el cómic representar la esencia de lo alternativo es algo que realmente está al alcance de la mayoría de autores, pero siempre se mantiene la esencia de lo palpable. Lo cual nos lleva a plantearnos cuales son las pautas para desarrollar otro tipo de universos alternativos.

Victor Puchalski apunta en La balada de Jolene Blackcountry por una solución puramente técnica basada en dimensionar la lectura de su último trabajo en dos planos visuales. Para ello se sirve por un lado del tradicional blanco y negro para mostrarnos el mundo real y asequible, aquel que podemos entender por estar narrado en primer plano. La segunda dimensión viene plasmada por una tinta fotoluminiscente condicionando la lectura del volumen a las condiciones reales de lectura. Podemos leer el cómic que está en primer plano, también aquel que nos obliga y nos implica de manera plena en la lectura, con la luz apagada viendo tinta fotoluminiscente brillar en todo su esplendor.

Surge pues un paralelismo entre la transformación que sufre Jolene, que vive en el plano del blanco y negro, y la Jolene que se convierte en una guerrera a través de la lectura con la tinta fotoluminiscente. En cierta manera como lector nos encontramos con un paralelismo en la construcción de universo paralelo, de carácter unipersonal e interior, y el lector que asume que debe de releer el cómic en esa segunda dimensión planteada. La balada de Jolene Blackcountry es un claro ejemplo de universo paralelo que habita en el mismo espacio que el real, aunque quizás sea mucho más justo decir que tiene lugar dentro de la protagonista, lo cual supone un reto narrativo. Por un lado, dar a entender al lector que está entrando en otra dimensión sin abandonar la principal para ello aparte de la cuestión técnica sitúa ambos planos en la misma página, viñeta e incluso dentro de los cuerpos de los personajes. Por otro mantiene un efecto alucinógeno que ayuda a imaginarse esa acción que se desarrolla en dos planos de la realidad sin pasar por la tradicional narrativa paralela.

La balada está inspirada visualmente en las estética de los mangas de los setenta pero huyendo del homenaje de las narrativas más convencionales del momento. El autor busca crear una experiencia narrativa en la que el lector forme parte de la misma que pasa por leer y releer la obra en ambos planos de realidad. Para lo cual la narrativa se abre a través del cuerpo de la protagonista y se cierra con ella misma. Todo un viaje interior el que vivimos a través de estas páginas que encierran más preguntas que respuestas, y unas cuantas imágenes más que potentes que se quedan grabadas en nuestras retinas. Un ácido emocional que nos hace dudar del aquí y el ahora, demostrando que el blanco de las páginas puede dar mucho de sí.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo