Animal Man – El origen de las especies. (Grant Morrison y Tom Grummett)

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Animal Man. Vol 2. El origen de las especies (Grant Morrison y Tom Grummett) ECC, 2016. Cartoné, 240 págs. Color, 23€

En la entrada dedicada al primer volumen de Animal Man ya se apuntaban alguna de las pautas discursivas de Morrison en cuanto a poner al servicio de la crónica y la denuncia algo tan comercial e industrial como el cómic de superhéroes. Más o menos todo el que haya leído algo sobre este personaje sabrá que tiene la capacidad de captar los poderes de los animales, absorberlos y proyectarlos en proporciones humanas. Pero eso solo sería una proyección discursiva de dentro del relato, lo mejor de este personaje es aquello que está pensado, y es así en todo momento, de cara al lector. Para este autor esto implica leer al personaje desde la actualidad utilizando los conflictos políticos, raciales y ecológicos para meterlo de lleno en el mundo real.

En un mundo ideal creo que Animal Man sería uno de los héroes más necesarios: humilde, familiar y siempre preocupado por las consecuencias de sus actos. Sus heroicidades no pasan por provocar grandes peleas, ni barullos ni por configurarse como un personaje ególatra que solo piensa en su imagen de cara al público. Buddy toma partido en todo momento sin importarle qué pensarán o que posiciones tomarán los detractores de las causas que defiende. En este volumen se pueden encontrar tres muestras directas de dicha actitud: “La hora de la bestia”, “Con el agua al cuello” y “Consecuencias”. El primer título está dedicado a la lucha contra el Apartheid, este capítulo supone un cambio de dirección en el personaje que junto con la nueva reencarnación de Bwana Bestia deciden dar un giro político. En el segundo caso el protagonista lucha contra los pueblerinos de las Islas Feroe y su irracional matanza anual de delfines y calderones (actualmente protegida por el ejército danés), y en último lugar un relato dedicado al ecoterrorismo apoyado por el propio personaje. El resto del volumen está dedicado a explorar los orígenes del personaje dentro de la complejidad acostumbrada en este autor.

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Animal Man es un título y un personaje típico de finales de los 80 en el que el ultraliberalismo anglosajón arrasó con toda posibilidad de recuperación del estado por parte del pueblo. Pero lejos de ser pesimista apunta a ciertas virtudes de la lucha por los derechos, tanto de los animales como de las personas. No es un cómic inocente, ni le hace falta, en el que la moralina desaparece por completo ante las evidencias de la necesidad de reparación continua que necesita nuestro sistema. Para Buddy no existen dudas morales: para hacer que las cosas cambien hay que mojarse.

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Animal Man. Vol 1. El zoo humano (Grant Morrison, Chaz Truog y Tom Grummett) ECC, 2016. Cartoné, 240 págs. Color, 23€

A final de la década de los ochenta apenas se podía presagiar la hecatombe que iba a arrasar al cómic de superhéroes comercial en el siguiente decenio. Lo que si sucedió es que se sentaron las bases discursivas para un tipo de cómic que sigue su andadura hasta nuestros días y un tipo de autor que no solo se preocupa por aspectos de canon cronológico, o más bien lo desechan, sino que deciden establecer ciertas narrativas metadiscursivas y de hablar de nuestra realidad en tiempo presente sin olvidar los rasgos de entretenimiento y ficción fantástica que tienen que tener este tipo de textos.

Uno de los autores claves surgidos de ese periodo es sin ningún tipo de dudas es Grant Morrison que con la recuperación de Animal Man empezaba a lanzar un discurso propio sobre este medio. Luego vendrían obras como Doom Patrol, Flex Mentallo, The Invisibles o El multiverso. Todas fundamentales para entender el giro que ha sufrido el cómic comercial en los últimos años. Se convierte en una mezcla de comentario social sobre el momento en el que son publicadas con una intención consciente de trascender de los aspectos más habituales del discurso del cómic reventando algunas formas del mismo.

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En el caso de Animal Man se trata de la recuperación de un personaje  creado por Dave Wood y Carmine Infantino para el Nº180 de Strange Adventures (septiembre de 1965). Cabe decir que el discurso de Morrison es posmoderno, y parte de eso pasa por actualizar no solo las narrativas tradicionales sino por remodelarlas y convertirlas en meta. La reconversión de Buddy Baker pasa por reconvertirlo en un tipo normal con familia que vive en un vecindario convencional de Estados Unidos. El don de Buddy, más que superpoder, consiste en poder absorber las características de un animal concreto y amplificarlo a nivel humano. Morrison pone de relieve los problemas de dicha condición. Animal Man, aparte de ser un novato en todo esto de ser un héroe tiene una serie de prejuicios morales sobre el mundo en el que nos movemos y nos muestra una realidad muy cruda: en algún momento de esta desenfrenada carrera hacia un capitalismo desbocado los animales pasaron de ser fuerza de trabajo a convertirse en cosas.

La concepción animalista de Morrison se descubre en los cinco primeros números de la colección. Los cuatro primeros es una bajada a la realidad de un personaje de ficción, no solo constituyen la presentación del mismo sino las intenciones del autor este se enfrenta a Bwana Bestia un hombre con poderes que intenta salvar a unos simios que son utilizados para investigar con Ántrax, el siguiente número “El evangelio coyote” insiste en esa cosificación de los animales. Las siguientes entregas, sin dejar de lado esa vertiente ahonda más en la inserción de Buddy dentro del universo superheroico de DC, en ir haciéndolo encajar. Pero Animal Man siempre es más que un simple cómic de superhéroes, intenta reflejar el momento implementar cierto valor de crónica, una obra que en sus mejores momentos todavía sigue golpeando conciencias.

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