Reescritura del vórtice desde los límites

providence-coverProvidence: El miedo que acecha (Alan Moore y Jacen Burrows). Panini Comics, 2016. Cartoné. 176 págs. Color. 18,95 €
Providence: El abismo del tiempo (Alan Moore y Jacen Burrows). Panini Comics, 2016. Cartoné. 184 págs. Color. 18,95 €

La mitología creada en su día por Lovecraft y sus discípulos campa hoy en día a sus anchas por la cultura popular, viviendo una eterna juventud no sólo en el audiovisual, sino campos tan heterogéneos como los juegos de mesa o los muñecos de acción. Ya hace mucho que conquisto el cine y los juegos de rol, igual que hizo sin demasiados problemas con el cómic. Esto puede deberse en gran medida a que dichos mitos han alcanzado ya el grado de religión minoritaria, casi perdida, una religión que nadie práctica, más o menos, pero que convive con por todo el mundo. Puedes ser ateo, cristiano o musulmán, e igual que vives junto a personas de otros credos, los mitos de Cthulhu están ahí presentes, de forma minoritaria pero creíble. Puede que no conozcas a nadie que practique el satanismo o la wicca, pero son religiones que sabes que existen, difusas y en los márgenes, al igual que puedes concebir seguidores del gran primigenio que habita en el fondo del océano.

Y buena parte de la culpa de esta concepción de los mitos se la debemos a que se diluyan y perviertan, a que se conviertan en cierto modo en una especie de estética y forma de entender la vida, lo que no deja de ser cualquier religión. Podemos ver el último capítulo de True Detective y preguntarnos si lo que vio el detective Rust Cohle estaba sólo en su cabeza o realmente vivió una experiencia religiosa. Poco importa, porque podemos descartar esa realidad como descartamos cualquier religión si somos ateos o todas las demás menos la nuestra si somos creyente. Lo importante es que para él, para su mundo, era plausible. Y del mismo modo que no hacía falta conocer a Lovecraft o saber situar Carcosa en un mapa para disfrutar de True Detective, lo mismo sucedía con el cómic Neonomicon de Alan Moore y Jacen Burrows, porque simplemente todo estaba allí, listo para cualquiera y especialmente presentado para los iniciados.

Sin embargo, en la obra derivativa del Neonomicon, Providence, Alan Moore ha dado un giro de 180 grados respecto al tratamiento que estaba realizando sobre la obra de Lovecraft y acólitos. Si en Neonomicon teníamos una puesta al día de los mitos de Cthulhu obviando la literatura de Lovecraft, es decir, descartando preparaciones pero jugando con los mismos ingredientes, en Providence tenemos variaciones sobre lo ya conocido, podríamos decir que versiones si cambiamos el símil de la cocina por la música. Al menos esto es lo que vemos en los dos tomos publicados hasta ahora: El miedo que acecha y El abismo del tiempo, ambos también dibujados por Jacen Burrows. Del apartado artístico poco se puede hablar más allá del extremo trabajo utilitarista de Jacen Burrows, con lo más cercano que se puede ver en cómic al sistema de representación institucional en el cine, una apuesta inteligente, pues hay pocas jugadas más exitosas que apostar por el realismo más estricto para tratar los horrores más inimaginables.

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Porque si algo caracteriza a Providence es su relación con los textos originales de Lovecraft, los cuales se fusionan con una Nueva Inglaterra realista al menos en lo que atañe a la geografía. Alan Moore vuelve también al marco temporal de Lovecraft, los años 20 del siglo XX, para desarrollar la historia de un periodista obsesionado con la historia oculta de América, lo que le empuja a perseguir un libro de saber arcano y cruzarse continuamente con lo oculto. La gracia del asunto es que cada capítulo de la obra adapta de forma inusual un relato de Lovecraft, mezclando Alan Moore a su personaje propio, el periodista Robert Black, con diversas historias del autor de culto. Referencias que no son necesarias en ningún momento para disfrutar el cómic de Moore, pero que sin duda son imposibles de pasar por alto para el lector medio de los mitos. Un engarce extraño pero que funciona, consiguiendo que la referencia tenga un peso notable y aún así generando un texto que funciona al margen del reconocimiento.

Todo esto tiene éxito en parte porque Alan Moore desarrolla una idea tan rompedora como obvia, la cual ya fue planteada en Neonomicon, el uso del sexo en el mundo de Cthulhu, un tema que no era tratado por Lovecraft de forma directa pero si continuamente de forma indirecta o insinuada. Alan Moore mueve el foco hacia lo que se intuía en los márgenes y poco más, de modo que el horror sexual necesario para el cosmos de Cthulhu se hace visible en las páginas de Providence. Un cómic que en cierta manera reinterpreta y crea un cisma dentro de la religión de los mitos, una herejía si no necesaria cuan menos interesante y entretenida. Puede que dentro de muchos años muchos conozcan una mitología extraña, llena de simbolismo y horror donde el hombre es menos que un peón, carnaza y juguete sexual para dioses amorales, una mitología a través de las páginas mohosas de un tomo de Providence sin que nadie recuerde ya el nombre de Lovecraft. Así que aceptemos a Alan Moore como un hereje y un posible segundo profeta.

@bartofg
@lectorbicefalo

Promethea. Libro 3 (Alan Moore y J.H. Williams III)

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Promethea. Libro 3 (Alan Moore y J.H. Williams III). ECC, 2016. Cartoné, 336 págs. Color, 31,50€

El último tomo de integral que recopila las aventuras de Promethea nos encontramos con una vertiente un tanto diferente del personaje, es la misma pero de ella surgen una serie de conflictos personales que afectan al resto de la humanidad. Promethea se esboza a través de estas páginas como un personaje utópico dentro de las concepciones superheroicas, mostrado desde las raíces de sus orígenes mitológicos hasta los fines para los que esta fue “desarrollada”. Sophie Bangs es un personaje complejo, que en esencia adquiere un rol que no desea pero para el que nació.

La primera parada de esta tercera entrega pasa por solucionar la dualidad de una Promethea en un mismo momento; por un lado la que está unida a Sophie tras regresar de su viaje astral y la que ha poseído a Stace, la amiga íntima de la protagonista, y que ocupa el lugar de las primera mientras han desaparecido de este plano de realidad. Moore superpone un texto sobre la dualidad en las creencias teológicas para poder explorar ese doble perfil de Promethea y la posibilidad de su existencia sin tener que recurrir a complicados artilugios de la ciencia ficción menos creíble. Tras un juicio dirigido por el propio rey Salomón apunta a la preeminencia de la Promethea de Sophie por encima de la de Stace.

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Pero lejos de ser un punto y final o de convertirse un inicio de las aventuras “regulares” de este personajes, el siguiente paso que da el guionista es incluirlo en el universo de ABC comics ampliando el pasado de Promethea dando pie a un pasado en esta realidad, en este volumen se da a entender que ella formaba parte, anteriormente, del grupo de superhéroes liderado por Tom Strong conocido como Los mejores de america.Sphie/Promethea es perseguida por el FBI por ser sospechosa de la desaparición de unos niños, sin embargo en un torpe intento por parte de Strong por protegerla, ella se alza en cólera y amenaza a la humanidad con el fin de los tiempos. Aun con todo la amenaza lejos de ser apocalíptica se convierte en un reinicio de la humanidad. La aventura de este personaje finaliza con el espectacular número 32 en el que se ponen en paralelo tres narrativas discursivas, por un lado el de los astral, por otro el de la ciencia y por otro el de cierta percepción filosófica sobre las realidades en las que habitamos a diferentes niveles.

Promethea sigue siendo a muchos niveles un título ejemplar, pero también complejo, hay que sentarse a leerlo con todas las consecuencias, esto es, perderse una y otra vez por los vericuetos introducidos por Moore. El querer unir diferentes aspectos de la vida en un relato superheroico, además de la complejidad introducida por el autor es un intento de introducir texturas que lejos de pasar desapercibidas, solo a la vista de los lectores más interesados en estos temas, están todas en primer plano abarrotando el sistema comunicativo que es la página. Siempre es una buena oportunidad para releer, siempre con tranquilidad, este título, que sigue siendo uno de los más notables de principios de siglo.

@Mr_Miquelpg

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Nostalgia and superheroes

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Top 10 (Alan Moore, Gene Ha y Zander Cannon). ECC, 2016. Cartoné, 352 págs. Color, 32,5 €

Son conocidas las declaraciones de Alan Moore cuestionando la función del cómic de superhéroes contemporáneo. Estos fueron creados para un público juvenil y adolescente durante el segundo tercio del siglo XX. Un momento en el que los ideales representados en protohombres  funcionaban como idea de un posible de un mundo ideal. A esto le acompañaba un ideal de determinismo tecnológico por el cual los avances científicos iban a conducir a una mejora de las condiciones de las personas que a la larga iba a conducir a un mundo mejor sin enfermedades, hambre o desigualdades. Creo, y espero no equivocarme mucho, que en eso basa Mr. Moore su tesis sobre la fallida de las narrativas superheróicas, el ser humano no ha sido capaz de hacer trascender ciertos ideales a la realidad, y los que sí han traspasado no han servido sino para convertir el planeta en un puto infierno.

A pesar de su crítica el autor británico ha ido y viniendo  con este tipo de obras desde varias perspectivas: investigación, revisión o nostalgia; de manera más o menos frecuente, aunque últimamente está interesado por otros lares de la ficción. Top 10 pertenece a un grupo de historias, junto con Tom Strong o Promethea, que dentro de ciertos márgenes explora la nostalgia incluyendo cierta revisión nostálgica del género, a excepción de la paja mental que supone el título protagonizado por la heroína de ficción. Top 10 es principalmente un cómic ambiental que juega con la experiencia del lector y los cómics de antaño, es decir es un relato lleno de lugares comunes y espacios abocados al recuerdo de los públicos abocados a estas lecturas.

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Si bien no entra en el espacio de la crítica y revisión que suponía Watchmen, Top 10, convoca aquellos ideales que rondaban estas narrativas que en un principio estaban circunscritas a determinados ideales tecnológicos y humanistas. En este título se pone de manifiesto de una manera bastante interesante, en cierto momento de la historia hubo un desarrollo poco habitual y exponencial de superhéroes, eso dio lugar a la construcción de una ciudad habitada por estos seres con poderes. Pero las bases de la misma ya estaban corruptas, lo ideólogos de la urbe fueron una serie de mad doctors nazis que pudieron seguir con sus investigaciones canalizadas hacia un bien mayor. Uno podría pensar que una ciudad poblada por seres que fomentan una serie de valores puede ser el mejor sitio para vivir, pero el bien para serlo necesita el mal aunque sea dentro de los ideales de la sociedad. Ese mal dentro de esta construcción social es el leit motiv dentro del relato.

Por momentos Top 10 es un texto apabullante tanto en el desarrollo narrativo como en el visual, muchos personajes, muchos motivos, excesivas referencias, composiciones de página plagadas de detalle, bebe de miles de referencias y se autorreferencia a si misma continuamente. Todo eso hace que desde un primer momento el lector se encuentre con un texto complejo y a veces difícil de ser habitado por este. Evidentemente es una de las especialidades de Moore, debes de conocer su mundo, sus referencias personales y como las aplica a su trabajo. Sin embargo, a pesar de que cuesta entrar en este se convierte, a medida que avanza la lectura, en un recorrido agradecido en el que el regusto a pulp y nostalgia adereza a la perfección el contexto narrativo.

@Mr_Miquelpg

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Promethea. Libro 2 (Alan Moore y J.H. Williams III)

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Promethea. Libro 2 (Alan Moore y J.H. Williams III). ECC, 2016. Cartoné, 336 págs. Color, 31,50 €

En la entrada que dedicada al primer volumen de Promethea se hablaba de la maestría a la hora de crear un universo embebido basado en una estructura histórica ficticia. El trabajo de Moore consiste, en esta obra, en explorar, o más bien investigar, sobre los mundos posibles, que en el caso que nos ocupan ya existen dentro de la mitología universal. La primera entrega está orientada a un relato más o menos canónico sobre la conformación de una heroína, es, casi, discurso superheroico en estado puro pero lleno de texturas que funciona a modo de apertura en una sinfonía.

El segundo volumen, que recopila del número 13 al 23 de la colección regular, transita por otros espacios de narración. Perdemos de vista el mundo real factible desarrollado en la primera entrega para adentrarse por las diferentes realidades paralelas construidas a través de miles de años de conocimiento humano creados principalmente para explicar aquello que no puede ser contado de manera lógica. Para ello Moore se sumerge en la construcción de un texto difícil y áspero, que no da ninguna facilidad al lector y en el que este ha de concentrar toda su atención en el acto de lectura, ya que la aventura en la que se ve Barbara y Sophie es la del conocimiento. El camino que recorren es desconocido por ellas, incluso en las ocasiones en las que estas se encuentran con espacios reconocibles o personas de su pasado que han adquirido otra forma dependiendo de la dimensión en la que se encuentran.

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Promethea es de lejos la obra más compleja de Moore en la que el dibujo pasa de la mera representación para adentrarse en códigos iconográficos que juegan en favor del conjunto mucho más allá de convertirse en una mera plasmación del texto. Abre con el viaje de Sophie con el barquero Caronte llevándola al ámbito de los muertos, debe simular haber fallecido para conocer los secretos de la vida, y con estos el llegar a conocer a Dios y el origen y final del universo. En ese punto se transmite una idea inquietante: todo ha sucedido en una fracción de segundo desde el nacimiento del universo hasta su colapso, por tanto la existencia humana tal y como la conocemos, es tan solo un eco que se repite en nuestras mentes.

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Universos embebidos

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Promethea. Libro 1 (Alan Moore y J.H. Williams III). ECC, 2016. Cartoné, 336 págs. Color, 31,50 €

Uno de los aspectos más complejos a la hora de desarrollar un nuevo universo a partir del “real” es intentar armar un relato canónico previo al relato a desarrollar. Se trata de un reto poder estructurar el universo antes de la lectura y darlo a conocer para que la audiencia pueda participar de pleno en la experiencia holística que el autor les tiene reservada. Alan Moore, al cual no le hacen falta presentaciones, es un especialista en la construcción de antecedentes, ya se a modo de pseudoanexos al relato principal, prólogo o epílogos. En el caso de Promethea se sirve de un prólogo a modo de breve estudio literario en el que nos pone a mano los antecedentes previos, supuestamente verídicos por los cuales debemos orientar la lectura.

Ese primer supuesto nos pone ante una obra que bebe de una herencia real previa. Ese breve texto se asemeja a aquel que Eco plantea en su obra El nombre de la rosa, en el que nos incitaba, y excitaba la imaginación, a que íbamos a sumergirnos en un libro sobre un pasado histórico real. El giro planteado en Promethea es algo diferente, la protagonista es una doctoranda que investiga sobre los orígenes del personaje de ficción llevando el pequeño texto introductorio a la obra al canon de la misma convirtiéndola en una línea argumental más. Es una manera de convertir algo que muchos lectores se saltan en una cuestión fundamental para comprender lo que va acontecer a continuación.

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Pero esa falsa articulación de la historia ficticia del personaje no es más que un peldaño para convertirnos en cómplices de Sophie Bangs, una chica que en ese proceso de investigación de la ficción se encuentra y respalda ese texto previo a la vez que empieza a revelarlo como una falsedad una estructura que sustentará todas las aventuras de Promethea/Sophie Bangs. La protagonista al convertirse en la heredera de poderes místicos a través de la palabra escrita constituye un punto de referencia para desvelar la vinculación entre el plano místico y el material. Sophie rompe la fantasía de realidad creada en el prólogo para trasladarla en la ucronía de finales del siglo XX en la que habita.

Este mundo de fantasía se construye de manera paralela a un doble universo, aquel en el que habitan las anteriores Prometheas y lo místico; y el material en que las fuerzas del otro universo pululan a través de la porosidad del mismo. En el segundo se concentran no solo las fuerzas que habitan en el otro mundo sino que también podemos encontrar superhéroes científicos, hombres poderosos que juegan con lo místico y de trasfondo un alcalde con personalidad múltiple que no es más que el reflejo de lo esquizofrénico del mundo representado. Promethea sigue siendo uno de los mejores trabajos de Moore, al que el paso del tiempo no le ha sentado nada mal. Para ello han jugado a su favor el evitar las modas del momento y centrarse en diatribas filosóficas inherentes al ser humano y un dibujo, a manos de J.H. Williams III, atemporal y cargado de simbolismo.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo