La espiral (Aidan Koch)

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La espiral (Aidan Koch). AIA Editorial y Ediciones Valientes, 2020. Rústica, 128 págs. Color, 18 €

Un grupo de personajes que tienen una vinculación en principio poco próximas que confluyen, espacios que se configuran como mínimamente referenciales y funcionan a nivel de código interno, imágenes ancestrales, ríos que confluyen y la idea de espiral. La espiral como un elemento cíclico que nos invita a pensar en los retornos eternos y en cierta restitución del caos pero sobre todo bajo el paradigma sobre el que se apoyan diferentes sensibilidades religiosas, como es nacer, morir y renacer. Pero también es un elemento que aparece en la naturaleza y que ha sido adoptado como elemento estético tanto en el arte como en la cultura popular.

La propuesta de Aidan Koch quizás esté más arraiga a elementos ancestrales. Las espirales a través de diferentes elementos. En primer lugar, antes de hablar de la trama de la obra, es posiblemente más interesante para un poco de atención a la propuesta estética. La espiral, se presenta casi como un work in progres en la que se pueden observar algún borrón, algo que parece que ha sido borrado pero que sigue presento o algún garabato a pie de página. La obra se presenta como un palimpsesto consciente de sí mismo; en el que la obra final es un fiel reflejo tanto de ese resultado acabado, como de las fantasmagorías que no son otra cosa que los restos del pasado de la obra.

En ese aspecto Koch aprovecha ese proceso de trabajo intermedio para dar relevancia al uso del color vinculándolos a un estado emocional perenne de los personajes. Esta aproximación no la hace, tanto, en relación con la psicología de los colores sino en cómo un recurso más conceptual. Estos nunca son sólidos, a veces se salen de los límites de lo coloreable, y otras, el color acaba perdiendo consistencia en el trazo. Haciendo que los personajes acaben diluyéndose no solo en los escenarios sino también por los diálogos diáfanos, no acotados y que no respaldan ninguna trama.

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¿Qué es pues La espiral? Podemos ubicar este título dentro de aquellas obras en las que los espacios son redefinidos y condicionan las acciones de los personajes, en mayor o menor grado. No se trata de espacios construidos narrativamente para convertirse en un obstáculo completo sino como un concepto. Podemos citar trabajos como Nuevas estructuras (Begoña García-Alén, 2017), Pulse Enter para continuar (Ana Galvañ, 2018), Cenit (María Medem, 2018) o Sirio (Martín López Lam, 2016), en los que las localizaciones en los que se desarrollan estos títulos nos ayudan a poder vislumbrar a unos personajes muchas veces en fuga. Son espacios por lo general sobrios en los que los autores sitúan a unos personajes que reaccionan de manera extraña, parece existir una relación de incorporación/resistencia  entre ambos.

La espiral de Aidan Koch busca ese lugar en el que las narrativas en las que la trama no es una línea recta, si no sinuosa que a veces se interrumpe y no te asegura que haya un final sólido. Esta más cercano a eso que denominamos la experiencia lectora, navegar entre las páginas y los colores, los interludios sobre el devenir de los ríos, el inicio del capítulo V en el que la viñeta dejada para el texto desplaza a la imagen de los protagonistas de la conversación. Un título que apunta a esas nuevas formas de contar del cómic contemporáneo.

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