Medievo (VVAA)

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Medievo (VVAA). Termita Press, 2017. Rústica, 104 págs. B/N, 10 €

Los volúmenes colectivos suelen tener como principal inconveniente la falta de definición temática, la variedad de estilos de dibujo y gran disparidad en la forma de narrar. Por otro lado se suele pensar que este tipo de títulos suelen funcionar a nivel comercial ya que el atractivo del autor principal se disipa con autores que o no son tan conocidos o no predican con los estilemas del volumen. Evidentemente no estamos hablando ni de revistas ni fanzines que son, sobre todo estos últimos, la base del comic colectivo por esencia y cuya misión consiste en mostrar diferentes vertientes de la historieta de una manera más o menos seriada.

En cierta manera la solución pasa por una unidad temática, estilística y de concepto, pero no por homogeneizar ni forma ni fondo, porque en estos casos el tono es necesario para que cada uno de los autores puedan mostrar los valores de su trabajo. Eso es lo que sucede con Medievo un volumen colectivo que gira en torno a ese periodo histórico desde diferentes vertientes, desde ficcionalizaciones que juegan con el concepto que todos tenemos sobre ese momento tan oscuro de la historia de la humanidad se juega con el desapego hacia la vida y con el poco valor de la misma.

Entre los diferentes capítulo también podemos encontrar algunos relatos que buscan indagar sobre algunos personajes reales como Trótula de Salermo, una de las primeras doctoras de las historia, a cargo de Marina Vidal; Juana García de Arintero, escrito en castellano antiguo de la mano de Javi de Castro o Simeón por Miquel Muerto. O jugar con algunos de los topos habituales relacionados con la Edad Media, como la alquimia, la brujería o las disputas entre diferentes señores medievales.

Este volumen escrito  y dibujado por Anabel Colazo, Cristina Serrat, Fran Collado, Ferro, Javi de Castro, Manel Vílchez, Marina Vidal y Miquel Muerto, con Borja González como dibujante del ex libris, es un ejemplo de un buen volumen colectivo en el que no hay ningún autor puesto por rellenar y el que todos aportan una visión de ese periodo. Aun es más difícil encontrar cierta unidad visual en la que cada uno de los creadores con su propio estilo no desentona con el resto. Resumiendo, Medievo  es un título que se aleja de los inconvenientes mencionados al principio del post y que además es entretenido y divertido.

@Mr_Miquelpg

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El cuarto mundo Vol. 1 (Jack Kirby).

 

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El cuarto mundo Vol. 1 (Jack Kirby). Ecc, 2017. Cartoné, 400 págs. Color, 35 €

Kirby es posiblemente, y sin el posiblemente, el autor más relevante que ha dado la industria mainstream del cómic. Es una afirmación que nadie o casi nadie podrá rebatir, por algo recibe el apelativo de El Rey. Este autor ha tocado todos los géneros narrativos desde el romántico al de aventuras pasando, por supuesto, por el de superhéroes. Siendo en este último en el que el nivel de experimentación dentro del canon narrativo ha sido mayor. Un ejemplo de esto es El cuarto mundo, un universo narrativo que Kirby recrea dentro del universo de DC sentando las bases para un nuevo evangelio superheroico basado en la eterna lucha entre bien y mal en este caso encarnada en los personajes de Highfather y Darkseid.

Esta apuesta necesitaba de una extensión mayor de lo que estaban acostumbrados tanto editores, autores y lectores. Aunque quizás sean estos últimos los que más agradecieran un relato concatenado a través de diferentes colecciones. La apuesta de DC y Kirby apuntaba a unos desarrollos de personajes y tramas, tanto horizontales como verticales, mucho más amplias, que diesen lugar a la creación de un universo coherente en el que existiese cierta organización espacial de lo explicado. Para ello se crea una trama transversal que recorre colecciones como Jimmy Olsen, el amigo de Superman, Los Nuevos Dioses, Los Jóvenes Eternos y Mr. Milagro lo cual marca cierto paradigma a la hora de presentar nuevos personajes, casi uno por entrega del relato.

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El vínculo con el resto del universo DC parte de una colección que evidentemente no fue un éxito de ventas, era hija de la explotación de productos relacionados con Superman: Jimmy Olsen, el amigo de Superman. Aquí se plantea un punto de partida, Kirby siembra  de existentes esta colección para utilizarla en favor de la historia que nos va a explicar a posteriori, tales como: Morgan Edge, la Zona salvaje, la Zoompista o el Boom tubo entre otros. Es decir, utiliza esta colección para proporcionar un marco que abra la gran narrativa que es El cuarto mundo. Se trata de una maniobra impecable, incluso a nivel mercadotécnico, en la que tres números de dicha colección suponen una apertura que parece que nos va a contar lo mismo de siempre, pero que guarda una sorpresa en su interior. Para ello se sirve de un Superman con cierto protagonismo, pero con cierto carácter instrumental. En este caso interpretando el papel de ayudante, tanto de Jimmy Olsen como de la Legión de repartidores.

Todo eso nos lleva al planteamiento que Kirby hace del universo  que desarrollará a partir de unas narrativas más bien convencionales. La idea es generar un nuevo mundo sin olvidar el viejo, o más bien solaparlo sobre uno ficcional en vías de consolidación. Kirby tenía muy claro que lo principal era contar una historia que no fuese precisamente esclava de una cronología del relato, sino que este diese de si todo lo que pudiese en función de un mitoarco argumental en el que los nuevos personajes fuesen moldeando el global del planteamiento narrativo. Para ello la introducción de nuevos personajes, casi en cada número, hace incrementar el impacto que recibe el lector ante una propuesta cambiante en cada número.

Solo cabe recordar que estamos ante un universo planteado a principios de la década de los 70 cuando DC pretendía dar un golpe en la mesa con el fichaje de Jack Kirby. Si bien en un principio esta nueva forma de plantear la estructura narrativa del ámbito de los superhéroes no caló mucho hemos podido ver como en la actualidad es una de las pautas a seguir y El cuarto mundo un referente imprescindible. La diferencia es que ahora este tipo de relatos compartido en diferentes colecciones son más esclavos de una cronología que generada en función de intereses mercadotécnicos. Pero Kirby es más que eso, no podemos olvidar las soluciones gráficas que proporcionas las splash pages la composición de viñeta y de página, a veces con solo pasar las páginas y ver las soluciones adoptadas por el Rey ya nos vale.

@Mr_Miquelpg

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Nuestros miedos ocultos (Fran Krause)

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Nuestros miedos ocultos (Fran Krause). Sapristi, 2017. Rústica, 144 págs. Color, 15,95€

Fran Krause explica al principio de este volumen como el punto de partida del relato consistía en explicar sus miedos irracionales. Si el autor hubiese decidido seguir con esa línea de trabajo posiblemente estaríamos ante un trabajo diferente. Se denota pues la diferencia entre el relato personal e interior con el colectivo y global. La primera opción seguramente hubiese necesitado de un hilo argumental, saber de dónde vienen esos miedos, y eso posiblemente nos llevara a un tipo de slice of life: el autor frente a la hoja en blanco convirtiéndose esta en una confesora implacable. Pero la decisión del autor de no hablar de sus miedos, o no solo de estos, sino también del de los lectores hace que tengamos que dejar de lado la idea de trama argumental por una temática.

Los miedos son básicamente el reflejo, no tanto de aquello que tememos, sino de lo que la sociedad va inculcando. No tanto a un nivel macro como a un nivel micro. Esto es aquello que se nos inculca desde pequeños: desde tradiciones locales o familiares como situaciones próximas a nuestro hábitus. Este como un punto de partida en la conformación de la psique de las personas. Un evento traumático del pasado, un sueño repetitivo o una historia que corre de boca en boca pueden convertirse en un elemento que se inyecte en nuestra psique y convertirse en un miedo imposible de extraer de nuestros pensamientos.

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La decisión de Fran Krause de dejar el peso de lo personal al colectivo repercute en la mostración del origen y motivos de los miedos pero nos acerca a un cuento, o 101 microcuentos, a través del cual podemos explorar la experiencia personal de sentirse reflejado en los miedos de otros. A pesar de la variedad de los mismos podemos trazar una serie de líneas transversales que nos ayudan a encontrar aspectos comunes entre los diferentes microrrelatos. Hay una serie de temas en común: el doble maligno, muertes ridículas, presencias no físicas, el daño que nos pueden realizar terceras personas o tomarse al pie de la letra algunas creencias populares. Es decir todo aquello que escapa de nuestro propio control.

El autor opta, a pesar de lo macabro de algunas experiencias, por un dibujo no naïve pero si con un toque dulce. Esto puede ser tanto para llegar a un público más amplio o dulcificarlas y no basar el relato en algo truculento. Seguro que muchos lectores al igual que yo nos hemos reconocido en algunas de estas historias, lo cual nos puede ayudar, sin faltar el respeto hacia quien padece dichos miedos, a poner en cuestión los nuestros, de donde vienen y porque están ahí. Nuestros miedos ocultos es un relato ameno y divertido. Y que al igual que parte de la comunidad se puede leer, y casi sería lo aconsejable, en grupo, entre amigos y con algún desconocido, comentando cada uno de los miedos.

@Mr_Miquelpg

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Button Man – Asesino de asesinos (John Wagner y Arthur Ranson)

Button Man: Asesino de asesinos (John Wagner y Arthur Ranson) ECC, 2016. Rústica, 112 págs. Color, 11,50 €

El tercer de los cuatro arcos argumentales de la colección Button Man, en los que John Wagner y Arthur Ransons desarrollaron a su personaje Harry Exton, Asesino de asesinos, nos muestra por primera vez a nuestro querido sicario en una enorme partida del juego de la muerta en la que no quiere participar. En cierto modo, el guión de John Wagner nos recuerda a lo que ya habíamos leído en El juego de la muerte y La confesión de Harry Exton, con un héroe completamente gris que no tiene problemas en recurrir a la violencia más directa y descarnada para mantener una vida tranquila. Aunque no es menos cierto, que esta vez, John Wagner eleva el dinamismo y la tensión hasta el punto de crear uno de los mejores cómic de acción de todos los tiempos, manteniendo los cimientos de su colección pero ampliando horizontes allá por donde puede.

Aunque al final de La confesión de Harry Exton parecía que nuestro héroe era más listo que nadie y se había librado de los millonarios aburridos que contrataban sicarios como modernos gladiadiores, en Asesino de asesinos vemos como ni Harry era tan hábil ni sus medidas de seguridad para mantenerse al margen eran tan resistentes. Así que asistimos a un juego del ratón y el gato en el que todos los sicarios de Estados Unidos se lanzan contra el antiguo militar británico en una carnicería a lo largo de medio país. Todo regado con la violencia que también escribe John Wagner, y con ese humor cáustico que tan bien le sienta a la colección. El lector no empatiza con Harry porque sea más noble, lo hace simplemente porque el foco se coloca sobre él, algo que bien sabe manejar el guionista para recordarnos continuamente que su protagonista no es mejor persona, simplemente más hábil matando gente.

Por su parte, el dibujo de Arthur Ranson se mantiene en el mismo nivel que en los anteriores volúmenes de Button Man, con ese realismo prácticamente fotográfico que tan bien sienta a la serie, añadiendo una capa más de verosimilitud a la trama, tanto es así que incluso en Asesino de asesinos hay un juego metanarrativo sobre la violencia real de los sicarios y su traslación a la ficción como entretenimiento. John Wagner y Arthur Ranson nos siguen entreteniendo con Button Man pero recordándonos en todo momento que la violencia duele y es más real de lo que parece en un telediario, además de subrayando en todo momento que el uso de la misma deslegitima a cualquier héroe en todo momento. Todo con el cruel juego de enseñarnos esa lección entreteniéndonos como nadie.

Button Man: El juego de la muerte
Button Mann: La confesión de Harry Exton
Button Man: Asesino de asesinos

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Gotham Central – Agente Herido (Greg Rucka, Ed Brubaker, Chuck Dixon, Brownwyn Carlton, Devin Grayson, Nunzio DeFilippis, Rick Burchten, Jacob Pander, Arnold Pander, N. Steven Harris, Mike Lilly y Mike Collins)

Gotham Central – Agente Herido (Greg Rucka, Ed Brubaker, Chuck Dixon, Brownwyn Carlton,  Devin Grayson, Nunzio DeFilippis, Rick Burchten, Jacob Pander, Arnold Pander, N. Steven Harris, Mike Lilly y Mike Collins). ECC, 2017. Cartoné. 168 págs. Color. 17,95 €

El recopilatorio de Gotham Central parece continuar la deriva iniciada en el anterior volumen, Momentos decisivos, recogiendo historias que de alguna u otra forma podrían pertenecer a la serie madre centrada en la Unidad de Crímenes Mayores de Gotham City. En este caso nos encontramos con el volumen Agente herido, que recoge una miniserie en siete números publicada a principios de siglo, momento en el que el comisario James Gordon acaba acribillado por la espalda en un mugriento callejón de Gotham, elemento arquitectónico que parece ser bastante común en la ciudad vigilada por Batman.

La curiosidad de Agente herido es que se desarrolló inicialmente en siete colecciones diferentes, dedicando cada una de ellas su número a una parte de la trama. Así cualquier lector que se comprara las grapas Batman 587, Robin 86, Birds of Prey 27, Catwoman 90, Nightwing 53, Detective Comics 754 y Gotham Knights 13, durante marzo del 2001, podía leerse del tirón esta historia realizada por siete equipos creativos diferentes, con la única repetición de Greg Rucka como guionista. Esto hace que Agente herido sea una especie de catálogo de autores de la época que nos permiten asistir a un momento clave en la historia de Batman, Gotham, y muy especialmente del Comisario Gordon, que en buena parte cambiará su estatus hacia el que leemos en la propia serie Gotham Central. Lo bueno que tiene Agente herido es que su lectura es rápida y amena, cualquier fan de Batman disfrutará de una edición cuidada de este extraño experimento editorial, movimientos que siempre son de agradecer.

El problema que tiene Agente herido es que si mientras la serie Gotham Central se puede disfrutar al margen de cualquier cronología, Agente herido exige conocimiento de la historia del murciélago por parte del lector, para saber con qué Robin nos encontramos, quién es esa Batgirl que no habla, o quién demonios es ese tío que habla raro y se hace llamar Azrael. Además, hay que tener en cuenta que no nos encontramos con la mejor trama detectivesca de todos los tiempos, con una historia bastante lineal y que deja pocas sorpresas. Así que en resumen, Gotham Central: Agente herido es más una obra para fanáticos y completistas de Batman, que una lectura policiaca para amantes del género poco preocupados por la tercera encarnación de Robin o las disputas de Batman con Nightwing.

Gotham Central 1: En el cumplimiento del deber

Gotham Central 2: Payasos y lunáticos

Gotham Central 3: De patrulla por el infierno

Gotham Central 4: Corrigan

Gotham Central 5: Momentos decisivos

Gotham Central 6: Agente herido

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Tomie 2 (Junji Ito)

Tomie 2 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 376 págs. ByN. 13,95 €

Con el segundo volumen de Tomie termina la colección más longeva en el tiempo de Junjji Ito, y quizás la más útil para apreciar la evolución del autor a través del tiempo. Una transformación como autor que se nota primero en el dibujo del japonés, que en más de una década ha jugado con el personaje femenino llevando la desesperación a todo aquel desgraciado que se cruza con ella. Aunque tampoco se pude dejar de lado la evolución como narrador de Junji Ito, que pule tanto las historias que cuenta como el modo de representarlas, volviéndose cada vez más estilizado hasta el punto de con menos ser aún más cruento y desagradable, cosa que sus seguidores agradecemos con una sonrisa de oreja a oreja.

Desde el punto de vista del guión, el segundo volumen de Tomie es una continuación directa de lo que ya vimos en el primer tomo. Tomie es una especie de fuerza destructora de la naturaleza nacida de un crimen pasional que se encarga de destrozar la vida de todo aquel que se cruza con ella. Lo mejor del planteamiento es que no seguimos una evolución cronológica con Tomie, o quizás deberíamos decir las Tomies, en su lugar Junji Ito nos regala retazos de esas esporas de maldad que se liberan por el cosmos trayendo la desgracia de las presas que se sienten atraídas. Cada capítulo marca sin duda un paso más allá en la calidad como escritor de Junji Ito, y aunque pudiera parecer que cada historia es insuperable, la siguiente siempre está como mínimo a la misma altura que la anterior, hasta el punto de que se me hace complicado elegir mi historia sobre Tomie favorita del segundo tomo. Cada nueva interacción con Tomie es una nueva vuelta de tuerca con el personaje que sin dejar siempre de ser el mismo nos muestra cada vez una arista nueva de su locura y obsesión.

En el terreno gráfico, la evolución no se queda atrás como ya hemos comentado, y en este segundo volumen podemos ver a un Junji Ito casi en estado de gracia. El realismo de sus personajes es apabullante, especialmente si prestamos atención a los rostros, donde el padre de Tomie consigue crear con unos pocos trazos unos personajes que parecen totalmente habitar una realidad absoluta. Un realismo que se ve continuamente destrozado por el horror sobrenatural de Tomie, una ruptura que funciona mejor que nunca cuando la criatura vive esos estados entre humana y monstruo, creando escenas dantescas pero plausibles a ojos del lector. Sin duda Tomie es una de las mejores obra de Junji Ito, un personaje que se merece un puesto de honor en la historia del horror como arquetipo a la altura de criaturas como Freddy Krueger o Pinhead.

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Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito)


Relatos Terroríficos 4 (Junji Ito). ECC, 2016. Rústica. 144 págs. ByN. 5,95 €

Continúa la edición antológica de todas esas historias cortas realizadas por Junji Ito y que por fin tienen cabida en la estantería de sus seguidores lectores en español. Como hemos dicho ya en todas las reseñas al respecto de Relatos terroríficos, se encuentra de todo, historias mayores y otras quizás no tan buenas. No hay que olvidar que Junji Ito tiene una carrera dilatada y no se puede dar siempre en la diana. Aunque los buenos fans no tenemos problemas en mover un poco la diana y ser indulgentes con el autor, pues no por nada nos ha regalado algunos de los mejores cómics de terror de la historia.

El cuarto tomo de Relatos terroríficos se abre con El pueblo de las sirenas, clásica historia de vuelta al hogar, con el típico giro de que todo parece haber cambiado y que nada marcha bien. La historia tiene un buen planteamiento y un par de giros más que interesantes, además de contar con el añadido de ver una historia de mitología cristiana realizada por un autor japonés. No vislumbra pero se hace más que entretenida y con un final que sube de nivel, lo que siempre es positivo y no lo suficientemente común en el género. Aunque sin duda lo mejor del tomo es la segunda historia, Un desertor en casa, la cual es extraño que no se haya adaptado en alguna serie antológica de terror, pues cuenta con todos los ingredientes necesarios: una atmósfera malrollera, ausencia de personajes buenos, una pizca de humor negro, un giro inesperado al principio de la trama, y un final que te recuerda que es una historia de terror. Un desertor en casa es la unión perfecta del genio de Junji Ito y ese sabor que dejaban las historias de la EC más brillante.

Por último, Relatos terroríficos 4 se cierra con El club de los fumadores y El callejón. La primera es la prueba de que ni los genios siempre aciertan y de que en una antología completista a veces se cuela relleno, tenemos una historia que no termina de arrancar en ningún momento, con un concepto potente que simplemente se esboza, para terminar en un final del todo insatisfactorio. Por suerte, El callejón cierra el volumen con una historia clásica de Junji Ito, con todos los ingredientes que vuelven locos a sus fans y que consiguen contentar a los seguidores del género. El callejón es una muestra de la genialidad de Junji Ito, esas historias tan suyas que demuestran el músculo y el talento de su autor, capaz de redefinir el horror más clásico siguiendo muy de cerca la tradición y los lugares comunes del horror.

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