Cecil y Jordan en Nueva York (Gabrielle Bell)

 

Cecil y Jordan en Nueva York (Gabrielle Bell). Ediciones La Cúpula, 2019. Rústica, 160 pags. Color y B/N, 15,50 €

Gabrielle Bell representa la perfección a personajes que podemos denominar como ensimismados en el hedonismo asocial. Seres más próximos a construirse como personajes que como personas. Lo que vulgarmente se conoce como postureo. Un postureo lánguido preñado de pretendida tristeza que hace a los personajes como especiales, falsamente sensibles y con una mirada elitista hacia su entorno. Aun así la autora muestra cierta complacencia hacia estos personajes, los mima, los quiere, no los pone en situaciones complicadas. Los problemas de estos son tan solo los del primer mundo.

Aunque posiblemente lo más atractivo de la obra de Bell no sean los personajes, que lo son por cómo están creados y como discurren por un contexto narrativo. Lo más interesante es la sensación que todos los personajes pueblan el mismo espacio ficcional, no tanto por los lugares en los que habitan los personajes si no por el estado de ánimo que estos transmiten a lo largo de sus relatos. Estos unifican el espacio narrativo de esta compilación de relatos cortos de Bell. Esa especie de languidez y tristeza que predomina el carácter de los personajes crea una sensación de imposibilidad vital de los mismos. Todos aspiran a algo que no saben si realmente quieren, los sueños, las metas y los deseos personales se convierten en una especie de leit motiv continuo acentuado por la imposibilidad de los mismos.

Estas aspiraciones se convierten en una sombra que acompaña a los personajes, los martiriza, no les deja avanzar y los convierte en esclavos de sí mismos. Esto unifica el espacio narrativo, los personajes no tiene que compartirlo pero si respirar el mismo aire en la construcción de los mismos. En ese sentido la autora dota de cierto aire personalista y de proximidad a los personajes y a las situaciones hace que el relato que une a todas las historias cortas que componen el volumen tenga un aire autobiográfico. Gabrielle Bell es en esas lides una de las autoras que mejor representa la desazón de una sociedad que decide vivir apartada de todo, y que se pierden en su propia construcción vital.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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