Spain is Pain # 361: el tren de la bruja

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Maldita casa encantada (Artur Laperla). Sapristi Cómic, 2019. Rústica, 152 págs. Color, 17,90€

Una de las primeras experiencias subjetivas que tenemos con las ficciones tiene que ver con las atracciones de feria. Ningún niño responde de la misma manera a esa actividad lúdica, unos gritan, otros lloran, otros ríen y otros simplemente se los pasan bien. La experiencia pasa directamente por la percepción de los críos ante un texto ficcional mínimo basado en que este interactúe con los sujetos que la disfruten. Entre todas las atracciones que recorren los pueblos los días de feria hay una que tiene rasgos comunes en todas las localidades es el tren de la bruja. Una especie de minitunel del terror que consiste en un trenecito con un rail circular cuya mitad está cubierta por un túnel que suele estar ambientado todo complementado con un individuo disfrazado de bruja que va asustando a los niños con una escoba.

Cada vuelta que se da en este trayecto supone para los niños una toma de decisiones, asustarse o no, cerrar los ojos en el túnel o presenciar los horrores que en este se plasman, dejarse asustar por la bruja, protegerse de los escobazos o intentar agredir a la bruja. Todas estas elecciones deben de tomarse cada vez que el tren hace su recorrido una y otra vez. Supone una micronarrativa interactiva destinada a niños que les permite tomar una serie de decisiones sobre su propia experiencia. Maldita casa encantada de Artur Laperla juega con una serie de recursos fundamentales de los relatos de terror: fantasmas, murciélagos, posesiones, fantasmas, sectas del mal, visiones malignas del futuro… Y una misma sensación de que a cada elección que tomamos en cada relectura es como aquello que deciden hacer los niños en el tren de la bruja.

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Maldita casa encantada es un cómic que busca homenajear por un lado a las narrativas de terror universales, reconocibles por todos, y por otro los libros de “Elige tu propia aventura” de mediados de los años ochenta. Laperla lo plantea entre la cita y los lugares comunes, pero siempre con un punto de vista nostálgico. Mirar un poquito atrás para poder mirar hacia adelante y poner en pie un volumen que es capaz de gustar a los niños pero también a los más mayores. Confieso que una vez iniciadas las diferentes rutas, la lectura se vuelve compulsiva para encontrar cada uno de los 13 desenlaces, que acaban siempre con un pequeño toque cómico, pero también macabro. Pero sobre todo una sensación reconfortante, placentera; procurada por los lugares comunes del terror infantil. Un túnel de la bruja que podemos tener en nuestras estanterías y rememorar nuestra infancia cuando nos apetezca.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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