¿La verdad hiperconectada es menos verdad?

143-3_sabrina_website

Sabrina (Nick Drnaso). Salamandra Graphic, 2019. Catoné, 204 págs. Color, 24 €

En este tiempo de hiperinformación el contenido pierde fuerza contra un enemigo más efectivo, el titular, y de la mano de este, gracias a internet, el puñetero clickbait. La atención que antiguamente buscaban, y acaparaban, los medios de comunicación, ahora está en manos del individuo más anónimo del mundo, sin filtros, sin capacidad de una respuesta constructiva o sin necesidad de demostrar la fiabilidad de la información. Con la triste realidad que la realidad, en definitiva, la verdad, se ha transformado en un cúmulo de subjetividades apoyadas en las creencias personales, prejuicios o, simplemente, una ignorancia que se defiende con uñas y dientes del cuestionamiento más formal.

Esta miríada de verdades, de mentiras (en definitiva), juegan con un paradigma que busca reconvertir el mundo: si todo es mentira nada es verdad. Una especie de cruzada que tiene visos de drama para la prensa que va a sufrir su mayor descrédito en el naciente siglo XXI. Eso acompañado a cierta idea, en muchas ocasiones falsa, de que con un teléfono móvil todos podemos ser periodistas, la información de verdad, la buena, fiable y contrastada; va a tener que pelear para emerger de la cantidad de carroña seudoinformativa que lanzan medios marginales que a través de las redes sociales se abren camino sin tener que talar mucha maleza en su recorrido. En el bestseller piscinero, Angeles y demonios de Dan Brown, el camarlengo, uno de los personajes principales de la trama, lanza un discurso que viene a decir que el ser humano no está preparado para el uso de las nuevas tecnologías. En la novela se refería al CERN y la antimateria, pero eso es un tipo de avance que tan solo manipulan unos pocos, sin embargo, las tecnologías de la información ya son otra cosa.

SABRINA.interior87

En este trayecto que apunta a cierta involución de lo humano, en lo positivo, está sufriendo cierta involución. Las pantallas nos distancian del sufrimiento de verdad, del tacto y de mirarse a los ojos. En Sabrina, Nick Drnaso, nos habla de una sociedad hermética en la que solo estamos seguros en nuestro cubículo con una pantalla que nos alimente, o nos pudra, el cerebro. El planteamiento del autor estadounidense pasa por desarrollar una historia en torno a lo que primero es una desaparición que luego se revela como un asesinato. Pero en la distancia, nunca estaremos cerca de donde sucede la acción. A Sabrina la conoceremos poco, tan solo veremos un fragmento de su vida en las primeras páginas, el resto será información de segunda mano, opiniones, amenazas y un nivel de conspiranoia que se convierte en lo más común en las redes sociales.

Drsno nos permite que asistamos desde un foco principal, a cientos de kilómetros del lugar de los hechos. Donde se ha desplazado el novio de la mujer desaparecida para refugiarse junto con un amigo de juventud que trabaja en información reservada para el ejército. Mientras que por un lado los medios de comunicación en su función de gatekeepers, filtran la información, en la mayoría de ocasiones contrastándolas con fuentes policiales o no emitiendo el video que el asesino ha grabado mientras le quitaba la vida a Sabrina; una corriente underground en foros, podcast, blogs, etc. insiste en afirmar que ella no ha muerto y que el asesino es en realidad un mártir para los neoapocalípticos, hasta el punto de filtrar el vídeo de la muerte y analizarlo paso a paso. Nadie sabe la verdad, o nadie quiere saberla, o quizás estamos viviendo un momento en el que queramos pensar que las causas de las muertes puntuales de ciudadanos anónimos tienen que ser motivo de una causa mayor y no por la locura de un tipo desnortado.

24-sabrina-05.nocrop.w710.h2147483647

En esa balanza están los protagonistas, Sabrina, siempre presente, aunque solo sea un cuerpo en la lejanía de nuestra retina; su hermana en segundo plano intentando superar la muerte de su hermana y sobrevivir a la avalancha de pseudoinformación; el exnovio absorbido por la corriente conspiranoica de un locutor de radio; el militar que lo acoge con el bombardeo de información poco fiable en redes y un acosador que dice saber que este es conocedor de la muerte del asesino de Sabrina. Y cuando el foco se desplaza, cuando de verdad alguien lo empuja a algún punto en cuestión, por algún motivo determinado, la verdad a perdido la batalla. No es cuestión de cómo son las cosas, sino como creemos que deben ser. En ese punto puede ser la primera gran batalla que pierda la sociedad del siglo XXI, la denominada de la era de la información, luego puede caer el arte, la ciencia, la cultura o lo que las masas decidan de manera anónima y sin reflexión.

Drnaso ejecuta una de las obras que mejor va a explicar las primeras décadas de nuestro siglo, poniendo atención a las personas, dejando hasta en un tercer plano las imágenes del asesinato y volcándose en la experiencia de la sociedad como usuaria de las redes, algo que hace años solo involucraba a la juventud, pero que hoy, como un tsunami, ha alcanzado a personas de todas las edades y extractos sociales, derribando todos los puentes que nos conectaban con el siglo XX, el siglo de la cultura, en el sentido más amplio de la palabra. En ese sentido, Sabrina, no es tanto un epílogo como un prólogo de lo que se nos viene encima, de cómo vamos a manejar esto entre todos, o si nos dejaremos llevar en este conflicto como ha sucedido en los siglos precedentes. En eso juega el planteamiento estético, un layout planteado como cubículos de grandes oficinas, un espacio reducido para el quehacer laboral, para la persona, para la alegría o la recepción de información. Un espacio físico con murallas que nos impiden contrastar, comparar, hablar o establecer una conexión real con el prójimo. Los personajes son reconocibles por anónimos y comunes, en nuestro entorno podríamos encontrar cientos con su aspecto, y en las noticias de sucesos encontrar noticias similares. Sabrina es una obra imprescindible a muchos niveles, no solo por el planteamiento visual, narrativo o conceptual, sino por tener esa capacidad de la crónica periodística, hablarnos del presente desde el presente, con urgencia, pero con una gran capacidad de reflexión y, de paso, plantearnos un futuro muy oscuro.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s