Pasado/Presente

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¡Salud! (Philippe Thirault y Nadar). Astiberri, 2018. Cartoné, 120 págs. Color, 19 €

En la sinopsis de ¡Salud! se sitúa la acción en “España, 1975. Franco agoniza, pero su régimen todavía es feroz”. Las noticias que vemos en televisión, casi lo contradicen, el dictador sigue presente en nuestras vidas, no solo con los nostálgicos, adeptos al régimen, ciertos sectores de la iglesia y el ejército. Hay una base social, de personas que no ostentan ningún cargo, ni pertenecen a ningún estamento que se manifiestan en favor de Franco y en contra de la exhumación. A eso hay que sumarle partidos que se aproximan peligrosamente a los rasgos ideológicos de la dictadura, por acción u omisión; tertulianos de programas de prensa rosa con altas cuotas de audiencia defendiéndolo o medios de “información” volcados en ese ideario ultramontano.

Volviendo con el trabajo de Philippe Thirault y Nadar, y teniendo en cuenta lo comentado anteriormente podemos decir que la agonía de Franco sigue, lo que no sabemos si para él o su ideología o para los ciudadanos. ¡Salud! parte de una idea muy interesante, un extranjero, un francés concretamente, viene a la España de mediados de los años setenta, cuando se supone que el régimen está en sus últimos estertores y se cree que en la calle hay cierto hálito de libertad y que en la calle existe cierta apertura. Antoine el protagonista llega a nuestro país para montar un negocio de restauración, pero pronto se va a dar cuenta que los conceptos de libertad son muy diferentes desde donde el viene a donde llega.

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La idea de libertad aplicada a la España de ese momento se traduce como paz social, una falsa paz a una estructura social impuesta. Dicha paz social consiste en que nadie se mete donde no le llaman sino quiere tener ningún tipo de problema. Principalmente en cuestiones políticas, acciones policiales, incluso religiosas. Antoine se enfrenta a un muro cuando ve que no puede hablar de lo que quiere, algo natural en su país, pero anormal en esa España, incluso podríamos plantear si eso sucede a día de hoy. El estigma de la paz social, de no hablar de según qué temas, en este caso la Ley de Memoria Histórica, se considera una herejía que hace peligrar el atado y bien atado. Pero Antoine tampoco es un santo, si, tiene, por decirlo de alguna manera cierta conciencia política, más autoconcebida que real. Pero maltrata a su mujer, es ególatra y un tanto déspota. Dicho de otra manera, el individuo contra el sistema siempre saldrá perdiendo.

El relato profundiza en la opresión oculta aquella asumida por toda la población y que posiblemente no sea reconocida por estos como tal. Una presión que se convierte en medio, cualquiera puede ser de la secreta, agente de policía o un simple ciudadano que cree que está haciendo lo correcto. Estos últimos nos da el nivel de asimilación de lo impuesto por la dictadura. El relato brilla en lo narrativo por la concisión para explicar la situación de un país y la de una persona frente a este. Pero Philippe Thirault sabe darle profundidad al personaje y dosificar el contexto histórico en su justa medida, aunque quizás eso sea más interesante para el lector foráneo que el español. Por su lado Nadar, que en este caso se ocupa del aspecto gráfico, se distancia de su estilo de dibujo habitual profundizando en un dibujo que nos recuerda a la década de los setenta, tanto en el trazo como en el uso de colores. En definitiva, ¡Salud!  es una obra que hablando del pasado habla más de nuestro presente, fluida entretenida, y que siempre necesitara ser releída.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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Nuevas mitologías en la cabaña Roanoke

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Leñadoras 3. Todas a una (Noelle Stevenson, Shannon Watters, Kat Leyh, Carolyn Nowak, Maarta Laiho) Sapristi, 2018. Rústica, 200 págs. Color, 19,90 €

En las dos entregas anteriores de Leñadoras ya se podía advertir un giro muy interesante sobre los textos destinados, en principio a lectoras jóvenes pero transitando en el ámbito de las narrativas mainstream. Estos, creados por mujeres, con protagonistas, en su totalidad, femeninos,son, sin embargo, trabajos creados con una mentalidad a aquellos que en el pasado destinados a este nicho de mercado intentaba marcar las pautas de lo que se esperaba de la mujer en esta sociedad. Noelle Stevenson y Shannon Watters apuestas por reconfigurar esa idea para las nuevas generaciones

Eso no pasa por poner solo protagonistas femeninas, dejar de lado a los masculinos, eso nos lleva a dejar de lado las tramas románticas dependientes clásicas y centrarse en la acción del relato pura y dura. La consecuencia es redibujar el universo mitológico clásico, puro y duro, dentro de este nuevo contexto. Aquellas y aquellos que ya hayan leído las dos entregas anteriores habrán comprobado de que no se trata de una serie de aventuras en las que llevan las riendas son todo mujeres. Tras esto existe una redefinición de los monstruos clásicos, llevarlos a otro terreno añadiendoles una serie de características alejadas del canon oficial.

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Todas a una es un ejemplo de esa idea transversal que recorre esa idea; los dos arcos argumentales que componen este volumen dan un giro y pasan de la montaña al mar. Si seguimos en el mismo campamento, pero cerca hay una playa cerrada desde la que se divisa el mar. Este será el gran escenario para la introducción de dos nuevas reimaginaciones. En el primer arco son sirenas los seres fantásticos que se encuentran las chicas de la cabaña Roanoke, pero no son los seres mitológicos que nos solemos encontrar, no son bellas en un sentido canónico, aquel en el que a partir de este atributo se suponía la pureza de la persona en cuestión, ni tan solo se dedican a atraer marineros para robarles la vida. Las sirenas tienen su mundo, sus conflictos, y realmente no parecen interesadas ni lo más mínimo en los humanos. El segundo arco tiene como seres fantásticos protagonistas son una licántropa marinera, a.k.a. loba de mar, y unas selkies que tiene retenido el barco de la primera. Ambos arcos tienen en común, y ahí viene esa idea de reimaginar, la sororidad, el conflicto no se resuelve a través de la hermandad entre mujeres, lo violento se deja de lado en favor de buscar soluciones compartidas.

El tercer volumen de Leñadoras confirma el buen estado de forma de esta colección, que como ya se comentó en entradas anteriores, recupera la idea de aventura clásica pero cambiando algunos filtros. No solo el cambio de género de los protagonistas sino el cambiar el filtro de la extrañeza por el de proximidad. Eso provoca en el lector una riqueza en la mirada de aquello que nos es ajeno, aquí los monstruos, seres mitológicos y mundos paralelos. Esa proximidad junto con la sororidad como método para solucionar los diferentes conflictos hace de este cómic único, de ahí la amplitud de miras en cuanto a la audiencia deseada. En resumen, una lectura perfecta para el verano, que tendremos que esperar para leer más aventuras, la buena noticia es que ya queda menos para el cuarto volumen.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo