Spain is Pain#310: La postal de Etty Hillesum

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Cuerda de presas (Jorge García y Fidel Martínez). Astiberri, 2017. Cartoné, 96 págs. B/N, 15 €

El 7 de septiembre de 1943 Etty Hillesum tiró una postal dirigida a su amiga Christine van Nooten desde el tren que la conducía a Auschwitz. Etty fue una de las millones de mujeres que perdieron la vida en los campos de concentración diseñados por los nazis. En Ya sabes que volveré, el último libro de Mercedes Monmany, la autora hace un repaso a las vidas de las que tendrían que haber sido las intelectuales de la segunda mitad del s. XX. Esta se centra tanto en la vida de Etty así como en la de Irène Nemirovsky y Gertrud Kolma, tan solo tres mujeres que sirven para intuir no solo la lamentable pérdida de vidas humanas sino la futura repercusión que este holocausto tuvo sobre la cultura occidental contemporánea. Pero esa postal lanzada al aire, al azar, tenía algo más que la voluntad de vivir, tenía esperanza.

La perspectiva histórica de los conflictos bélicos y la posguerra suelen ser siempre de carácter masculino. En la Guerra Civil Española el hombre como principio y fin de todo: hombres topo, los maquis, los rojos, etc. Dejando de lado o con un mero rol de sufriente o acompañante de la mujer, incluso en las revisiones de carácter progresista la mujer ocupa ese lugar otorgado por el catolicismo español con un rol eminente pasivo. Pero en nuestra guerra las mujeres jugaron un papel importante en todas las vertientes: social, política, en el frente, en la retaguardia o como profesionales en diferentes ámbitos de la vida. Durante el conflicto fueron rechazadas como guerrilleras y durante el franquismo aquellas que no estuvieron en la cárcel sufrieron una merma de derechos considerable.

Cuerda de presas de Jorge García y Fidel Martínez tiene como protagonistas a un grupo de mujeres que sufrieron no solo el tener que estar retenidas sin ningún tipo de garantía legal sino ser despreciadas hasta el punto de intentar que perdieran su condición humana. Teniendo como obra paralela la Mercedes Monmany, no podemos llegar a comprender a alcanzar la perdida no solo en vidas humanas sino en ciudadanas capaces de contribuir en todos los ámbitos sociales al bien de un país. Porque en España, y aunque cueste mucho reconocerlo desde el presente, tuvo lugar un holocausto femenino con el fin de acabar con la voluntad y los derechos de las mujeres. En este fueron cómplices la iglesia en su espectro más amplio, todas las asociaciones políticas reaccionas y una sociedad predispuesta, en parte a que eso sucediese.

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La obra de García y Martínez no es tan solo un retrato que busca emocionar empatizar con un solo personaje sino a través de diferentes protagonistas que habitan los once relatos propuestos por los autores, y con estas aquellas que las rodean otras mujeres retenidas en contra de su voluntad, y aquellas que controlan sus vidas con formas machistas disfrazadas de seudocatolicismo. Estos microrrelatos ofrecen una panorámica atroz de la sumisión a unos valores impuestos sin filtro y de manera violenta. Algo de lo que participo, en gran parte, ‘toda’ la sociedad española.

El guion de Jorge García es preciso, nada maniqueo y dejando mucho espacio para el lector para que este pueda verter su conocimiento del posconflicto sobre el texto. Se convierte en un narrador implacable mostrando las pruebas, las situaciones y los espacios que dan lugar a la injusticia. Por su lado Fidel Martínez nos muestra el horror de lo planteado en el guion; Cuerda de presas se podría haber saldado con un aspecto gráfico con un estilo realista pero el dibujante nos coge de la mano y nos lleva un poco más allá del dato y del hecho nos introduce en la crudeza de lo que sucedió. Sin embargo, aparte de los valores artísticos intrínsecos de la obra existen otros de carácter paraliterario, como el que dos hombres reivindiquen la vida de unas mujeres. La herstory no solo debe de ser explicada por mujeres, de esa manera el sistema actual lo acabaría relegado a un ghetto, tiene que ser explicada por todos y cada uno de nosotros. Así pues, Cuerda de presas es una de esas obras esenciales e inevitables dentro de nuestro cómic, un must have de libro. Por cierto, la postal de Etty Hillesum llego a su destino la encontró un campesino en el campo y la depositó en un buzón. No debemos ni olvidar, ni perder la esperanza.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

 

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