Kathy Austin al servicio de su majestad

namibiaNamibia (Rodolphe, Leo y Bertrand Marchal). ECC, 2016. Cartoné. 256 págs. Color. 26 €

El revisionismo histórico es tan necesario como peligroso, pudiendo caer en cualquier momento en el utilitarismo más parcial. Tenemos un ejemplo perfecto en el feminismo, que de forma más que necesaria se empeña en señalar las grandes figuras femeninas que a lo largo de la historia han sido ignoradas o suprimidas por una sociedad totalmente masculina que reservaba a las mujeres el papel de personas de segundo grado, eso siempre y cuando fueran consideradas personas. Pero no podemos obviar que ese mismo revisionismo puede caer en la manipulación y la propia censura para beneficiar opiniones particulares. De este modo, como existe la trampa, se niega cualquier revisionismo y no se tarda en tildar de manipuladores interesados a cualquier persona que coloque el foco en figuras o pasajes poco iluminados de la historia.

El juego de luces y sombras, la manipulación ideológica del pasado juega malas pasadas a todo el mundo, pues la herramienta se convierte directamente en punto flaco de la argumentación. Por fortuna, siempre nos quedará la ficción, pues si de algo sirve lo inventado es para desde la propia mentira defender ideas obviando cualquier acusación de alteración historicista. Así tenemos por ejemplo Namibia, el segundo ciclo de cómics inaugurado con Kenia, donde la teoría de la conspiración mezcla la ciencia-ficción con el thriller de espías de la forma más divertida posible. No cabe duda que a lo largo del siglo XX han existido una gran cantidad de mujeres a las ordenes de los diversos servicios de inteligencia nacionales, figuras capaces de equipararse sin problemas al propio James Bond sin necesidad de ser meras comparsas sexuales. Así que es fácil defender que la figura protagonista, la espía Kathy Austin, no deja de ser un remiendo de mujeres que existieron durante los primeros y convulsos años de la Guerra Fría, mujeres de moral gris y ciega lealtad al servicio de su país.

Namibia recopila los cinco álbumes del segundo ciclo de la saga Kenia, iniciada con los primeros cinco álbumes de nombre homónimo. Así que más o menos nos podemos esperar una continuación de todo lo que vimos entonces. Aunque con un pequeño cambio en el equipo creativo, Rodolphe continúa como guionista, al que se suma Leo, dibujante de Kenia, para dejar en manos de Bertrand Marchal las labores artísticas de Namibia. Respecto a este cambio artístico hay que decir que Bertrand Marchal cumple su labor de forma más que notable, con un estilo marcado perfectamente dentro de la corriente realista francobelga, recordando bastante al trabajo realizado por Leo en Kenia, que también pudimos disfrutar en Antares. Un dibujo que podría considerarse dentro del cómic lo que es el cine más comercial, un acabado gráfico que una el realismo más frío con una facilidad de lectura incuestionable, todo con la suficiente personalidad para no encontrarnos con un acabado frío e impersonal. Bertrand Marchal  tiene el dibujo perfecto para un cómic de espías, más si este tiene tantos elementos de ciencia-ficción y aventuras.

namibia2-thumb

Por su parte, el guión de Rodolphe, ahora junto a Leo, continúa la mitología creada en Kenia, con una trama lenta pero segura que en todo momento atrapa al lector. Puede parecer contradictorio decir que una trama es lenta y al mismo tiempo capaz de capturar al lector, pero es un valor positivo que alberga la obra gracias a la gestión de la información. Leo y Rodolphe llenan las páginas de preguntas e incógnitas, las cuales se van respondiendo poco a poco hasta que su resolución trae nuevos enigmas. Habiendo por fortuna la suficiente acción y suspense como para que la información que cae con cuenta gotas nos parezca aún más importante y misteriosa. Esto funciona tan bien que se puede decir que Namibia pierde algo de fuerza cuando se acerca su resolución, la explicación final orquestada por Rodolphe y Leo es totalmente orgánica y no defrauda, pero como lectores podemos echar un poco de menos esa sensación de peligro constante y de vida junto al abismo, no sabiendo muy bien que pasa y tratando de aunar todas las pistas para esquivar el próximo golpe que surja de la oscuridad.

Aunque si algo hay que señalar del buen trabajo como escritores de Rodolphe y Leo en Namibia es la continuación en la creación del personaje de Kathy Austin, un ejemplo perfecto en lo que a construcción de personajes se refiere. Kathy Austin es una auténtica aventurera que aúna la ironía más fina con el corazón más noble, todo sin caer en el estereotipo de Indiana Jones con pecho. Tras la lectura de Kenia y ahora Namibia, vamos conociendo más y más a Kathy Austin, una trabajadora del MI5 encargada de enfrentarse literalmente a lo desconocido con el fin de salvaguardar al Reino Unido en un mundo que comienza a configurarse en dos bloques antagónicos amenazados por peligros más allá de la propia comprensión humana.

@bartofg
@lectorbicefalo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s