Vida de un artista

2383Munch. Una biografía (Giorgia Marras). Sapristi Cómic, 2016. Rústica. 120págs. Bitono. 16,90 €

El estudio biográfico de un artista es una actividad como mínimo peligrosa, peligrosa porque puede convertirse tanto en una aliada de la comprensión de la obra, como en una trampa de la que después ya es complicado escapar. Quizás el debate más básico sea qué hacer con un autor cuya obra posee una calidad y creatividad fuera de toda duda, mientras cuya personalidad, ideología o meras ideas, se presentan del todo como dignas de la más sincera repulsión. Hablando de una forma más sencilla, la duda es qué hacer cuando la obra es buena pero el artista es un gilipollas. Pero esto es sólo la punta visible del iceberg, pues el mero estudio del artista puede mostrarnos a una persona fría y apocada que resté fuerza a la obra, o por contra a alguien demasiado apasionado y tremendo que dé la impresión de que su obra es más fruta del azar que de la reflexión y la inteligencia.

Es peligroso conocer a los genios, pues nuestras filias y fobias sobre su persona alterarán sin duda nuestro parecer sobre su obra. Sin embargo, también están los casos en los que ese conocimiento, cuando obra y vida funcionan a la par, ayuda a profundizar en las notas y colores de la obra, siendo conscientes de que la obra es mera extensión de la existencia, cuando no directamente parte de la misma. La duda siempre está abierta, como bien sucede en Munch. Una biografía de la italiana Giorgia Marras, quién en su primera obra larga trata de enfrentarse al genio noruego, conocido principalmente por El grito, sin duda una de las pinturas que mejor ayudan a definir y entender lo que supuso el siglo XX para el ser humano. Tarea como se puede ver quizás titánica, posiblemente excesiva, pero de la que la autora consigue poner algunos puntos claros, optando más por la radiografía vital que por el recorrido biográfico.

El tiempo es importante en Munch. Una biografía, pero Giorgia Marras no se ata necesariamente a su avance inexorable, eso sí, sin recurrir en ningún momento a una estructura compleja o anárquica. La vida de Edvard Munch avanza a dos niveles, vamos saltando, siempre hacia delante, en la vida del pintor, mientras que al mismo tiempo tenemos rememoraciones de su vida pasada, de su juventud familiar. Estos saltos son básicos y necesarios, porque pocos autores se han visto tan marcados por su infancia como el propio Munch, persona que jamás podría dejar atrás los impactos vitales de sus primeros años, acontecimientos que le marcan de por vida, a él y  a su obra. Sucede lo mismo con la vida amorosa de Munch, una auténtica colección de fracasos y equívocos que le dejaran siempre con la miel en los labios y la tristeza no del desconocimiento, sino la agonía del saber que pudo ser para no serlo.

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No se puede negar ese paralelismo entre obra y vida, entre la desesperación muda que surge de los cuadros de Munch y la vida triste, sin posibilidad real de crítica, que se desprende en Munch. Un biografía. Por fortuna, Georgia Marras desempeña bien su labor y nos permite entrar en la vida del noruego, conociendo tanto lo que le formó en la niñez, como su juventud más activa antes de ser el pintor de talla mundial que es hoy en día. Una historia más trágica que dramática, con un destino cínico de alguien que quizás no fue un mendigo desgraciado, pero a quien sin duda se le negó en todo momento la posibilidad de la felicidad al mismo tiempo que la humanidad alcanzaba en cierto sentido su mayoría de edad. Un hombre que quiso ser libre y que quizás tuvo que pagar el precio de su propia infelicidad.

Si nos detenemos en el dibujo de Georgia Marras, observamos un trazo seguro que sabe modular el detalle con el fin de concentrarse en lo que quiere contar, influenciada más por el dibujo de la época en la que vivió el autor que por la obra artística del mismo, una decisión tan valiente como bien resuelta en Munch. Una biografía. Quizás lo menos reseñable de la obra sean los rostros de los personajes, momento en el que Georgia Marras parece abandonar su propio estilo para engarzar un trazo más propio del cómic oriental que del carboncillo que usa en el resto de la obra. En todo caso, tanto para los aficionados a Munch como los interesados en las obras biográficas, Munch. Una biografía es una obra más que a tener en cuenta, una forma de entrar en la obra del autor a través de su propia figura vital.

@bartofg
@lectorbicefalo

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