Spain is Pain #282: Lo mejor de 2016.

El año nuevo se viene el año viejo se va, y por estas fechas, como siempre empiezan a aparecer las listas de lo más reseñable del año en diferentes ámbitos de la cultura. Como siempre en Spain is Pain nos ocupamos de aquellos tebeos que a nivel nacional podemos considerar como más interesantes por un aspecto u otro. Este año en cuestión podemos encontrar dos grandes bloques: uno en el que la experimentación está en primer plano y otro en el que las narrativas más clásicas explotan al máximo sus recursos. Como me ha sido imposible cerrar una lista de 10 obras he cerrado una de 15 imprescindibles, es decir, un buen año para la viñeta (y en lo personal también).

P.D.- Y recuerden, las listas son siempre subjetivas.

  1. Sirio (Fulgencio Pimentel) / Gialla (Ediciones Valientes) de Martín López Lam

Este es el díptico imprescindible de 2016, Martín López Lam explora la relación entre el autor y el lector, convirtiéndola en íntima y optando por un punto de vista subjetivo para convertir a la audiencia en protagonista. Imprescindibles.

  1. Vip (Penguin Random House) de Felipe Almendros

vip-portada

Felipe almendros sigue con la exploración de su yo artístico y su yo ficcional en un volumen monumental, directo y retórico. Un trabajo en el que el énfasis de la lectura se sitúa en espacios que exploran la relación y la influencia de la obra de ficción tanto para el autor como para el lector. El CD que lo acompaña es maravilloso.

  1. Gran bola de helado (Apa-Apa) de Conxita Herrero

bola1

Un trabajo diferente, aquí la autora vuelve a ser protagonista, pero en un entramado de formas y colores que aspira a trascender al mero relato narrativo. Gran bola de helado es ante todo una obra sinestésica que se debe leer, degustar y sobre todo respirar al ritmo que esta te marque.

  1. Hopper (Autopublicado en TumblR) de Felipe H. Navarro

hopper1

Felipe H. Navarro es un autor que evoluciona rápido y en Hopper parece cristalizan todos aquellos elementos que hacen grande a este creador. Este work in progress nos habla de una idea un concepto, el que da título a la obra, que muta en función del relato que se nos narra en ese momento. El formato vinculado a la plataforma nos regala una idea de viñeta-lienzo impagable. Amigos editores ¿para cuándo una edición en formato físico?

  1. Materia (Astiberri) de Antonio Hitos

materia

Antonio Hitos en su último trabajo hace una aproximación holística y conceptual a nuestro mundo poniendo de relieve y cuestionando algunos de los pilares básicos de la sociedad contemporánea a través del relativismo. Mucho menos críptico que en su obra interior pero más perverso en la forma de elaborar el discurso. Un trabajo imprescindible para comprender la evolución de un autor que aspira a la simplicidad estética.

  1. Hoodo Voodo (Fosfatina) de VVAA

hoodo

En una obra colectiva de este calibre es difícil hablar de un creador en concreto, y más en este caso. La gente de Fosfatina se saca de la manga una serie de autores que trabajan al margen de la estética mainstream del cómic. Título fundamental para entender los desarrollos del cómic de vanguardia.

  1. Los dientes de la eternidad (Norma Editorial) de Jorge García y Gustavo Rico

dientes2

Jorge García y Gustavo Rico se sacan de la manga una obra sobre la épica vikinga clásica en un contexto visual innovador y rompedor. La magia consiste en no hacer que esas dos ideas choquen, y lo consiguen. El resultado una de las representaciones más preclaras de del Valhalla.

  1. El ala rota (Norma Editorial) de Antonio Altarriba y Kim

ala1

Un relato que cuenta cómo ningún otro la soledad y ostracismo en el que han vivido las mujeres en España durante más de medio siglo. La paracuela de El arte de volar constituye una obra más depurada que su predecesora, más crítica con el sistema de valores del catolicismo español, pero sobre todo por ser una obra que no se basa en la lastima sino en la reivindicación de un personaje femenino lastrado por las circunstancias.

  1. Gran Hotel Abismo (Astiberri) de Marcos Prior y David Rubín

granhotelabismo

El mejor escritor de ficción política y el autor que mejor representa la rabia contra el sistema ponen en escena sin ningún tipo de doblez moral la paupérrima situación política y social a la que nos somete el capitalismo feroz. El pueblo frente a la clase dominante, la violencia de clase vs. la violencia del estado y la caída del estado-nación son algunas de las cuestiones que se ponen en juego en esta obra.

  1. Lamia (Astiberri) de Rayco Pulido

lamia1

El autor canario vuelve con un trabajo de precisión tanto en el aspecto estético como en lo narrativo. Una thriller con asesino de por medio que pone de manifiesto las visicitudes de aquellas mujeres que buscan independencia en un periodo en el que todo les era negado. Intrigante y visualmente brillante.

  1. Insecto (Norma Editorial) de María Llovet

insecto1

Nunca me cansaré de reivindicar a María Llovet, su trabajo en la narración es complejo y lleno de capas. En su último trabajo hace una pequeña tesis sobre el amor y sus circunstancias, sobre lo inadecuado cuando no tiene que aparecer y de lo importante que siempre esté ahí aunque no se pueda satisfacer C. Tal como lo plantea la autora las cosas son como deben ser aunque no sean adecuadas.

  1. Palos de ciego (Astiberri) de El Irra

palosdeciego

La opera prima del autor sevillano es un manifiesto sobre la vida en los barrios del sur y de cómo el devenir de las personas esta en las manos del destino y de algunos cuantos cabrones que les gusta jugar con nosotros. La vida es dura y el Irra nos lo muestra sin ningún tipo de concesiones.

  1. La muerte y Román Tesoro (DeHavilland) de Lorenzo Montatore

Roman1

Lorenzo Montatore desmonta por completo la idea de la forma vinculada al relato. Bajo una apariencia banal nos desgrana un relato complejo sobre la muerte repleto de referencias literarias y de la cultura popular de la calle. Un libro para leer rápido, pero que se queda en la mente del lector durante mucho tiempo.

  1. La reina orquídea (El Verano del Cohete) de Borja González

reina 1

Una pequeña joya que ha pasado desapercibida, Borja juega con el lector a través de un trampantojo  visual en el que el lector se convierte en un espectador que tiene que estar muy atento para no caer en el agujero de conejo para no quedar atrapado en el relato. Deseando leer lo próximo de Borja.

Pues hasta aquí todo, a ver que nos depara 2017. Chau.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

El artista de la supervivencia

p-cuarenton-2aCuarentón (Joe Ollmannn). La Cúpula, 2016. Rústica. 196 págs. ByN. 17,50 €

Yo juego al rol. Sí, soy de esa gente. Y la pregunta a la que más veces me he enfrentado tras una partida, ya sea por parte de mi madre, mi novia o ente similar es: “¿Has ganado?”, a lo que yo debo responder que no, que en el rol no se gana, que es como la vida, puedes perder pero no ganar. Da igual que seamos investigadores de los años 20 enfrentándonos a los mitos de Cthulhu, vampiros postmodernos o saqueadores de tumbas en planetas olvidados del siglo XXV. Tú juegas hasta que tu muñeco la palma o hasta que te cansas, que es matar al personaje de inanición. Puedes evitar una vez más el fin del mundo, rescatar a los aldeanos o acabar con un complot de una megacorporación, pero después viene otra aventura, y luego otra. No, no ganas, es imposible ganar porque una partida de rol, mientras quieran el máster y los jugadores, es infinita.

Es como la vida, salvo que en la vida no te puedes aburrir de ser un panadero en la Sevilla de la actualidad y pasar a ser un policía en la Barcelona de finales del siglo XIX, te aguantas y sigues jugando. Así que, como habré dicho aquí millones de veces, el realismo tiene esa carga del cierre imposible, de las pequeñas, o grandes cosas, que son vencidas más veces por el tiempo que por la inteligencia humana, el amor o la maldad. Por eso, obras como Cuarentón de Joe Ollmann presentan ante nosotros esos tapices donde la belleza, no necesariamente una belleza estética, se alcanza por la suma de las pequeñas cosas que dan un resultado mucho mayor que que el conjunto mismo de los elementos. Cuarentón es un cómic que habla de la vida, y no necesariamente de la vida como gloria épica, sino de la vida como algo que pasa aunque nosotros mismos no queramos.

En base a lo expuesto, hay que tener en cuenta que Cuarentón no es un cómic bibliográfico en el sentido más clásico del término. Por fortuna, Joe Ollmann sabe que toda autobiografía termina convirtiéndose en mentira, queramos o no terminamos minimizando y exagerando pasajes de la vida para que el propio relato se nos haga menos doloroso a nosotros mismos. Si nadie conoce nuestras mayores miserias no es necesario airearlas a los cuatro vientos. Pero este ejercicio por parte del autor es más inteligente de lo que pudiera parecer. Pues al comunicar que la obra pivota entre la crónica y la fantasía, puede colocar sin miedo los pasajes más desahogados de su existencia sin el miedo al escarnio público, pues el lector sin duda puede pensar que los momentos más vergonzantes y deprimentes son invenciones del autor para añadir interés a su lectura. Yo, como hombre, sé que no es el caso, que la invención posiblemente llegue por otros derroteros, usando la excusa de la no-ficción como escudo para que Joe Ollmann pueda desnudar literalmente su alma con el lector.

interiorcuarenton-1

Así que la lectura de Cuarentón se parece enormemente a la liturgia de la confesión, ejerciendo el lector de vicario de Dios ante un arrepentido que se desahoga con dibujos y letras, no buscando la absolución, sino la comprensión por parte del otro. Se podría resumir en un “tío, ¿ves mis cagadas?, a mi me parecen despreciables, pero seguro que tú tampoco estás mucho mejor”. Mal de muchos. Así que la vida familiar y profesional, metafísica, de Joe Ollmann y su alterego protagonista de Cuarentón, funcionan como un fresco humanista donde la vergüenza y el error son los grandes puntos de anclaje que nos igualan a todos. Porque todos nos equivocamos, y si no podemos siquiera reírnos de la mierda que nos pasa nada tiene sentido, porque al final no vamos a ganar.

Sobre el estilo artístico de Joe Ollmann en Cuarentón poco se puede decir más allá de que sabe perfectamente que historia contarla y como desarrollarla. Un dibujo directo al servicio de la trama, como la propia estructura de la página, funcionando con una cuadrícula de nueve viñetas de cemento, sin ningún miedo al abuso de la letra y la palabra. Porque aunque Joe Ollmann sepa narrar perfectamente a través del dibujo, buena parte de las equivocaciones y el humor que gobiernan Cuarentón se consiguen a través de lo que los personajes, principalmente el protagonista, dicen. Problemas que se hubieran solucionado al no enviar un email o elegir otras palabras para explicar una idea. ¿Pero quién puede culpar a Joe Ollmann? Quién no se sienta identificado en sus desgracias es alguien que se niega a conocerse a si mismo, algo que Joe Ollmann se ha atrevido a hacer y encima contándonoslo en un cómic.

@bartofg
@lectorbicefalo

Spain is Pain #281: El boxeador (Manolo Carot y Rubén del Rincón)

El boxeador (Manolo Carot y Rubén del Rincón). La Cúpula, 2016. Cartoné, 208 págs. Bicolor, 29€

Las narrativas deportivas están enfocadas a ensalzar el valor de lo humano por encima de cualquier otra característica. Lo humano no vinculado exclusivamente con el virtuosismo de los deportistas sino en toda su plenitud: las virtudes y los defectos de los protagonistas. El deporte esta pode lo general vinculada a historias de crecimiento personal en el que los esfuerzos de los personajes, por lo general pertenecientes a la clase trabajadora, se dirigen a conseguir una meta que los situe por encima del resto de sus conciudadanos. Por lo que la glorificación del individuo constituye otro ítem de este tipo de historias, de camino conoceremos el presente y, sobre todo, un pasado lleno de motivaciones que les obligan a escoger el camino elegido en forma de deporte.

El boxeo es un tipo de deporte que ayuda a articular a la perfección todos esos rasgos narrativos. Este representa la dureza de crecer en las calles; la fuerza bruta como un elemento intrínseco de los barrios bajos que ayudan a salir de ellos y como manera de mostrar un alejamiento de la debilidad, lo cual sería fatal para el personaje en cuestión. La violencia desaparece cuando entra en escena el deporte pero sigue convirtiéndose en un elemento catártico que provoca cierta atracción de aquellos que intentan canalizar la rabia interior en una dirección concreta.

manolo-carot-y-ruben-del-rincon-el-boxeador-11

El boxeador juega esas bazas sobre la construcción de los personajes en un entorno deportivo, pero matizado a través de dos personajes, cada uno con su relato personal aunque imbricado en el espacio común del barrio y el gimnasio. Por un lado esta Rafa un tipo duro de barrio deseoso de aprender los trucos de este deporte para conseguir ser alguien. Este se caracteriza por tener una gran fuerza bruta, pero también por no saber gestionar sus éxitos en la vida personal por lo que entrará en la cárcel. Por otro lado esta Héctor un chico de clase alta y refinado que tiene un talento natural para ser boxeador; sin embargo, a pesar del éxito que obtiene como profesional en este deporta está mucho más interesado en gestionar correctamente sus relaciones interpersonales que triunfar como deportista.

manolo-carot-y-ruben-del-rincon-el-boxeador-186

Manolo Carot y Rubén del Rincón cuentan, cada uno por su lado la historia de estos dos boxeadores para hacerlos confluir en un combate final que cambiará sus vidas para siempre. Lo que vemos previo a este enfrentamiento es la lucha de ambos por ser ellos mismos. El boxeador es un relato que a pesar de tontear con lo épico y lo emocional prefiere centrarse en la descripción de los personajes en entornos desfavorables para ellos, convirtiéndose los escenarios en un protagonista holístico que empuja a Rafa y a Héctor a tomar las decisiones que toman.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Monstruosidades (Steve Niles y Bernie Wrightson)

monstruosidades1

Monstruosidades (Steve Niles y Bernie Wrightson) ECC, 2016. Cartoné, 208 págs. B/N, 17,95€

Steve Niles y Bernie Wrightson necesitan poca presentación, el primero como guionista vinculado al comic de terror contemporáneo con obras que exploran nuevos caminos dentro del género. Por otro lado Wrightson es uno de los artistas gráficos más importantes del cómic de terror de las últimas décadas, ha trabajado con casi todas las editoriales americanas imprimiendo un estilo muy característico que nos recuerda en cualquiera de sus variantes a publicaciones tipo Creepy y Tales from the Crypt. Dichos rasgos estilísticos están muy vinculados a un tipo de tebeo que buscaba perturbar tanto por las situaciones, como por los diálogos así como por lo explícito de las ilustraciones. Si bien estos tenían en su momento un gran encanto, por ofrecer lo que no hacían otros medios, a día de hoy se convierte en textos muy entrañables.

En Monstruosidades nos encontramos tres relatos independientes que tienen en común algunos personajes. Cada uno de los títulos está protagonizado por un personaje en concreto que luego aparece como “invitado” en las otras narrativas, todas ellas plagadas de los tópicos del terror pulp de toda la vida: zombies, espectros, muertos vivientes, mujeres seductoras, peligros que acechan a la esquina, casa con historia, mad doctors, etc. Se trata de título para todos aquellos lectores que disfrutan de los topos comunes que se manifiestan en este tipo de cuentos.

monstruosidades2

Umberto Eco lo define este tipo de narrativas como una fiesta de reencuentro en el que se utilizan una serie de arquetipos conocidos por la audiencia en los cuales el lector se siente reconfortado por poder aplicar el conocimiento previo que tiene del género a esa nueva lectura. Tanto en “Dijo que estaba muerto”, típico relato de género negro en el que un personaje debe de adivinar quién lo ha matado (literalmente). Coogan, que así se llama este personaje, reaparece de manera esporádica en los dos relatos posteriores. En “El Espectro” un agente del gobierno con aspecto monstruoso acompaña a un detective a resolver un caso de una mujer que parece haber vivido durante siglos. En “Doc Macabre”, que aparece en el relato anterior, investiga el caso de una casa con apariciones fantasmales. Todo funcionando en el sentido más lúdico posible y procurando la diversión del lector.

Monstruosidades es un volumen que no puede faltar en la biblioteca de cualquier fan del género, es divertido, busca crear controversia a través de las imágenes y crear un espacio en el que aquellos los lectores acostumbrados a estos relatos se nos escapa una sonrisa. Pero ante todo es una muestra de lo mejor que puede dar el arte de Wrightson, el detalle de la ilustración como un elemento intrínseco de la narración y que va un poco más allá de la mera representación. Una delicia de volumen.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Vida y muerte de los imperios

nosotros_los_muertosNosotros, los muertos (Darko Macan e Igor Kordey). ECC, 2016. Cartoné. 224 págs. Color. 25 €

La ucronía es un regalo envenenado al mundo de la ficción desde que Philip K. Dick lo depuró y lo convirtió en género en El hombre en el castillo, esa novela donde el eje se imponía en la Segunda Guerra Mundial, dejando un mundo muy diferente al que actualmente nos toca vivir. Es un regalo envenenado porque muchos autores corren el riesgo de cegarse por la propia genialidad de su ocurrencia y después obvian totalmente cualquier esfuerzo necesario para dar consistencia a algo más que una idea original y atractiva. La ficción histórica, o política o científica, exige que esos mundo divergentes además de ser diferentes sean consistentes, no vale simplemente con impactar al receptor en los primeros compases de la narración, hay que conseguir que se quede y que se maraville ante un mundo imposible pero que a todas luces parece real, casi que se puede tocar y habitar.

La magia de la ucronía no se encuentra en el shock inicial, sino en la aceptación de otras posibilidades y realidades, en conseguir que el público se imagine como sería vivir en ese mundo, ejercicio de imaginación que se lleva a cabo porque la verosimilitud de la ficción desborda cada esquina del relato más allá de la mera ocurrencia del “y sí…”. Algo así encontramos por fortuna en la obra Nosotros, los muertos del guionista Darko Macan y el dibujante Igor Kordey, dos croatas que se imaginan que hubiera sucedido con los imperios y pueblos americanos si los europeos nunca hubiéramos llegado. Esta idea, impactante en si misma como mera posibilidad, cuenta con unos guiones de Darko Macan lo suficientemente trabajados, y tocados por el talento, como para conseguir que la mera idea no se pierda como una gota de tinta en un vaso de agua, consiguiendo que la misma crezca con la belleza y violencia de un fractal hasta el punto de conseguir un universo vivo y lógico, tan colorido como aterrador.

Por un lado tenemos América, donde los pueblos precolombinos han evolucionado en independencia hasta crear una organización no especialmente agradable ni bonita, pero si creíble y viva. Macan consigue que sus personajes, con el príncipe científico Manco a la cabeza, nos parezcan realmente los herederos de una civilización que pudo ser pero no fue. Por su parte, Europa es un erial que dejó hace mucho de ser el centro del mundo para convertirse literalmente en un continente muerto. Más allá tenemos otras tierras como el reino de Han en oriente (occidente para nuestros protagonistas), o la oscura África, que ha evolucionado al margen de cualquier tipo de colonialismo. La fantasía, donde se mezclan elementos sobrenaturales con ciencia plausible, funciona en todo momento, consiguiendo que el universo de Nosotros, los muertos fluya sin obstáculos.

interior_nosotros_los_muertos_4

Pero Darko Macan no sólo teoriza sobre un mundo posible, ya que además, tras obtener ese andamiaje lo llena con una odisea de exploración que consigue mantener al lector pegado a las páginas. El príncipe Manco y su comitiva cruzan literalmente medio mundo en una dirección y otra en una búsqueda que a veces impulsa la curiosidad, mientras que en otros momentos la supervivencia se convierte en el principal motor de la historia. Todo regado con una visión realista de lo que hubiera sido y sin plegarse a las exigencias de la realidad que vivimos, cuando Darko Macan necesita usar violencia o sexo, o ambos, en su narración, no duda en recurrir a las herramientas pertinentes, no como un morbo innecesario, sino como una apuesta por el realismo dentro del universo que él ha imaginado. Nosotros, los muertos es cruel porque el mundo donde está ambientado lo es, del mismo modo que a veces carece de esperanza porque el propio universo demanda esa deriva.

Por su parte, el dibujo de Igor Kordey es tan duro como tridimensional, realista sin dejar de lado la exageración necesaria para obtener ese punto de fantasía. Es innegable que la obra gráfica bebe, y en gran medida, de la inspiración en los trabajos de Richard Corben, elemento que no tiene que ser necesariamente malo, sobre todo si uno es seguidor del estilo de Corben. Pero del mismo modo tampoco se puede negar que a veces nos encontramos con la sensación de estar leyendo una colección de Corben que durante unos meses ha caído en las manos de Igor Kordey. En todo caso, el dibujo de Igor Kordey, como imitador o no de Richard Corben, es de una belleza cruel innegable, siendo elemento indispensable para cerrar el proyecto de Nosotros, los muertos, una fantasía que nos muestra un mundo ni mejor ni peor que el nuestro, simplemente diferente.

@bartofg
@lectorbicefalo

Vida de un artista

2383Munch. Una biografía (Giorgia Marras). Sapristi Cómic, 2016. Rústica. 120págs. Bitono. 16,90 €

El estudio biográfico de un artista es una actividad como mínimo peligrosa, peligrosa porque puede convertirse tanto en una aliada de la comprensión de la obra, como en una trampa de la que después ya es complicado escapar. Quizás el debate más básico sea qué hacer con un autor cuya obra posee una calidad y creatividad fuera de toda duda, mientras cuya personalidad, ideología o meras ideas, se presentan del todo como dignas de la más sincera repulsión. Hablando de una forma más sencilla, la duda es qué hacer cuando la obra es buena pero el artista es un gilipollas. Pero esto es sólo la punta visible del iceberg, pues el mero estudio del artista puede mostrarnos a una persona fría y apocada que resté fuerza a la obra, o por contra a alguien demasiado apasionado y tremendo que dé la impresión de que su obra es más fruta del azar que de la reflexión y la inteligencia.

Es peligroso conocer a los genios, pues nuestras filias y fobias sobre su persona alterarán sin duda nuestro parecer sobre su obra. Sin embargo, también están los casos en los que ese conocimiento, cuando obra y vida funcionan a la par, ayuda a profundizar en las notas y colores de la obra, siendo conscientes de que la obra es mera extensión de la existencia, cuando no directamente parte de la misma. La duda siempre está abierta, como bien sucede en Munch. Una biografía de la italiana Giorgia Marras, quién en su primera obra larga trata de enfrentarse al genio noruego, conocido principalmente por El grito, sin duda una de las pinturas que mejor ayudan a definir y entender lo que supuso el siglo XX para el ser humano. Tarea como se puede ver quizás titánica, posiblemente excesiva, pero de la que la autora consigue poner algunos puntos claros, optando más por la radiografía vital que por el recorrido biográfico.

El tiempo es importante en Munch. Una biografía, pero Giorgia Marras no se ata necesariamente a su avance inexorable, eso sí, sin recurrir en ningún momento a una estructura compleja o anárquica. La vida de Edvard Munch avanza a dos niveles, vamos saltando, siempre hacia delante, en la vida del pintor, mientras que al mismo tiempo tenemos rememoraciones de su vida pasada, de su juventud familiar. Estos saltos son básicos y necesarios, porque pocos autores se han visto tan marcados por su infancia como el propio Munch, persona que jamás podría dejar atrás los impactos vitales de sus primeros años, acontecimientos que le marcan de por vida, a él y  a su obra. Sucede lo mismo con la vida amorosa de Munch, una auténtica colección de fracasos y equívocos que le dejaran siempre con la miel en los labios y la tristeza no del desconocimiento, sino la agonía del saber que pudo ser para no serlo.

14757761613626

No se puede negar ese paralelismo entre obra y vida, entre la desesperación muda que surge de los cuadros de Munch y la vida triste, sin posibilidad real de crítica, que se desprende en Munch. Un biografía. Por fortuna, Georgia Marras desempeña bien su labor y nos permite entrar en la vida del noruego, conociendo tanto lo que le formó en la niñez, como su juventud más activa antes de ser el pintor de talla mundial que es hoy en día. Una historia más trágica que dramática, con un destino cínico de alguien que quizás no fue un mendigo desgraciado, pero a quien sin duda se le negó en todo momento la posibilidad de la felicidad al mismo tiempo que la humanidad alcanzaba en cierto sentido su mayoría de edad. Un hombre que quiso ser libre y que quizás tuvo que pagar el precio de su propia infelicidad.

Si nos detenemos en el dibujo de Georgia Marras, observamos un trazo seguro que sabe modular el detalle con el fin de concentrarse en lo que quiere contar, influenciada más por el dibujo de la época en la que vivió el autor que por la obra artística del mismo, una decisión tan valiente como bien resuelta en Munch. Una biografía. Quizás lo menos reseñable de la obra sean los rostros de los personajes, momento en el que Georgia Marras parece abandonar su propio estilo para engarzar un trazo más propio del cómic oriental que del carboncillo que usa en el resto de la obra. En todo caso, tanto para los aficionados a Munch como los interesados en las obras biográficas, Munch. Una biografía es una obra más que a tener en cuenta, una forma de entrar en la obra del autor a través de su propia figura vital.

@bartofg
@lectorbicefalo

Histeria (Richard Appignanesi y Oscar Zárate)

histeria1

Histeria (Richard Appignanesi y Oscar Zárate). ECC, 2016. Cartoné, 192 págs. B/N, 19,50 €

Una de las dificultades en la creación y desarrollo de autobiografías en el terreno de la ficción es hacer que la historia del personaje en cuestión sea atractiva a pesar de que la vida de este fuera un tostón o poco ficcionable. El convertir en una vida en interesante a pesar de que esta no lo sea. Convertir una vida en una narrativa en tres actos es algo realmente complejo, el lector debe de tener la sensación de que no se queda nada fuera del tintero, en toda construcción entran en juego la definición de los personajes secundarios como elementos que ayudan a elaborar el perfil de dicho persona/personaje histórico.

El caso de Histeria nos plantea una duda desde el aspecto narrativo e histórico, el sujeto a retratar: Sigmund Freud o las mujeres tratadas por este. Es indudable el atractivo de este investigador de la mente humana como sujeto que cambia en un momento determinado el devenir de los humanos y sobre todo un primer paso leve para conceptualizar la independencia de la sexualidad femenina con respecto a la del hombre. Aunque no reconocido abiertamente los estudios de Freud perseguían descubrir las peculiaridades de los individuos en función de su psique, un principio para reconocer la unicidad del ser humano. El problema que se me plantea como lector no es tanto el personaje como el foco, esta historia, que me parece indudablemente más interesante desde el punto de vista de lo que las mujeres nos pueden contar que lo que nos puede decir un mediador, en este caso Freud. Este nos explica cada uno de los casos desde su punto de vista, dudando de cualquiera de los comentarios y de las afirmaciones de sus personajes femeninos. Esto nos pone en una doble tesitura que dejo de la mano de aquellos que lean este volumen ¿se trata de un caso de exposición, pura, dura y sin interpretaciones, de la moral heteropatriarcal del momento o un caso flagrante de mansplaining?

hysteria-2

Dejando esto último a juicio de cada lector Histeria es un relato ante todo pedagógico y didáctico en el que vemos la dificultad de implantar nuevas ideas en las sociedades don el valor del status quo tiene más peso que cualquier aspecto humano. Es ante todo una representación en la que los autores parece que no quieren tomar partido en ningún momento (aunque quizás debieran) intentando ser objetivos (aunque eso es muy difícil) despojando al relato de todo rasgo subjetivo del presente. Quizás cierta revisión desde el punto de vista femenino hubiese aportado algo más innovador. A pesar de ello es un relato entretenido en el que la divulgación se pone por delante de cualquier otro elemento.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo