Spain is Pain #270: palimpsesto eterno.

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El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) (Max). Museo Nacional del Prado, 2016. Cartoné, 72 págs. Bitono, 15 €.

La relación entre los grandes pintores y sus aprendices, discípulos y admiradores son la pauta, en mayor y menor medida, son la protagonista de dos exposiciones que tienen lugar a lo largo de este año:  Caravaggio y los pintores del norte y El Bosco. La exposición del V centenario. Ambas coinciden en que tienen un cómic para conmemorar la memoria de las creaciones de ambos autores, más bien jugar con lo que contiene o rodea el texto. El primero es de Alvaro Órtiz, del que ya hablaremos más adelante, y el segundo, del que nos ocupamos en esta entrada de hoy creado, o recreado, según se mire, por Max.

El tríptico de los encantados se podría considerar como un texto derivado de la obra del Bosco, concretamente de tres obras: Extracción de la piedra de la locura, Las tentaciones de San Antonio Abad  y El jardín de las delicias. Un palimpsesto en el que Max establece un diálogo fructífero con el trabajo del flamenco. Extrae a los personajes creados por el pintor prolongando la vida de estos fuera de los cuadros. Si bien uno de los mayores rasgos de El Bosco es la creación de unos seres en unos contextos determinados que permiten, por no decir que obligan, al espectador a imaginarse ciertos desarrollos de los protagonistas de sus cuadros.

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El palimpsesto creado por Max se inicia con la primera obra citada, quizás no es de las más populares entre el gran público, con la que establece un pacto no solo con el texto original sino con el lector. Extracción de la piedra de la locura, nos habla de un timo por el cual un falso médico a través de una falsa intervención extrae quirúrgicamente la simiente de la locura que ha crecido del paciente. Este falso doctor nos sirve como demiurgo, para establecer un pacto con el lector en el que la locura es la imaginación del pintor y con esta haremos un pequeño recorrido dentro de su obra.

Esa representación física de la locura llega a San Antonio Abad a través de una urraca, personaje que ya apareció en ¡Oh, diabólica ficción! como la musa eterna y que aquí hace la función de transmisor. La piedra de la locura es el reverso de un ojo por el que desfilan todos los habitantes de El jardín de las delicias, una cabalgata en la que tienen cabida todos los personajes que integran el tríptico: desde el hombre árbol hasta los seres humanos, los animales antropomorfizados, los peces alados, etc…

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500 años después no podríamos encontrar una autor mejor para establecer una conversación de tú a tú con otro creador fallecido hace cinco siglos. Max es en esencia un discípulo de El Bosco, capaz de recoger, interpretar y saber leer como nadie la obra del maestro flamenco. En este personal tríptico se plantean relecturas y diálogos que en lo estético se plantean desde la oposición. Si por un lado las obras originales padecen de un horror vacui constante este palimpsesto se construye desde la página en blanco y esta ayuda a construir el relato. Es la acción la que define la composición de página ayudando a focalizar la lectura de la misma. El tríptico de los encantados es un texto “casi” independiente pero que necesita de conocer, y reconocer, las obras originales para ser leído con plenitud, aunque encaja perfectamente en la obra de Max: realidad, fantasía, metafísica y filosofía. Un trabajo muy personal que parte de la multireferencialidad del autor.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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