Spain is Pain #268: frustración.

picnic1

Picnic Saturnal (Peter Jojaio). Apa-Apa Cómics, 2016. Grapa, 32 págs. Color, 6 €.

Dos son los roles principales a través de los cuales se construyen las jerarquías (reduciendo mucho y atribuyéndome un conocimiento de sociología de chichinabo): los que deciden y aquellos sobre los que se toman dichas decisiones. Esto lleva a una situación de frustración tanto los que están arriba como para los de abajo. Pero ¿Quién hace las elecciones? y ¿Cómo son esas personas seleccionadas? En un principio cuestiones de sangre, clase social y el enchufismo suelen ser los motivos por los cuales se escoge a las persones que eligen, algo que esconde cierta idea clasista por la que se cree que las clases pudientes están más preparadas para gobernar, en realidad nada más alejado de la realidad.

La clave está en los puestos intermedios a veces obtenidos por meritocracia, raras veces, y en el resto de casos por más de los mismo. El encargado, o el “encargaucho”, según se mire, tiene una gran semejanza al negro de la casa de las antiguas plantaciones sudistas, este quería más la mansión del esclavista que el mismo. Casi siempre todo deviene en incompetencia, decepción y caos.

De esto último trata el último trabajo de Peter Jojaio de una patética lucha por el poder de decidir, pero con cierta indiferencia por parte de los que han de recibir las ordenes. El relatos centra en un reducidísimo grupo de scouts compuesto por cinco miembros que se han perdido en mitad de la montaña, dos de ellos, los más adultos llevan la voz de mando pero uno de ellos, el más inepto parece ser el encargado. El segundo de abordo pasa por completo de sus indicaciones, y los niños no tienen ni la menor intención de seguirle la comba.

picnic2

Se plantean en este pequeño cuento cuestiones de forma bastante interesantes, principalmente el planteamiento de los actos. El autor decide pegar un corte al principio y otro al final para asentar en el lector cierto desconcierto. No sabemos de donde proviene el conflicto entre los dos monitores, el de estos con los niños ni como han llegado a una zona tan inhóspita de la montaña. Tampoco existe una resolución clara, las dos tramas quedan por completo en el aire.

Jojaio se centra en el nudo de la acción donde la frustración se hace presente dese del minuto uno, desde limpiarse el culo con una piedra a ser incapaces de alimentar a los niños de los cuales son responsables. El “líder” del grupo vive obsesionado con su estatus no ve más allá de dicho parapeto, como el protagonista de El último (F.W. Murnau, 1924) que vivía por y para su uniforme de portero de hotel. En ambos casos despojarse del artefacto en forma de vestimenta supone una pérdida completa de papeles. Picnic Saturnal se centra en la ineptitud de un mundo que cada vez es menos capaz de centrarse en los problemas reales y si en los accesorios.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

 

Anuncios

Animal Man – El origen de las especies. (Grant Morrison y Tom Grummett)

Animal3

Animal Man. Vol 2. El origen de las especies (Grant Morrison y Tom Grummett) ECC, 2016. Cartoné, 240 págs. Color, 23€

En la entrada dedicada al primer volumen de Animal Man ya se apuntaban alguna de las pautas discursivas de Morrison en cuanto a poner al servicio de la crónica y la denuncia algo tan comercial e industrial como el cómic de superhéroes. Más o menos todo el que haya leído algo sobre este personaje sabrá que tiene la capacidad de captar los poderes de los animales, absorberlos y proyectarlos en proporciones humanas. Pero eso solo sería una proyección discursiva de dentro del relato, lo mejor de este personaje es aquello que está pensado, y es así en todo momento, de cara al lector. Para este autor esto implica leer al personaje desde la actualidad utilizando los conflictos políticos, raciales y ecológicos para meterlo de lleno en el mundo real.

En un mundo ideal creo que Animal Man sería uno de los héroes más necesarios: humilde, familiar y siempre preocupado por las consecuencias de sus actos. Sus heroicidades no pasan por provocar grandes peleas, ni barullos ni por configurarse como un personaje ególatra que solo piensa en su imagen de cara al público. Buddy toma partido en todo momento sin importarle qué pensarán o que posiciones tomarán los detractores de las causas que defiende. En este volumen se pueden encontrar tres muestras directas de dicha actitud: “La hora de la bestia”, “Con el agua al cuello” y “Consecuencias”. El primer título está dedicado a la lucha contra el Apartheid, este capítulo supone un cambio de dirección en el personaje que junto con la nueva reencarnación de Bwana Bestia deciden dar un giro político. En el segundo caso el protagonista lucha contra los pueblerinos de las Islas Feroe y su irracional matanza anual de delfines y calderones (actualmente protegida por el ejército danés), y en último lugar un relato dedicado al ecoterrorismo apoyado por el propio personaje. El resto del volumen está dedicado a explorar los orígenes del personaje dentro de la complejidad acostumbrada en este autor.

animalman4

Animal Man es un título y un personaje típico de finales de los 80 en el que el ultraliberalismo anglosajón arrasó con toda posibilidad de recuperación del estado por parte del pueblo. Pero lejos de ser pesimista apunta a ciertas virtudes de la lucha por los derechos, tanto de los animales como de las personas. No es un cómic inocente, ni le hace falta, en el que la moralina desaparece por completo ante las evidencias de la necesidad de reparación continua que necesita nuestro sistema. Para Buddy no existen dudas morales: para hacer que las cosas cambien hay que mojarse.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Estoicismo gráfico

chiisakobee11

Chiisakobee Vol. 1. (Minetarô Mochizuki). ECC, 2016. Rústica, 208 págs. B/N, 9,95 €

Uno de los grandes motores sociales de Japón es la cultura comunitaria. La idea del mura como uno de los aspectos más destacables que hace que las comunidades sean capaces de prosperar cuidando uno de otros. De ahí que uno de los aspectos que más suelen destacar de la cultura popular japonesa, sobre todo en él manga: el principio de rebeldía. Este pasa por crear personajes que se desmarcan por completo de las pautas grupales y de las estructuras sociales predominantes. Esto no deja de ser una fantasía en un país en el cual las interrelaciones personales están medidas al milímetro, algo que se traspasa al lenguaje y a las formas pragmáticas del mismo.

La adaptación que Mochizuki hace del relato de Shûgorô Yamamoto trasportándolo del Edo a nuestros días juega con ambas ideas: el de la comunidad y el del rebelde social. Reconstruyendo una especie de equilibrio entre diferentes formas de entender las relaciones entre el individuo y la sociedad en la que vive. Shigeji, el protagonista, es el encargado de reflotar una empresa de construcción de casas de madera tras la muerte de sus padres en un incendio. Ese tipo de construcción supone un claro antagonismo con la modernidad continua en la que vive el país del sol naciente desde finales de los setenta. Shigeji es un tipo estoico, con una gran capacidad para controlar sus sentimientos y ocultarlos tras unas gafas de sol, una larga melena y una tupida barba. Es en esencia un tipo asocial que se plantea reconstruir la empresa por una cuestión de honor pero que en un segundo grado por una especie de cortesía hacia la sociedad.

chiisakobee2

Las otras dos protagonistas, Ritsu y Yuko, están hechas por el mismo corte que Shigeji. La primera es una chica que vuelve al barrio tras la muerte de sus padres y no tener la necesidad imperiosa de ganar dinero. Ella se ocupará de la gestión de la mansión principal, del cuidado de un par de trabajadores que se han quedado sin casa, de Shigeji y de cinco niños de un orfanato. El protagonista empieza a articular a través de la relación con Ritsu un principio de acción social para trabajar en pos de la comunidad a través de los niños. Sin embargo, esto funciona, principalmente a través de Yuko, en un segundo plano, hija del presidente de la asociación vecinal y que actúa principalmente por el bien común.

Estos tres personajes nos presentan una historia que apunta a un pequeño triángulo amoroso a través que tiene como misión principal la apertura social de Shigeji y que a nivel narrativo tiene como función mostrar las diferentes estructuras sociales y la actitud ante estas por parte de cada uno de los personajes: Ritsu, perteneciente a la clase trabajadora; Shigeji, autodesplazado de su propio contexto y Yuko, que pertenece a la clase dirigente aunque no lo utiliza de una manera consciente. Chiisakobee opera en varios sentidos pero destaca principalmente por ser en lo estético totalmente opuesto a Dragon Head con un estilo mucho más recargado. Aquí se decide por un trazo mucho más limpio en consonancia con la idea de estoicismo que transmiten todos los personajes de la obra. Este título es una de las obras más interesantes del año tanto por la forma como por el fondo y por como ambos aspectos se funden en un solo discurso.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Spain is Pain #267: Golden.

todos1

Todos los hijos de puta del mundo (Alberto González Vázquez). ¡Caramba!, 2016. Cartoné, 136 págs. Color. 18 €

España es un país de hijos de puta, eso es algo de lo que todos somos más o menos conscientes. Cuanto más arriba estemos en la jerarquía de poder más lo somos, o más lo son. Si bien las estructuras de poder ayudan a articular los discursos de manera políticamente correcta a pesar de que la gran mayoría de estos están destinados a dificultar la vida de los ciudadanos, a hacer todavía más opaca la vida política y a hacernos entender que la democracia existe tan solo cada cuatro años.

En el segundo libro de Alberto González Vázquez, a.k.a. Querido Antonio, sigue hablando de este país a su manera, reutilizando materiales y reinterpretándolos poniendo una voz y un discurso que no les pertenece. Posiblemente dándole una real, la que todos pensamos que tienen los políticos que dicen gobernarnos. Dicha apropiación textual de la imagen provoca una doble articulación, la de la realidad reflejada, a través de la cual se dota a estos personajes de un reverso de objetividad impúdica equivalente a los doblajes que este mismo autor realiza para programas como El Intermedio.

La gran diferencia con respecto a Humor cristiano, primer trabajo del autor, reside en el foco, el punto de vista del mismo cambia diametralmente. Mientras que en el primer libro los protagonistas éramos todos, la masa anónima, y reincidía sobre la idea del individuo bastardo, aquel que no sobresale del resto. Aquí principalmente son los políticos, no hay que dejar de anotar que gran parte de estas viñetas pertenecen a las colaboraciones publicadas en El Mundo Today y Orgullo y Satisfacción. Esto dota a estas viñetas de un valor de crónica contemporánea, personajes reconocidos y reconocibles de nuestra historia actual, del día a día. Pero también sigue otorgando, aunque en menor medida, a los seres anónimos, uno de los factores clave de la obra de Alberto González Vázquez que niega de manera rotunda la supuesta sencillez que se les suele adjudicar a los pobres y el buenismo social de la clase media. La conclusión es que todos somos unos mierdas, sin posibilidad de redención… de manera que estamos todos perdidos.

todos2

Así pues el autor traza una línea recta entre el hijoputismo de la calle con el de los políticos describiendo una parábola sobre la imposibilidad de solucionar todo esto, de acceder a cualquier a realizar cualquier sandez o barbaridad para mantener el estatus. Pero por encima de todo es una gran mentira, la de los discursos de construcción social, sobre como la posmodernidad aplicada al día a día, a la política, al amor, a los nichos profesionales ha relativizado todos los aspectos de la vida. Un discurso en el que lo global se ve apagado por lo local, lo regional y aspectos conceptuales que buscan hincar el diente en lo banal. La crítica que hace Alberto González Vázquez no pasa por lo directo ni por lo prosocial, prefiere poner en cuestión la textualidad pura de lo político desvocalizándolos y convirtiéndolos en barriobajeros, yuppies sin escrúpulos o machos alphas en busca de manada. Un texto en el que la oralidad de segundo grado adquiere el estatus de primaria.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Sunny 2-3 (Taiyô Matsumoto)

sunny_num2 sunny_num3
Sunny 2-3 (Taiyô Matsumoto). ECC, 2016. Rústica. 208-216 págs. ByN. 12,95 €/unid.

Si el inicio de la obra Sunny de Taiyô Matsumoto era una declaración de intenciones a favor del humanismo más exacerbado y alejado de cualquier sentimentalismo barato, su continuación no puede definirse más que como una búsqueda mayor de ese mismo fin, un viaje en busca de la profundidad última de lo que nos hace ser persona, una cruzada en pos del porqué mismo del hombre; a través de un localismo perfectamente delimitado. Sunny es en resumen un fresco sobre los niños de las estrellas, una casa de acogida en el japón de provincias de los años setenta del pasado siglo, un relato protagonizados por niños que pivotan entre su infancia llena de imaginación y la preocupación por su condición de niños huérfanos y únicos. Una estructura enfrentada que ya expusimos en la crítica del primer volumen de Sunny, y que se ve reforzada en las páginas de sus volúmenes 2 y 3 a golpe de costumbrismo.

Si bien Taiyô Matsumoto no es ajeno a la fantasía, e incluso la ciencia-ficción, en Sunny se vacía de elementos ajenos al realismo más duro, casi cáustico. Este proceder llega a tal punto que hasta no necesita de grandes acciones para ahondar en los temas que quiere tratar. En el segundo volumen de Sunny asistimos a la farsa de un secuestro de una de las niñas de la casa de acogida, escena que carece tanto de dramatismo como de alarmismo, quedando todo en una broma fallida y poco más. Sin embargo, esta contención es lo que hace grande al manga, pues su autor no necesita grandes artificios, bastándole cuatro pinceladas para trazar la historia de una niña que simplemente quiere llamar la atención. Como ésta son todas las anécdotas que encontramos en los volúmenes 2 y 3 de Sunny, acercamientos a la infancia, con sus grandes alegrías y tristezas.

Sunny-vol-21

Todo desde un prisma coral, saltando el foco de uno a otro niño sin problemas de continuidad, pues aunque exista un flujo constante de avance, poco importa el orden y el concierto de los hechos. Las travesuras de Haruo se mezclan con la llegada de un nuevo niño, quien no tardará en volver con sus padres; con los sueños de Megumu por ser una niña normal, o la vida de Makio como adulto, quien no concibe su presente sin su pasado como huérfano. Al final de cada tomo de Sunny los sentimientos se mezclan, con una presencia innegable de la alegría pero sin olvidar un claro poso de tristeza, un trabajo excepcional de Taiyô Matsumoto sobre unos huérfanos japoneses hace cuarenta años y sobre cualquiera de nosotros hoy en día.

@bartofg
@lectorbicefalo

Spain is pain #266: Bunny in da hauz.

Mameshiba1

Mameshiba (Cristian Robles) DeHavilland, 2016. Rústica, 56 págs. Color, 12,60 €

Parece algo inherente a la cultura urbana del hip-hop la idea de competitividad, desde las peleas de gallos, grafiteros compitiendo por territorio incluso en el tema del baile la cuestión del enfrentamiento aparece en todo momento. Eso da pie a historias de reconciliación, superación y amistades que se reconcilian, algo que a la larga se ha ido escapando de los espacios narrativos de los guetos estadounidenses para llegar a otros contextos urbanos. Esa es posiblemente la  fuerza del rap, la capacidad de trascender del escenario en el que nació para convertirse en un género musical transnacional con una capacidad de adaptación apabullante.

El rap o más bien el trap es el trasfondo narrativo en el que Cristian Robles articula su nueva obra. La protagonista de esta es Bunny, un chica de extrarradio que decide hacerse una carrera en la música pero siguiendo los paradigmas actuales de crecimiento a través de redes. La protagonista aspira a ser un tipo de estrella contemporáneo en el que internet y los videos virales se convierten en el campo de acción y expansión de las creaciones de los nuevos artistas. Robles nos habla del ahora a través de la contemporaneidad: las drogas están presentes en todo momento, móviles de última generación, pérdida de intimidad a través de canales como YouTube, etc.

Pero sobre todo esta otro cambio de arquetipo sobre la constitución de los role models contemporáneos, en este caso Mameshiba una legumbre que resulta ser la mayor estrella en redes. Bunny espera ser como ella, convertirse en un referente dentro de la cultura hip hop del momento. Para ello entra en una competición que le llevará a enfrentarse con su ídolo. Pero el camino de la protagonista no será ni mucho menos recto. Traiciones personales, envidias, y resulta que la persona/legumbre que tanto adora no es quien aparenta ser.

MAME3

Cristian Robles continúa desarrollando en Mameshiba un universo personal sobre una visión del mundo actual que en Ikea Dream Makers y Soufflé ya daba pistas de la amplitud en la concepción estética y referencial de su obra. En su último trabajo, posiblemente más en la línea de su opera prima apuesta y a medio camino de la segunda, entre cierta visión surrealista del mundo y cierta apuesta por una ficción a modo de crónica sobre la dejadez. Mameshiba se levanta como un relato en el que aun siendo fiel a sus valores estéticos le da un giro a este diferenciándose de sus dos trabajos anteriores. Dicha visión personalista del mundo no cierra la posibilidad de una lectura plena por parte del lector, todo lo contrario, se trata de una historia llena de referencias musicales, de carácter estético en el que se plasma la querencia del autor por la cultura popular japonesa, incluyendo una trasformación a lo Sailor Moon.

Ese punto de ficción dentro de la ficción nos revela cierto punto de fuga en el que se evita una lectura social directa sino figurada. No se trata de hacer una representación pura de nuestra sociedad pero si de hablar a través de los usos, costumbres y los dejes de los personajes; pero sin convertirlos en estereotipos puros y duros; algo que ya había demostrado previamente en sus obras anteriores. Robles, que va a obra por año, parece desplegar una serie de recursos gráficos y narrativo que parecen inagotables y siempre sorprendentes con los que elabora unos cómics que siempre dejan un regusto dulce pero amargo, como las buenas historias de la vida.

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

Estudio en sombra

Semillasdeansiedad_1
Semillas de ansiedad 1: Capítulos de la portada (Masaaki Nakayama). ECC, 2016. Rústica. 136 págs. ByN. 8,95 €

La mayor dificultad a la que se enfrenta todo relato de terror es la luz, en el momento que la luz baña al peligro éste se vuelve mucho menos terrorífico. Debido a esto es obligatorio volver otra vez a la idea del horror defendida por Lovecraft, nada es comparable a lo desconocido, el horror cotidiano tiene salidas, escapatorias, pero nada te prepara para lo que no tiene nombre. Si un león se escapa del zoológico basta con encerrarse en casa y esperar a que las fuerzas de seguridad lo atrapen y lo vuelvan a encerrar. Si los niños de un pueblo comienzan a desaparecer sin dejar rastro, si de repente se encuentran cadáveres mutilados y con marcas en una extraña caligrafía, no hay seguridad que valga, la tranquilidad está más allá de lo posible. Porque si algo nos aterra más que nada es lo que no podemos controlar, lo que no podemos siquiera nombrar o describir.

Así que es normal que cuando el foco se coloca sobre el mal, ya sea un espectro victoriano, una criatura de otro mundo o un ingenio mecánico poseído por una entidad maligna; ya tenemos suficientes opciones para derrotarlo. Cuando sabes que tienes que enterrar unos restos en campo santo, atacar a la criatura con fuego o provocar una sobrecarga de unos circuitos, el terror al abismo se transforma en una carrera por la supervivencia. Desde este momento la historia puede acabar mal, pero al menos tenemos un fin, un objetivo que mantiene nuestra mente ocupada. Es cuando el horror da paso a la acción, a la aventura. Con esto en mente no podemos leer Semillas de ansiedad: capítulos de la portada de Masaaki Nakayama como una recopilación de historias de terror, pues si nos ponemos puristas, no encontramos en sus páginas ningún desarrollo narrativo más allá de una sucesión eterna de detonantes, de semillas de historias que dan pie a la creación, por parte del lector, de una situación de horror y desconocimiento.

Desde esta perspectiva, podríamos relacionar más la obra de Masaaki Nakayama con un estudio pictórico traducido al cómic que con un interés de contar historias. En las páginas de Semillas de ansiedad: capítulos de la portada asistimos una y otra vez al primer encuentro de lo humano con lo sobrenatural, al cruce entre lo cotidiano y lo fantástico. La mayoría de las veces observamos simples cruces de miradas, movimientos por el rabillo del ojo que invitan a plantar la duda en nuestras mentes, llegando incluso algunas narraciones a plantar una duda profunda en la que el lector cree saber y el protagonista prefiere vivir con la duda al no girar la cabeza o abrir los ojos. Desde una perspectiva del terror más clásico japonés, Masaaki Nakayama explora un mundo de posibilidades, de encuentros imposibles que dejan espacio para el horror sin dar ningún golpe sobre la mesa, sin romper la membrana entre lo que es y lo que parece ser.

semillas pag

Y aún así las páginas de Semillas de ansiedad: capítulos de la portada son aterradoras, porque su lectura, más si es continuada, es un compendio de mazazos a la psique del lector, una reafirmación de los miedos que descartamos cuando andamos solos de madrugada por calles mal iluminadas, una defensa de ese miedo que durante menos de un segundo recorre nuestra espalda cuando, solos en casa, escuchamos un sonido que inmediatamente no podemos definir. Masaaki Nakayama nos recuerda que lo que descartamos por imposible puede ser real en tanto y cuando no es descartable totalmente, planeando esa paradoja de que lo imposible es posible mientras no se enciendan las luces. La mayoría de los personajes del manga se cruzan con lo imposible para seguramente olvidar el horror cuando lleguen a casa, para reducir a imaginaciones esa sensación de que algo los observaba o perseguía. Pero nosotros, como lectores, sabemos que algo había, no sabemos el qué ni mucho menos su origen, pero algo había acechando, puede que no fuera peligroso, o que aún siéndolo careciera de la intención de dañar, pero su propia existencia, como agente negador de la realidad, basta para quebrar a la más valiente de las personas.

El acabado gráfico de Masaaki Nakayama no es espectacular, algo que es de agradecer como lector, pues un intento de ser más efectista o macabro habría degenerado la obra hacia un terreno más ficcional, hacia ese mundo donde los monstruos existen y pueden ser derrotados. La contención en el trazo del autor y su gusto por el detalle y el realismo en sus páginas, hace que la apuesta de Semillas de ansiedad: capítulos de la portada suba varios enteros, haciendo la obra aún más perturbadora. Ahora sólo queda leer los dos volúmenes que completan la trilogía de Semillas de ansiedad para saber hasta qué punto nos arrastra Masaaki Nakayama, cuánta cordura nos hace perder y si nos imposibilita volver a andar solos de noche por una calle desierta.

@bartofg
@lectorbicefalo