El negro

old_pa_anderson portadaOld Pa Anderson (Hermann y Yves H.). ECC, 2016. Cartoné. 56 págs. Color. 12,95 €

Si algo me ha enseñado la convivencia con personas de otras nacionalidades es que aunque compartamos defectos, muchas veces no son del mismo tipo. Hay un perfecto ejemplo en el racismo. Sólo puedo hablar de lo que conozco, pero algunos conocidos míos son racistas debido al desconocimiento. Puede sonar extraño, pero cuando yo era pequeño los negros no eran precisamente habituales en mi pueblo, con lo que la gente les temía debido al desconocimiento. Actualmente la población de origen africano es notable en mi pueblo, y puedo decir con orgullo que aunque seamos algo catetos la integración es más que notable. Es innegable que algunas personas caen en el paternalismo del pobre negrito, pero lo cierto es que como sociedad imperfecta hemos pasado en poco de temer lo que desconocemos a normalizarlo. Aunque es cierto que algunas ancianas siguen cambiando de acera, agarrando con fiereza los estereotipos.

Así que me resulta extraño comprender el racismo estructural norteamericano. No soy ajeno al odio, pero soy incapaz de odiar a un grupo demográfico entero. Quizás por eso me gustan tanto los chistes racistas, porque para mí permanecen en el estrato de la fantasía y la aberración. Pero todo puede ser un error mío de percepción, pues el dolor intrínseco de la sociedad afroamericana en Estados Unidos debe ser gargantuesco, lunático si hablamos del sur. Son dos grupos que no chocaron en igualdad de condiciones, hablamos de unas personas que ya superadas la Ilustración se empeñaron de poseer y dominar a otros seres humanos a su antojo, quitándoles la categoría de persona. Problema que no se solucionó ni mucho menos con el abolicionismo, ya que las heridas quedan abiertas, desde los nombres de esclavo hasta la miradas altaneras, las cruces en llamas y los linchamientos.

Quizás una buena forma de entender tan complicado problema sea el cómic Old Pa Anderson de Hermann y Yves H., una historia sin concesiones en el corazón del racismo, el sur de Estados Unidos durante los años 50 del pasado siglo. Una lectura rápida y simple puede resumir Old Pa Anderson en una historia de venganza, un anciano afroamericano decide llevar la justicia personal, la única que le queda, ante los violadores y asesinos de su nieta, asistimos así a un tour de force sangriento donde la justicia se mezcla con la rabia y la desesperación. Pero el cómic de Hermann y Yves H. es mucho más, es ante todo un fresco sobre el horror humano, el peor, el cotidiano, y una denuncia sobre el fracaso de las sociedades. El personaje de Old Pa no se nos muestra como un virtuoso luchador por los derechos civiles, es un perro apaleado que ha decidido vivir su vida con el morro agachado, y sólo cuando no tiene absolutamente nada que perder decide darse la vuelta y morder, lanzar dentelladas y llevarse todo lo que pueda por delante hasta un final que él sabe trágico de antemano.

PlancheA_269441

Yves H. no deja espacio para los chistes o el humor, realmente no caben. La ausencia total de humor suele ser un defecto, ya que se suele suplir con grandilocuencia vacía, con una intención, la mayoría de las veces fracasada, de dar rotundidad a la trama. Yves H. no comete ese error, si en Old Pa Anderson no hay humor no es porque el guionista nos esté dando moralinas, es porque la violencia y la locura no dejan espacio a nada fuera del horror. El guión del cómic funciona como la tala de un árbol, los primeros golpes pueden desconcertar un poco, ya que se marca el inicio del trabajo, pero cuando se entra en faena no hay lugar para la duda o el descanso. La violencia sin sentido ni honor llena las páginas de Old Pa Anderson. Como es lógico, podemos empatizar con las motivaciones y acciones de Old Pa, pero su triunfo agónico no es ningún consuelo, porque la necesidad de recurrir a tal explosión de venganza no es más que un recordatorio más del fracaso de todos, del abandono del hombre.

Por su parte, Hermann nos regala un acabado gráfico acorde a la trama general, un trabajo artístico puesto totalmente al servicio de la historia que se nos narra. Las figuras humanas están vacías de cualquier idealización, con rostros cincelados por el cansancio, el trabajo, y en mayor o menor medida la maldad. Sin olvidar los propios escenarios, con un dibujo que remarca el calor claustrofóbico del sur de Estados Unidos, con unos días que caen a fuego y unas noches igual de calientes y húmedas llenas de todo mal. En resumen Old Pa Anderson es un cómic donde la acción y la peripecia están llenas de fuerza pero responden ante un modelo social cruel, Hermann  y Yves H. juegan con esta contradicción, parecida al Haneke más cruel.

@bartofg
@lectorbicefalo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s