¡Hail Hanselmann!

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Hail Satan! (Simon Hanselmann). Fulgencio Pimentel, 2016. Cartoné,  66 págs. Color. 16 €

En este blog ya hemos hablado antes un par de veces de los cómics Simon Hanselmann y de lo íntima relación que tenemos los dos miembros de El lector bicéfalo con su obra; eso sí menos con las drogas recreativas que nos dan mucho miedo. Bahía de San Búho, acaba con gran amargura, a los personajes de Hanselmann no les queda más remedio que vivir con sus compañeros, compartir su desazón vital y hacer que no les importa nada la de los otros. Se trata de una obra cómica pero en esencia la transversalidad del drama me hace dudar de la primera categorización genérica.

La pregunta que recorría la lectura de Bahía de San Búho era ¿de dónde ha salido toda esa amargura? En ese volumen lo único que hacían era hacerse daño unos a otros y particularmente despreciar a Búho, un personaje simplón que busca la normalidad a través de cumplir ciertas expectativas socialmente.  La respuesta a la pregunta es Hail Satan y una portada reveladora que nos indica la perdida de contacto con la realidad de los personajes. En esta Megg, Mogg, Búho y Werewolf Jones se disuelven mientras corren lo más despavoridos posible bajo la influencia de las drogas, en un espacio boscoso que busca ser la representación de la realidad. No se sabe de qué huyen pero lo tienen que hacer juntos.

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La otra parte de la respuesta está en el mismo cómic una historia larga en la que Búho invita  a sus compañeros de piso, incluyendo a Werewolf, a celebrar su cumpleaños en un restaurante francés de postín. Evidentemente la cosa no acaba bien, y con Mogg y Werewolf en la cárcel. Aunque viendo la esencia del relato eso es algo anecdótico. Por primera vez nos encontramos con un texto largo aislado que no está rodeado de historias cortas que nos permite medir la intensidad de las relaciones entre personajes, y que, ciertamente, a pesar de las continuas bromas y chistes se desliza cada vez más hacia el drama. Más o menos a mitad del libro cuando toda la pandilla están encaramados en un árbol tiene lugar el siguiente monologo colectivo entre Werewolf y Megg:

          Werewolf: ¿No os sentís como si os fuerais a morir todos los días?. En plan: “me rindo”

          Megg Mas o Menos a diario, sí. Son como… olas de insatisfacción. Pura futilidad…

Creo que este diálogo define a la perfección la deriva que Hanselmann le está dando a su relato, que sin ningún ápice de duda se está convirtiendo en una obra generacional y que a mí me permite conectar con el texto de maneras inimaginables. Hail Satan es una excusa para dibujar a unos personajes mucho más complejos de lo que hemos podido vislumbrar hasta ahora: Mogg es un gato inseguro totalmente dependiente de Megg, esta no acaba de apreciar la centralidad de su persona en el grupo y el peso de sus desprecios en Búho, este a su vez es incapaz de asumir su marginalidad a pesar de querer ser un tipo normal y Werewolf Jones es posiblemente el loco del grupo al que a todos aceptan cómo tal. A pesar de todo es una obra que sigue siendo graciosa y divertida a rabiar que apunta a una evolución de personajes increíble manteniendo su espíritu primigenio. ¡Hail Hanselmann!

@Mr_Miquelpg

@lectorbicefalo

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