La épica de los niños

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Los amanticos: El huevo de dragón (Daniel Foronda y Queco Ágreda). GP Ediciones, 2016. Rústica. 48 págs. Color. 10 €

El debate sobre la carencia de cómics para jóvenes es ya tan viejo como innecesario. Viejo porque ha existido desde casi siempre y suele ser liderado por los menos jóvenes, quienes se asustan ante la llegada de la novela gráfica, o el cómic para adultos, como un anciano asustado frente a las nuevas opciones políticas. Innecesario porque a día de hoy el cómic adulto sigue siendo una minoría que aún necesita crecer más. Pero es cierto que el cómic infantil necesita algo de fuelle, aunque no el fuelle de los apocalípticos que piden que los tebeos vuelvan a los kioscos esperando que los chavales se compren las aventuras del último superhéroe americano. Esto se debe porque al final el grueso del cómic masivo responde a un mal entendido adulto que realmente esconde a un adolescente que se cree mayor porque hay sangre y curvas sugerentes en las obras que lee. Nada nuevo bajo el sol.

Sin embargo, el niño de verdad si encuentra ciertas carencias a la hora de tener en sus manos un cómic ideado para él sin que sea un libro de ilustraciones para preescolares. En este sentido, Los amanticos: El huevo de dragón se ha convertido en una grata sorpresa, en un cómic que he disfrutado leyendo, de una sentada, y que muero de ganas por hacerle llegar a los pequeños lectores que conozco. La obra, con guión de Queco Ágreda y Daniel Foronda se inscribe dentro de esa categoría de relatos para chavales que se inician en la lectura sin que los autores los consideren idiotas o simples. Tampoco es una obra adulta disfrazada de infantil, cáncer que puebla la cultura contemporánea dando a los padres chistes sexuales mal disfrazados mientras entretienen a los hijos con golpes y sonidos estridentes.

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Los amanticos; El huevo del dragón es un relato sencillo, que no simple, que nos cuenta una aventura de infancia de Diego de Marcilla e Isabel de Segura, quienes a la postre serán conocidos como los amantes de Teruel. Nos encontramos con un guión de Queco Ágreda más centrado en el cómo que en el qué, ya que una estructura clásica de búsqueda de objeto se llena con las peculiaridades y singularidades de una pandilla de chiquillos en los primeros años del siglo XIII en Teruel, mezclándose hábilmente la historia con la leyenda. Queco Ágreda tiene espacio para elementos fantásticos como los dragones y para otros que con el tiempo se han mitificado como los templarios, pero la base es completamente realista, haciendo que la fantasía se cuele por las rendijas de la imaginación de los niños protagonistas.

Por su parte, Daniel Foronda se vale de un dibujo caricaturesco, parecido notablemente a una serie de dibujos animados, consiguiendo con pocas lineas todo el detalle y acción que necesita la historia. Los amanticos bien podrían ser una serie de animación para chavales que no desentonaría en ningún canal infantil, pero funciona perfectamente como cómic tanto por su apariencia como por su tono. Queco Ágreda y Daneil Foronda hacen un perfecto trabajo a la hora de acercar de forma amena y divertida la historia medieval a nuestros días, entreteniendo a niños y adultos sin tomar por tonto a ninguno de los dos grupos. Ahora sólo queda esperar que El huevo de dragón se convierta en la primera de muchas aventuras de Los amanticos, que no me faltan candidatos para entrar en el mundo del cómic, y de paso disfrutar yo de nuevo como un niño.

@bartofg
@lectorbicefalo

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